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Biografía:
Pintor español. Además de ser la personalidad artística más destacada
de su tiempo, Velázquez es también la figura culminante del arte español,
sin rival hasta los tiempos de Goya.
Velázquez realizó su aprendizaje en Sevilla, en el taller de Pacheco,
con cuya hija casó en 1617. Cuando todavía era un adolescente, pintó
algunas obras religiosas (La Inmaculada Concepción, La Adoración de los
Reyes Magos) con un realismo inusual y pronunciados efectos de claroscuro.
A la misma época pertenece una serie de obras de género con figuras de
prodigiosa intensidad y una veracidad intensísima en la reproducción tanto
de los tipos humanos como de los objetos inanimados; entre otros ejemplos
se pueden citar Vieja friendo huevos y El aguador de Sevilla.
También por entonces Velázquez pintó inusitados cuadros de temática
religiosa ambientados en escenarios cotidianos, como Cristo en casa de
Marta o Cristo en Emaús; de hecho, la capacidad de convertir las escenas
religiosas en algo cercano y realista constituye una característica del
barroco sevillano que Velázquez legó a otros artistas de su tiempo.
Estas obras, de un estilo por lo demás muy distinto del de su época de
madurez, le valieron a Velázquez cierta reputación, que llegó hasta la
corte, por lo que en 1623 fue llamado a Madrid por el conde-duque de
Olivares, valido de Felipe IV, para que pintara un retrato del rey; tanto
gustó la obra al soberano que lo nombró pintor de corte.
Comenzó así para Velázquez una larga y prestigiosa carrera cortesana, a
lo largo de la cual recibió destacados títulos, como los de ujier de
cámara y caballero de la Orden de Santiago. Desde su nombramiento oficial
hasta el final de sus días Velázquez pintó numerosos retratos de Felipe IV
y de diversos miembros de su familia, a pie o a caballo.
Se trata de obras de gran realismo y excepcional sobriedad en las que
el magistral empleo de la luz sitúa los cuerpos en el espacio y hace
vibrar a su alrededor una atmósfera real que los envuelve. Los fondos, muy
densos al principio, se suavizan y aclaran luego, con el paso del tiempo.
En los retratos femeninos (el de Mariana de Austria, por ejemplo),
Velázquez se recrea en los magníficos vestidos, en los que muestra sus
grandes cualidades como colorista. La culminación de su carrera como
retratista es Las Meninas, considerada por algunos como la obra pictórica
más importante de todos los tiempos. Hay que destacar igualmente las
incomparables series de enanos y tullidos de la corte.
Velázquez realizó dos viajes a Italia, uno en 1629-1631 y otro en
1648-1651. En ambos produjo obras importantes: La túnica de José y La
fragua de Vulcano en el primero; los retratos de Juan de Pareja y de
Inocencio X en el segundo; el del Papa es un retrato portentoso, dotado de
una vivacidad, una intensidad y un colorismo excepcionales.
A Velázquez se debe también una obra maestra de la pintura histórica,
La rendición de Breda, pintada en 1634 para el Salón de Reinos del palacio
del Buen Retiro de Madrid. El mérito de la obra reside en la ausencia del
engolamiento habitual en los cuadros de temática histórica y en la
plasmación de las facetas más humanas del acontecimiento; la composición
admirablemente resuelta y la atmósfera de extraordinario realismo han
hecho de esta obra una de las más conocidas del maestro.
Artista prolífico, Velázquez dejó también importantes creaciones de
temática religiosa (Crucificado) y algunas de tema mitológico en clave
cotidiana, como Los borrachos o Las hilanderas, ésta una de las obras
capitales del artista por la perfección que alcanza en ella la perspectiva
aérea. El tono de cotidianidad, de acontecimiento vivo, confiere a estas
realizaciones un particular atractivo.
De temática mitológica es así mismo la magistral Venus del espejo, el
único desnudo femenino que pintó Velázquez y uno de los pocos de la
historia de la pintura española. Poco conocido fuera de España hasta el
siglo XIX, hoy Velázquez es considerado uno de los grandes genios de la
pintura universal.
Obras de Velázquez La Inmaculada Concepción (h. 1618, National
Gallery, Londres) Vieja friendo huevos (1618, National Gallery,
Edimburgo) Cristo en casa de Marta (1618; National Gallery,
Londres) La Adoración de los Reyes Magos (1619; Museo del Prado,
Madrid) El aguador de Sevilla (h. 1620; Wellington Museum,
Londres) Cristo en Emaús (Galería Nacional de Irlanda, Dublín) Sor
Jerónima de la Fuente (1621; Museo del Prado, Madrid) Felipe IV
(1623-1626; Museo del Prado, Madrid) Los borrachos o El triunfo de Baco
(1628-1629; Museo del Prado, Madrid) La fragua de Vulcano (1630; Museo
del Prado, Madrid) La túnica de José (1630; Monasterio de El
Escorial) Baltasar Carlos con su enano (1632; Museo de Boston) La
rendición de Breda (1634; Museo del Prado, Madrid) Baltasar Carlos a
caballo (1635; Museo del Prado, Madrid) Pablillos de Valladolid
(1635-1640; Museo del Prado, Madrid) El Niño de Vallecas (1636-1640;
Museo del Prado, Madrid) Juan de Pareja (1650; Metropolitan Museum,
Nueva York) Inocencio X (1650; Galería Doria, Roma) Venus del espejo
(h. 1647-1651; National Gallery, Londres) Las Meninas (1656; Museo del
Prado, Madrid) Las hilanderas (1657; Museo del Prado, Madrid)
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