|
Biografía:
Príncipe indio del clan de los Sakyas, fundador del budismo. Las
menciones biográficas acerca de la vida de Buda son escasas y
fragmentarias, y proceden, en su mayoría, de tres grandes fuentes, a
saber: los vinaya, los sutta-pitaka y el buddhacarita de Asvaghosa, todos
ellos textos posteriores a su tiempo.
Por otro lado, en su biografía se mezclan distintas leyendas y
tradiciones, todo lo cual imposibilita el conocimiento exacto de fechas y
actos. Hay, sin embargo, cierto consenso en ubicar el nacimiento de Buda
en el seno de una familia de casta elevada. Su padre, Suddhodana, era
monarca de los Sakya, clan de la región de Kapilavastu. A su madre, Maya,
Buda no llegó a conocerla, pues falleció una semana después de que él
naciera.
Tras una infancia y una adolescencia propias de su procedencia
cortesana, Buda contrajo matrimonio con su prima Yasodhara, con quien tuvo
un hijo varón al que llamaron Rahula. A los veintinueve años, hastiado de
su condición principesca y muy afectado por los sufrimientos de sus
semejantes, decidió abandonar el palacio paterno para encontrar la causa
del dolor humano y una vía hacia la libertad.
Con este fin, Buda se entregó al ascetismo más riguroso, del cual, sin
embargo, no extrajo ningún conocimiento. Tras varios años de infructuosa
meditación, el día de luna llena de Vesakha (mayo del 523 a.C.) Buda se
sentó bajo una higuera sagrada en Uruvela, a orillas de un afluente del
río Ganges, dispuesto a no moverse de allí hasta alcanzar el verdadero
conocimiento. Éste le sobrevino durante la noche, una vez superadas las
tentaciones que para alejarlo de su fin dispuso el dios Mara, y Gautama
obtuvo la iluminación, y se convirtió desde entonces en el Buda, que
significa el Iluminado. A partir de aquel instante dedicó el resto de su
existencia a predicar el dharma, es decir, la doctrina o ley suprema de
todas las cosas.
Sus primeros discípulos fueron cinco ascetas, antiguos compañeros
suyos, ante quienes pronunció en Benarés su primer sermón, conocido como
Discurso sobre el movimiento de la rueda del dharma, y en el cual Buda
explicó por vez primera la doctrina de las Cuatro Verdades. Estos cinco
ascetas fueron los primeros integrantes de la sangha («la comunidad»), la
cual fue ampliándose durante los siguientes años, dedicados íntegramente
por Buda a la difusión de la nueva fe y a la organización de la bhikku, la
comunidad monástica del naciente budismo.
Tras escapar de un intento de asesinato a manos de su primo Devadatta,
acontecido ocho años antes de su muerte, y conseguida la conversión de su
esposa y su hijo a la nueva doctrina, Buda enfermó de disentería, dolencia
que le produjo la muerte a los ochenta años de edad. Su cuerpo fue
incinerado y sus cenizas y reliquias, que con el tiempo fueron objeto de
culto, se repartieron entre sus discípulos más aventajados y fueron por
último encerradas en diez stupas o monumentos funerarios.
Buda no dejó ninguna obra escrita. Sus enseñanzas se transmitieron
oralmente hasta su transcripción, cuatro siglos después, en el Canon Pali.
La nueva doctrina revelada por él otorgaba un papel secundario al conjunto
de divinidades, estaba abierta a los miembros de todas las clases sociales
y defendía que el ser está sometido al samsara, la rueda de los
nacimientos y las muertes, en movimiento hasta que la acción (karma) no la
detenga, entendiendo por karma el destino de un ser vivo condicionado por
los actos realizados en sus anteriores vidas.
De este planteamiento inicial surgen las Cuatro Verdades Nobles, a
saber: el mundo es sufrimiento; éste deriva de los deseos humanos; el
único camino hacia la salvación pasa por la renuncia voluntaria al deseo;
la salvación se consigue por la vía de los ocho nobles principios: la
comprensión recta, el pensamiento recto, la palabra recta, la acción
recta, el medio de existencia recto, el esfuerzo recto, la atención recta
y la concentración recta. Cuando el ser humano los aplica se consigue la
vía media, que abre las puertas a una existencia equilibrada. El objetivo
final de la existencia es el nirvana, al cual se llega tras el agotamiento
del karma y de la perenne cadena de las reencarnaciones.
|