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Biografía:
Compositor italiano. Coetáneo de Wagner, y como él un compositor
eminentemente dramático, Giuseppe Verdi fue el gran dominador de la escena
lírica europea durante la segunda mitad del siglo XIX. Su arte, empero, no
fue el de un revolucionario como el del alemán, antes al contrario, para
Giuseppe Verdi toda renovación debía buscar su razón en el pasado.
En consecuencia, aun sin traicionar los rasgos más característicos de
la tradición operística italiana, sobre todo en lo concerniente al tipo de
escritura vocal, consiguió dar a su música un sesgo nuevo, más realista y
opuesto a toda convención no justificada.
Nacido en el seno de una familia muy modesta, Giuseppe Verdi tuvo la
fortuna de contar desde fecha temprana con la protección de Antonio
Barezzi, un comerciante de Busseto aficionado a la música que desde el
primer momento creyó en sus dotes.
Gracias a su ayuda, Verdi pudo desplazarse a Milán con el propósito de
estudiar en el Conservatorio, lo que no logró porque, sorprendentemente,
no superó las pruebas de acceso.
Tras estudiar con Vincenzo Lavigna, quien le dio a conocer la música
italiana del pasado y la alemana de la época, Verdi fue nombrado maestro
de música de Busseto en 1836, el mismo año en que contrajo matrimonio con
la hija de su protector, Margherita Barezzi.
El éxito que en 1839 obtuvo Verdi en Milán su primera ópera, Oberto,
conte di San Bonifacio, le procuró un contrato con el prestigioso Teatro
de la Scala. Sin embargo, el fracaso de su siguiente trabajo, Un giorno di
regno, y, sobre todo, la muerte de su esposa y sus dos hijos, lo sumieron
en una profunda depresión en la que llegó a plantearse el abandono de la
carrera musical.
No lo hizo: la lectura del libreto de Nabucco le devolvió el entusiasmo
por la composición. La partitura, estrenada en la Scala en 1842, recibió
una acogida triunfal, no sólo por los innegables valores de la música,
sino también por sus connotaciones políticas, ya que en una Italia
oprimida y dividida, el público se sintió identificado con el conflicto
recreado en el drama.
Con este éxito, Verdi no sólo consiguió su consagración como
compositor, sino que también se convirtió en un símbolo de la lucha
patriótica por la unificación política del país. I lombardi alla prima
Crociata y Ernani participaron de las mismas características. Son éstos
los que Verdi calificó como sus «años de galeras», en los cuales, por sus
compromisos con los empresarios teatrales, se vio obligado a escribir sin
pausa una ópera tras otra.
Esta situación empezó a cambiar a partir del estreno, en 1851, de
Rigoletto, y, dos años más tarde, de Il Trovatore y La Traviata, sus
primeras Obras Maestras. A partir de este momento Verdi compuso sólo
aquello que deseaba componer. Su producción decreció en cuanto a número de
obras, pero aumentó proporcionalmente en calidad.
Y mientras sus primeras composiciones participaban de lleno de la ópera
romántica italiana según el modelo llevado a su máxima expresión por
Donizetti, las escritas en este período se caracterizaron por la búsqueda
de la verosimilitud dramática por encima de las convenciones musicales.
Aida (1871) es ilustrativa de esta tendencia, pues en ella desaparecen
las cabalette, las arias se hacen más breves y cada vez más integradas en
un flujo musical continuo –que no hay que confundir con el tejido
sinfónico propio del drama musical wagneriano–, y la instrumentación se
hace más cuidada.
Prácticamente retirado a partir de este título, Verdi aún llegó a
componer un par de óperas más, ambas con libretos de Arrigo Boito sobre
textos de Shakespeare: Otello y Falstaff, esta última una encantadora
ópera cómica compuesta cuando Verdi frisaba ya los ochenta años. Fue su
canto del cisne.
Obras de Giuseppe Verdi Óperas: Oberto, conte di San Bonifacio
(1839) Un giorno di regno (1840) Nabucco (1842) I lombardi alla
prima Crociata (1843) Ernani (1844) Macbeth (1847) Luisa Miller
(1849) Rigoletto (1851) Il Trovatore (1853) La Traviata
(1853) Simon Boccanegra (1857) Un ballo in maschera (1859) La
forza del destino (1862) Don Carlo (1867) Aida (1871) Otelo
(1887) Falstaff (1893). Música de cámara: Cuarteto de cuerda en
mi menor (1873). Música vocal y coral: Inno delle Nazioni
(1862) Messa da Requiem (1874) Quattro pezzi sacri (1888-1897)
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