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Biografía:
Compositor y violinista italiano. Igor Stravinski comentó en una
ocasión que Vivaldi no había escrito nunca quinientos conciertos, sino
«quinientas veces el mismo concierto». Aseveración sin duda exagerada,
pero que no deja de ser cierta en lo que concierne al original e
inconfundible tono que el compositor veneciano supo imprimir a su música y
que la hace rápidamente reconocible.
Autor prolífico, su producción abarca no sólo el género concertante,
sino también abundante música de cámara, vocal y operística. Célebre sobre
todo por sus cuatro conciertos para violín y orquesta reunidos bajo el
título Las cuatro estaciones, cuya fama ha eclipsado otras de sus obras
igualmente valiosas, si no más, Vivaldi es por derecho propio uno de los
más grandes compositores del período barroco, impulsor de la llamada
Escuela veneciana –a la que también pertenecieron Tommaso Albinoni y los
hermanos Benedetto y Alessandro Marcello– y equiparable, por la calidad y
originalidad de su aportación, a sus contemporáneos Bach y Haendel.
Poco se sabe de su infancia. Hijo del violinista Giovanni Battista
Vivaldi, el pequeño Antonio Vivaldi se inició en el mundo de la música
probablemente de la mano de su padre. Orientado hacia la carrera
eclesiástica, Vivaldi fue ordenado sacerdote en 1703, aunque sólo un año
más tarde se vio obligado a renunciar a celebrar misa a consecuencia de
una enfermedad bronquial, posiblemente asma.
También en 1703 ingresó como profesor de violín en el Pio Ospedale
della Pietà, una institución destinada a formar muchachas huérfanas.
Ligado durante largos años a ella, muchas de sus composiciones fueron
interpretadas por primera vez por su orquesta femenina. En este marco
vieron la luz sus primeras obras, como las Suonate da camera Op. 1,
publicadas en 1705, y los doce conciertos que conforman la colección
L’estro armonico Op. 3, publicada en Amsterdam en 1711.
Con ellas, Vivaldi alcanzó renombre en poco tiempo en todo el
territorio italiano, desde donde su nombradía se extendió al resto del
continente europeo, y no sólo como compositor, sino también, y no en menor
medida, como violinista, uno de los más grandes de su tiempo. Basta con
observar las dificultades de las partes solistas de sus conciertos o sus
sonatas de cámara para advertir el nivel técnico del músico en este
campo.
Conocido y solicitado, la ópera, el único género que garantizaba
grandes beneficios a los compositores de la época, atrajo también la
atención de Vivaldi, a pesar de que su condición de eclesiástico en
principio le impedía abordar un espectáculo considerado en exceso mundano
y poco edificante.
De hecho, sus superiores siempre recriminaron a Vivaldi su escasa
dedicación al culto y sus costumbres laxas. Inmerso en el mundo teatral
como compositor y empresario, Ottone in Villa fue la primera de sus óperas
de la que se tiene noticia. A ella siguieron títulos como Orlando furioso,
Armida al campo d’Egitto, Tito Manlio y L’Olimpiade, hoy día sólo
esporádicamente representados.
La fama de Vivaldi alcanzó la cúspide en el meridiano de su vida con la
publicación de sus más importantes colecciones instrumentales, Il cimento
dell’armonia e dell’inventione Op. 8, en la que se incluyen Las cuatro
estaciones, y La cetra Op. 9.
Mas, a fines de la década de 1730, el público veneciano empezó a
mostrar menor interés por su música, por lo que Vivaldi decidió probar
fortuna en Viena, donde murió en la más absoluta pobreza un mes después de
su llegada.
A pesar de este triste final y de un largo período de olvido, la obra
de Vivaldi contribuyó a sentar las bases de lo que sería la música de los
maestros del clasicismo, sobre todo en Francia, y a consolidar la
estructura del concierto solista.
Obras de Antonio Vivaldi Óperas: Ottone in Villa (1713) Armida
al campo d'Egitto (1718) Tito Manlio (1719) Ercole su'l Termodonte
(1723) Orlando furioso (1727) L'Olimpiade (1734). Música
orquestal: L'estro armonico Op. 3 (1711) La stravaganza Op. 4
(1714) VI concerti a 5 stromenti Op. 6 (1717) Il cimento
dell'armonia e dell'inventione Op. 8 (1725) La cetra Op. 9
(1727). Música de cámara: Suonate da camera Op. 1 (1705) VI
sonate Op. 5 (1716). Música vocal: Juditha triumphans (1716) La
Sena festeggiante (1726) Il Mopso (1738).
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