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Biografía:
Bioquímico y médico español, nacionalizado estadounidense. Tras
completar sus estudios en Málaga, ciudad a la que se trasladó su familia
tras el fallecimiento del padre (1912), Severo Ochoa cursó estudios de
medicina en la Universidad Complutense de Madrid, donde formó parte del
equipo de internos de la cátedra del doctor Juan Negrín, y en 1927 ingresó
en la Residencia de Estudiantes.
En dicha universidad, donde fue alumno así mismo de Hernández Guerra,
Grande y Jiménez Díaz, Severo Ochoa obtuvo el doctorado en medicina en el
año 1929. Se le concedieron diversas becas de la Junta de Ampliación de
Estudios que le permitieron ir a Glasgow, Heidelberg, Berlín y Londres.
Severo Ochoa ocupó los cargos de auxiliar de fisiología (Madrid, 1931),
jefe de sección de fisiología (Instituto de Investigaciones Médicas, 1935)
y ayudante de investigación del Kaiser Wilhelm Institut (Heidelberg,
1936), donde colaboró con Meyerhof. Trabajó en el Laboratorio Biológico de
la Marina Británica (Plymouth, 1937) y fue ayudante de bioquímica en la
Universidad de Oxford (1938), donde llevó a cabo diversos estudios
relativos a la vitamina B1.
Desde su llegada a Estados Unidos, en 1940, adonde se trasladó ante las
escasas perspectivas de promoción existentes en el ámbito de la ciencia
española de aquella época, Severo Ochoa trabajó en la Escuela de Medicina
de la Universidad de Washington, y en 1941, estimulado por su esposa,
inició una carrera de investigación independiente y aceptó una beca para
desarrollar su labor como investigador asociado en la Facultad de Medicina
de la Universidad de Nueva York, de la que fue nombrado, en 1946,
catedrático y director del departamento de farmacología.
Desde 1954, y hasta su jubilación, Ochoa fue profesor y jefe del
departamento de bioquímica de la citada universidad. En 1971 fue designado
presidente del Patronato del Instituto de Biología Molecular de la
Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y tres años más tarde (1974) se
integró en el Instituto Roche de Biología Molecular de Nuttley (Nueva
Jersey).
En 1975 se inauguraron las primeras dependencias del Instituto de
Biología Molecular en Canto Blanco (Madrid), con lo que se inició la
reincorporación de Ochoa a la actividad científica en España. Tras su
regreso definitivo (1985), Ochoa dirigió un grupo de investigación en el
centro de biología molecular e ingresó, en 1987, en la Real Academia
Nacional de Medicina.
A pesar de la importancia de sus contribuciones al estudio de la
fotosíntesis, el metabolismo de las grasas y el estudio del llamado ciclo
de Krebs, su principal logro fue el descubrimiento de la enzima
fosforilasa polinucleótido, que interviene en la síntesis del ARN, gracias
a la cual Ochoa logró sintetizar por primera vez (1955) esta molécula en
el laboratorio a partir de nucleótidos (sus componentes elementales).
Por su descubrimiento, que llevó a cabo en el marco de sus
investigaciones sobre las reacciones en los fosfatos y que dio a conocer
ese mismo año de 1955, Severo Ochoa fue galardonado con el premio Nobel de
Fisiología y Medicina de 1959, que compartió con su antiguo alumno (por
aquel entonces profesor de bioquímica en la Universidad de Stanford) el
estadounidense Arthur Kornberg.
Se le concedió también, en 1982, el premio Ramón y Cajal en su primera
convocatoria, honor que compartió con su amigo el filósofo Xavier Zubiri.
En 1986, a raíz de la muerte de su esposa, Carmen García Cobián, Ochoa
decidió no volver a publicar ningún otro trabajo científico y poner fin
así a su brillante carrera.
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