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Biografía:
Químico francés, padre de la química moderna. Orientado por su familia
en un principio a seguir la carrera de derecho, Lavoisier recibió una
magnífica educación en el Collège Mazarino, en donde adquirió no sólo
buenos fundamentos en materia científica, sino también una sólida
formación humanística.
Lavoisier ingresó luego en la facultad de derecho de París, donde se
graduó en 1764, por más que en esta época su actividad se orientó sobre
todo hacia la investigación científica. En 1766 recibió la medalla de oro
de la Academia de Ciencias francesa por un ensayo sobre el mejor método de
alumbrado público para grandes poblaciones.
Con el geólogo J.-E. Guettard, confeccionó un atlas mineralógico de
Francia. En 1768 Lavoisier presentó una serie de artículos sobre análisis
de muestras de agua, y fue admitido en la Academia, de la que fue director
en 1785 y tesorero en 1791.
Su esposa, Marie Paulze, con quien se casó en 1771, fue además su más
estrecha colaboradora, e incluso tradujo al inglés los artículos
redactados por su esposo. Un año antes, éste se había ganado una merecida
reputación entre la comunidad científica de la época al demostrar la
falsedad de la antigua idea, sostenida incluso por Robert Boyle, de que el
agua podía ser convertida en tierra mediante sucesivas destilaciones. La
especulación acerca de la naturaleza de los cuatro elementos tradicionales
(aire, agua, tierra y fuego) lo llevó a emprender una serie de
investigaciones sobre el papel desempeñado por el aire en las reacciones
de combustión.
Lavoisier presentó a la Academia los resultados de su investigación en
1772, e hizo hincapié en el hecho de que cuando se queman el azufre o el
fósforo, éstos ganan peso por absorber «aire», mientras que el plomo
metálico formado tras calentar el plomo mineral lo pierde por haber
perdido «aire».
A partir de los trabajos de Priestley, Lavoisier acertó a distinguir
entre un «aire» que no se combina tras la combustión o calcinación (el
nitrógeno) y otro que sí lo hace, al que denominó oxígeno (productor de
ácido).
Los resultados cuantitativos y demás evidencias que obtuvo se oponían a
la teoría del flogisto, aceptada incluso por Priestley, según la cual una
sustancia hipotética –el flogisto– era la que se liberaba o se adquiría en
los procesos de combustión de las sustancias. Publicó en 1786 una
brillante refutación de dicha teoría, que logró persuadir a gran parte de
la comunidad científica del momento, en especial la francesa; en 1787 se
publicó el Méthode de nomenclature chimique, bajo la influencia de las
ideas de Lavoisier, en el que se clasificaron y denominaron los elementos
y compuestos entonces conocidos.
En 1789, en colaboración con otros científicos, Lavoisier fundó Annales
de Chimie, publicación monográfica dedicada a la nueva química. La
expansión de la doctrina defendida por Lavoisier se vio favorecida con la
publicación en 1789 de su obra Tratado elemental de química. De este
libro, que contiene una concisa exposición de su labor, cabe destacar la
formulación de un primer enunciado de la ley de la conservación de la
materia.
Lavoisier también efectuó investigaciones sobre la fermentación y sobre
la respiración animal. De los resultados obtenidos tras estudiar el
intercambio de gases durante el proceso de respiración, en una serie de
experimentos pioneros en el campo de la bioquímica, concluyó que la
respiración es un tipo de reacción de oxidación similar a la combustión
del carbón, con lo cual se anticipó a las posteriores explicaciones del
proceso cíclico de la vida animal y vegetal.
Fue así mismo un destacado personaje de la sociedad francesa de su
tiempo. De ideas moderadas, Lavoisier desempeñó numerosos cargos públicos
en la Administración del Estado, si bien su adhesión al impopular Ferme
Générale le supuso la enemistad con el revolucionario Marat. Un año
después del inicio del Terror, en mayo de 1794, tras un juicio de tan sólo
unas horas, un tribunal revolucionario lo condenó a la guillotina.
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