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Biografía:
Escultor, pintor y arquitecto italiano. Habitualmente se reconoce a
Miguel Ángel como la gran figura del Renacimiento italiano, un hombre cuya
excepcional personalidad artística dominó el panorama creativo del siglo
XVI y cuya figura está en la base de la concepción del artista como un ser
excepcional, que rebasa ampliamente las convenciones ordinarias.
Durante los cerca de setenta años que duró su carrera, Miguel Ángel
Buonarrotti cultivó por igual la pintura, la escultura y la arquitectura,
con resultados extraordinarios en cada una de estas facetas artísticas.
Sus coetáneos veían en las realizaciones de Miguel Ángel una cualidad,
denominada terribilità, a la que puede atribuirse la grandeza de su genio;
dicho término se refiere a aspectos como el vigor físico, la intensidad
emocional y el entusiasmo creativo, verdaderas constantes en las obras de
este creador que les confieren su grandeza y su personalidad inimitables.
La vida de Miguel Ángel Buonarrotti transcurrió entre Florencia y Roma,
ciudades en las que dejó sus obras maestras. Aprendió pintura en el taller
de Ghirlandaio y escultura en el jardín de los Médicis, que habían reunido
una excepcional colección de estatuas antiguas.
Miguel Ángel dio sus primeros pasos haciendo copias de frescos de
Giotto o de Masaccio que le sirvieron para definir su estilo. En 1496 se
trasladó a Roma, donde realizó dos esculturas que lo proyectaron a la
fama: el Baco y la Piedad de San Pedro. Esta última, su obra maestra de
los años de juventud, es una escultura de gran belleza y de un acabado
impecable que refleja su maestría técnica.
Al cabo de cinco años Miguel Ángel regresó a Florencia, donde recibió
diversos encargos, entre ellos el David, el joven desnudo de cuatro metros
de altura que representa la belleza perfecta y sintetiza los valores del
humanismo renacentista.
En 1505, cuando trabajaba en el cartón preparatorio de la Batalla de
Cascina (inconclusa) para el Palazzo Vecchio, el papa Julio II lo llamó a
Roma para que esculpiera su tumba; Miguel Ángel trabajó en esta obra hasta
1545 y sólo terminó tres estatuas, el Moisés y dos Esclavos; dejó a medias
varias estatuas de esclavos que se cuentan en la actualidad entre sus
realizaciones más admiradas, ya que permiten apreciar cómo extraía
literalmente de los bloques de mármol unas figuras que parecían estar ya
contenidas en ellos.
Julio II le pidió también que decorase el techo de la capilla Sixtina,
encargo que el artista se resistió a aceptar, puesto que se consideraba
ante todo un escultor, pero que se convirtió finalmente en su creación más
sublime. Alrededor de las escenas centrales, que representan episodios del
Génesis, se despliega un conjunto de profetas, sibilas y jóvenes desnudos,
en un todo unitario dominado por dos cualidades esenciales: belleza física
y energía dinámica.
En 1516, Miguel Ángel regresó a Florencia para ocuparse de la fachada
de San Lorenzo, obra que le dio muchos quebraderos de cabeza y que por
último no se realizó; pero el artista proyectó para San Lorenzo dos obras
magistrales: la Biblioteca Laurenciana y la capilla Medicea o Sacristía
Nueva.
Ambas realizaciones son en el aspecto arquitectónico herederas de la
obra de Brunelleschi, aunque la singular escalera de acceso a la
biblioteca, capaz de crear un particular efecto de monumentalidad en el
escaso espacio existente, sólo puede ser obra del genio de Miguel Ángel.
La capilla Medicea alberga dos sepulturas que incluyen la estatua del
difunto y las figuras magistrales del Día, la Noche, la Aurora y el
Crepúsculo.
En 1534, Miguel Ángel se estableció definitivamente en Roma, donde
realizó el fresco del Juicio Final en la capilla Sixtina y supervisó las
obras de la basílica de San Pedro, en la que modificó sustancialmente los
planos y diseñó la cúpula, que es obra suya. Su otra gran realización
arquitectónica fue la finalización del Palacio Farnesio, comenzado por
Sangallo el Joven.
Obras de Miguel Ángel Baco (h. 1496-1497; Museo del Bargello,
Florencia) Piedad (1498-1499; San Pedro del Vaticano, Roma) Batalla
de Cascina (1504-1505; copia en Earl of Leicester Coll) Tondo Doni
(1504-1506; Uffizi, Florencia) techo de la capilla Sixtina (1508-1512;
Vaticano, Roma) Esclavos (h. 1513; Museo del Louvre, París) Moisés
(h. 1515; San Pietro in Vincoli, Roma) capilla Medícea (1520-1534; San
Lorenzo, Florencia) Juicio Final (1536-1541; capilla Sixtina del
Vaticano, Roma) Conversión de san Pablo (1542-1550; capilla Paulina del
Vaticano, Roma) Crucifixión de san Pedro (1542-1550; capilla Paulina
del Vaticano, Roma) Piedad de Palestrina (1553-1555; Galería de la
Academia, Florencia) cúpula de san Pedro del Vaticano (h. 1560;
Roma) Puerta Pía (1561; Roma) Palacio Farnesio (Roma)
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