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Biografía:
Político y escritor español. Uno de los políticos e intelectuales más
destacados del republicanismo español, se le llegó a considerar como el
hombre que «encarnaba» la República. Educado en el colegio Complutense, el
instituto Cardenal Cisneros y el colegio María Cristina de El Escorial, en
1900 Azaña se doctoró en derecho por la universidad de Zaragoza.
Tras ocupar algunos años plaza de funcionario de la Dirección General
de Registros y Notariado, en 1911 marchó a París a ampliar estudios. A su
regreso Azaña colaboró en los periódicos El Imparcial y El Sol, dirigió
las revistas La Pluma y España y se relacionó con el movimiento reformista
liderado por Melquíades Álvarez.
Poco más tarde se pasó a las filas republicanas y participó en la
fundación de Acción Republicana, formación que ofreció un mensaje social
exento de demagogia, pese a lo cual fue disuelta durante la dictadura de
Primo de Rivera. En un contexto de gran conflictividad social, Azaña
colaboró intensamente al advenimiento de la Segunda República como miembro
del comité revolucionario de 1930. Tras la abdicación de Alfonso XIII,
formó parte del gobierno presidido por Alcalá Zamora. Como ministro de
Guerra reorganizó el ejército, y como parlamentario influyó en el tono
laico de la nueva Constitución.
Partidario de la limitación de la influencia de la Iglesia en el país,
la polémica suscitada por esta causa, en especial la cuestión de la
enseñanza religiosa, que en aquel momento suponía casi la totalidad de los
colegios de España, lo movió formar gobierno con los socialistas, pero en
1933, presionado por la oposición conservadora, se vio obligado a dimitir.
Un año más tarde, a instancias de sus enemigos políticos, Manuel Azaña fue
encarcelado sin prueba alguna, bajo la acusación de haber intervenido en
el enfrentamiento de la Generalitat de Cataluña con el gobierno central,
hecho que negó tanto entonces como posteriormente en su libro Mi rebelión
en Barcelona (1935). Por esas mismas fechas reagrupó su partido y, junto
con Marcelino Domingo, fundó Izquierda Republicana. Este partido
constituyó la principal referencia del Frente Popular, alianza de
izquierdas que obtuvo la victoria en las elecciones de 1936.
Azaña accedió entonces a la jefatura del gobierno y poco después, tras
la destitución de Alcalá Zamora, a la presidencia de la República. Sus
primeros actos en este cargo fueron decretar una amnistía para todos los
«penados y encausados por delitos políticos y sociales», otorgar
reparaciones a las familias de las víctimas tanto de las fuerzas
revolucionarias como de las gubernamentales y abordar la reforma agraria y
el restablecimiento de la Generalitat catalana.
Pero la sublevación militar del 18 de julio que desencadenó la guerra
civil trastocó irremisiblemente sus proyectos gubernamentales. En 1939,
poco antes de finalizar la contienda, Azaña pasó a Francia, donde se
refugió en la embajada española, en la que dimitió de su cargo.
La obra escrita de Azaña ocupa lugar destacado en la historia de la
cultura española del siglo XX. Intelectual lúcido y riguroso, fue autor de
ensayos, históricos unos, como Los motivos de la germanofilia, Reims y
Verdún (1917) y La política francesa contemporánea (1919), que trata sobre
algunos aspectos de la Primera Guerra Mundial, y literarios otros, como
Vida de don Juan Valera (1926), por el que se le concedió el Premio
Nacional de Literatura, Plumas y palabras (1930) y La invención del
Quijote y otros ensayos (1934). Manuel Azaña también escribió dramas, como
La corona (1930) y La velada en Benicarló (1939), novelas, como El jardín
de los frailes (1926), que evoca el tiempo de su adolescencia y critica la
educación religiosa, y libros autobiográficos, como Memorias íntimas
(1939).
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