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Biografía:
Compositor español. Con los catalanes Isaac Albéniz y Enrique Granados,
el gaditano Manuel de Falla es el tercero de los nombres que conforman la
gran trilogía de la música nacionalista española.
Manuel de Falla fue también uno de los primeros compositores de esta
tradición que, cultivando un estilo tan inequívocamente español como
alejado del tópico, supo darse a conocer con éxito en toda Europa y
América, y con ello superó el aislamiento y la supeditación a otras
tradiciones a que la música hispana parecía condenada desde el siglo
XVIII. Falla Nunca fue un compositor prolífico, pero sus creaciones, todas
ellas de un asombroso grado de perfección, ocupan prácticamente un lugar
de privilegio en el repertorio. Manuel de Falla recibió sus primeras
lecciones musicales de su madre, una excelente pianista que, al advertir
las innegables dotes de su hijo, no dudó en confiarlo a mejores
profesores. Tras trabajar la armonía, el contrapunto y la composición en
su ciudad natal con Alejandro Odero y Enrique Broca, Manuel de Falla
ingresó en el Conservatorio de Madrid, donde tuvo como maestros a José
Tragó y Felip Pedrell.
La influencia de este último sería decisiva en la conformación de su
estética: fue él quien le abrió las puertas al conocimiento de la música
autóctona española, que tanta importancia había de tener en la producción
madura falliana. Tras algunas zarzuelas, hoy perdidas u olvidadas, como
Los amores de Inés, los años de estudio en la capital española culminaron
con la composición de la ópera La vida breve, que se hizo acreedora del
primer premio de un concurso convocado por la Real Academia de Bellas
Artes de San Fernando.
Aunque las bases del concurso estipulaban que el trabajo ganador debía
representarse en el Teatro Real de Madrid, Falla hubo de esperar ocho años
para dar a conocer su partitura, y ello ni siquiera fue en Madrid sino en
Niza.
Francia, precisamente, iba a ser la siguiente etapa de su formación:
afincado en París desde 1907, allí entró en relación con Debussy, Ravel,
Dukas y Albéniz, cuya impronta es perceptible en sus composiciones de ese
período, especialmente en Noches en los jardines de España, obra en la
que, a pesar del innegable aroma español que presenta, está latente cierto
impresionismo en la instrumentación.
La madurez creativa de Falla empieza con su regreso a España, en el año
1914. Es el momento en que compone sus obras más célebres: la pantomima El
amor brujo y el ballet El sombrero de tres picos (éste compuesto para
cumplimentar un encargo de los célebres Ballets Rusos de Serge de
Diaghilev), las Siete canciones populares españolas para voz y piano y la
Fantasía bética para piano.
Su estilo fue evolucionando a través de estas composiciones desde el
nacionalismo folclorista que revelan estas primeras partituras, inspiradas
en temas, melodías, ritmos y giros andaluces o castellanos, hasta un
nacionalismo que buscaba su inspiración en la tradición musical del Siglo
de Oro español y al que responden la ópera para marionetas El retablo de
maese Pedro, una de sus Obras Maestras, y el Concierto para clave y cinco
instrumentos.
Mientras que en sus obras anteriores Falla hacía gala de una extensa
paleta sonora, heredada directamente de la escuela francesa, en estas
últimas composiciones su estilo fue haciéndose más austero y conciso, y de
manera especial en el Concierto.
Los últimos veinte años de su vida, Manuel de Falla los pasó trabajando
en la que consideraba había de ser la obra de su vida: la cantata escénica
La Atlántida, sobre un poema del poeta en lengua catalana Jacint
Verdaguer, que le había obsesionado desde su infancia y en el cual veía
reflejadas todas sus preocupaciones filosóficas, religiosas y
humanísticas.
El estallido de la guerra civil española le obligó a buscar refugio en
Argentina, donde le sorprendería la muerte sin que hubiera podido culminar
su última obra. La tarea de finalizarla según los esbozos dejados por el
maestro correspondió a su discípulo Ernesto Halffter.
Obras: Música escénica: Los amores de Inés (1902) La vida
breve (1905) El retablo de maese Pedro (1923) La Atlántida
(1925-1946, inacabada). Ballets: El amor brujo (1915) El sombrero
de tres picos (1919). Música orquestal: Noches en los jardines de
España (1916) Concierto para clave y cinco instrumentos
(1926) Homenajes (1939). Música instrumental: Cuatro piezas
españolas (1908) Fantasía bética (1919) Le tombeau de Debussy
(1920) Pour le tombeau de Paul Dukas (1935). Música vocal: Siete
canciones populares españolas (1915) Psyché (1924) Soneto a Córdoba
(1927).
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