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Biografía:
Novelista ruso. Nacido en el seno de la nobleza terrateniente rusa,
Liev Nikoláievich Tolstói quedó huérfano desde muy joven, y fue acogido
por unos parientes cultos que dejaron su educación al cuidado de
preceptores extranjeros.
En 1844 Tolstói empezó a estudiar lenguas orientales y derecho en la
Universidad de Kazán, pero abandonó sus estudios en 1847 y se dedicó a la
lectura de la Biblia y las obras del filósofo Rousseau.
Sus primeros escritos, como el Relato de la jornada de ayer (1851) y
algunos capítulos de su autobiográfica Infancia, merecieron el elogio de
la crítica. Tolstói se enroló en el ejército en 1852 y participó en la
guerra de Crimea.
De su contacto con los cosacos surgieron novelas como Sebastopol y Los
cosacos, en las que descubre ya su predilección por las gentes sencillas,
representadas aquí por los cosacos, frente a los aristócratas de ciudad o
los altos mandos militares; los textos destilan realismo poético y una
abundante influencia de Rousseau.
Interesado por la educación de los campesinos, entre 1857 y 1860
Tolstói viajó a Alemania, Francia, Italia y Suiza para visitar diversas
escuelas, y en 1860 creó su propia escuela en Yásnaia Poliana, en la que
aplicó sus modernos métodos pedagógicos.
En 1862 Tolstói contrajo matrimonio con Sofje Adreevne Bers, con quien
se instaló en su finca de la misma localidad y fundó una numerosa familia.
Fueron éstos años de plenitud para Tolstói, entregado a las obligaciones
familiares y a la gestión de su hacienda, y sobre todo a la redacción de
sus dos obras universales: Guerra y paz y Ana Karenina.
La primera constituye un fresco colosal de la realidad de Rusia durante
la invasión napoleónica, por el que circulan hechos y personajes reales
junto a otros de ficción, perfilados todos por penetrantes descripciones
psicológicas y vívidas ambientaciones; la novela constituye de nuevo un
canto a la vida y a los valores vitales y espirituales del pueblo ruso,
que se alterna con una especie de ensayo sobre filosofía de la historia en
el que el escritor expresa su visión profundamente vital y optimista,
según la cual ésta no depende de las decisiones de los grandes hombres,
sino de los innumerables y anónimos gestos de las gentes sencillas.
Ana Karenina, terminada en 1878, anuncia ya la crisis espiritual que el
novelista sufriría más adelante. De talante pesimista, la novela describe
la pasión adúltera de la protagonista, abocada a un final trágico, y cuya
perfecta estructura circular realza el sentido de fatalidad y castigo por
la violación de los valores morales.
En los años siguientes, Tolstói se vio impelido a la búsqueda de
valores efectivos que llenaran su vida, a la que acusaba de vacía y
complaciente; las dudas y aspiraciones que marcan esta crisis se reflejan
en su Confesión de 1882.
La personal aproximación a la religiosidad que expresa en esta obra y
en otras, basada en la ausencia de dogmas y en la proclamación del amor
como ley universal, halló eco en numerosas personas y le valió finalmente
su excomunión, en 1901.
Tolstói defendió también la humanización de las relaciones sociales y
la mejora de las condiciones del campesinado, dirigiendo repetidas
críticas a las instituciones zaristas y a las desigualdades sociales en
una serie de ensayos, análisis y estudios que causaron cierta polémica.
Tolstói se retiró por último al monasterio de Optina Pustin y se
esforzó por llevar una vida austera, en contacto con los humildes, pero
luego regresó a su tierra natal para acercarse a las diferentes sectas
religiosas de Rusia y se dedicó a trabajos agrícolas o manuales. No dejó
nunca de preocuparse por el destino de los campesinos, en particular por
su derecho a la riqueza individual.
En invierno de 1910, ya en un delicado estado de salud, Tolstói
abandonó definitivamente su casa, dispuesto a llevar una existencia
solitaria el resto de su vida, pero enfermó durante el viaje y murió en la
pequeña estación de ferrocarril de Astápovo.
Considerado como el máximo representante de la literatura nacional de
su país, su obra, que nunca ha dejado de ser leída, ha influido
poderosamente en la literatura posterior de todas las épocas.
Obras de Tolstói Novela: Infancia (1852) Adolescencia
(1854) Juventud (1856) Sebastopol (1855-1856) Dos húsares
(1856) Los cosacos (1863) Guerra y paz (1863-1869) Ana Karenina
(1873-1878) Historias para el pueblo (cuentos, 1884-1885) La muerte
de Iván Ilich (1886) La sonata a Kreutzer (1889) Resurrección
(1899) Los frutos de la civilización (1889). Ensayo: Confesión
(1882) En qué consiste mi fe (1883) ¿Qué debemos hacer, pues?
(1886) ¿Qué es el arte? (1898). Teatro: El poder de las tinieblas
(1886) El cadáver viviente (1902). «La completa y total tristeza es
tan imposible como la pura y completa alegría.» Guerra y paz.
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