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Biografía:
Filósofo griego. Apodado Platón («el de las anchas espaldas») por su
prestancia física, perteneció a una rica familia aristocrática.
A los dieciocho años, y a través de su maestro Cratilo, Platón entró en
contacto con Sócrates, abandonando su primer interés por la poesía en
favor de la filosofía. Permaneció en estrecha relación con Sócrates hasta
la condena y ejecución de éste en el 399 a.C., tras lo cual, descontento
con la actuación de los demócratas, se refugió en Megara junto con otros
miembros del círculo socrático.
Platón viajó luego por Egipto y visitó también Siracusa, donde conoció
a Dión, cuñado del tirano Dionisio el Viejo; según una historia poco
fiable, a raíz de un conflicto entre el tirano y Platón, el filósofo acabó
siendo vendido como esclavo.
Hacia el 387 a.C., Platón regresó a Atenas y un tiempo después fundó
allí su escuela, la Academia. En el 367 a.C. viajó de nuevo a Siracusa,
donde permaneció más de un año. De nuevo surgieron tensiones, esta vez con
Dionisio el Joven, quien había sucedido a su padre el mismo año de la
llegada de Platón; si se considera auténtico el testimonio de una de las
cartas tradicionalmente atribuidas a éste, el motivo de su viaje fue, a
instancias de Dión, el de contribuir a la reforma del gobierno de la
ciudad por su unión con la filosofía, objetivo que se vio frustrado cuando
el tirano desterró a Dión; un tercer viaje a Siracusa (361 a.C.) terminó
de modo parecido. Afincado ya en Atenas, Platón murió a la edad de ochenta
años.
La doctrina de Platón está recogida en su práctica totalidad en forma
de diálogos, protagonizados en su mayoría por Sócrates, aunque la doctrina
expuesta en ellos se aleja progresivamente de las ideas del maestro, hasta
los diálogos de madurez, en que Sócrates se convierte en el portavoz de
las teorías de Platón.
La más célebre de ellas es la teoría de las ideas, según la cual éstas
poseen el ser propiamente dicho y pertenecen al mundo de las ideas, al que
corresponden los caracteres que Parménides atribuyó al ser: entre otros,
la inmutabilidad y la eternidad; el mundo sensible es mera apariencia, y
sus objetos son sombras de las ideas, con las que se relacionan por
participación.
La naturaleza de esta relación entre ambos mundos fue objeto de
revisión por el propio Platón en sus diálogos de vejez, especialmente en
el Parménides, y en ella se centrarán las críticas de Aristóteles.
La teoría de las ideas, expuesta por Sócrates de forma figurada en el
mito de la caverna de La República, ofrece una síntesis que resuelve en
parte las paradojas y los debates que habían enfrentado a los
presocráticos, a propósito de la naturaleza de la pluralidad y el devenir
y su relación con la unidad y la estabilidad exigidas por la razón.
El alma humana es inmortal, procede del mundo de las ideas y se halla
caída en el mundo sensible, si bien puede «recordar» las ideas o modelos
que conoció antes de su caída; este proceso, que Platón llamó anamnesis,
se erige en principio epistemológico en el que se funda el saber.
Su teoría política, enemiga de la democracia ateniense, aparece en La
República, donde Platón relaciona el buen funcionamiento de la ciudad con
la armonía entre los diversos estamentos de que se compone, los cuales
reproducen las partes del alma y cuyo estrato superior lo deberían ocupar
los filósofos, que corresponden a la razón en el alma individual.
La filosofía platónica es la base de una de las corrientes más
importantes, sin duda, del pensamiento occidental, del que A. N. Whitehead
llegó a decir que podía interpretarse en su conjunto como una colección de
notas escritas al hilo de la lectura de Platón.
Obras de Platón Diálogos de juventud, o «socráticos», e
intermedios: Hipias Mayor Ion; Hipias Menor Apología de
Sócrates Critón, o del deber Gorgias, o de la retórica Menón, o
de la virtud Cratilo, o de la exactitud de las palabras. Diálogos de
madurez: Fedón, o del alma Protágoras, o los sofistas El
banquete, o del amor La República, o de la justicia Fedro, o de la
belleza. Diálogos de vejez o «dialécticos»: Parménides, o de las
ideas Teeteto, o de la ciencia El sofista, o del ser El político,
o de la realeza Filebo, o del placer Timeo, o de la
naturaleza Las leyes.
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