Los factores personales de los trabajadores
Como dijimos, cuando se procura analizar las repercusiones de las condiciones y medio ambiente de trabajo sobre la vida y la salud de los trabajadores se debe tomar en cuenta que éstas no van a depender solamente de la carga global de trabajo, determinada por el propio proceso de trabajo, sino también de las características personales y las capacidades de adaptación y de resistencia a los factores de riesgo de cada uno de los trabajadores.
Los trabajadores no son todos iguales, ni tienen las mismas vivencias y percepciones frente a los riesgos profesionales, dadas sus características personales.
Entre los factores que dan origen a esta diferenciación personal se destaca, en primer lugar, la edad.
Con el correr de los años experimentamos un proceso de envejecimiento biológico natural que se traduce en la reducción del número y del valor funcional de ciertas células especializadas -como por ejemplo las neuronas-, la rigidificación progresiva de las proteínas estructurales que componen las arterias y las paredes de los vasos sanguíneos y, finalmente, el agotamiento de las defensas inmunológicas, así como la posibilidad de ver reducidas ciertas capacidades. A medida que pasan los años y por razones puramente biológicas, la fuerza física va disminuyendo, se pierde agilidad y flexibilidad, se ve y se escucha con mayor dificultad, la carga psíquica y mental provocan mayor sufrimiento, etcétera.
Es interesante destacar, por ejemplo, que los trabajadores de mayor edad tienen más dificultad que los jóvenes cuando se trata de formarse para operar con las nuevas tecnologías informatizadas, por lo que deben adoptarse ciertas condicionantes que surgen de la pedagogía destinada a adultos. Por ejemplo, los trabajadores de mayor edad necesitan comprender para aprender, puesto que los nuevos conocimientos reestructuran su sistema de pensamiento. Los conceptos claves deben ser bien asimilados antes de continuar la presentación de nuevos conceptos, porque ello los haría "perder el hilo". Por otra parte, los trabajadores de mayor edad se ven beneficiados cuando aprenden colectivamente, cuando disponen de algo más de tiempo que los más jóvenes y cuando a lo largo del tiempo el ritmo del aprendizaje se acrecienta progresivamente y no comienza de manera abrupta.
Un segundo e importante factor de diferenciación entre los trabajadores es su sexo. Hombres y mujeres no tienen la misma contextura física, no están dotados de la misma fuerza muscular y no se ha determinado hasta el momento -por lo que sabemos-, por ejemplo, si ambos sexos son igualmente resistentes ante tareas que no demandan un esfuerzo físico intenso pero sí prolongado.
Por otra parte, los mismos riesgos del medio ambiente de trabajo repercuten en forma diferente cuando la mujer está embarazada.
Un tercer factor de diferenciación personal a considerar es el estado de salud biológica, psíquica y mental de los trabajadores. Los mismos factores de riesgo del medio ambiente de trabajo y de las condiciones de trabajo tienen repercusiones muy diferentes según sea el estado de salud del colectivo de trabajo y de cada uno de los trabajadores, en el transcurso del tiempo. Cuando la salud se halla deteriorada por cualquier causa que sea, la carga de trabajo se hace "más pesada", hay menor capacidad de adaptación y de resistencia, la fatiga sobreviene mucho más rápidamente en virtud del esfuerzo realizado, se está más propenso a ser víctima de accidentes de trabajo o de enfermedades profesionales y se facilitan los efectos sinérgicos y combinados de los factores componentes de las condiciones y medio ambiente de trabajo que pueden perjudicar la vida y la salud del trabajador.
Otros importantes factores de diferenciación personal serían las capacidades psicomotrices, psíquicas y mentales de los trabajadores, su información, formación y calificación profesionales, la historia personal y profesional del trabajador, las aspiraciones y expectativas personales, etcétera.
Determinado el concepto de carga global de trabajo cabe recordar que ésta no tiene necesariamente una connotación "negativa" en virtud de la cual provocaría siempre algún tipo de daño. Más bien, debemos entenderla como un desafío que obliga a la persona -enfocada, una vez más, en sus dimensiones biológica, psíquica y mental- a hacer un esfuerzo de adaptación y de resistencia ante los factores de riesgo para evitar los eventuales daños que éstos pueden ocasionar. Como resultado de este esfuerzo puede surgir cierto equilibrio capaz de generar satisfacción personal o grupal por el trabajo realizado, así como la posibilidad de desarrollar las propias potencialidades. En estas condiciones el trabajo sería fuente de realización personal, independientemente de la fatiga natural que toda actividad humana provoca.
Pasemos a ver cuáles son los efectos de las condiciones y medio ambiente de trabajo sobre la salud de los trabajadores.
El primero y más evidente efecto del trabajo es la fatiga. Esta es a veces percibida de manera totalmente consciente, pero en otras ocasiones el grado de conciencia es bajo. Puede ser específica -por ejemplo, en los músculos- o inespecífica, de carácter general, provocada por la carga global de trabajo. Ambos tipos se recuperan esencialmente con el reposo, el sueño, una alimentación adecuada, las pausas en el trabajo, el descanso semanal y las vacaciones anuales, la vida afectiva familiar y las relaciones sociales. Sin embargo, los trabajadores pueden experimentar una fatiga de tal intensidad que adopte dimensiones patológicas, por lo que, para superarla, requeriría un tratamiento médico: período de reposo suplementario, régimen alimenticio especial, medicamentos o, inclusive, cambio de puesto de trabajo.
La fatiga, que es en sí misma un importante efecto de las condiciones y medio ambiente de trabajo, confluye con otros factores, agravando sus consecuencias.
Otro efecto sobre la salud de los trabajadores consiste en el envejecimiento prematuro provocado por el desgaste excesivo de la fuerza de trabajo.
El envejecimiento es un fenómeno natural provocado por razones biológicas, que causa cambios lentos, continuos e irreversibles en todos los seres vivientes; pero también hay un desgaste provocado por las condiciones y medio ambiente de trabajo que generaron una carga de trabajo más elevada que las normales capacidades de adaptación y de resistencia propias de cada trabajador.
No obstante, además de estos normales efectos negativos del envejecimiento sobre las capacidades de trabajo, con el correr del tiempo los trabajadores acumulan experiencia profesional, hecho positivo que facilita el ejercicio de su actividad.
Un tercer y muy importante efecto del trabajo son las enfermedades profesionales y las enfermedades ligadas al trabajo.
Para abordar este punto citemos a Neffa: "La conclusión que sacamos es, primeramente, que el concepto y la cobertura de la noción de enfermedad profesional es muy diferente según sean los países y que su reconocimiento formal depende de su inclusión o no dentro de un listado sancionado legalmente. La paradoja resultante ya ha sido evocada muchas veces: en países donde las condiciones y medio ambiente de trabajo son más graves en términos de sus efectos sobre la vida y la salud de los trabajadores, la lista de enfermedades profesionales es más limitada que en el caso de países desarrollados donde desde hace varias décadas se lleva a cabo una importante acción de prevención".- "Pero además de las enfermedades profesionales reconocidas, (...) tenemos una larga enumeración de enfermedades relacionadas con el trabajo, o inespecíficas, que no se vinculan con un solo factor causal. Muchas de las actuales enfermedades profesionales reconocidas fueron anteriormente consideradas simplemente como 'relacionadas con el trabajo' hasta que las demandas sociales y los estudios epidemiológicos permitieron un conocimiento más profundo y científico.- Las enfermedades profesionales legalmente reconocidas están relacionadas causalmente con uno o varios factores de riesgo y son identificadas en su etapa terminal como una degradación del organismo a partir de una causa inicial constatada. Pero hay otras enfermedades que no tienen una sola y única causa, o que tienen una muy lenta evolución, manifestándose plenamente sólo varios años después de que comenzara la exposición a los riesgos, todo lo cual incluso puede llegar a suceder luego de finalizada la vida activa.- De la misma manera en que antes afirmamos que trabajo y riesgo no son sinónimos y que no hay determinismos absolutos en ese aspecto, queremos ahora afirmar que las enfermedades profesionales no son el fruto de la `mala suerte' o de la `fatalidad', sino que con frecuencia resultan de la violación pura y simple de normas sanitarias, técnicas y jurídicas en materia de prevención, normas que tienen connotaciones humanitarias y morales.- El proceso de reconocimiento de las enfermedades profesionales es lento, costoso y conflictivo. Se constatan grandes retrasos en el proceso de reconocimiento de los riesgos que emergen de las nuevas materias primas, de nuevos procesos y nuevos productos.- Pero para que se lleve a cabo el proceso de reconocimiento e inclusión de una enfermedad dentro de la lista correspondiente, con lo cual se da lugar a indemnizaciones y otras sanciones de reparación, se debe estar frente a una situación 'terminal' verificable científicamente. No obstante cuando esto último sucede, ya nada se puede hacer respecto de aquellos que fueron sus víctimas en el pasado".
Por eso es preferible prevenir. Naturalmente, la noción de prevención dependerá de la concepción que se tenga acerca de la salud y de la enfermedad. Si la salud es la falta de enfermedad o, mejor dicho, la falta de síntomas, de lesiones o disfuncionamientos identificados, repertoriados y clasificados socialmente como "enfermedades", la prevención consiste en un conjunto de medidas tendientes a evitar la manifestación de esa enfermedad o que ésta se agrave, o que tenga consecuencias durables. Pero si se opta por una concepción como la de la OMS que transcribimos en el comienzo, la prevención debe ser entendida como la promoción de la salud, como ese proceso de búsqueda del equilibrio, de una marcha individual y colectiva hacia un mayor bienestar físico, mental y social. La prevención consiste, entonces, en asegurar la integridad de las personas, en aumentar sus capacidades de resistencia y adaptación frente a los riesgos de las condiciones y medio ambiente de trabajo, en procurar eliminar o reducir los riesgos dentro de límites controlables.
Hay que estar muy atento a que las enfermedades profesionales o relacionadas con el trabajo no son solamente de carácter biológico, sino que pueden adaptar modalidades psíquicas o mentales y, en todo caso, las tres dimensiones están siempre presentes en cada patología específica. Sin embargo, las consecuencias negativas de las condiciones y medio ambiente de trabajo sobre las dimensiones psíquica y mental han sido aún poco estudiadas, manejándose algunos conceptos que es preciso revisar. Poco se ha hecho hasta ahora por estudiarlas en conjunción con la dimensión físico-biológica, con la que constituye una indudable unidad. Por otra parte, ha predominado la tendencia a la medicalización y al tratamiento de carácter psiquiátrico de los trabajadores que experimentan daños psíquicos y mentales a consecuencia de las condiciones y medio ambiente de trabajo, lo que significa privilegiar la reparación sobre la prevención.
Con frecuencia el trabajo origina un sufrimiento psíquico y una insatisfacción que va a repercutir sobre la vida extraprofesional y sobre la familia del trabajador. Los deseos de estos y sus aspiraciones pueden verse frustrados por su situación de trabajo y en particular por el contenido y la organización del trabajo. Este sufrimiento se manifiesta también fuera del lugar de trabajo y explica la ansiedad y la angustia que experimentan muchos trabajadores, así como la tendencia creciente al consumo, a veces automedicado, de tranquilizantes, antidepresivos, somníferos, etcétera.
ASPECTOS PARTICULARES
Delimitado el contexto teórico en que nos basamos, transcribiremos algunos trabajos hechos por especialistas, a nuestro pedido, tendientes a lograr una primera aproximación al tema de la posible insalubridad de nuestra profesión, señalando desde ya que se trata de estudios por ahora parciales, que deberán ser ampliados con posterioridad, tanto en lo que refiere a la población a considerar como a la profundidad del enfoque.

