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Biografía:
Político alemán. Miembro de la aristocracia protestante de
Brandemburgo, Bismarck estudió en la Universidad de Gotinga y se dedicó a
la gestión de sus posesiones hasta 1847, año en que fue elegido diputado
de Prusia en el Landtag.
Más tarde ingresó en la Dieta de Frankfurt (1851-1859), de la cual
trató de apartar al Imperio Austrohúngaro, al que consideraba un obstáculo
para la unificación de la nación alemana. Como embajador en San
Petersburgo, entre 1859 y 1862, y en París este último año, Bismarck
cultivó las relaciones necesarias para poder constituir las alianzas
internacionales que poco más adelante afianzarían el poder de Prusia en el
continente europeo.
Monárquico convencido y ultraconservador, Bismarck se mostró hostil a
las ideas liberales y a cualquier forma de expresión democrática.
Designado jefe de gobierno por Guillermo I en 1862, instauró una dictadura
tras minimizar la capacidad política del Landtag, boicotear la Dieta de
Frankfurt, impedir la entrada de Austria en el Zollverein (unión aduanera
de los Estados alemanes) y convertir el ejército prusiano en la primera
fuerza militar de Europa.
En tales circunstancias, una vez asegurada la neutralidad de Rusia y
Francia, Bismarck atacó a Austria y derrotó a sus ejércitos en la batalla
de Sadowa, en 1866. Por el tratado de Praga, firmado ese mismo año, se
reconstituyó la Confederación de Alemania del Norte bajo la hegemonía de
Prusia, que se anexionó Hannover, Hesse y Frankfurt a expensas del Imperio
Austrohúngaro.
Concluida esta primera fase, en 1870 se volvió contra Francia. Tras la
victoria de Sedán, Prusia se anexionó los estados meridionales, y el 18 de
enero de 1871, en Versalles, se concretó la unificación alemana,
proclamándose a Guillermo I emperador del II Reich. Por su parte, Bismarck
fue nombrado canciller de Alemania y presidente del Consejo de Prusia.
Aunque refractario a las formas parlamentarias, para llevar a cabo su
política de reformas se alió con el Partido Liberal-Nacional de sustrato
burgués, al tiempo que se enfrentaba con los sectores más conservadores de
la aristocracia y con los católicos, a quienes repugnaba su proyecto de
reducir la influencia de la Iglesia.
A partir de 1878, Bismarck reorientó su política y llegó a un acuerdo
con el Partido Católico y la aristocracia para combatir el socialismo, al
que consideraba una grave amenaza. Valiéndose de estos apoyos, de una
serie de medidas represoras y de un paquete de leyes sociales para
conseguir la adhesión de las masas obreras, intentó en vano frenar el
avance de los socialistas, cuyos votos aumentaron espectacularmente en los
años siguientes.
Mejores resultados dio su política en el plano internacional, donde
estableció alianzas con Rusia y Austria frente a Francia e impuso su
arbitraje en el Congreso y en la Conferencia de Berlín de 1878 y 1884. En
esta última cumbre intervino directamente en el reparto colonial de
África. Tras la muerte de Guillermo I y el breve reinado de Federico III,
subió al trono Guillermo II. Éste vio en el excesivo autoritarismo de
Bismarck un serio obstáculo para imponer sus deseos de aumentar su poder
efectivo en el Reich. La gran fuerza política de los socialistas y la
peligrosidad de unas alianzas internacionales basadas en la beligerancia
fueron las causas determinantes de la caída de Bismarck, a quien se
conocía como el Canciller de Hierro, si bien los detonantes concretos de
su destitución, en 1890, fueron su propósito de ceder a su hijo la
cancillería imperial y las conversaciones que mantuvo a tal fin con
diversos partidos políticos a espaldas del emperador.
Retirado a sus posesiones de Varzin, en Pomerania, Bismarck, el
artífice de la unidad alemana, dedicó los últimos años de su existencia a
escribir sus Memorias y panfletos contra el emperador.
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