En Andorra se puede conseguir THC sintético, bajo el nombre comercial de Dronabinol, pero resulta carísimo y carece de otros alcaloides cannábicos que suelen resultar beneficiosos para un óptimo efecto. También se pueden fabricar cápsulas de THC casero, pero no es fácil encontrar los ingredientes necesarios, y resulta un poco,... pues eso, que carecen de CBD, CBG y otros alcaloides de la planta que contribuyen a equilibrar sus efectos.
A la hora de consumir cannabis por vía oral, hay que tener en cuenta que el THC (y la mayoría de cannabinoides, podemos suponer, no tenemos muchos datos al respecto) es liposoluble, no hidrosoluble. Esto es, se disuelve fácilmente en grasas y alcohol, y no en agua. Así pues, al hacer un té, el THC (y el resto de cannabinoides), se disuelven en gran parte merced a la elevada temperatura del agua. En cierta ocasión, por los medios de comunicación pudimos enterarnos de la detención de una ancianita que hacía unas extrañas eses con su vehículo por las calles de una ciudad belga. La buena mujer acostumbraba a tomarse unos tés indios de una planta que le había regalado su sobrina, precisamente para la tensión. Efectivamente, en su casa encontraron unas plantitas de cannabis.
Si dispones de hachís, prácticamente puedes espolvorearlo en cualquier comida. El efecto tardará más a notarse, aproximadamente una hora. Por ello, debes controlar bien la dosis. Un consumidor medio puede sacar unos cuatro porros de un gramo.
De todas formas, y con fines médicos, siempre es preferible la marihuana. Sabes que no tiene cosas raras. El hachís de mercado cada día está más adulterado. Para emplear la marihuana culinariamente, lo primero que conviene hacer es limpiarla de clorofila, que le da un sabor bastante áspero. Para ello, basta con que la pongas en un cuenco y la cubras de agua tibia. Así se libera la clorofila, pero no los cannabinoides. Luego la dejas secar. Si la pasas por un molinillo, ya tendrás una "harina cannábica", que puedes emplear casi para cualquier cosa.
También puedes disolver el THC calentando mantequilla o aceite con la hierba, y emplear ese aceite o mantequilla para cocinar cualquier cosa...
Finalmente, en un litro de buen aguardiente (o ginebra de hierbas, orujo, ron...) puedes dejar macerar durante un mínimo de dos horas, unos 25 gramos de hierba (por ejemplo). Así, tienes un licor cannábico de un porro (de un gramo de yerba) por chupito. Si no quieres el alcohol, déjalo evaporar destapado durante unos días, y obtendrás un extracto de cáñamo (tintura) no alcohólico...
Para el alivio de dolores localizados y enfermedades articulares, tradicionalmente se ha empleado en formas de emplastos y cataplasmas. También se puede emplear en el baño o inhalarse en forma de vahos...
"Manual Médico de la Marihuana"