



INTRODUCCION
ESCUCHAR, INTERPRETAR Y REDACTAR
FORMACION DEL TAQUIGRAFO
DOCENCIA EN LA TAQUIGRAFIA
QUE SE ESPERA DE UN TAQUIGRAFO
ENSEÑANZA DE LA TAQUIGRAFIA EN EL INTERIOR DE LA REPUBLICA

Considero imposible abordar el tema de la enseñanza de la taquigrafía, de la formación del taquígrafo, sin hacer referencia, en primer lugar, al reglamento de concursos, marco referencial para profesores y alumnos al encarar la preparación correspondiente.
Antiguamente, cuando no existían los medios electrónicos que hoy tenemos al alcance de la mano, era IMPRESCINDIBLE que el taquígrafo fuera un "velocista", que registrara manualmente absolutamente todo el discurso, al pie de la letra. Si así no lo hacía, se "perdía" parte del pensamiento de quien hacía uso de la palabra. Actualmente, la situación ha cambiado mucho: ya no es indispensable que el estenógrafo registre textualmente la expresión del orador. Sin embargo, siempre ha sido y es condición sine-qua-non para el buen desempeño de la profesión el tener la capacidad de entender la palabra hablada, interpretarla y plasmarla en el papel haciendo uso de una buena redacción, para la mejor comprensión de todo aquel que en el futuro desee comprender cabalmente la intención de un legislador al votar una ley, o la de un orador cualquiera al hacer conocer verbalmente su pensamiento.
A eso se resume, básicamente, el trabajo a realizar por el taquígrafo profesional. Sin embargo, eso no se evalúa en la actualidad; continúa examinándose al futuro taquígrafo casi exclusivamente en un aspecto: el de la velocidad en el registro. Con respecto a la ortografía, se es más o menos benevolente y en lo que hace a la cultura general del concursante, el único elemento que posee un tribunal examinador es el de la traducción del dictado de concurso, no existiendo -salvo alguna excepción- ninguna otra prueba específica que facilite la evaluación de estos conocimientos.
Considero que la mejor manera de examinar a un postulante a integrar un Cuerpo de Taquígrafos debe pasar, necesariamente, por la evaluación de su cultura general, su información, su capacidad de comprender e interpretar y su habilidad para la redacción. Pero, lamentablemente, el noventa por ciento del esfuerzo realizado por docentes y alumnos se destina a la consecución de la velocidad ya que, reitero, es el principal elemento que tendrá en cuenta el tribunal examinador. Se hace necesario, entonces, rever los reglamentos de concurso y adecuarlos a lo que se espera actualmente de un taquígrafo profesional.
Todos estos recursos le brindarán la posibilidad de obtener la información necesaria en casos de dudas o datos incompletos aportados por el orador. Asimismo, resulta siempre útil mantener un buen diálogo con los legisladores y secretarios de éstos, a efectos de poder consultarlos, con la mayor libertad, cuando el trabajo así lo requiera.
Un taquígrafo experiente está familiarizado con todos estos elementos, pero uno que recién ingresa a un Cuerpo de Taquígrafos se siente como "perdido" y sin recursos para resolver las distintas situaciones que a diario se le presentan. Para ello, la presencia de un compañero "tutor", con más experiencia, que lo guíe en sus primeros pasos como taquígrafo profesional, resultaría sumamente útil. No por el hecho de haber ganado un concurso, se está en condiciones de desempeñarse inmediatamente con eficiencia. Recién en ese momento comienza su verdadera formación, en la que estimo deben tener destacada participación los taquígrafos más veteranos y con mayor experiencia.
A nivel oficial, la enseñanza de la taquigrafía se lleva a cabo, exclusivamente, en la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), como una materia más entre otras varias que componen distintas carreras. No existe oficialmente una carrera del taquígrafo. Entonces, no resulta extraño que sean muy pocos o prácticamente ninguno los estudiantes egresados de la mencionada institución que acceden a los Cuerpos de Taquígrafos. Esto no es responsabilidad, en absoluto, de los docentes que allí cumplen funciones, sino de la estructura actual de los planes de estudio, que no dan a esta asignatura una importancia capital. A ello se suma el hecho de que el conocimiento teórico del sistema que se enseña en la UTU requiere varios meses de estudio. Corresponde, sin embargo, señalar, que no es poco importante la labor que cumplen los profesores de la Universidad del Trabajo en lo que hace al despertar vocacional de algunos estudiantes por esta asignatura. Son, entonces, los profesores particulares, generalmente taquígrafos profesionales, los que aportan la mayor cantidad de estudiantes en condiciones de ganar concursos. Todos sabemos que éstos son bastante rigurosos en cuanto a la velocidad requerida y que muchas veces la monotonía de la práctica y la escasez de vacantes terminan por aburrir al estudiante. Es fundamental, entonces, el aliento y el empuje del profesor, que sabe cómo es esta práctica y que debe estar pendiente no sólo del aspecto curricular, sino también del estado anímico de sus alumnos. Debe luchar también contra la falta de información, la pobreza de vocabulario y las faltas de ortografía de la mayoría de los discípulos.
En cuanto a la idea de crear una " carrera del taquígrafo", en la que se incluyan materias tales como Derecho, Economía, Idioma Español, Literatura, etcétera, correspondería estudiar, antes de llevarla a la práctica, cuál es el mercado laboral que absorbería a los egresados de dicha carrera. Considero que un tema que necesariamente debería ser abordado por una asamblea es el de la ampliación de las fuentes de trabajo a las que puede acceder un taquígrafo.
Es evidente que son distintas las exigencias para desempeñarse como taquígrafo en el comercio que para hacerlo a nivel de cuerpos deliberantes. El primero, el taquígrafo "comercial", generalmente la secretaria o el asistente de Gerencia o Dirección, requiere una buena velocidad, aunque no necesariamente debe ser un velocista, porque en muchos casos el jefe va elaborando la carta o el informe en el mismo momento en que procede a dictarlo, lo cual permite al taquígrafo disponer de unos cuantos segundos entre oración y oración; debe, sí, tener una buena ortografía, para no cometer errores en la transcripción. Asimismo, debe saber puntuar, pero no necesariamente tiene que ser un buen redactor, ya que el trabajo, generalmente, se le dicta "digerido" y arreglado. No es el mismo, por cierto, el trabajo del taquígrafo parlamentario. Cada entrada a Sala es, para éste, una nueva experiencia, única e irrepetible. No sabe qué orador va a hacer uso de la palabra en ese momento, cómo se va a expresar y a qué tema, específicamente, se va a referir, a pesar de que pueda tener noticia del asunto que se está considerando. En fin, todo taquígrafo parlamentario necesita de una gran plasticidad para poder adaptarse, en cuestión de segundos, a distintas condiciones y circunstancias. Es importante el apoyo que se siente al saberse trabajando en equipo, el que se complementará para confeccionar la versión. Es en este trabajo de elaboración donde es singular, única, la labor profesional del taquígrafo.
Un elemento que coadyuvaría con la mejor preparación del taquígrafo profesional sería la posibilidad de asistir a conferencias especialmente destinadas a informarlo sobre distintos tópicos relacionados con su labor,dictadas por profesionales en distintas asignaturas.
Me parece importante destacar que son todos estos elementos los que hacen al buen taquígrafo y no necesariamente la forma de registrar lo expresado verbalmente. El registro en sí mismo puede descansar en los medios electrónicos en que nos es posible apoyarnos; es INSUSTITUIBLE, sin embargo, la labor intelectual del taquígrafo. ESCUCHAR, INTERPRETAR Y REDACTAR
FORMACION DEL TAQUIGRAFO
Una parte importante de la formación del taquígrafo tiene lugar, una vez ganado el concurso correspondiente, dentro de la propia oficina. Es allí donde deberá familiarizarse con una serie de elementos que hacen a la vida y funcionamiento del Cuerpo de Taquígrafo: desde las cuestiones de trámite, necesarias para la elaboración de la versión taquigráfica, hasta la mejor manera de relacionarse con los demás -ya que el trabajo del taquígrafo se realiza generalmente en equipo-, sin olvidar un diestro manejo de los medios electrónicos que le permitan un desempeño rápido y eficiente.
Es casi imposible que el taquígrafo pueda dominar la totalidad de los temas que se debaten a nivel parlamentario, pero sí debe saber dónde recurrir para evacuar sus dudas y obtener la información que necesita. Hay distintos elementos que pueden serle útiles a tales efectos: Constitución de la República, Reglamento de las Cámaras o de la Junta, diccionarios bilingües, enciclopédicos, de sinónimos, de términos jurídicos, médicos, etcétera, Guía del Tercer Mundo, catálogos de siglas, ficheros, Códigos, Registros de Leyes, diarios, semanarios, repartidos, teléfonos y faxes. Lo ideal sería que varios de estos elementos estuvieran ya incorporados a bancos de datos y que se trabajara en red.DOCENCIA EN LA TAQUIGRAFIA
QUE SE ESPERA DE UN TAQUIGRAFO