


Aclaro que para nada es mi intención perfilar el desvanecimiento de la Taquigrafía del lápiz, en un intento de presentar una confrontación con la estenotipia. Precisamente ello presentaría un panorama desalentador y pesimista que a nada conduciría; sin embargo, es en este punto que voy a detenerme en mi análisis, puesto que estimo importante hacer algunas consideraciones.
Hasta donde hemos podido interiorizarnos respecto de las "bondades de la maquinita", la misma no ha logrado desplazar al taquígrafo tradicional, al menos en un terreno de competencia leal. por lo que pudo comprobarse hasta el presente, la coexistencia de ambos sistemas puede darse sin que haya un entorpecimiento, al menos demasiado visible, entre los mismos.
En consecuencia, no es el rótulo "Taquigrafía versus estenotipia" lo que hace aparecer el crítico posicionamiento de nuestra profesión. Al menos, mi enfoque no va dirigido en ese sentido. Entonces, ¿hacia dónde está orientado?
Aunque pretenda presentar el tema como algo distinto y peculiar, es archisabido que poda la comunidad de los taquígrafos -al menos por la argentina es así- que cada vez se torna más difícil en el ámbito de los cuerpos parlamentarios cubrir un cargo vacante de taquígrafo. Esta es una realidad que se repite en toda la extensión de nuestra geografía, prácticamente con características calcadas de una provincia a otra.
El panorama descripto se ve agravado por la actual situación de la asignatura Estenografía en la Educación General Básica y Polimodal, cuya supervivencia se ve cada vez más comprometida por su creciente eliminación de los planes de estudio y currículas. A fuerza de ser sinceros, creo que muchas han sido las gestiones realizadas a niveles ministeriales altos e intermedios, pero pocos -poquísimos en realidad- los resultados obtenidos, en el sentido de logros que signifiquen revertir este posicionamiento, que más bien se ha convertido en una tendencia cancerígena.
En esta circunstancia no pretendo profundizar la temática en torno a la situación de agonía en que se encuentra el mantenimiento de la asignatura en cuestión dentro del ciclo de la Enseñanza General Básica; prefiero dirigir el eje de mi trabajo orientándolo hacia una reflexión, como enuncié al inicio, con el propósito de promover una sana discusión tendiente al encauzamiento de los esfuerzos que inexorablemente deberemos realizar en pro de la formación de futuros taquígrafos.
Sí, es cierto, necesitamos imperiosamente despertar vocaciones por la Taquigrafía, para permitir la formación de quienes habrán de sucedernos en lo mediato. La realidad nos está mostrando que ese gusto no podrá surgir más a partir de las aulas del ámbito educativo.
Otra faz de la realidad es que estamos cada vez más lejos de posibilidades de vislumbrar un apoyo parlamentario oficial, en el sentido de que desde ese ámbito se aliente la gestación de un semillero para la formación de taquígrafos. ¿Cuál es, entonces, el camino a seguir?
En razón de que mi vida profesional gira en torno a la Taquigrafía, es oportuno acercar la circunstancia de mi desempeño como docente y taquígrafa parlamentaria. Este doble rol es, desde luego, una ventaja que sensiblemente en este ciclo de cambio tan trascendente dentro del campo de la educación, me está permitiendo una amplitud de visión.
Voy a referirme a la Ley Federal de Educación y a los documentos emanadas del Ministerio de Cultura y Educación, más precisamente de la Secretaría de Programación y Evaluación Educativa, cuyo fin estuvo dirigido a promover un seminario de trabajo con docentes para la elaboración de los borradores de los Contenidos Básicos Comunes (C.B.C.) dentro de la Educación Básica General (E.G.B.).
Luego del estudio del interesantísimo material referenciado, paso a comentar algunas de las afirmaciones allí expresadas. Por ejemplo, la generación a la que pertenezco -al igual que muchos de los colegas que leerán este escrito- ha sido educada para que la mayor parte del bagaje de conocimientos adquiridos permanezca inamovible en el desempeño de su vida laboral, llámese oficio, profesión o simplemente labor.
Si nos retrotraemos al pasado, esto se acentúa todavía más. Sintéticamente, cuando un técnico, un dentista, un mecánico -y hasta el ejemplo de un zapatero es aplicable- aprendieron su especialidad años ha, lo hicieron en un momento determinado de su vida y para siempre. Quizás, sí, tuvieron cabida los niveles de superación, pero la necesidad de una actualización ha ido acrecentándose con el apogeo de la electrónica, que se presentó como toda una revolución que vino con la informática y la robótica.
Antiguamente, los cambios profundos se producían a lo largo de varias generaciones, pero en la actualidad las innovaciones son permanentes. Esto significa que para estar a tono con un desempeño eficaz de las labores, la necesidad de la actualización es imperiosa y además es cosa de todos los días, por así decirlo con algo de exageración, desde luego.
Gústenos o no, esto significa que transferido este tema a nuestra profesión, cabe la pregunta que pretendo transmitirles a modo reflexivo: ¿los distintos sistemas estenográficos de lápiz o lapicera están acordes en un todo con esta "revolución electrónica-informática-robótica, hoy, ya en los albores del siglo XXI?
Insisto en que, tal como lo expresara anteriormente, no quiero imprimir a este trabajo un tinte de una disputa de los taquígrafos manuales contra los estenotipistas. Creo haber sido clara cuando expresé con toda humildad que, de conformidad con la información disponible, los estenotipistas no demostraron una superioridad, en cuanto a márgenes de velocidad y eficiencia global. Quizás el perfeccionamiento de la "maquinita" se presente, y en tal circunstancia lo sea de modo tal, como para que signifique que necesariamente debamos encaminarnos hacia una reconversión laboral... pero por ahora sigue siendo un interrogante que es necesario seguir con atención de cerca.
El staff educativo que trabajó en el delineamiento de los nuevos Contenidos Básicos Comunes denunció la impostergable necesidad de un replanteo que considere toda esta transformación científico-tecnológica en relación a las reales necesidades del educando. El énfasis estuvo puesto en que los aludidos cambios están caracterizados, fundamentalmente, por la incorporación de la informática, las máquinas-herramientas de control numérico y los sistemas CAD (diseño asistido por computadora).
Entre otros conceptos, en uno de los documentos de la Secretaría de Programación y Evaluación Educativa se expresa que "...los perfiles laborales se desplazan hacia niveles superiores de conceptualización, con mayores requerimientos de habilidades intelectuales en detrimento de las destrezas psico-motrices". En este punto asumo una actitud crítica, por cuanto tal postura pone en mayor peligro aun la posibilidad del mantenimiento de la asignatura en forma curricular dentro de la Educación General Básica (E.G.B.).
Recordemos que las diferentes definiciones de la Estenografía o Taquigrafía, desde siempre hicieron alusión al desarrollo de una destreza psico-motriz, que como vimos no es alentada en el nuevo concepto de la Ley Federal de Educación de la República Argentina. La aseveración de las autoridades educativas respecto a la necesidad de apuntar el proceso enseñanza-aprendizaje hacia habilidades intelectuales, dejando de lado las destrezas psico-motrices, a mi entender, no puede ser generalizada; al menos no debe abarcar a la enseñanza de la Estenografía. ¿O acaso el proceso del aprendizaje de la lecto-escritura también será dejado de lado, por ser también una destreza psico-motriz?
Aunque el ejemplo es ciertamente burdo, creo que cuando el pequeño alumno de primer grado aprende su escritura corriente (me refiero a la escritura en caracteres ordinarios obviamente), tales conocimientos serán utilizados durante toda su vida, ciertamente con todos los perfeccionamientos e innovaciones lingüísticos que se van produciendo, puesto que es sabido que la lengua no permanece estática ni mucho menos indiferente a todos los cambios que se producen en la vida de los pueblos.
Si me quedara con esta única interpretación, creo que sería sólo reflejar una visión por demás parcializada, puesto que es importante que percibamos que en el novísimo esquema educativo, la Estenografía tiene cabida como un eje transversal, en donde entran las siguiente áreas: Lengua, como el desarrollo de un segundo lenguaje, ya que mediante signos es capaz de transmitir e interpretar un mensaje. Igualmente, en el área de la Educación Artística, porque es un arte y, por último, en la Tecnología, como un conocimiento procedimental, en concordancia con la denominación actual.
Si bien es cierto que todos estos nuevos conceptos del área educativa son señales que quienes abrazamos esta profesión deberemos tener en cuenta para la formación de taquígrafos en el futuro inmediato, igualmente es verdad que la Estenografía -pese a que se impone su encuadre como una actividad eminentemente técnica- es también un arte, y como tal, tiene el privilegio de poder hacer caso omiso a los cambios generacionales, que para nada logran entorpecer su permanencia.
Concluyo expresando que se impone un cambio de actitud, y ésta estará despojada de todo matiz que aparezca como una autosuficiencia que no tiene cabida en los esquemas actuales. Esa será nuestra responsabilidad, lo mismo que mantener su vigencia, a través de los tiempos.
María Luisa Abramovich
Taquígrafa CAMARA DE DIPUTADOS
SALTA - REPUBLICA ARGENTINA
