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Biografía:
Pintor y arquitecto italiano. Sus obras representan el paradigma del
Renacimiento por su clasicismo equilibrado y sereno basado en la
perfección de la perspectiva, la composición y la luz.
Su padre, Giovanni Santi, pintor y humanista, lo introdujo en las ideas
filosóficas de la época y en el arte de la pintura, pero falleció cuando
Rafael contaba once años; para ganarse la vida, a los diecisiete años
Rafael trabajaba ya como artista independiente.
No se conoce con exactitud qué tipo de relación mantuvo Rafael con
Perugino, del que unos lo consideran discípulo y otros socio o
colaborador. Sea como fuere, lo cierto es que superó rápidamente a
Perugino, como se desprende de la comparación de sus Desposorios de la
Virgen con los de este último.
Desde 1504 hasta 1508, Rafael trabajó fundamentalmente en Florencia, en
donde recibió la influencia del arte de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel.
De entre sus obras de este período (El sueño del caballero, Las tres
Gracias), las más celebradas son sus variaciones sobre el tema de la
Virgen y la Sagrada Familia. Los personajes sagrados, dotados de
cautivadores toques de gracia, nobleza y ternura, están situados en un
marco de paisajes sencillos y tranquilos, intemporales.
En estas telas, Rafael da muestras de su inigualable talento para
traducir a un lenguaje sencillo y asequible los temas religiosos. Su
maestría en la composición y la expresión y la característica serenidad de
su arte se despliegan ya en plenitud en la Madona del gran duque, La bella
jardinera o La Madona del jilguero, entre otras obras.
En 1508, el papa Julio II lo llamó a Roma para que decorara sus
aposentos en el Vaticano. Aunque Rafael contaba sólo veinticinco años, era
ya un pintor de enorme reputación. En las habitaciones de Julio II,
conocidas en la actualidad como Estancias del Vaticano, Rafael pintó uno
de los ciclos de frescos más famosos de la historia de la pintura.
Entre 1509 y 1511 decoró la Estancia de la Signatura, donde pintó las
figuras de la Teología, la Filosofía, la Poesía y la Justicia en los
cuatro medallones de la bóveda, para desarrollar de forma alegórica estos
mismos temas en cinco grandes composiciones sobre las paredes: El triunfo
de la Eucaristía, La escuela de Atenas, El Parnaso, Gregorio IX
promulgando las Decretales y Triboniano remitiendo las pandectas a
Justiniano, estas dos últimas alusivas a la justicia. En un espacio de
gran amplitud, organizado con un perfecto sentido de la perspectiva,
Rafael dispone una serie de grupos y figuras, con un absoluto equilibrio
de fuerzas y una sublime elegancia de líneas. No se puede pedir mayor
rigor compositivo ni un uso más magistral de la perspectiva lineal.
En la Estancia de Heliodoro, decorada de 1511 a 1514, Rafael desarrolló
cuatro temas históricos, acentuando en cada uno de ellos un rasgo plástico
determinado: el claroscuro en La liberación de san Pedro, la riqueza del
colorido en la Misa de Bolsena, etc.
En la estancia del Incendio del Borgo (1514-1517) predomina ya la
aportación de los discípulos sobre la del maestro, lo mismo que en la
Estancia de Constantino, donde sólo la concepción del conjunto corresponde
a Rafael. El pintor simultaneó la decoración de las Estancias del Vaticano
con la realización de otras obras, como los frescos de El triunfo de
Galatea para la Villa Farnesina.
A este período corresponden también numerosos cuadros de la Virgen con
el Niño, algo más solemnes y menos cautivadores que los de la etapa
florentina. Los retratos romanos, en cambio, superan en veracidad y
penetración psicológica a los florentinos. En ambos casos, el dibujo es de
una calidad inigualable y el colorido, discreto, servidor de la forma.
A partir de 1518, Rafael se ocupó de la decoración de las Logias del
Vaticano con pequeñas escenas del Antiguo Testamento envueltas en paneles
de grutescos. La Transfiguración, última obra de Rafael, es considerada
por algunos el compendio perfecto de su arte. Sus trabajos
arquitectónicos, de menor importancia que los pictóricos, incluyeron la
dirección de las obras de San Pedro del Vaticano.
Obras de Rafael Crucifixión (1503; National Gallery,
Londres) Desposorios de la Virgen (1504; Pinacoteca Brera,
Milán) Madona del Prato (1505; Kunsthistorisches Museum, Viena) La
bella jardinera (1507; Museo del Louvre, París) Sagrada Familia de la
Casa Canigiani (1507; Alte Pinakothek, Munich) Madona del baldaquino
(1508; Palazzo Pitti, Florencia) El triunfo de la Eucaristía o La
disputa del Sacramento (h. 1509; Estancias del Vaticano, Roma) La
escuela de Atenas (h. 1510-1511; Estancias del Vaticano, Roma) Misa de
Bolsena (1512; Estancias del Vaticano, Roma) La expulsión de Heliodoro
(1512; Estancias del Vaticano, Roma) La retirada de Atila (1513;
Estancias del Vaticano, Roma) La liberación de san Pedro (1513-1514;
Estancias del Vaticano, Roma) El triunfo de Galatea (h. 1513; Villa
Farnesina, Roma) Madonna della Sedia (1514-1515; Palazzo Pitti,
Florencia) El incendio del Borgo (h. 1515; Estancias del Vaticano,
Roma) Retrato de Baldasare Castiglione (1515; Museo del Louvre,
París) Logias del Vaticano (1518-1519, Roma) La Transfiguración
(1517-1520; Museos del Vaticano, Roma).
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