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Biografía:
Novelista francés. Hijo de Francesco Zola, un ingeniero natural de
Venecia, y de Émilie Aubert, Émile Zola pasó su infancia y su adolescencia
en Aix-en-Provence, en cuyo colegio cursó los estudios primarios y trabó
amistad con Cézanne y Baille.
Posteriormente, y merced a una beca de estudios, Émile Zola se trasladó
a París para acudir al Liceo de Saint-Louis. No consiguió, sin embargo,
terminar el bachillerato, y al retirársele por dicho motivo la ayuda
económica de que disponía, se vio obligado a mudarse a una mísera
buhardilla y a emplearse en ocupaciones variopintas.
Un puesto de trabajo en la editorial Hachette, donde se hizo cargo del
departamento de publicidad, lo introdujo en el mundo de las letras, que
Zola ya no abandonó. Sí dejó, a finales de 1865, la editorial parisina,
para dedicarse por entero al periodismo y la literatura, aunque sin
demasiada fortuna durante los primeros años.
Zola consiguió, empero, una sección de crítica literaria en el
periódico L’Evénément, tribuna desde la cual defendió una literatura de
corte científico que emplease la naturaleza como espejo para retratar los
dramas y las pasiones humanas, en la que la subjetividad del autor
desapareciera tanto como fuera posible, y que recibiría el nombre de
naturalismo.
Publicó su primera obra, Cuentos para Ninon, todavía bajo la influencia
del romanticismo, en 1864, y tres años después Zola presentó Thérèse
Raquin, su primera novela propiamente naturalista. Su aspiración era
realizar una novela fisiológica, a la que transportaría las teorías de
Taine sobre la influencia de la raza y el medio sobre el individuo.
Por aquellas mismas fechas Zola ideó la redacción de una obra cíclica
que, a modo y semejanza de la Comedia humana, fuera una «historia natural
y social de una familia bajo el Segundo Imperio», tal como apuntaba en el
subtítulo. A dicha obra, que a su término estuvo integrada por veinte
novelas, la tituló Los Rougon-Macquart.
La primera, La fortuna de los Rougon, apareció en 1871, y en ella se
apreciaba ya la voluntad de retrato social, no exento de crítica y con
altas dosis de violencia y dramatismo, que iba a caracterizar toda la
serie; entre las que siguieron, destacan las series dedicadas a la familia
y a los trabajadores.
En marzo de 1890, en una carta dirigida al crítico literario J.
Lemaître, quien había alabado la serie en un artículo aparecido en Le
Figaro, Zola puso de manifiesto su hastío y su voluntad de dar por
terminada la obra, si bien por último alcanzó, en 1893, los veinte tomos
que se había propuesto.
Posteriormente, y tras emprender una serie de viajes, uno de los cuales
lo llevó a España, Zola inició una nueva serie literaria, en este caso con
distintas ciudades como telón de fondo: Lourdes (1894), Roma (1896), París
(1898).
En esta última Zola se sirvió de las teorías utópicas de Comte, Fourier
y Proudhon, a quienes veneraba, para manifestar sus ideas progresistas y
su defensa del espíritu científico. Este acercamiento hacia posiciones
socialistas se aceleró tras el llamado caso Dreyfus, en el que Zola se
puso al lado de la víctima. Su célebre alegato político Yo acuso,
publicado en enero de 1898 en L’Aurore, le supuso una condena de un año de
cárcel y una multa de 3 000 francos.
Con el fin de evitar su ingreso en prisión, en febrero del mismo año
Zola se trasladó a Londres, ciudad en la que permaneció hasta junio de
1899. A su muerte, acaecida poco después de su regreso a París en
circunstancias nunca esclarecidas y posiblemente derivadas de sus opciones
políticas, Zola dejó una extensa producción, en la que también se hallaban
numerosas obras de teatro.
Obras de Émile Zola
Novela: Thérèse Raquin (1867) Los Rougon-Macquart (Les
Rougon-Macquart, 1871-1893) La fortuna de los Rougon (La fortune des
Rougon) La taberna (L'assommoir) Germinal, Nana, La débacle (El
desastre) el ciclo de Trois villes (Las tres ciudades, 1894-1898):
Lourdes, Roma (Rome) y París (Paris) el ciclo de Les quatre évangiles
(Los cuatro evangelios, 1899-1902). Ensayo: La novela experimental
(Le roman expérimental, 1880) Los novelistas naturalistas (Les
romanciers naturalistes, 1881)
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