|
Biografía:
Político italiano. Hijo de una familia humilde, su padre era herrero y
su madre maestra de escuela. Benito Mussolini cursó estudios de
magisterio, a cuyo término fue profesor durante períodos nunca demasiado
largos, pues combinaba la actividad docente con continuos viajes.
Pronto tuvo problemas con las autoridades, y fue expulsado de Suiza y
Austria, donde había iniciado contactos con sectores próximos al
movimiento irredentista. En su primera afiliación política, sin embargo,
Benito Mussolini se acercó al Partido Socialista, atraído por su ala más
radical. Del socialismo, más que sus postulados sociales y reformadores,
le sedujo su vertiente revolucionaria.
En 1910 Benito Mussolini fue nombrado secretario de la federación
provincial de Forli y poco después se convirtió en editor del semanario La
Lotta di Classe (La lucha de clases). La victoria del ala radical en el
congreso de Reggio nell’Emilia, celebrado en 1912, le proporcionó mayor
protagonismo en el seno de la formación política, que aprovechó para
hacerse cargo del periódico milanés Avanti, órgano oficial del partido.
Aun así, sus opiniones acerca de los enfrentamientos armados de la
«semana roja» de 1914 motivaron cierta inquietud entre sus compañeros de
filas, atemorizados por su radicalismo. La división entre Mussolini y el
partido se acrecentó con la proclama de neutralidad del primero tras la
entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914.
En noviembre del mismo año Benito Mussolini fundó el periódico Il
Popolo d’Italia, de tendencia ultranacionalista, lo que le valió la
expulsión del Partido Socialista. Posteriormente, Mussolini quiso
capitalizar el sentimiento de insatisfacción que se apoderó de la sociedad
italiana tras el fin de la contienda haciendo un llamamiento a la lucha
contra los partidos de izquierdas, a los que señaló como culpables del
descalabro, y para ello creó los fasci di combattimento, grupos armados de
agitación que constituyeron el germen inicial del partido fascista.
Mussolini consiguió ganarse el favor de los grandes propietarios y
salir elegido diputado en las elecciones de mayo de 1921. La impotencia
del gobierno para hacer frente a la situación en que se encontraba el país
y la disolución del Parlamento allanaron el camino para la denominada
marcha sobre Roma, acontecida el 22 de octubre de 1922.
Su entrada triunfal en la capital italiana, en la cual no encontró
ninguna oposición, pues contó con el beneplácito del ejército y del
gobierno, motivó su nombramiento de primer ministro por parte del rey
Víctor Manuel III.
Gradualmente, aunque con mayor ímpetu tras el asesinato del diputado
socialista Giacomo Matteotti en 1924, Benito Mussolini se erigió como
único poder, aniquiló cualquier forma de oposición y acabó por transformar
su gobierno en un régimen dictatorial. Apoyado por un amplio sector de la
población y con la baza a su favor de un eficaz sistema propagandístico,
realizó fuertes inversiones en infraestructuras y recuperó viejos
proyectos expansionistas, como la conquista de Etiopía (1935) y la anexión
de Albania (1939).
Tras la llegada al poder de Hitler en Alemania, Mussolini fue
acercándose al nazismo, y tras las primeras victorias alemanas en la
Segunda Guerra Mundial, que juzgó definitivas, declaró la guerra a los
aliados. Sin embargo, el fracaso del ejército italiano en Grecia, Libia y
África oriental, así como el avance de las tropas aliadas, motivaron su
encarcelamiento por orden de Víctor Manuel III, quien impulsó un golpe de
Estado y decretó el fin del fascismo (julio de 1943).
Liberado por paracaidistas alemanes (12 de septiembre de 1943), creó
una república fascista en el norte de Italia (República de Salò) pero el
avance aliado le obligó a emprender la huida hacia Suiza. Intentó cruzar
la frontera disfrazado de oficial alemán, pero fue descubierto en Dongo
por miembros de la Resistencia (27 de abril de 1945). Al día siguiente
Benito Mussolini fue fusilado con su compañera Clara Petacci.
|