¿QUIEN MUERE?
Muere lentamente quien se transforma en
esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos
trayectos, quien no cambia de
marca, no arriesga vestir un color nuevo y no
le habla a quien no
conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión
su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro
sobre blanco y los puntos sobre las
"íes" a un remolino de
emociones, justamente las que rescatan el
brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos, corazones a los
tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa
cuando está infeliz en el
trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo
incierto para ir detrás
de un
sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no
lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor
propio, quien no se deja
ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días
quejándose de su mala suerte o
de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandonando un
proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce o
no respondiendo cuando
le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar
vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el
simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que
conquistemos una espléndida
felicidad.
Pablo Neruda
Amor Eros y Ágape
INTRODUCCION:
Existe una gran variedad de
tipos de amor. Puedes amar a tu novio o novia y a la vez amar en una manera muy
diferente a un padre y en otra manera un deporte. En español sólo tenemos la
palabra "amor" para describir todos estos sentimientos. Los antiguos
griegos con sus famosos pensadores, tenían varias distintas palabras para
describir las diferentes formas del amor. vamos a considerar dos de ellas: eros
y ágape.
I. EL AMOR
"EROS" ES APASIONADO Y EMOCIONAL POR ALGUNA COSA.
A. Eros, incluyendo la pasión sexual, es un
regalo fuerte de nuestro Padre celestial. Regalos grandes usados con
responsabilidad provocan mucho gozo, pero usados egoístamente destruyen.
B. Como eros es pasión o deseo por una cosa
o un sentimiento, cuando esa cosa ya no te llena, te quieres deshacer de ella.
Por ejemplo, muchos dicen que les fascina comer pavo en navidad, pero como
comunmente sobra mucho pavo, las cosas empiezan a cambiar. En los siguientes
días empiezan a comer tortas de pavo, omelet de pavo, sopa de pavo, ensalada de
pavo, tacos de pavo y licuado de pavo, hasta que al fin se fastidian y no
quieren volver a ver un pavo en otro año.
C. Eros es condicional. Eros es egoísta y
sólo quiere las cosas cuando le agradan.
D. No hay seguridad en un noviazgo basado
en puro eros porque depende de lo que dices y como lo ves en ese momento.
Siempre hay una presión por agradar a la otra persona de tal manera que no
pueden ser honestos y vulnerables y realmente conocerse ampliamente.
II. EL AMOR "AGAPE" ES UNA DECISION DE
ENTREGARTE A ALGUIEN SIN IMPORTAR QUE RECIBIRAS A CAMBIO. I CORINTIOS 13
DESCRIBE CLARAMENTE ESTE AMOR.
A. "El amor es sufrido, es
benigno..." v. 4 Amor ágape está dispuesto a sufrir. En otras palabras, es
paciente. No exige perfección de su pareja. Ama a la persona, no por lo que
hace, sino por quien es. PREGUNTAS PARA DISCUSION: ¿En alguna ocasión has
sentido que alguien te amaba solamente cuando hacías algo bueno en vez de
amarte siempre por quién eres? ¿Cómo te sentiste? ¿Crees que este tipo de amor
sea una buena base para una relación de larga duración?
B. "El amor no tiene envidia, el amor
no es jactancioso, no se envanece" v.4 Amor ágape no es celoso y posesivo.
Se goza en la felicidad de su pareja y desea su prosperidad como persona. No
trata de detener ni dominar sus actividades y amistades sanas.
C. "(El amor)... no hace nada
indebido, no busca lo suyo" v.5
Amor ágape busca el bien de su pareja en
vez de buscar lo suyo. Si tu pareja te presiona a hacer algo que no te agrada
no te ama con amor ágape. Está buscando lo suyo. Si su presión es en el área
sexual, aparte de egoísta está haciendo algo indebido. Eso no es verdadero
amor. No entregues tu virginidad ni participes en caricias íntimas con alguien
que no te ama lo suficiente como para estar dispuesto a esperar hasta el
matrimonio.
D. "(El amor)... no se irrita, no
guarda rencor;... Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo
soporta" v. 5,7
Amor ágape es constante o va en aumento.
Si el amor que una persona siente es voluble y varía con el tiempo y
circunstancias, no es ágape.
III. AL COMENZAR UNA RELACION ES COMUN CONFUNDIR
EL AMOR EROS CON EL AMOR AGAPE.
A. Los noviazgos tienden a empezar con una
atracción física basada obviamente en eros. El sentir esta atracción no tiene
nada de malo. Lo malo es hacer un compromiso y entrar a un noviazgo basado en
ésta.
B. Los jóvenes varones comunmente "se
enamoran" de una señorita y están seguros que es la mujer de sus sueños...
hasta el mes próximo que se olvidan de ella por haberse "enamorado"
locamente de otra. De nuevo, esto en sí no tiene nada de malo, siempre y cuando
el joven no le esté proponiendo noviazgo a cada señorita de la cual se
"enamora".
C. Como el eros es voluble, es importante
que no sea la base de un noviazgo, porque se puede apagar tan rápido como se
prendió. El amor ágape, desarrollado primeramentre a través de una buena
amistad, debe ser la base.
IV. JACOB AMO A RAQUEL CON AMOR AGAPE.
A. Génesis 29:20 dice: "Así sirvió
Jacob a Raquel site años; y le parecieron como pocos días, porque la
amaba". Jacob estuvo dispuesto a trabajar y esperar siete años para poder
casarse con Raquel.
B. La mayoría de la gente en la actualidad
no está dispuesta a esperar. Si los padres u otra autoridad dicen que esperen
unos meses para ser novios o casarse, algunos jóvenes actuan como si les
hubieran pedido cruzar el océano nadando.
C. El amor ágape está dispuesto a esperar
hasta el matrimonio para tener realaciones sexuales.
D. El amor ágape se mantiene firme a través
del tiempo.
V. DEBES PONER A PRUEBA TU RELACION PARA SABER
SI ES AMOR AGAPE O SIMPLEMENTE EROS.
A. Deben ser buenos amigos por varios meses
antes de considerar el noviazgo parA asegurar que sus sentimientos son estables.
El amor ágape irá en aumento mientras que eros será como una montaña rusa
constantemente subiendo y bajando.
B. Deben poder disfrutar de estar juntos
simplemente platicando SIN la necesidad de besos y abrazos. El afecto físico
tiene su tiempo y lugar, pero una pareja que depende de él para mantener viva
la relación no tiene una base firme para continuar feliz a largo plazo.
C. Deben poder seguir conviviendo con su
familia y amigos sin aislarse del grupo. Su relación con Dios y participación
en la iglesia debe seguir constante o aun aumentar. Si tu pareja es muy celosa
y posesiva y te empieza a aislar de los demás, especialmente de Dios, eros está
dominando.
D. Deben comparar su relación con los
puntos tratados en esta lección, sobre todo con la descripción de amor que
viene en I Corintios 13.
EL RUISEÑOR Y LA ROSA
Oscar Wilde
Dijo ella que bailaría conmigo si le
llevaba unas rosas rojas – exclamó el joven estudiante – ; pero no hay en todo
mi jardín una sola rosa roja.
Desde su nido de la encina oyóle el
ruiseñor; miró por entre las hojas asombrado.
– ¡No hay una sola rosa roja en todo mi
jardín! – gritaba el estudiante.
Y sus bellos ojos se llenaban de
lágrimas.
– ¡Ah, de qué cosa más insignificante
depende la felicidad! He leído todo cuanto han escrito los sabios; poseo todos
los secretos de la Filosofía y tengo que sentirme desdichado por falta de una
rosa roja.
«He aquí, por fin, el verdadero
enamorado – se dijo el ruiseñor –. Le he cantado todas las noches, aun sin
conocerle; noche tras noche he contado su historia a las estrellas, y ahora le
veo. Su cabellera es oscura como la flor del jacinto, y sus labios rojos como
la rosa que desea; pero la pasión ha tornado su rostro pálido como el marfil, y
1a tristeza le ha marcado en la frente con su sello.»
– El príncipe da un baile mañana por la
noche – murmuraba el joven estudiante –, y mi adorada asistirá a la fiesta. Si
le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa
roja, la estrecharé en mis brazos. Reclinará su cabeza sobre mi hombro y su
mano descansará en la mía. Pero como no hay rosas rojas en mi jardín, tendré
que estar solo y ella no me hará caso ninguno. No se fijará en mí para nada y
mi corazón se desgarrará.
«He aquí el verdadero enamorado – se
dijo el ruiseñor –. Sufre todo lo que canto; todo lo que es alegría para mí,
para él es dolor. Realmente el amor es una cosa maravillosa; es más precioso
que las esmeraldas y más raro que los finos ópalos. Perlas y granadas no pueden
comprarlo porque no se halla expuesto en el mercado. No puede comprarse al
vendedor ni tampoco pesarlo en la balanza para el oro.»
– Los músicos estarán en su estrado –
decía el joven estudiante –. Tocarán sus instrumentos y mi adorada bailará a
los sones del arpa y del violin. Bailará tan vaporosamente que sus pies no
tocarán el suelo, y los cortesanos, con sus alegres atavíos, la rodearán
solícitos. Pero conmigo no hailará, porque no tengo rosa roja que darle.
Y dejándose caer en el césped escondió
su cara en sus manos y lloró.
–– ¿Por
qué llora? – preguntó una lagartija verde correteando cerca de él con su cola
levantada.
–– Sí,
¿por qué? – dijo una mariposa que revoloteaba persiguiendo un rayo de sol.
–– Eso es,
¿por qué? – murmuró una margarita a su vecina con una dulce vocecilla.
–– Llora
por una rosa roja – dijo el ruiseñor.
–– ¿Por
una rosa roja? – exclamaron –. ¡Qué ridiculez!
Y la lagartija, que era algo cínica, se
echó a reír con todas sus ganas.
Pero el ruiseñor, que comprendía el
secreto de la pena del estudiante, permaneció silencioso en la encina,
reflexionando en el misterio del amor.
De pronto desplegó sus alas oscuras y
emprendió el vuelo.
Pasó por el bosque como una sombra, y
como una sombra cruzó el jardín.
En el centro del prado se levantaba un
hermoso rosal, y al verlo voló hacia él y se posó sobre una ramita.
- Dame una rosa roja – gritó – y te
cantaré mi canción más dulce.
Pero el rosal sacudió su cabeza.
- Mis rosas son blancas – contestó –, tan
blancas como la espuma del mar, más blancas que 1a nieve en la montaña. Pero ve
en busca del hermano mío que crece alrededor del viejo reloj de sol y quizá él
te dé lo que quieres.
El ruiseñor voló hacia el rosal que
crecía en torno al viejo reloj de sol.
–
–
Dame una rosa roja – gritó
– y te cantaré mi canción más dulce.
Pero el rosal sacudió su cabeza. – Mis
rosas son amarillas – respondió –, tan amarillas como los cabellos de las
sirenas que se sientan sobre un trono de ámbar y más amarillas que el narciso
que florece en el prado, antes que llegue el segador con su hoz. Pero ve en
busca de mi hermano, el que crece debajo de la ventana del estudiante y quizá
él te dé lo que quieres.
Y el ruiseñor voló hacia el rosal que
crecía debajo de la ventana del estudiante.
–
–
Dame una rosa roja – gritó
– y te cantaré mi canción más dulce.
Pero el rosal sacudió la cabeza.
- Mis rosas son rojas – respondió –,
tan rojas como las patas de las palomas y más rojas que los grandes abanicos de
coral que el Océano mece en sus abismos. Pero el invierno ha helado mis venas,
la escarcha ha marchitado mis botones, la borrasca ha partido mis ramas y no
tendré ya rosas en todo este año.
– No necesito más que una rosa roja –
gritó el ruiseñor –, solo una rosa roja. ¿No hay ningún medio de que yo la
consiga?
– Hay un medio – respondió el rosal –,
pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.
–
–
Dímelo – replicó el
ruiseñor –. No tengo miedo.
– Si quieres una rosa roja – dijo el
rosal – tienes que hacerla con música, al claro de luna, y teñirla con la
sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí, con el pecho apoyado en una
espina. Cantarás para mí durante toda la noche y la espina te atravesará el
corazón y la sangre de tu vida correrá por mis venas y se convertirá en mi
propia sangre.
– La muerte es un alto precio para
pagar una rosa roja – exclamó el ruiseñor –, y todo el mundo ama la vida. Es
grato posarse en el verde bosque y mirar al sol en su carro de oro y a la luna
en su carro de perlas. Dulce es el olor del espino y dulces son las campanillas
que se esconden en el valle y el brezo que crece en 1a colina. Sin embargo, el
amor es mejor que la vida, ¿y qué es el corazón de un pájaro comparado con el
de un hombre?.
Entonces desplegó sus alas oscuras y
emprendió el vuelo. Pasó por el jardín como una sombra, y como una sombra cruzó
sobre la arboleda.
El joven estudiante permanecía tendido
sobre el césped,. allí donde le dejó, y las lágrimas no se habían secado aún en
sus bellos ojos.
– ¡Sé feliz – gritó el ruiseñor –, sé
feliz, tendrás tu rosa roja! La crearé con música aI claro de luna y la teñiré
con la sangre de mi propio corazón. Lo único que te pido en cambio es que seas
un verdadero enamorado, porque el Amor es más sabio que la Filosofía, aunque
esta lo sea, y más fuerte que el Poder, aunque este lo sea. Sus alas son llamas
coloridas y su cuerpo color de fuego. Sus labios son dulces como la miel y su
aliento es como el incienso.
El estudiante levantó los ojos del césped
y escuchó, pero no pudo comprender lo que le decía el ruiseñor, pues únicamente
sabía las cosas que están escritas en 1os 1ibros. Pero la encina lo comprendió
y se puso triste, porque amaba mucho al pequeño ruiseñor que había construido
el nido en sus ramas.
– Cántame una última canción – murmuró
–. ¡Me quedaré tan triste cuando te vayas!
Y el ruiseñor cantó para la encina, y
su voz era como el agua que burbujea en una jarra de plata. Al terminar su
canción, el estudiante se levantó, sacano su cuadernito de notas y su lápiz del
bolsillo.
«Tiene estilo – se decía, paseándose
por la alameda –, esto es innegable; pero ¿siente? Me temo que no. En realidad
es como muchos artistas: todo estilo, sin nada de sinceridad. No se sacrifica
por los demás. No piensa más que en la música y, como todo el mundo sabe, es
egoísta. Ciertamente no puede negarse que su voz tiene notas muy bellas. ¡Qué
lástima que todo eso no tenga sentido alguno o que no persiga ningún fin
práctico!»
Y entrando en su habitación, se acostó
sobre su jergoncito y se puso a pensar en su amor, y al cabo de un momento se
quedó dormido.
Y cuando la luna brilló en los cielos,
el ruiseñor voló al rosal y colocó su pecho contra una espiná. Y toda la noche
cantó con el pecho apoyado contra la espina, y la fría luna de cristal se
detuvo y estuvo escuchando. Cantó durante toda la noche, y la espina penetraba
cada vez más en su pecho, y la sangre de su vida fluía de su pecho.
Al principio cantó el nacimiento del
amor en el corazón de un joven; y de una muchacha. Y sobre la rama más alta del
rosal floreció una rosa maravillosa, pétalo por pétalo, canción tras canción.
Primero era pálida como la bruma que flota sobre el río..., pálida como los
pies de la mañana y argentada como las alas de la aurora. La rosa que florecía
sobre la rama más alta del rosal parecía el reflejo de una rosa en un espejo de
plata, el reflejo de una rosa en una laguna.
Pero el rosal gritó al ruiseñor que se
apretase más contra la espina.
– ¡Apriétate más, pequeño ruiseñor –
gritó el rosal –, o llegará el día antes que la rosa esté terminada!
Y el ruiseñor se apretó más contra la
espina, y su canto creció más sonoro, porque cantaba el nacimiento de la pasión
en el alma de un bombre y de una virgen. Y un delicado rubor apareció sobre los
pétalos de la rosa, lo mismo que enrojece la cara de un enamorado que besa los
labios de su prometida.
Pero la espina no había llegado aún al
corazón del ruiseñor, y el corazón de la rosa seguía blanco, porque solo la
sangre de un ruiseñor puede colorear el corazón de una rosa.
Y el rosal gritó al ruiseñor que se
apretase más contra la espina.
– ¡Apriétate más”pequeño ruiseñor –
gritó el rosal –, o llegará el día antes que la rosa esté terminada!
Y el ruiseñor se apretó aún más contra
la espina, y la espina tocó su corazón, y sintió en él un cruel espasmo de
dolor. Cuanto más acerbo era su dolor, más impetuoso salía su canto, porque
cantaba el amor sublimizado por la muerte, el amor que no fenece en la tumba. Y
la rosa maravillosa enrojeció como la rosa del cielo oriental. Purpúreo era el
cerco de pétalos, y purpúreo como un rubí era el corazón.
Pero la voz del ruiseñor desfalleció y
sus breves alas empezaron a batir y una nube se extendió sobre sus ojos.
Su canto se fue debilitando cada vez
más y sintió que algo le cerraba la garganta.
Entonces su canto tuvo un último
estallido de música. La blanca luna le oyó; y, olvidándose de la aurora, se
detuvo en el cielo.
La rosa roja le oyó; tembló toda ella
de arrobamiento y abrió sus pétalos al aire frío de la mañana.
Eco le condujo hacia su caverna
purpúrea de las colinas y despertó de sus sueños a los pastores dormidos.
Flotó entre los cañaverales del río,
que llevaron su mensaje al mar.
– ¡Mira, mira! – gritó el rosal –. ¡Ya
está terminada la rosa!
Pero el ruiseñor no respondía; yacía
muerto sobre las altas hierbas, con el corazón traspasado por la espina.
A mediodía el estudiante abrió su
ventana y miró hacia afuera.
– ¡Qué maravillosa obra de la suerte! –
exclamó –. ¡He aquí una rosa roja! No he visto una rosa semejante en toda mi
vida. Es tan bella que estoy seguro de que debe de tener un largo nombre en
latín.
E inclinándose la arrancó.
Se puso el sombrero y corrió a casa del
profesor con su rosa en la mano.
La hija del profesor estaba sentada a la
puerta; devanaba seda azul en un carrete, con un perrito echado a sus pies.
– Dijisteis que
bailaríais conmigo si os traía una rosa roja – dijo el estudiante –. He aquí la
rosa más roja del mundo. Esta noche la prenderéis cerca de vuestro corazón, y
cuando bailemos juntos ella os dirá cuánto os amo.
Pero la joven frunció las cejas.
– Temo que esta rosa no case con mi
vestido – respondió –, y, además, el sobrino del chambelán me ha enviado varias
joyas de verdad, y todos saben que las joyas cuestan más que las flores.
– ¡Bien! ¡A fe mía que sois una
ingrata! – dijo el estudiante con aspereza.
Y tiró la rosa al arroyo, donde un
pesado carro la aplastó.
– ¡Ingrato! – dijo la joven –. Os diré
que sois muy grosero, y, después de todo, ¿quién sois? Solamente un estudiante.
No creo que tengáis hebillas de plata en los zapatos, como las del sobrino del
chambelán.
Y levantándose de su silla se metió en
la casa.
«¡Qué tontería es el amor! – se decía
el estudiante a su regreso –. No es ni la mitad de útil que la Lógica, porque
no puede probar nada. Habla siempre de cosas que no sucederán y hace creer a la
gente cosas que no son ciertas. Realmente no es nada práctico, y en nuestra
época todo estriba en ser práctico. Voy a volver a la Filosofía y al estudio de
la Metafísica.»
Y ya de vuelta en su habitación, sacó
un gran libro polvoriento y se puso a leer.
Hablando del amor
Asi dice un día,
el Amante a su Amada:
"Queres seguir comigo la misma estrada?"
Y ella dicele:
"Y si tener que enfrentar
una grande montaña,
los dos, por toda la nuestra vida?"
"No temais la montaña" -
dicele el Amante,
"pues el amor nos hace volar
en sus fuertes alas".-
Mientras, la amada sigue:
"Y si hay muchos espinos
y mucha piedra, en ese camino?"
Y el contesta:
"Espino y piedra se cambian en flor,
cuando existe en el pecho un gran Amor".
"Y si la noche llegar,
y dejar todo obscuro",
- dice ella -
"como encontrar el camino del futuro?"
"Estes tranquila!...
Mi vida, unida a la tuya,
sera como el brillo del sol,
como la claridad de la luna!"
Y ella insiste:
"Y el frío?... y la nieve,
sera posible caminar sin manto?"
"Querida,
el nuestro Amor" - dice el -
"es el fuego ardiente
que va quemar nuestra vida!"
"Y si llegar un día la hambre,
y un mal momento
y si la vida nos nega
el pan y el sustento?"
"Trabajaremos
la tierra, los dos juntos,
y entonces, pediremos
a Dios para plantar el Amor
que es trigo, frutas y pan!"
"Y si nos quedamos,
despues, en un gran desierto,
una region sin agua ninguna,
cerca o lejos?"
Mientras el decia:
"Querida, la vida de quien ama en Dios,
es la fuente de donde la agua,
en olas se derrama".-
"Y si el Amor acabar?..."
"lo que va suceder?"
"Querida, el Amor verdadero no muere,
el Amor verdadero es puro y eterno,
Porque el Amor es Dios y Dios es eterno!
No, el Amor no acaba..."
el amante respondio...
"Mismo que la vida nos separe,
que nosotros jamas miremos uno al otro,
que tu sigas con un otro,-
El solo acabara cuando el sol apagar
y no tener mas agua en todo el mar,
y si alguno día Dios decide descansar!"
Y el le regalo su mano,
asi como una proposta
y ella le regalo la suya,
asi como una resposta...
Y sonriendo,
Dios, que todo estava a mirar,
Puso mas calor en el sol
y mas aguas en el mar!
Que cada uno de ustedes
pueda conocer un día
el verdadero amor,
aquel que no acaba,
pues es donacion
y no necesidad.
Amor
Los griegos
tenían tres nombres para el amor: Eros, Philos y Agape.
Eros es el amor
que se basa en la dependencia: -Te necesito y te amo -.
Philos es el
amor que se basa en la seguridad: -Es seguro y te amo -.
Agape es la
forma más elevada de amor y es aquel que es incondicional y se da por elección:
-Te veo y te amo -.
Enamorarse -
magnetismo - pasión - intensidad - proyecciones - fantasías - debilidades
compensatorias - control - posesividad
Las relaciones
de tipo Eros, suceden al azar, generalmente con una persona del sexo opuesto y
casi siempre sin tener en cuenta la razón ni la lógica.
Esta clase de relaciones son intensas, tanto física como emosionalmente. El
amor Eros trabaja mediante las hormonas, las glándulas y los órganos y afecta
las emosiones en forma caprichosa.
Es típico que
no nos enamoremos realmente de una persona, sino de quien quisiéramos que esa
persona fuera. El amor de Eros tiende a ser muy poco realista. Proyectamos y
fantaseamos nuestras expectativas sobre nuestra pareja. Consideramos que esa
persona posee una cualidad que nosotros no podemos expresar y entonces le
queremos porque tiene lo que necesitamos.
Más tarde
sucede lo inevitable: comenzamos a ser conscientes de aquellas cualidades
imaginadas no existen realmente y que en realidad nunca han existido. Empezamos
a ver a nuestra pareja tal como es, y no como queremos que sea.
No podemos aceptar a nuestra pareja como es, ni nos vemos aceptables a nosotros
mismos. Aún no estamos completos, por lo que buscamos a otra persona que nos
complete aportando las piezas que nos faltan. En las relaciones de tipo Eros,
atraemos a personas que tienen lo que a nosotros nos falta. Y cuando
encontramos la pieza que nos hacía falta ¡creemos que somos el uno para el
otro!
Muchos piensan
que el hecho de enamorarse es la base del matrimonio, pero casi nunca nos
enamoramos sensatamente. Así, enamorarnos de la persona correcta es
infinitamente más inusual que hacerlo de la persona equivocada.
Las personas se enamoran debido a que se corresponden sus vulnerabilidades e
inseguridades y no sus fuerzas. Eros es extremadamente poderoso. Las barreras
del ego que tan eficazmente hemos mantenido se derrumban. Poco a poco los dos
miembros de la pareja comienzan a darse cuenta de que son dos personas
diferentes, con distinta identidad y las defensas vuelven a erigirse.
Toda persona
necesita entender que cuando surge una atracción del tipo Eros, debe
reflexionar sobre que tipo de energía esta <moviendo> y explorar la
conexión con la otra persona. Tienes que decidirte a desarrollar esa parte de
tu ser sin depender de otra persona para estimular esos sentimientos. Intenta
comprender la dinámica de la atracción y piensa que representan nuevas
oportunidades para explorar tu interior.
Compromiso
matrimonial - metas materiales - presiones sociales - sensitivo, razonable,
predecible - aburrimiento - resignación - conformismo - respuesta correcta en
lugar de verdadera - seguridad - hogar estable.
Después del
caos inicial de la atracción de Eros, una relación que cambia de forma y pasa a
ser un compromiso puede hacerse monótona y funcionar mediante el piloto automático.
En lugar de recurrir a la separación, el divorcio o las relaciones
clandestinas, los dos miembros de la pareja comienzan a conformarse con una
relación segura y predecible: es decir el amor de Philos.
Philos
significa que nos hemos hecho mucho más realistas respecto a nuestra pareja y
empezamos a aceptar los valores de cada uno y nos comprometemos a compartir una
vida juntos.
El énfasis de Philos se encuentra en lo material: el punto de atención se
focaliza en el próximo coche, la casa más grande, el mejor trabajo, los clubes
más convenientes: en resumen los valores asociados con el estilo de vida que se
considera apropiado y aceptable por norma.
En un esfuerzo
por mantener ese estilo de vida, en general se suprimen o se niegan las partes
más profundas del Ser, se sacrifican los sentimientos y los pensamientos
profundos y todos los temas se tratan a nivel superficial. En general los
miembros de la pareja se aprecian y se respetan de verdad, aunque no se conocen
en profundidad. Es frecuente verles como extraños que comparten un mismo
espacio. Miles de pensamientos pasan por la cabeza:
<Podría haber sido diferente...>
<Si él fuera distinto....>
<Si al menos hubiésemos tenido hijos tan pronto>
Predomina el
sueño de <lo que pudo haber sido>, junto con un sentimiento de amargura o
culpa hacia su pareja por no ser la persona que supuso que era cuando se
casaron.
Por otro lado,
una relación del tipo Philos puede experimentarse tambien de forma diferente,
ya que el compromiso de mantener la relación puede provenir de la fortaleza.
Así, tal vez la persona esté firmemente dispuesta a hacer las cosas lo mejor
posible, a mantener la familia unida y a proporcionar un hogar seguro y
estable. Y una vez que se compromete a ello, desaparece la necesidad de
centrarse en lo que está <mal> respecto de la otra persona puesto que ha
decidido hacer un cambio positivo dentro de su ser. De esta manera, aprendemos
a asumir la responsabilidad de nuestra propia felicidad y dejamos de
<pasarle el muerto> a nuestras parejas.
Amor por
elección no por azar - amabilidad - renunciar a los intereses egoístas -
fortalecimiento mutuo - ideales comunes - visión compartida - crecimiento espiritual
de apoyo - comprensión - absoluta confianza - amor incondicional
Agape no es
algo que nos <ocurre>, sino que es elegir amar a través de una decisión
que hacemos en respuesta a una persona o situación. No se trata de
enamoramiento de Eros, tampoco es resignarse ante una situación satisfactoria
como Philos. Agape es el amor incondicional, la forma más excepcional de
querer.
El amor Agape, es una extensión
de uno mismo hacia los demás. Significa que estamos dispuestos a hacer cosas
que no se corresponden necesariamente con nuestro propio interés y elegimos
hacerlo no por que tengamos que hacerlo sino por que queremos. Lo importante es
que no es un sacrificio, más bien se trata de una elección voluntaria que surge
del corazón. Este nivel de amor sólo puede surgir cuando la persona que lo da
se conoce y se ama a sí misma tanto que no necesita nada a cambio.
En una relación
de pareja Agape, ambos compañeros permanecen hombro con hombro y comparten un
ideal común. Cuando nos elevamos a la experiencia de un amor así, podemos
compartir la vida en unidad. Creamos una empresa de cooperación y apoyo mutuo
al expresar y explorar nuestro ilimitado amor.
La dependencia
La mayoría de
nosotros atraemos parejas y relaciones que nos dan menos e incluso lo contrario
de lo que buscamos.
Nuestra parte
inconciente contiene una <agenda oculta> partes desconocidas de nuestro
ser que no hemos reconocido ni integrado. Hasta que no resconozcamos y
resolvamos estos planes secretos permaneceremos atrapados en una o más de las
cuatro formas de codependencia que existen.
En nuestras
relaciones, conseguimos exactamente lo que queremos y no necesariamente lo que
pedimos. Estamos convencidos de que deseamos relaciones de amor: compromiso,
matrimonio, integridad, compañerismo, amistad, cariño, calidez, amabilidad,
apoyo y comprensión. Anhelamos todas estas cosas y atraemos personas que nos
dan menos e incluso lo contrario de lo que buscamos. ¿Por qué?
Una vez que
seamos sinceros con nosotros mismos y estemos decididos a identificar y transformar
todos los aspectos que no sirven, lo que deseemos y lo que pidamos serán una
misma cosa. Podemos elegir conscientemente y esperar relaciones amorosas en
nuestras vidas. Y podemos tenerlas...
Clases de
codependencia en las relaciones:
La codependencia
es la búsqueda desviada de la autoestima.
La codependencia es la base subyasente del amor de tipo Eros.
La codependencia existe cuando uno de los miembros de la relación, o los dos,
espera que el otro satisfaga las necesidades que aún no ha podido resolver
dentro de sí mismo.
Codependencia
mental: supone depender de los demás para que tomen decisiones por nosotros, o
de considerar que cualquier otra persona tiene una capacidad de elección
superior a la nuestra.
Codependencia
emocional: es esperar que los demás se responsabilicen de nuestras necesidades
emocionales, que incluyen tanto la estabilidad como la agitación emocional. En
este tipo de codependencia existe un fuerte componente sexual, que mantiene
viva una relación que puede estar <haciendo agua> en otras areas.
Codependencia
material: se basa en esperar que los demás se responsabilicen de nuestras
necesidades materiales. ....
Codependencia
espiritual: es esperar que los demás nos iluminen o nos inspiren. Damos por
sentado que cualquier otra persona esta más cerca de Dios o es espiritualmente
más consciente que nosotros. Acudimos a gurus, magos, guías, ....
El poder esta
en nosotros mismos.
AGREGADO DEL LIBRO “EL PEREGRINO” DE PAULO COELHO
EROS ES EL AMOR ENTRE DOS PERSONAS, CON UN LADO BUENO Y UN LADO
MALO.
PHILOS ES EL AMOR BAJO LA FORMA DE LA AMISTAD. CUANDO EROS NO CONSIGUE QUE SU LLAMA SIGA
BRILLANDO, ES PHILOS EL QUE MANTIENE UNIDAS A LAS PAREJAS.
ÁGAPE ES EL AMOR QUE DEVORA. QUIEN CONOCE Y SIENTE ÁGAPE, VE QUE
EN ESTE MUNDO NADA TIENE IMPORTANCIA, EXCEPTO AMAR. ÁGAPE ES ALGO QUE VA MAS
ALLA DEL SIMPLE QUERER. ES UN SENTIMIENTO QUE TODO LO INVADE, QUE LLENA TODOS
LOS VACIOS Y QUE HACE QUE CUALQUIER TENTATIVA DE AGREGACION SE TORNE EN POLVO.
La Vida
La vida no se mide anotando puntos (como en un juego).
La vida no se mide por el número
de amigos que tienes, ni por como te
aceptan los otros.
No se mide según los planes que
tienes para el fin de semana o por sí te
quedas en casa sólo.
No se mide según con quien
sales, con quien solías salir, ni por el número
de personas con quienes has
salido, ni por si no has salido nunca con
nadie.
No se mide por la persona que
has besado. No se mide por el sexo.
No se mide por la fama de tu
familia, por el dinero que tienes, por la
marca
de coche que manejas, ni por el
lugar donde estudias o trabajas.
No se mide ni por lo guapo ni
por lo feo que eres, por la marca de ropa
que
llevas, ni por los zapatos, ni
por el tipo de música que te gusta.
La vida simplemente no es nada
de eso.
La vida se mide según a quién
amas y según a quién dañas.
Se mide según la felicidad o la
tristeza que proporcionas a otros.
Se mide por los compromisos que
cumples y las confianzas que traicionas.
Se trata de la amistad, la cual
puede usarse como algo sagrado o como un
arma.
Se trata de lo que se dice y lo
que se hace y lo que se quiere decir o
hacer, sea dañino o benéfico.
Se trata de los juicios que
formulas, por qué los formulas y a quién o
contra quién los comentas.
Se trata de a quien no le haces
caso o ignoras adrede.
Se trata de los celos, del
miedo, de la ignorancia y de la venganza.
Se trata del amor, el respeto o
el odio que llevas dentro de ti, de cómo
lo
cultivas y de cómo lo riegas.
Pero por la mayor parte, se
trata de sí usas la vida para alimentar o
envenenar el corazón de otros.
Tú y solo tú escoges la manera
en que vas a afectar a otros y esas
decisiones son de lo que se
trata la vida.
Hacer un amigo es una Gracia.
Tener un amigo es un Don. Conservar un amigo
es una Virtud. Ser un amigo es un Honor
... AYER NO ES TARDE Y EL MAÑANA SI LO ES ...
OSCAR WILDE
EL PESCADOR Y SU ALMA
Todas
las tardes el joven Pescador se internaba en el mar, y arrojaba sus redes al agua.
Cuando el viento soplaba desde tierra, no lograba pescar nada, porque era un
viento malévolo de alas negras, y las olas se levantaban empinándose a su
encuentro. Pero en cambio, cuando soplaba el viento en dirección a la costa,
los peces subían desde las verdes honduras y se metían nadando entre las mallas
de la red y el joven Pescador los llevaba al mercado para venderlos. Todas las
tardes el joven Pescador se internaba en el mar. Un día, al recoger su red, la
sintió tan pesada que no podía izarla hasta la barca. Riendo, se dijo: -O bien
he atrapado todos los peces del mar, o bien es algún monstruo torpe que
asombrará a los hombres, o acaso será algo espantoso que la gran Reina tendrá
deseos de contemplar. Haciendo uso de todas sus fuerzas fue izando la red,
hasta que se le marcaron en relieve las venas de los brazos. Poco a poco fue
cerrando el círculo de corchos, hasta que, por fin, apareció la red a flor de
agua. Sin embargo no había cogido pez alguno, ni monstruo, ni nada pavoroso;
sólo una sirenita que estaba profundamente dormida. Su cabellera parecía vellón
de oro, y cada cabello era como una hebra de oro fino en una copa de cristal.
Su cuerpo era del color del marfil, y su cola era de plata y nácar. De plata y
nácar era su cola y las verdes hierbas del mar se enredaban sobre ella; y como
conchas marinas eran sus orejas, y sus labios eran como el coral. Las olas
frías se estrellaban sobre sus fríos senos, y la sal le resplandecía en los
párpados bajos. Tan bella era aquella sirenita que cuando el joven Pescador la
vio, se sintió sobrecogido de maravilla, alargó la mano y la atrajo hasta él;
luego inclinándose sobre el borde de la barca, la tomó en brazos. Pero apenas
la tocó, la sirenita gritó como una gaviota asustada, y despertó, y lo miró con
sus ojos de amatista llenos de terror, esforzándose en un vano intento de
escapar. Él la sujetó poderosamente abrazada, sin dejarla escapar. Cuando la
sirenita comprendió que no había forma de huir se puso a llorar y dijo: -Te
suplico que me dejes en libertad. Soy la hija única de un Rey, y mi padre ya es
viejo y vive solo. Pero el joven Pescador respondió: -No te soltaré hasta que
me prometas que cada vez que te llame obedecerás mi llamada, y cantarás para
mí. A los peces les fascina el oír las canciones del pueblo del mar, y así mis
redes estarán siempre llenas. -¿Juras que me soltarás si te hago esa promesa?
-preguntó la sirena. -Juro que te soltaaré -respondió el joven Pescador. Ella
hizo entonces la promesa pactada, jurando con el juramento de los hijos del
Mar. Él abrió los brazos y la sirenita se sumergió en el agua temblando con un
extraño temblor. Todas las tardes el joven Pescador se internaba mar adentro, y
llamaba a la sirena, y ella acudía invariablemente; salía del agua y cantaba.
En torno de ella nadaban los delfines, y las gaviotas le revoloteaban sobre la
cabeza. Cantaba una canción maravillosa. Cantaba sobre los hijos del Mar que
llevan sus rebaños de gruta en gruta, cargando los ternerillos al hombro;
cantaba acerca de los tritones, que tienen largas barbas verdes y pechos
velludos, y hacen sonar sus retorcidas caracolas cuando pasa el Rey; cantaba
sobre el palacio del Rey que es todo de ámbar, y su techo es de claras
esmeraldas, y el pavimento está formado de resplandecientes perlas; y cantaba sobre
los jardines del Mar, donde los grandes abanicos de coral se balancean todo el
día, y los peces nadan alrededor como pájaros de plata, y las anémonas se cogen
a las rocas y en la arena amarilla florecen con grandes corolas rojas. Cantaba
de las vastas ballenas, que bajan de los mares del Norte con sus barbas
cuajadas de agudos carámbanos; cantaba también acerca de las sirenas, que
cantan tales maravillas, que los mercaderes deben taparse con cera los oídos,
por temor, al escucharlas, de saltar al agua y ahogarse; cantaba sobre las
naves hundidas, con sus altos mástiles y sus marineros aferrados aún a las
jarcias, y de las caballas entrando y saliendo por los huecos abiertos en el
casco; cantaba sobre las lapas diminutas, que son grandes viajeras porque
adheridas a la quilla de los barcos dan vueltas al mundo una y otra vez; y
cantaba de las jibias, que habitan los arrecifes y extienden sus largos brazos
negros, y pueden crear la noche cuando se les antoja. Cantaba al Nautilus, que
tiene un barquito tallado en ópalo y se gobierna con una vela de plata; cantaba
a los grandes leones marinos, con sus colmillos curvos, y a los hipocampos, de
crines flotantes y graciosos cuerpos de carey rojo y cabriolante. Mientras la
sirenita cantaba, los atunes subían de las profundidades para oíra, y el joven
Pescador lanzaba sus redes al mar y los atrapaba, o bien traspasaba con su
arpón a los más grandes. Y cuando tenía su barca bien cargada, la sirena le
sonreía y se sumergía nuevamente hacia el reino de su padre. Sin embargo, ella
nunca se le acercó tanto como para que el Pescador pudiese volver a tocarla.
Muchas veces él la llamó y le suplicó, pero ella no quería; y cuando trataba de
capturarla, ella se zambullía en el mar con la grácil rapidez de una foca, y ya
no volvía a verla en todo el día. Y cada día el sonido de su voz era más dulce.
Tan dulce era la voz de la sirena que a veces el pescador olvidaba sus redes.
Esas tardes pasaban en cardumen los atunes con sus aletas purpúreas y sus ojos
de oro elástico, sin que el pescador se diera cuenta. Esas tardes el arpón
descansaba ocioso a su lado, y los cestos de mimbre quedaban vacíos. El
Pescador, con los labios entreabiertos y los ojos llenos de maravilla, se
quedaba muy quieto en la barca, escuchando, escuchando, hasta que la niebla
llegaba arrastrándose a envolver la embarcación y la luna tenía de plata su
cuerpo de bronce. Y una tarde llamó a la sirena y le dijo: -Sirenita, sirenita,
yo te quiero. Seamos novios, porque estoy enamorado de ti.. Pero la sirena negó
moviendo tristemente la cabeza, mientras decía: -Tienes un alma humana. Sólo
podría amarte yo si tú te desprendieses de tu alma. Entonces el joven pescador
se dijo: -¿De qué me sirve mi alma? No puedo verla, no puedo tocarla, no la
conozco. La despediré, y podré ser feliz. Y de sus labios surgió un grito de
alegría, y poniéndose de pie en su barca extendió los brazos hacia la sirena, y
le dijo: -Expulsaré a mi alma, y entonces seremos novios, y viviremos juntos en
lo más profundo del mar, y me mostrarás todo lo que has cantado, y yo haré todo
lo que quieras, y ya nunca podrán separarse nuestras vidas. Y la sirenita rió
alegremente, escondiendo el rostro entre las manos. -Pero ¿cómo podré
desprenderme de mi alma? -preguntó el pescador-. Dime qué debo hacer y lo haré
ahora mismo. -¡Ay! -repuso la sirenita-. ¡Yo no lo sé! Los hijos del Mar no
tenemos alma. Lo miró con sus ojos ardientes y se hundió en lo profundo. Al día siguiente, muy temprano, cuando el
sol todavía no se alzaba un palmo por sobre la colina, el joven pescador se
dirigió a la casa del cura, y llamó tres veces a la puerta. El novicio se asomó
por el postigo y cuando vio de quien se trataba, descorrió el cerrojo y le
dijo: -Entra. El joven entró, se arrodilló sobre la estera de juncos del suelo,
y dijo al cura, que leía el Libro Santo: -Padre, estoy enamorado de una hija
del Mar, y mi alma impide que consiga mi deseo. Dime por favor, qué es lo que
debo hacer para librarme de mi alma, porque no la necesito: ¿De qué me sirve mi
alma? No puedo verla, no puedo tocarla, no la conozco. -¡Oh, mi muchacho, estás
loco o has comido quizás algún hongo venenoso! El alma es lo más noble que hay
en el hombre, y nos fue dada por Dios para que la usemos noblemente. Nada hay
tan precioso como el alma humana, ni cosa terrestre alguna que pueda
comparársele. Vale todo el oro del mundo, y es más preciosa que los rubíes de
los reyes. Hijo mío, no pienses más en algo así, porque incluso tal pensamiento
es un pecado mortal. Los hijos del Mar, ellos están perdidos, y los que tienen
comercio con ellos, lo están también. Son como las bestias del campo, que no
distinguen el bien del mal. ¡Por ellos no murió nuestro Señor Jesucristo! Al
escuchar las amargas palabras del cura, al joven Pescador se le llenaron de
lágrimas los ojos; se levantó y repuso: -Padre, los faunos viven en la selva, y
viven contentos; y los tritones vienen a descansar sobre las rocas del
acantilado, con sus arpas doradas. Déjame ser como ellos, te lo ruego, porque
sus días son como los días de las flores. Y en cuanto a mi alma, dime tú, ¿de
qué me sirve si se interpone entre yo y el ser que amo? -El amor del cuerpo es
ruin -exclamó el cura, frunciendo el ceño-, y los seres paganos que Dios
permite que vaguen por el mundo, también son ruines y maléficos. ¡Malditos los
faunos del bosque, y malditos los cantores del Mar! Los he oído a veces en las
noches, e intentan distraerme de mi rosario. Llaman a mi ventana levemente, y
ríen, y me susurran al oído el cuento de sus placeres peligrosos. Me seducen
con sus proposiciones y cuando me propongo rezar me hacen muecas. ¡Te digo que
están perdidos, están perdidos!... Para ellos no hay cielo ni infierno y en
ninguno lugar podrán alabar el nombre del Señor. -Padre -replicó el joven
Pescador-, tú no sabes lo que dices. Una tarde capturé en mis redes a la hija
de un Rey del Mar. Y es más hermosa que la estrella de la mañana y más blanca
que la luna. Yo daré mi alma por su cuerpo y renunciaré al cielo por su amor.
Contesta mi pregunta y déjame ir en paz. -¡Atrás! ¡Atrás! -gritó el cura-. ¡Esa
muchacha está perdida y te perderás con ella! Y lo expulsó de la casa
parroquial sin darle la bendición. El joven Pescador se dirigió al mercado;
caminando lentamente, con la cabeza baja, sumido en una tristeza insondable.
Cuando lo vieron los mercaderes, cuchichearon entre ellos, y uno se adelanto.
Después de llamarlo por su nombre, le preguntó: -¿Qué vendes, pescador? -Vendo
mi alma -contesto el joven Pescador-. Te ruego que me la compres, porque estoy
cansado con ella. ¿De qué sirve mi alma? No puedo verla. No pudo tocarla. No la
conozco. Entonces los mercaderes se burlaron de él: -Pero dinos, muchacho, ¿de
qué nos serviría el alma de un hombre? No vale ni una mala moneda de cobre. Si
quieres te podemos comprar tu cuerpo como esclavo, y te vestiremos de rojo y te
pondremos un anillo en el dedo y podrás ser el favorito de la gran Reina. Pero
no nos hables de tu alma porque a nosotros tampoco nos sirve para nada, ni
tiene valor alguno. El joven Pescador pensó: -¡Qué cosa rara! El cura dice que el
alma vale todo el oro del mundo, pero los mercaderes aseguran que no vale ni
una mala moneda de cobre. Salió del mercado, y se encaminó hacia la playa donde
se puso a meditar sobre qué debería hacer.
Al mediodía, el Pescador recordó que cierta vez uno de sus compañeros le
había hablado de una bruja joven que vivía en una caverna al extremo de la
bahía, y que era muy sabia en brujerías. De inmediato echó a correr en
dirección a la caverna. Tan veloz que una nube de polvo le seguía al correr por
la arena de la playa. La joven bruja adivinó la llegada del Pescador por una
picazón que sintió en la palma de la mano; se soltó entonces la roja cabellera
y se puso a reír. Se quedó de pie a la entrada de la caverna, teniéndo en la
mano una rama de cicuta florida. -¿Qué necesitas? -gritó cuando el Pescador
subía jadeando por el acantilado-. ¿Quieres peces para tus redes cuando el
viento sopla en contra? Si es eso, tengo un caramillo que cuando se sopla en
él, el mújol se mete a la bahía. Pero tiene su precio, hermoso joven, tiene su
precio. ¿Qué necesitas? ¿Quieres una tormenta que haga naufragar los barcos y
arrastre a la costa baúles llenos de tesoros? Tengo más huracanes que el
tiempo, porque mi amo es más fuerte que el tiempo, y con un cedazo y un cubo de
agua puedo enviar las grandes carabelas al fondo del mar. Pero también tiene su
precio, hermoso joven, tiene su precio. ¿Qué necesitas? Conozco una flor que
crece en el valle y que yo sólo conozco. Tiene las hojas púrpura, y una
estrella en el corazón, y su jugo es tan blanco como la leche. Si tocas los
labios desdeñosos de la gran Reina con esta flor, ella te seguirá a través del
mundo entero. Pero tiene su precio, hermoso joven, tiene su precio. ¿Qué
necesitas? Puedo machacar un sapo en el mortero y hacer un caldo, removiéndolo
con la mano de un muerto. Si mojas con ese caldo a tu enemigo mientras duerme,
se convertirá en una víbora negra, y lo matará su propia madre. Con ayuda de
una rueda puedo hacer bajar a la luna del cielo, y en un cristal puedo mostrarte
la Muerte. ¿Qué necesitas? ¿Qué necesitas? Dime tu deseo y yo te lo concederé.
Pero me tendrás que pagar su precio, hermoso joven, me tendrás que pagar su
precio. -Mi deseo es poca cosa -contestó el joven Pescador-, sin embargo el
cura se enojó conmigo y me arrojó de su casa. Es poca cosa, pero los mercaderes
se burlaron de mí y me lo negaron. Por eso vengo a conversar contigo, a pesar
que los hombres dicen que eres mala; y sea cual sea tu precio, te lo pagaré.
-¿Qué necesitas? -preguntó la bruja, accercándosele. -Quiero desprenderme de mi
alma -contesto- el joven Pescador. La bruja palideció y, con un
estremecimiento, escondió su rostro en el manto azul. -Hermoso joven, hermoso
joven -murmuró-, esa es una cosa terrible. Pero él sacudió sus rizos oscuros y se
echó a reír. -¿De qué me sirve mi alma? -dijo-. No puedo verla. No puedo
tocarla. No la conozco. -¿Qué me darás si te lo digo? -preguntó la bruja
mirándolo con sus hermosos ojos. -Tengo cinco monedas de oro para darte
-contesto él-, y también mis redes, y lla choza de cañas en que vivo, y la barca
en que navego. Dime solamente lo que debo hacer para desprenderme de mi alma, y
te daré todo lo que tengo. Ella se rió burlonamente, lo rozó con la rama de
circuta, y le dijo: -Si yo lo desease, podría convertir en oro las hojas del
otoño, y tejer hebras de plata con los rayos de la luna. Mi amo es más rico que
todos los reyes de este mundo, y gobierna en todos los dominios de la tierra.
-¿Qué te daré entonces -dijo él-, si noo esperas recibir oro ni plata? La joven
bruja le acarició los cabellos con su mano blanca y fina y sonriendo, murmuró:
-Tendrás que bailar conmigo, hermoso jooven. -¿Sólo bailar contigo? -exclamó el
Pescador maravillado. -Nada más -contesto ella- sonriendo de nuevo. -En cuanto
se ponga el sol, bailaremos juntos donde nadie nos vea, o donde quieras que lo
hagamos -dijo él- y después de bailar me dirás lo que quiero saber. Ella agitó
la cabeza murmurando: -Cuando salga la luna, cuando salga la luna. Luego
observó atentamente alrededor, y atentamente escuchó. Un pájaro azul salió
chillando de su nido y se puso a describir círculos sobre las dunas; y tres
pájaros pardos bostezaron en medio de la hierba verde y áspera silbándose entre
sí. No se oía más que el susurro de las olas arrastrando las piedras pulidas de
la playa. Entonces la bruja extendió su mano, atrajo hacia sí al joven pescador
y le acercó los labios al oído: -Esta noche habrás de venir a la cumbre de las
colinas -susurró-. Es sábado y estará Él. El joven Pescador se estremeció. Ella
reía, mostrando sus dientes blancos. -¿Quién va a estar allí? -preguntó. -Eso
no debe importarte -repuso ella-. Ven esta noche y espérame a la sombra del
espino blanco... si un perro negro te acomete, golpéalo con una rama de sauce y
huirá. Y si te habla un búho, no le respondas. Cuando la luna esté en el cenit
iré a buscarte y bailaremos juntos sobre la hierba. -Pero, ¿Juras decirme qué
debo hacer para desprenderme de mi alma? -preguntó el joven Pescador. Ella se
puso al sol y el viento agitó sus cabellos rojos. -Te lo juro por las pezuñas
del macho cabrío -prometió. -Eres la mejor de las brujas -exclamó el Pescador-,
y bailaré contigo esta noche en la cumbre de las colinas... Hubiera preferido
que me pidieras oro o plata, pero de todos modos el precio me conviene... es
poca cosa. Se quitó la gorra, hizo una profunda reverencia ante la mujer, y
bajó corriendo de regreso al pueblo, ebrio de alegría. La joven bruja lo miró
hasta que el Pescador se perdió de vista. Volvió entonces a su gruta, sacó un
espejo de un cofre de cedro labrado, y lo puso en un marco. Luego, sobre unas
brasas, quemó delante del espejo un puñado de verbena, y miró atentamente a
través de las espirales de humo. Después de unos instantes cerró los puños
iracunda: -Debería haber sido mío -murmuró-, soy tan hermosa como ella. Esa
noche, al salir la luna, el joven Pescador trepó a la cima del monte, y esperó
bajo las ramas del espino blanco. Allá abajo, a sus pies, se extendía el mar
como una rodela de plata bruñida, y la sombra de las barcas de pesca moteaba la
bahía de signos que resbalaban por la luz. Un gran búho, de amarillos ojos
sulfúreos, lo llamó por su nombre... pero él no respondió. Y un perro negro lo
persiguió gruñendo... él lo golpeó con una rama de sauce y el perro huyó
lanzando gañidos lastimeros. Las brujas llegaron a medianoche, volando por el
aire como murciélagos. -¡Whee-ho! -gritaban al tocar tierra-. Aquí hay uno a
quien no conocemos. Olfateaban alrededor, charlaban entre ellas, y se hacían
signos. La joven Bruja, con su roja cabellera al viento, llegó la última de
todas. Vestía un traje de tisú de oro, bordado con ojos de pavos reales, y un
pequeño birrete de terciopelo verde en la cabeza. -¿Dónde está, dónde está?
-chillaron las brujas cuando la vieron.. Pero ella no hizo más que reír, corrió
hacia el espino blanco, tomó de la mano al Pescador y llevándolo a la luz de la
luna comenzaron a bailar. Pronto todos estaban bailando. Giraban juntos
vertiginosamente, dando vuelta tras vuelta, y la joven Bruja saltaba tan alto
que el Pescador podía ver los tacos escarlata de sus zapatillas. Entonces, por
encima del tumulto de los bailarines, se escuchó galopar un caballo, pero no se
veía caballo alguno, y el joven Pescador tuvo miedo. -¡Más rápido! ¡Más rápido!
-gritó la bruja abrazándolo por el cuelllo a tiempo que le exhalaba su aliento
cálido en el rostro. -¡Más rápido! ¡Más rápido! -volvió a gritar, y la tierra
parecía girar bajo los pies del Pescador, y la cabeza le daba vueltas, y
comenzó a sentirse dominado por el terror, como si lo estuviera observando un
ser maléfico. Al fin advirtió que al pie de una roca, había una sombra que
recién no estaba allí. Era un hombre vestido de terciopelo negro, a la manera
española; tenía el rostro pálido, y sus labios eran orgullosos como una flor roja.
Estaba reclinado contra la roca, como si estuviese muy cansado, y su mano
izquierda jugaba distraída con el pomo de la daga que pendía del cinturón. A su
lado, sobre la hierba, había un sombrero emplumado y unos guantes de montar
bordados con hilos de oro. Sus manos blancas estaban cubiertas de preciosos
anillos y una capa corta le colgaba del hombro izquierdo. El Pescador no podía
verle los ojos, porque los velaban sus párpados cansados. El joven Pescador no
podía apartar la mirada de esta figura, como si fuese víctima de un sortilegio.
Al fin se encontraron sus ojos, que parecían seguirle dondequiera que los
llevara la danza. Entonces escuchó reír a la Bruja, y tomándola de la cintura
giraron y giraron locamente. De pronto, un perro ladró en el bosque, y los
bailarines se detuvieron, y fueron subiendo de a dos en dos, para besar las
manos del hombre. Mientras lo hacían, una sonrisa se dibujó levemente en sus
labios altivos. Pero había cierto desdén en el gesto, y los ojos del hombre
continuaban fijos en el joven Pescador. -¡Ven, adorémoslo! -murmuró la Bruja
tironeándolo hacia arriba. El Pescador sintió un gran deseo de hacer lo que
ella le pedía, y la siguió. Pero cuando estuvo cerca de él, sin saber por qué,
hizo la señal de la cruz, invocando el Nombre Santo. Al instante, las brujas
emprendieron vuelo chillando como halcones, y el rostro pálido que había estado
mirando, se contrajo en con un espasmo de dolor. El hombre se dirigió al bosque
y silbó. Un corcel con arreos de plata corrió a su encuentro. El hombre saltó
sobre la silla, se volvió, y miró tristemente, por última vez, al joven
Pescador. La Bruja de cabellos rojos también trató de levantar el vuelo, pero
el Pescador la sujeto fuertemente por las muñecas. -¡Suéltame! -gritó ella-.
¡Déjame ir, porque has nombrado lo que no debería nombrarse, y has hecho el
signo que no debe verse! -¡No! -replicó él-. No te dejaré ir hasta que me hayas
dicho el secreto. -¿Qué secreto? -preguntó ella forcejeando como un gato montés
y mordiéndose los labios, blancos de espuma. -¡Lo sabes muy bien! -dijo el
joven. Los ojos de la bruja, verdes como el pasto, centellearon de lágrimas,
diciendo: -¡Pídeme lo que quieras, menos eso! Pero él se echó a reír, y la
sujetó con más fuerza. Y cuando ella vio que no podía escapar, le susurró al
oído: -¿No te parece que soy tan bella como las hijas del Mar, tan seductora
como las que viven bajo las aguas azules? Y lo miraba cariñosamente, acercando
su rostro al del joven. Pero el Pescador la rechazó frunciendo el ceño,
mientras decía: -Si no cumples la promesa que me hiciste, tendré que matarte
por ser bruja falsa y mentirosa. Ella palideció, tomando el color gris lívido
de la flor del árbol de Judas, y estremeciéndose le señaló: -Será como quieres.
Es tu alma y no la mía. Haz con ella lo que se te antoje. Y se descolgó del
cinturón un cuchillito, con mango de piel de víbora verde, para entregárselo.
En la hoja centelleaban misteriosas runas. -¿Y para qué me va a servir esto?
-preguntó el Pescador sorprendido. Ellaa calló todavía por un instante y una
sombra de terror le pasó por el rostro. Luego sonrió extrañamente, sacudió su
cabellera reja, y agregó: -Lo que los hombres llaman la sombra del cuerpo no es
la sombra del cuerpo, sino el cuerpo del alma. Ponte de pie en la playa, de
espaldas a la luna, y con este cuchillo corta, desde tus pies, tu sombra, que
es el cuerpo de tu alma, y ordénale que se vaya. Ella así tendrá que hacerlo.
El joven Pescador se estremeció de placer. -¿Es verdad lo que me dices?
-murmuró. -Es cierto, y quisiera no habbértelo dicho nunca -murmuró ella
llorando, y se abrazó a sus rodillas. Pero el Pescador la rechazó de nuevo, y
la hizo caer sobre la hierba espesa, luego se guardó el cuchillo en el
cinturón, caminó hasta el borde de la cima e inició el descenso. Y su alma, que
estaba dentro de él y había escuchado todo, lo llamó para decirle
apesadumbrada: -Escucha, he vivido contigo todos estos años y siempre estuve a
tu servicio. No me arrojes ahora... ¿qué mal te he hecho? Y el joven Pescador
se puso a reír: -No me has hecho ningún daño pero no te necesito. El mundo es
ancho, y hay Cielo e Infierno, y esa sombría mansión crepuscular que se
extiende entre ambos. Ve donde se te ocurra, pero no me importunes, porque mi
amor me está llamando. El alma suplicó, plañidera, pero el Pescador, sin
hacerle caso, bajó saltando de risco en risco, tan seguro de pies como una
cabra. Por fin llegó a la playa amarillenta junto al mar. Recio y bronceado,
como una estatua esculpida por un griego, se alzó sobre la arena, de espaldas a
la luna; y, de la espuma, surgieron, llamándolo, unos brazos blancos, y de las
olas se levantaron formas indecisas, rindiéndole homenaje. Delante suyo, yacía
su sombra, que era el cuerpo de su alma, y detrás, en el aire, colgaba la luna
color miel. Su alma todavía le dijo: -Si realmente quieres echarme, no me
despidas sin corazón. El mundo es cruel, dame tu corazón para llevarlo conmigo.
Pero el Pescador, moviendo la cabeza, sonrió: -¿Cómo voy a amar a mi amor si te
doy mi corazón? -Sé generoso -insistió el alma -, dame tu corazón, que el mundo
es muy cruel y tengo miedo. -Mi corazón es de mi amor -dijo él-. No seas
porfiada y vete. -¿Y no podré amar yo también? -preguntó su alma. -¡Ándate, te
digo, yo no te necesito para nada! Y tomó el cuchillo con mango de piel de
víbora verde, y recortó su sombra alrededor, a partir de sus pies. Y la sombra
se irguió, y quedó en pie delante de él, y era exactamente igual a él. Dando un
paso atrás, el pescador se guardó el cuchillo en el cinturón, y se sintió
dominado por un temor que entraba a las honduras de su ser. -¡Ahora vete!
-murmuro-. ¡Que no vuelva yo a ver tu rrostro! -No -dijo el alma-. Es necesario
que nos encontremos de nuevo -su voz era llorosa y aflautada, y sus labios
apenas se movían al hablar. -¿Cómo nos encontraremos? -dijo el pescador - ¿No
estarás pensando seguirme a las profundidades del mar? -Todos los años vendré
una vez a este mismo lugar y te llamaré-dijo el alma-. Tal vez me necesites.
-¿Para qué te habría de necesitar? -prootestó el joven Pescador-. En fin, haz lo
que quieras. Y se sumergió en el agua. Y los tritones soplaron sus caracolas, y
la sirenita nadó para encontrarlo, y lo abrazó besándole en los labios. Y el
alma, de pie en la playa solitaria, los miraba. Y cuando desaparecieron en el
mar, se marchó llorando a través de las marismas. Cuando transcurrió un año, el alma vino a la orilla del mar y
llamó al joven Pescador. Él subió de las profundidades, y la interrogó en tono
fastidiado: -¿Por qué me llamaste? Y el alma respondió: -Acércate más, para que
pueda hablar contigo, porque he visto cosas maravillosas. El Pescador se acercó
a la orilla, se tendió sobre el agua, y escuchó con la cabeza apoyada en la
mano. Y el alma le refirió: -Cuando nos separamos miré hacia el Oriente, y
caminé hacia allá, pues del Oriente viene toda la sabiduría. Estuve caminando
seis días, y al amanecer del séptimo, llegue a una colina que se encuentra en
el país de los Tártaros. Tuve que sentarme a la sombra de un tamarindo, porque
el país era seco y el calor me abrasaba. La gente iba y venía, como moscas
arrastrándose por una bandeja de cobre bruñido. Al mediodía se levantó una nube
de polvo, y apenas la divisaron los tártaros prepararon sus arcos saltaron
sobres sus caballos, y galoparon hacia ella. Las mujeres subieron chillando a
los carros, y se escondieron tras las cortinas de fieltro. "Los tártaros
volvieron al caer la tarde; faltaban cinco de ellos, y muchos de los que
volvían estaban heridos. Subieron a los carros y se alejaron velozmente. Cuando
salió la luna, vi los fuegos de un campamento y me dirigí hacia allá. Era una
caravana de mercaderes, sentados en sus alfombras alrededor de una fogata.
"Al acercarme, su jefe se levantó, y desenvainando la espada, me preguntó
qué quería. "Repuse que en mi país yo era un príncipe, y que había huido
de los tártaros que me llevaban prisionero. El jefe sonrió mostrándome cinco
cabezas clavadas en varas de bambú. "Luego me preguntó quien era el
profeta de Dios, y yo le dije que Muhammad. "Al oírme pronunciar el nombre
del falso profeta, me tomó de la mano y me hizo sentar a su lado. Un negro me
trajo leche de yegua y un trozo de cordero asado. "Continuamos el viaje a
la salida del sol. Yo cabalgaba en un camello al lado del jefe, y un esclavo
corría delante de nosotros agitando una lanza. Nos seguían los hombres de
armas, desplegados a uno y otro lado, y detrás las mulas con las mercancías.
"Mucho cabalgamos. Del país de los tártaros pasamos al país de los que
odian a la Luna, donde vimos los grifos custodiando su oro sobre rocas blancas,
y los dragones cubiertos de escamas durmiendo en sus cavernas. Cuando cruzamos
las montañas, conteníamos el aliento por miedo a que las nieves cayeran encima
de nosotros. Al pasar por los valles, los pigmeos nos lanzaron flechas desde
los huecos de los árboles, y durante la noche escuchamos los tambores de los
salvajes. Cuando llegamos a la Torre de los Monos, les ofrecimos fruta, y no
nos hicieron daño. Cuando alcanzamos la Torre de las Serpientes, les ofrecimos
leche tibia, y nos dejaron pasar mirándonos con sus ojos inexcrutables.
"Los señores de cada ciudad nos exigían tributos de paso, pero no nos
abrían sus puertas. Nos arrojaban pan, pastelillos de harina cocidos en miel, y
pasteles de cebada rellenos con dátiles, desde lo alto de sus muros.
"Cuando los habitantes de las aldeas nos veían acercar, envenenaban sus
pozos y escapaban a la cumbre de los cerros. Luchamos con los magdenses, que
nacen viejos y se rejuvenecen año tras año hasta que mueren niños; y con los
lactros, que se dicen hijos de los tigres y se pintan de negro y amarillo; y
con los aurantes, que sepultan a sus muertos en los árboles, y viven en oscuras
cavernas por miedo a que el sol, que es su dios, les quite la vida. "Un
tercio de nuestra caravana murió peleando, y un tercio pereció de hambre. El
resto murmuraba en contra mía, diciendo que les había traído la mala suerte.
Entonces tomé una víbora de debajo de una piedra y la dejé que me mordiera.
Cuando vieron que no me pasaba nada, sintieron temor pero no me amaron. "Tras
cuatro meses de viaje agobiador, llegamos a la ciudad de Illiel. Era de noche,
y al amanecer llamamos a sus inmensas puertas. Los centinelas preguntaron qué
queríamos, y nosotros respondimos que veníamos de la isla de Siria con gran
cantidad de mercancías. Ellos nos dijeron que abrirían las puertas al mediodía.
"Y así lo hicieron; abrieron las puertas cuando el sol estaba en el cenit
y apenas entramos acudió la gente para vernos, y un pregonero recorrió la
ciudad. Nos detuvimos en el mercado, donde los mercaderes mostraron los lienzos
encerados del Egipto, y las telas pintadas de los Etíopes, y las esponjas
purpúreas de Tiro y los tapices azules de Sidón. "El primer día vinieron a
comprar los sacerdotes, al segundo los nobles, y al tercero los artesanos y los
esclavos. "Permanecimos allí toda una luna hasta que, hastiado, me puse a
vagar por las calles de la ciudad. Así llegué al jardín de su dios. Los
sacerdotes vestidos de amarillo, paseaban silenciosos entre los árboles verdes,
y sobre un pavimento de mármol negro se levantaba el palacio rosado que sirve
de mansión al dios. "Uno de los sacerdotes, me preguntó qué deseaba.
"Le respondí que quería ver al dios. "-El dios ha ido de cacería
-dijo el sacerdote mirándome con sus ojjos oblicuos. "-Dime a qué selva ha
ido, pues quiero cabalgar con él -repuse. "El sacerdote peinó los flecos
de su túnica con las uñas puntiagudas, y respondió: "-El dios está
durmiendo. "-Dime en qué lecho, y velaré su sueño -respondí. "-El
dios está en la fiesta -gritó el sacerdote. "-Si el vino es dulce, beberé
con él, y si es amargo beberé también -respondí. "El sacerdote, asombrado,
me cogió de la mano y me condujo al templo. "En la primera cámara había un
ídolo sentado en un trono de jaspe. Era de ébano tallado y de la estatura de un
hombre. Tenía un rubí en la frente y sus pies estaban enrojecidos por la sangre
de un cabrito recién degollado. "Le pregunté al sacerdote: "-¿Es éste
el dios? "Y él me respondió: "-Este es el dios. "-Enséñame el
dios -grité-, o te mataré sin vacilar. "Y le toqué la mano, que se
marchitó enseguida. "El sacerdote me imploró diciendo: "-Cure mi
señor a su siervo, y le mostraré al dios. "Le soplé en la mano que se curó
de inmediato. Temblando me condujo a un segundo aposento, donde había un ídolo,
en pie sobre un loto de jade. Era todo de marfil y del doble de la estatura de
un hombre. Tenía un crisólito en su frente, y sus pechos estaban ungidos de
mirra y cinamomo. "Yo interrogué al sacerdote: "-¿Es éste el dios?
"Y él me respondió: "-Este es el dios. "-Enséñame el dios-rugí-,
o te mataré sin vacilar. "Y le toqué los ojos, que quedaron ciegos.
"El sacerdote me suplicó diciendo: "-Cure mi señor a su siervo, y le
mostraré el dios. "Le soplé en los ojos, y la vista volvió a ellos.
Temblando de pavor, el sacerdote me llevó entonces a una tercera estancia.
Allí, ¡oh maravilla!, no había ídolo ni imagen alguna, sino solamente un espejo
redondo de metal, colocado encima de un altar de piedra. "Y dije al
sacerdote: "-¿Dónde está el dios? "Y él me contestó: "-No hay
más dios que este Espejo, que es el Espejo de la Sabiduría. Todas las cosas del
cielo y de la tierra las refleja, excepto el rostro de quien se mira en él. No
lo refleja para que el que mire pueda ser sabio. Todos los demás espejos son
espejos de la opinión. Sólo éste es el Espejo de la Sabiduría. Quienes poseen
este Espejo, lo saben todo, y no hay nada oculto para ellos. Y quienes no lo
poseen, no adquieren la Sabiduría. Este es el dios que adoramos nosotros.
"Miré el espejo, y era tal como él me había dicho. "Hice entonces una
cosa muy singular... No viene al caso que te lo diga, pero en un valle que está
a sólo un día de camino, tengo escondido el Espejo de la Sabiduría. Permíteme
que vuelva a entrar en ti, para servirte, y serás más sabio que todos los
sabios, y tuya será la Sabiduría. Permíteme entrar en ti, y no habrá nadie tan
sabio como tú. El joven Pescador se puso a reír. -El amor es mejor que la
sabiduría -exclamó- y la sirenita me ama. -Te equivocas, no hay nada mejor que
la sabiduría -dijo el alma. -El amor es mejor -repitió el joven Pescador, y
volvió a sumergirse en las honduras del mar, mientras el alma se alejaba
llorando a través de las marismas.
Cuando el segundo el año hubo transcurrido, llegó el alma a la orilla
del mar y llamó al joven Pescador. Una vez más, éste subió de las
profundidades, y pregunto: -¿Para qué me has llamado? Y el alma repuso:
-Acércate más, para poder hablar contiggo, porque he visto cosas maravillosas. Y
él se acercó a la orilla, y echado sobre el agua, escuchó con la cabeza apoyada
en la mano. El alma dijo entonces: -Cuando nos separamos, miré hacia el
Mediodía, y caminé hacia allá. Del Mediodía viene todo lo que hace Riqueza.
Seis días caminé por las sendas que conducen a la ciudad de Aster, y al
amanecer del día séptimo divisé a mis pies la ciudad, en el fondo de un valle.
"En los muros de la ciudad hay nueve puertas, y en cada una de ellas hay
un caballo de bronce que relincha cuando los beduinos bajan de la montaña. Sus
murallas están cubiertas de cobre y en cada una de sus torres hace guardia un
arquero. Cuando sale el sol, disparan una flecha contra un gong, y al ponerse
el sol tocan una bocina de cuerno. "Quise entrar, y los centinelas me
preguntaron quién era. Repliqué que era un derviche en camino hacia la Meca,
donde está la roca Kaaba y sobre ella hay un velo negro con El Corán bordado en
letras de oro por mano de los ángeles. Ellos quedaron maravillados y me rogaron
que entrara. "Dentro de esa ciudad, es todo un bazar. ¡Lástima que no
estuvieras conmigo! Los mercaderes se sientan en el umbral de sus tiendas sobre
tapices de seda. Tienen barbas negras, y turbantes cubiertos de broches de oro.
Algunos venden gálbano y nardo, y extraños perfumes de las Indias, y aceite de
rosa, y jugo cristalizado de las hojas de un árbol, y florecillas de clavero de
olor. Otros venden brazaletes de plata incrustados de turquesas azules, y
colgantes de perlas, y garras de tigre engarzadas en oro, y arracadas de
esmeralda, y anillos de jade. De las casas de té llega el sonido del laúd, y los
fumadores de opio, con sus blancos rostros sonrientes, miran pasar a los
viandantes. "Es una lástima que no estuvieras conmigo. Los vendedores de
vino llevan grandes pellejos negros a la espalda. Casi todos venden vino de
Chiraz, que es dulce como la miel. Y lo sirven en tacitas de metal, con pétalos
de rosas. Un día, vi pasar por allí un elefante. Llevaba el cuerpo pintado con
bermellón y cúrcuma. Se paró frente a una de las tiendas, y se puso a comer
naranjas mientras el dueño reía. ¡Qué gente tan extraña! Cuando están
contentos, van donde un vendedor de pájaros, compran un centenar de ellos y los
dejan libres, para aumentar su alegría; y cuando están tristes, se azotan con
espinos, para que su tristeza sea mayor. "Es de verdad una pena que no estuvieses
conmigo. En la fiesta de la Luna Nueva el joven Emperador salió de su palacio
para ir a rezar a la mezquita. Llevaba la barba y los cabellos cubiertos con
pétalos de rosas, y las mejillas cubiertas con oro pulverizado. "Salió de
su palacio al amanecer con una vestidura de plata; y al atardecer, volvió con
otra vestidura de oro. La gente se arrojaba al suelo, ocultando sus rostros;
excepto yo, que no quise imitarlos. Me mantuve de pie, junto al mesón de un
vendedor de dátiles, esperando. "Al verme, el Emperador se detuvo. Pero yo
continué inmóvil, sin rendirle homenaje. La gente se maravilló de mi audacia, y
me aconsejaron que huyera de la ciudad. Pero no les hice caso, y fui a sentarme
con los vendedores de dioses extranjeros, que por su oficio, son abominados.
Cuando les dije lo que había hecho, me regalaron dioses, pero me suplicaron que
me alejase de ellos. "Aquella noche, mientras dormía entre almohadones, en
una casa de té que hay en la calle de las Granadas, entraron los guardias del
Emperador y me llevaron al palacio. Apenas entré cerraron las puertas y las
aseguraron con cadenas. Al interior había un vasto patio, los muros eran de
alabastro blanco, adornados con azulejos verdes y azules. Las columnas eran de
mármol verde, y el pavimento de un mármol color damasco. Nunca había visto nada
similar. "Cuando atravesé el patio, dos mujeres veladas me maldijeron
desde una galería. Los guardias abrieron una puerta de marfil labrado, y me
encontré en un patio dispuesto en siete terrazas. Estaba lleno de maceteros con
tulipanes, girasoles y áloes. Al centro se abría un surtidor de agua rodeado de
cipreses que eran como antorchas apagadas, y en cada uno de ellos cantaba un
ruiseñor. "Al acercamos a un pequeño pabellón que se levantaba al extremo
del jardín, salieron dos eunucos a encontramos. Sus cuerpos obesos se
balanceaban al caminar, y me miraban de soslayo, con ojos de párpados
amarillentos. "Entonces, el capitán de la guardia me indicó la entrada del
pabellón. Entré apartando la cortina. "El joven Emperador estaba reclinado
sobre un lecho cubierto de pieles de león. Detrás de él se erguía un nubio,
desnudo hasta la cintura, con turbante de bronce y pesados aretes. Encima de
una mesa, al lado del lecho, descansaba un gran alfanje de acero. "Cuando
me vio el Emperador frunció el ceño, y me dijo: "-¿Cuál es tu nombre?
¿Acaso no sabes que soy el Emperador de esta ciudad? "Pero yo no le
contesté. "Entonces el Emperador señaló la cimitarra con el dedo, y el
nubio la empuñó y abalanzándose sobre mí, me asestó un tajo terrible. La hoja
pasó zumbando a través de mi cuerpo, pero no me hizo daño alguno. El verdugo
rodó por tierra, y al levantarse sus dientes castañeteaban de terror. Corrió a
protegerse tras el lecho. "El joven Emperador se levantó, tomó una lanza,
y la arrojó contra mí. Pero yo la cogí al vuelo y la quebré en dos pedazos.
Entonces él me disparó una flecha, pero levanté las manos y la detuve en el
aire. Luego desenvainó una daga, y apuñaló la garganta del nubio, para que no
pudiese contarle a nadie la afrenta que había recibido. El esclavo se retorció
como una serpiente, y la roja espuma roja le salió a borbotones entre los
labios. "Al verlo ya muerto, el Emperador se volvió hacia mí, y después de
secarse el sudor con una toalla de seda carmesí, me dijo: "-¿Eres acaso un
profeta, que no puedo herirte, o el hijo de un profeta, que no puedo dañarte?
Te ruego que salgas de mi ciudad esta noche, porque mientras estés aquí, yo ya
no seré el Señor. "Y yo le respondí: "-Quizás acepte marcharme, pero
a cambio de la mitad de tus tesoros. Dame la mitad de tus tesoros y me iré de
tu ciudad. "El Emperador me cogió de la mano y me guió fuera del jardín.
Cuando me vio el capitán de la guardia, se maravilló. Cuando los eunucos me
vieron, les tiritaron las rodillas y cayeron al suelo. "Hay en el Palacio
una habitación que tiene ocho paredes de pórfido rojo, y un techo artesonado de
bronce, del que cuelgan las lámparas. El Emperador tocó una de las paredes y
ésta se abrió. Bajamos entonces por un corredor iluminado por antorchas. En
nichos, a uno y otro lado, había grandes cántaros, llenos hasta el borde de
monedas de plata. Cuando llegamos al centro del corredor el Emperador dijo la
palabra que no puede ser dicha, y giró una puerta de granito. El se cubrió el
rostro con las manos, por temor a que sus ojos quedaran deslumbtados. "No
puedes imaginarte qué sitio tan maravilloso. Había grandes conchas de tortuga
rebosantes de perlas, y selenitas de gran tamaño amontonadas con rubíes rojos.
El oro estaba almacenado en arcas de piel de elefante, y el oro en polvo en
botellas de cuero de bestias marinas. Había ópalos y zafiros; los primeros en
copas de cristal, los segundos en copas de jade. Ordenadas en bandejas de
marfil había esmeraldas verdes, y en un rincón grandes sacos de seda, unos con
turquesas y otros con berilos. Y aún no he podido decirte ni la décima parte de
lo que allí había. Cuando el Emperador apartó las manos de su rostro, me
expreso: "-Este es mi tesoro, y tal como te prometí, la mitad de él es
tuya. Y te daré camellos y camelleros para que lleves tu parte a cualquier
lugar del mundo que se te antoje. Y todo quedará hecho esta misma noche, pues
no quiero que el Sol, que es mi padre, vea que en mi ciudad hay un hombre al
que no puedo matar. "Pero yo le respondí: "-El oro que hay aquí es
tuyo, y también es tuya la plata, y tuyas las piedras preciosas. No los
necesito para nada, ni aceptaré otra cosa tuya que ese anillo que llevas en el
dedo. "Y el Emperador frunció el ceño y exclamó: "-Es una sortija de
plomo, sin ningún valor. Toma la mitad del tesoro y vete. "-No -repliqué-,
sólo aceptaré ese anillo de plomo, porque sé muy bien lo que hay escrito por
dentro, y con qué fin. "Y el Emperador tembló, y me imploró, diciendo:
"-Toma el tesoro entero, pero ándate de mi ciudad. La mitad mía también
será tuya. "Y entonces hice una cosa muy singular... Pero no importa lo
que hice, porque en una gruta, que está sólo a un día de camino, tengo
escondido el Anillo de la Riqueza. Un día de marcha nada más. Quién posee ese
anillo es más rico que todos los reyes de la tierra. Ven, tómalo, y todas las
riquezas del mundo serán tuyas. Pero el joven Pescador se echó a reír: -El amor
es mejor que la riqueza -exclamó-, y la sirenita me ama. -No, no hay nada mejor
que la riqueza -insistió el alma. -El amor es mejor-replicó el joven Pescador.
Y volvió a hundirse en las profundidades, mientras el alma partía llorando a
través de las marismas. Pasado el
tercer año, el alma regresó a la orilla del mar y llamó al joven pescador. Este
subió desde las profundidades y dijo: -¿Para qué me llamas? Y el alma le dijo:
-Acércate más para que pueda hablar conntigo, porque he visto cosas
maravillosas. El se acercó a la orilla, y echado sobre el agua, escuchó con la
cabeza apoyada en la mano. El alma le contó: -En una ciudad que conozco, hay
una posada a la orilla de un río, donde estuve en compañía de unos marineros
que bebían vinos de dos colores y comían pan de cebada con pescaditos salados
servidos en hojas de laurel con vinagre; nos divertíamos allí, cuando entró un
viejo con una alfombra de cuero y un laúd que tenía dos cuernos de ámbar.
Extendió el tapiz en el suelo y comenzó a tocar el laúd con la punta de una
pluma; entonces entró corriendo una muchacha, con el rostro cubierto por un
velo, y comenzó a bailar ante nosotros. Tenía cubierto el rostro, pero los pies
desnudos. Tenía los pies desnudos y se agitaban sobre el tapiz como dos
pichones blancos. Jamás, en ninguno de mis viajes, vi nada tan maravilloso. Y
la ciudad donde baila queda sólo a una jornada de aquí. Cuando el joven
Pescador oyó las palabras de su alma, recordó que la sirenita no tenía pies, y
no podía danzar. Y se apoderó de él un gran deseo, y se dijo: -Puesto que sólo
queda de aquí a un día, luego puedo volver al lado de mi amor. Riendo, se puso
de pie y caminó a grandes pasos hacia la orilla. Al llegar a tierra firme
volvió a reír y extendió los brazos hacia su alma. Y su alma lanzó un gran
grito de alegría, y corrió a su encuentro, y penetró en él; y el joven Pescador
vio delante suyo, sobre la arena esa sombra del cuerpo que es el cuerpo del
alma. Y su alma le dijo: -Ven, alejémonos de aquí ahora mismo, mira que los
dioses del mar son muy celosos y tienen monstruos que obedecen sus mandatos. Se
apresuraron y toda aquella noche caminaron bajo la luna, y todo el día
siguiente caminaron bajo el sol, y al atardecer llegaron a una ciudad. Y
entonces el joven Pescador preguntó a su alma: -¿Está es la ciudad donde danza
la muchacha de quien me hablaste? Y su alma contestó: -No, no es está ciudad, es
otra. Sin embargo, entremos. Y entraron, y vagaron por las calles. Al pasar por
el barrio de los joyeros, el joven Pescador se fijó en una copa de plata que
estaba expuesta en una tienda. Y su alma le dijo: -Toma esa copa de plata y
escóndela. El tomó la copa y la escondió entre los pliegues de su capa. Luego,
precipitadamente, salieron de la ciudad. Cuando estuvieron a una legua de la
ciudad, el joven Pescador frunció el ceno, arrojó lejos la copa y le dijo a su
alma: -¿Por qué me dijiste que tomara esa copa y la ocultara, siendo eso, como
es, una acción vil? Pero su alma le respondió: -Cálmate, tranquilízate... Al
anochecer del segundo día, llegaron a otra ciudad, y el joven Pescador preguntó
a su alma: -¿Es ésta la ciudad donde baila la muchacha de quien me hablaste? Y
su alma le contestó: -No, no es esta ciudad, es otra. Sin embargo, entremos. Y
entraron, y comenzaron a vagar por las calles. Al pasar por el barrio de los
vendedores de sandalias, el joven Pescador vio a un niño que estaba de pie,
cargando un cántaro de agua. Y su alma le dijo: -Pégale, hazlo caer. Y él le
pegó al niño, hasta hacerlo caer, llorando. Luego escaparon de la ciudad. Y
cuando estuvieron a una legua de la ciudad, el joven Pescador se irritó y dijo
a su alma: -¿Por qué me hiciste que le pegara a ese niño, siendo eso, como es,
una acción vil? Pero su alma le respondió: -Cálmate, tranquilízate... Al
amanecer del tercer día llegaron a otra ciudad, y el joven Pescador preguntó a
su alma: -¿Es esta la ciudad donde baila la muchacha de quien me hablaste? Y su
alma le contestó: -Sí, quizás sea esta la ciudad. Entremos a ver. Y entraron, y
recorrieron las calles. Pero en ningún sitio les fue posible encontrar el río,
ni la posada que se levantaba a orillas del río. Y la gente de la ciudad lo
miraba con extrañeza, y el joven Pescador se atemorizó, y le dijo a su alma:
-Vámonos de aquí, porque la muchacha quue baila con pies blancos no está en esta
ciudad. Pero su alma le contestó: -No, quedémonos en esta ciudad, porque la
noche esta oscura y puede haber ladrones en el camino. Se sentaron entonces a
descansar en el mercado; cuando al poco rato, pasó un mercader vestido con una
capa de paño de Tartaria que llevaba una linterna al extremo de una caña. El
mercader le dijo: -¿Por qué te sientas en el mercado, cuando las tiendas ya
están cerradas? Y el joven Pescador repuso: -No encontré ninguna posada en esta
ciudad, y no tengo pariente alguno que me hospede. -¿Es que acaso no somos
todos hermanos? -dijo el mercader-. ¿Acaso no nos hizo a todos el mismo dios?
Ven conmigo, yo tengo en mi casa una habitación para huéspedes. Y el joven
Pescador se levantó y siguió al mercader hasta su casa. Cuando entraron,
después de atravesar un jardín de granados, el mercader le trajo agua de rosas
en un lavatorio de cobre para que se lavara las manos, y melones maduros para
que apagara su sed, y un plato de arroz con una porción de cabrito asado para
que saciara su hambre. Una vez que hubo acabado de comer, lo llevó a la
habitación para alojados, y le deseó una buena noche. El joven Pescador le dio
las gracias, y besó el anillo que su anfitrión llevaba en el dedo. Luego se
tendió sobre los tapices de pelo de cabra, y cubierto con pieles de cordero
negro, se quedó dormido. Tres horas antes de salir el sol, cuando todavía era
de noche, su alma lo despertó y le dijo: -Levántate y anda al cuarto del
mercader, a la misma habitación donde duerme, y mátalo, y róbale el oro; porque
tenemos necesidad de dinero. El joven Pescador se levantó, como sonámbulo, y se
deslizó sigilosamente hasta la alcoba del mercader. A los pies de su anfitrión
había una espada curva, y en un azafate, junto a él, nueve bolsas de oro.
Extendiendo la mano, el joven Pescador tocó la espada; pero, apenas lo hizo
despertó el mercader estremeciéndose y saltando del lecho, empuñó la espada. Y
dijo al joven Pescador: -¿Vas a devolver el bien por mal y pagar con mi sangre
la bondad que he tenido contigo? Pero su alma le dijo al joven Pescador:
-¡Mátalo! Entonces el joven Pescador goolpeó al mercader y lo hizo perder el
sentido. Luego se apoderó de las nueve bolsas de oro, y huyó rápidamente
atravesando el jardín de los granados, y volviendo continuamente el rostro
hacia la estrella de la mañana. Cuando estuvieron a una legua de la ciudad, el
joven Pescador se golpeó el pecho y dijo a su alma: -¿Por qué me ordenaste que
asesinara al mercader y le robara su oro? No cabe duda que eres muy perversa.
Pero su alma le respondió: -Cálmate, tranquilízate... -¡No! -gritó el joven
Pescador-, no puedo tranquilizarme, porque detesto todo lo que me has obligado
a hacer. Y a tí también te detesto, y te ordeno que me expliques por qué me has
obligado a actuar de esta manera. Su alma le contestó entonces: -Cuando te
desprendiste de mí y me lanzaste al mundo, no me diste corazón; así que aprendí
a hacer todas estas cosas, y a gustar de ellas. -¿Qué dices? -murmuró el joven
Pescador. -Bien lo sabes -contestó su alma-, lo sabes muy bien. ¿Te olvidaste
que no me diste corazón? Por eso, no te inquietes, ni me perturbes a mí.
Tranquilízate, porque no hay dolor que no puedas ahuyentar, ni placer que no
puedas conseguir. Al oír estas palabras atroces, el joven Pescador tembló, y
replicó a su alma: -Eres perversa y malvada, me has hecho olvidar mi amor, me
has seducido con tus tentaciones, y has encaminado mis pies por la senda del
pecado. Pero su alma replicó con petulancia: -No olvides que cuando me
arrojaste al mundo no me diste corazón. Ven, vamos ya a otra ciudad, y
divirtámonos, porque tenemos nueve bolsas de oro para gastar. Esta vez el joven
Pescador arrojó al suelo las nueve bolsas de oro, y las pisoteó, gritando:
-¡No! ¡No quiero nada contigo, ni viajaaré más en tu compañía! Tal como me
desprendí de ti una vez, me desprenderé de nuevo ahora, porque no me has hecho
más que daño. Se volvió de espaldas a la luna, y con el cuchillito de mango de
piel de víbora verde, trató de recortar, desde sus pies, esa sombra del cuerpo
que es el cuerpo del alma. Sin embargo ahora el alma no se separó de él, ni
obedeció su mandato, sino que le dijo: -El hechizo que te enseñó la bruja ya no
te sirve ahora, porque ni yo puedo abandonarte, ni tú puedes desprenderte de
mí. Sólo una vez en la vida un hombre puede separarse de su alma, pero aquel
que la ha recibido de nuevo, tiene que conservarla consigo para siempre; y éste
es su castigo y también su recompensa. El joven Pescador palideció y apretó los
puños, gritando: -¡Fue una bruja malvada, porque eso no me lo dijo! -No -repuso
su alma-, ella fue fiel a Aquel a quien adora y servirá para siempre. Cuando el
joven Pescador comprendió que ya no podría librarse de su alma, que ahora era
un alma perversa, y que habitaría en él para siempre, cayó en tierra llorando
amargamente. Al amanecer, el joven
Pescador se levantó y dijo a su alma: -Amarraré mis manos para que no te
obedezcan, cerraré mis labios para que no repitan tus palabras, y volveré al
lugar en que vive la sirena que amo. Caminaré de nuevo hacia el mar, hacia la
bahía donde ella canta habitualmente y la llamaré, y le contaré el mal que he
hecho a otros, y el mal que tú me has hecho a mí. Y su alma lo tentó,
diciéndole: -¿Qué tan gran cosa es esa amada tuya, para que quieras volver con
ella? Hay muchas mujeres en el mundo que son mucho más hermosas. Existen las
bailarinas de Samaris, que bailan imitando a las aves y los animales, y llevan
los pies teñidos de alheña, y cascabeles en las manos. Ellas ríen cuando
bailan, y su risa es tan clara como la risa del agua. Ven conmigo y te las
mostraré. Porque, ¿para qué te vas a preocupar de eso que tú crees que es pecado?
¿No fueron hechas para el goce las cosas sabrosas de comer? ¿Y acaso hay algún
veneno en lo que es dulce de beber? No te perturbes más, y ven conmigo a otra
ciudad. Muy cerca de aquí se encuentra una ciudad, donde hay un jardín de
tulipanes poblado de pavos reales blancos y pavos reales de pecho azul. Cuando
abren sus colas al sol son como discos de marfil y como discos de oro. Y la
muchacha que los alimenta, baila con ellos, y algunas veces baila sobre sus
manos y otras veces baila sobre sus pies. Y lleva los ojos pintados con
antimonio, y las aletas de su nariz tienen el delicado molde de las alas de la
golondrina. De una de ellas cuelga una flor tallada en una perla. Y ríe cuando
baila y los aros de plata que lleva en los tobillos tintinean como campanitas.
No te mortifiques más, y acompáñame a esa ciudad. El joven Pescador ya no le
contestó a su alma; cerró sus labios con un sello de silencio, amarró sus manos
con una cuerda, y emprendió el regreso hacia el lugar de donde había venido,
hacia la bahía donde su amada cantaba. Aunque su alma lo tentó sin cesar
durante todo el camino, el joven Pescador no respondió, ni quiso seguir ninguno
de sus pérfidos consejos. Tan grande era la fuerza de su amor. Cuando por fin
llegó a la orilla del mar, liberó sus manos de la cuerda, levantó de sus labios
el sello de silencio y llamó a la sirenita. Pero esta vez ella no acudió a su
llamada, a pesar de que él estuvo allí, implorando todo el día. Su alma se
burlaba, ahora, y le decía: -Poca es la alegría que te produce tu amor. Eres
como ese que, en tiempos de sequía, guarda su agua en un cántaro roto. Das lo
que tienes y no recibes nada en cambio. Mejor será que te vengas conmigo,
porque yo sé dónde está el valle de los Placeres, y las cosas que pasan allí.
El joven Pescador siguió sin responder a su alma, y en una quebrada de la roca,
se construyó una cabaña, y habitó allí todo un año. Cada mañana llamaba a la
sirenita, y todas las tardes la volvía a llamar, y pasaba las noches repitiendo
su nombre. Pero ella no salió del agua, jamás acudió a su encuentro, y tampoco
pudo encontrarla en ningún lugar del mar, a pesar de que la buscó en las grutas
y en el agua verde, en las charcas de la marea y en los pozos que hay en las
profundidades. Y sin cesar, su alma le tentaba, susurrándole cosas terribles.
Pero no consiguió vencerlo, tan grande era la fuerza de su amor. Y cuando pasó
todo un año, pensó el alma: -He tentado a mi dueño con el mal, y su amor es más
fuerte que yo. Ahora voy a tentarlo con el bien, y quizás venga conmigo. Habló
entonces al joven Pescador diciéndole: -Te he referido los placeres del mundo,
y no me has escuchado. Déjame ahora que te hable del dolor del mundo y acaso
quieras oírme. Porque, en verdad, el dolor es el Rey del mundo, y no hay nadie
que pueda escapar de sus redes. A unos les falta ropa, y otros no tienen pan.
Hay viudas que se visten de púrpura, y hay viudas que se visten de harapos. A
través de los pantanos caminan los leprosos, y son crueles unos con otros. De
aquí para allá van los mendigos por los caminos, con sus bolsillos vacíos. Por
las calles de las ciudades pasea el Hambre, y la Peste se estaciona en las
puertas. Ven, vamos a remediar todo eso. ¿Para qué vas a quedarte aquí,
llamando día y noche a tu amada, si ves que no viene nunca? ¿Qué tanto valor
tiene ese amor tuyo para que le des tanta importancia? Nuevamente el joven
Pescador no quiso contestarle; tan grande era la fuerza de su amor. Y siguió
llamando a la sirenita cada mañana, y todas las tardes la volvía a llamar y
pasaba las noches repitiendo su nombre. Sin embargo, ella nunca salió del agua
para encontrarlo, ni tampoco pudo encontrarla en ningún lugar del mar, a pesar
que la buscó en las corrientes, y en los valles que hay debajo de las olas; la
buscó en el mar que al atardecer se tiñe de rojo, y en el mar que al amanecer
se vuelve gris. Cuando el segundo año transcurrió, una noche su alma dijo al
joven Pescador, mientras estaba sentado en la cabaña: -Te he tentado con el mal
y te he tentado con el bien, pero tu amor es más fuerte que yo. No voy a volver
a tentarte, pero te ruego que me dejes entrar en tu corazón, para ser de nuevo
una sola contigo, como fuimos antes. -Por cierto que puedes entrar -dijo el
joven Pescador-, porque en los días que vagaste por el mundo sin corazón, has
tenido que sufrir mucho. -¡Ay! chilló el alma-. No hay sitio para mí en tu
corazón, está repleto de amor. -Yo quisiera ayudarte -dijo el joven Pescador.
En ese instante, un gran grito de duelo llegó del mar, como el grito que
escuchan los hombres cuando muere un hijo del Mar. El joven Pescador se puso en
pie de un salto, y corrió hacia la orilla. Las olas sombrías se precipitaron
hacia la playa, trayendo una carga más blanca que la plata. Blanca como la
espuma y semejante a una flor flotante sobre las olas empenachadas de negro. La
marejada la arrancó de las olas, la espuma la arrancó de la marejada, la playa
la recibió... y el joven Pescador vio tendido a sus pies el cuerpo de la
sirenita. La sirenita estaba muerta a sus pies. Con el corazón deshecho de
dolor, el joven pescador se echó sobre la arena, junto a la sirenita, y besó el
rojo frío de su boca, y acarició el ámbar mojado de su cabellera. Se echó junto
a la sirenita, llorando como el que tiembla de alegría y la estrechó contra su
pecho. Estaban fríos sus labios, pero él los besó. Estaba salada la miel de su
carne, pero él la saboreó con cruel alegría. Y habló con el cadáver. En las
conchas de las orejas de la sirenita vertió el vino agrio de su historia. Puso
las manos de ella alrededor de su cuello, y con sus dedos le acarició la
garganta delicada. Amarga, amarga era su alegría, y lleno de una extraña
plenitud era su dolor. El mar negro se acercaba hinchándose, y la blanca espuma
gemía como un leproso. Con blancas manos de espuma el mar se aferraba a la
playa. Y del palacio del Rey del Mar se escuchó de nuevo el grito de dolor, y a
lo lejos en alta mar, los tritones soplaron roncamente sus caracolas.
-Retírate- le advirtió su alma-, porquee el mar se acerca cada vez más; si te
demoras vas a morir. Retírate a un lugar seguro. ¿No querrás enviarme al otro
mundo sin corazón? Pero el joven Pescador no la escuchaba. Llamaba a la
sirenita, y le decía: -El amor es mejor que la sabiduría, y más precioso que
las riquezas, y más bello que los pies de las hijas de los hombres. Al amor no
lo consume el fuego, ni el agua puede apagarlo. Yo te llamaba al amanecer, y tú
no acudiste a mi llamada. La luna oyó tu nombre, pero tú no escuchaste. Porque
yo te había abandonado, y para daño mío vagué muy lejos de ti. Sin embargo, tu
amor fue siempre conmigo a todas partes, y siempre fue poderoso, y nada
prevaleció contra él, a pesar de que contemplé el mal y contemplé el bien. Y
ahora que tú estás muerta, yo quiero también morir contigo. Su alma le
suplicaba que se retirase pero él no quiso hacerlo; tan grande era su amor. Y
el mar se acercó cada vez más y trató de cubrirlo con sus olas. Y cuando él
supo que su muerte estaba próxima, besó con labios frenéticos los labios fríos
de la sirenita, y su corazón se hizo pedazos. Y como la plenitud de su amor
hizo estallar su corazón, el alma encontró una abertura, y por allí entró, y
fue de nuevo una sola con el joven Pescador, tal como antes. Entonces las
sombrías olas del mar cubrieron al joven Pescador. A la mañana siguiente, el sacerdote salió para bendecir el mar
que había estado tormentoso, y con él venían los monjes y los músicos, y los
acólitos llevando cirios, y una gran muchedumbre. Cuando alcanzaron la orilla,
el sacerdote vio al joven Pescador, ahogado sobre la playa con el cuerpo de la
sirenita estrechamente abrazado. Y retrocedió frunciendo el ceño; y después de
hacer la señal de la cruz anunció con resentimiento: -¡No bendeciré al mar, ni
a nada de lo que encierra! ¡Malditos sean los hijos del Mar, y malditos los que
tienen relaciones con ellos! Y en cuánto a este joven Pescador, que por causa
del amor olvidó a su Dios, y yace así, fulminado por el juicio de Dios, tomen
su cuerpo y el cuerpo de su amante impía, y entiérrenlos al final del Campo de
los Retamos, y no pongan encima marca ni señal alguna, para que nadie sepa el
lugar donde descansan, porque fueron malditos en vida, y malditos son también
en la eternidad de la muerte. La gente le obedeció, y al final del Campo de los
Retamos, en un sitio donde no crecía hierba, cavaron un profundo foso, y allí
depositaron los cadáveres. Cuando hubo pasado el tercer año, llegado que fue el
día de la gran fiesta, subió el cura a la parroquia, para mostrarle al puerto
las llagas del Señor, y hablar de la cólera divina. Después de vestirse con sus
paramentos sacerdotales, cuando entró y se inclinó ante el altar, vio que
estaba todo cubierto de extrañas flores fragantes, que jamás había visto
anteriormente. Eran muy singulares, y su rara belleza le turbó, y el aroma fue
dulce para su olfato, sugerente de nostalgias que jamás se cuajarían en
recuerdos. Y se sintió alegre, sin saber por qué estaba alegre. Después de
abrir el tabernáculo y de incensar la custodia que había dentro, y demostrar la
Santa Forma al pueblo, y de esconderla otra vez detrás del velo de los velos,
comenzó hablar al pueblo. Se había propuesto hablarles de la cólera divina.
Pero la belleza de las flores blancas lo turbaba, y su perfume era tan grato a
su olfato, y otras palabras comenzaron a brotar de sus labios. Así no habló de
la ira de Dios, sino del Amor de Dios. ¿Y por qué hablaba así? No lo sabía. Al
término de su prédica la gente lloraba, y el propio cura volvió a la sacristía
con los ojos llenos de lágrimas. Y los diáconos vinieron a despojarle de sus
paramentos, le quitaron el alba y el cíngulo, el manípulo y la estola, mas el
sacerdote seguía inmóvil como en sueños. Cuando lo hubieron desvestido, miró a
los diáconos y dijo: -¿Qué flores son esas que hay en el altar, y de dónde
provienen? Y ellos le contestaron: -Qué flores son no podemos decirlo; pero
provienen del final del Campo de los Retamos. Entonces el cura se estremeció,
atravesado de recuerdos, y volviendo a su casa se puso en oración. Al amanecer
del siguiente día, salió con los monjes y los músicos, y los portadores de
cirios; y los acólitos, y una gran muchedumbre. Fue caminando hasta la orilla
del mar y bendijo al mar, y a todos los seres que viven en él. A los faunos
también los bendijo, y a las pequeñas criaturas que danzan en la selva, y a las
criaturas de ojos brillantes que espían a través del follaje. A todos los seres
del mundo de Dios los bendijo estremeciéndose de amor, y el pueblo estaba lleno
de júbilo y asombro. Sin embargo, desde entonces, nunca más volvieron a crecer
flores en aquel rincón de los Campo de los Retamos, que volvió a quedar tan
desierto como lo había sido. Tampoco volvieron a entrar los hijos del Mar en la
bahía, como acostumbraban a hacerlo, porque se fueron a otro lugar del limpio
océano.
ASDRA (Asociación Sindrome de Down de la
Republica Argentina)
Un santo patrono perfecto
Hay mujeres que se convierten en madres por accidente; muchas por elección de
amor; unas pocas por presiones sociales y una o dos por hábito. Este año,
aproximadamente cien mil mujeres van a ser madres de hijos discapacitados.
¿Alguna vez se te ocurrió pensar cómo son elegidas las madres de chicos
discapacitados? De algún modo, yo visualizo a Dios revoloteando sobre la
Tierra, seleccionando sus instrumentos de propagación con gran cuidado y deliberación.
Mientras observa, Él va diciendo a sus ángeles que anoten en un gran libro:
"a María López un hijo y que el santo patrono sea Matías; a Margarita
Torres una hija y que la santa patrona sea Cecilia; a Cristina Gómez mellizos y
que el santo patrono sea Gerardo". Finalmente le pasa un nombre a un ángel
y sonríe: "A ella dale un hijo discapacitado". El ángel siente
curiosidad: "¿por que a ella, Señor, que es tan feliz?".
"Exactamente", sonríe Dios, "¿podría darle un hijo con problemas
a una madre que no conociera la risa? Eso sería cruel". "Pero ¿tiene
paciencia?", Pregunta el ángel. "Yo no quiero que tenga
paciencia", dice Dios, "se va a ahogar en un mar de desaliento y de
pena por sí misma y una vez que el shock y el sentimiento de dolor se le hayan
pasado, va a ser capaz de enfrentarlo. Yo la estuve observando hoy: ella tiene
una fuerte personalidad, conciencia de sí misma y ese sentido de independencia
que es tan raro en una madre. Mirá: el chico que le voy a dar va a tener su
propio mundo. La mamá va a tener que hacerlo vivir en el de ella y eso no va a
ser fácil". El ángel acota: "Pero, Señor, por lo que sé ella ni
siquiera cree en Ti". Dios sonríe, "No importa. Eso se puede
arreglar. Esta mujer es perfecta, tiene suficiente egoísmo". El ángel se
asombra: "¿Egoísmo? ¿Acaso eso es una virtud?". Dios asiente:
"Sí en este caso. Si ella no se puede separar de su hijo ocasionalmente,
ese hijo no va a sobrevivir". Y agrega: "Acá tenemos una mujer que
será bendecida con un hijo menos que perfecto. Ella todavía no se dará cuenta,
pero es para ser envidiada. Ella nunca va a dar por supuesta una palabra
hablada, ella nunca va a considerar un progreso como cosa natural. Cuando su
hijo le diga ‘mamá’ por primera vez, ella va a estar presenciando un milagro y lo
va a saber. Cuando le describa a su hijo ciego un atardecer o un árbol, ella va
a ver mis creaciones como pocas personas pueden verlas. Yo le voy a permitir
ver claramente las cosas que yo veo: ignorancia, crueldad, prejuicios. Y le voy
a dar fuerzas para que esté por encima de esas cosas. Nunca va a estar sola. Yo
estaré a su lado cada minuto de cada día de su vida y esa madre estará haciendo
su trabajo tan seguramente como que ella estará aquí, a mi lado:. "¿Y que
hay de su santo patrono en este caso?", Le pregunta el ángel con la
lapicera en la mano. Dios vuelve a sonreír. "Un espejo será
suficiente", responde.
Autor anónimo
En la diversidad está la
perfección
Dios estaba en el cielo mirando como actuaban los hombres en la Tierra. Entre ellos
la desolación reinaba...
- ¡Más de cinco mil millones de seres hhumanos son pocos para alcanzar la
magnificencia divina del amor! - suspiró el Señor.
El Padre vio a tantos hermanos en guerra, esposos y esposas que no completaban
sus carencias, ricos y pobres apartados, sanos y enfermos distantes, libres y
esclavos separados; que un buen día reunió a un ejército de ángeles y les dijo:
- ¿Ven a los seres humanos? ¡Necesitan ayuda!, Tendrán que bajar a la Tierra.
- ¿Nosotros? - Dijeron los ángeles ilussionados, asustados y emocionados, pero
llenos de fe.
- Si, ustedes son los indicados. Nadie más podría cumplir esta tarea.
¡Escuchen! : cuando creé al hombre, lo hice a imagen y semejanza mía, pero con
talentos especiales para cada uno. Permití diferencias entre ellos para que
juntos formasen el reino. Así lo planeé... Unos alcanzarían riquezas para
compartir con los pobres, otros gozarían de buena salud para cuidar a los
enfermos, unos serían sabios y otros, muy simples para procurar entre ellos
sentimientos de amor, admiración y respeto. Los buenos tendrían que rezar por
los que actuaran como si fueran malos. El paciente toleraría al neurótico. En
fin, ¡mis planes deben cumplirse para que el hombre goce, desde la Tierra, la
felicidad eterna, y para hacerlo, ustedes bajaran con ellos!.
- ¿De qué se trata? - Los ángeles preguuntaron inquietos. Entonces, el Señor les
explicó:
- Como los hombres se han olvidado de qque los hice distintos para que se
complementasen unos a otros y así formaran el cuerpo de mi hijo amado; como
parece que no se dan cuenta de que los quiero diferentes para lograr la
perfección, bajarán ustedes con notables distinciones.
Separó a su gran ejercito de ángeles por grupos, nombró un responsable por cada
grupo y dio a cada uno su tarea...
- Ustedes tendrán memoria y concentraciión de excelencia: Serán ciegos.
- Ustedes serán elocuentes con su cuerppo y muy creativos para expresarse: Serán
sordomudos.
- A ustedes les tocará tener pensamienttos profundos, escribirán libros, serán
poetas: Tendrán parálisis cerebral.
- Ustedes vivirán en la Tierra, pero suu mente se mantendrá en el cielo,
preferirán escuchar mi voz a la de los hombres: Tendrán autismo.
- Ustedes serán hábiles como nadie, less faltaran los brazos y harán todo con
las piernas y boca.
Y continuo así asignando diferentes tareas a cada uno de sus ángeles...
Al último ángel le dijo:
-A ti te daré el don del amor y serás ssu persona, habrá muchos como tú en toda
la Tierra y no habrá distinción de raza porque tendrán la cara, los ojos, las
manos y el cuerpo como si fueran hermanos de sangre, serán muy bajos de
estatura y su simpatía y sentido del humor llegaran hasta el cielo; serán gente
pequeña, les quitaré las alas antes de llegar a la Tierra: Tendrán Síndrome de
Down.
Una vez concluida la asignación de tareas, les recordó:
- Mientras la gente que vive en la tierrra piensa en la ciencia y en la
tecnología, en su progreso y sus problemas, ustedes serán genios, disfrutaran
de la creación tal y como he querido que todos los hombres lo hagan, gozaran
mirando a las hormigas y a las mariposas, apreciaran todas y cada una de las
cosas que para los seres humanos hoy son tan cotidianas; el sol, el aire, un
atardecer, la lluvia... Serán felices, muy felices; cada una de sus discapacidades
les permitirá amar a todos y cada uno de mis hijos porque no harán juicio de
ninguno. Los hombres tratarán de reparar su cuerpo, pero tendrán que
ingeniárselas para triunfar...
Los ángeles se sintieron felices con la distinción del Señor, pero les causaba
enorme pena tener que apartarse del cielo para cumplir con su misión.
- ¿Cuánto tiempo viviremos sin verte?, ¿Cuánto tiempo lejos de ti?
- No se preocupen - respondió Dios - esstaré con ustedes todos los días. Además
esto durará solo entre sesenta y ochenta años terrenos.
- Está bien Padre, será como Tú lo dicees. Ochenta años terrenos son un instante
en el reloj eterno. Aquí nos vemos "en un rato", - dijeron los
ángeles al unísono y bajaron a la Tierra emocionados...
Todos llegaron al vientre de la que sería su madre. Ahí se formaron durante
seis, siete, ocho o nueve meses, según el caso. Al nacer, todos fueron
recibidos con profundo dolor, causaron miedo y angustia. Algunos padres
rehusaron la tarea; otros la asumieron enojados; otros se echaron culpas hasta
disolver su matrimonio y otros lloraron con amor y aceptaron el deber.
Sea cual sea el caso, los ángeles saben que hacer con su misión. Sus virtudes,
entre otras, son la fe, la esperanza y la caridad; todas ellas gobernadas por
el amor. Ellos han sabido perdonar y con paciencia pasan la vida iluminando a
todo aquel que los ha querido amar...
...siguen bajando ángeles a la Tierra con espíritus superiores en cuerpos
limitados y seguirán llegando mientras haya humanidad en el planeta. Dios
quiere que estén entre nosotros para darnos la oportunidad de trabajar por
ellos y para aprender de ellos.
Trabajar es servir, servir es vivir y vivir es amar, porque la vida se nos dio
para eso. El que no sirve, no sirve para vivir.
Y mientras esto sucede a lo largo de la historia de la humanidad, y como todos
los tiempos de Dios son eternos, piensa en Cristo aquí y ahora...
Carta de una madre
Trato de imaginármelos ahora; entre el miedo, la angustia, el dolor, la bronca,
el rechazo... No me es difícil, yo estuve ahí en su mismo lugar. Desfilaron
ante mis ojos los mismos sentimientos, los mismos miedos.
Han tenido un niño con SINDROME DE DOWN, un "mogólico". ¡Qué palabra!
Suena y desgarra. Y en la vorágine han olvidado algo muy importante: han tenido
un hijo, un bebé, una persona que los necesita, y que hasta ahora no entiende
muy bien por qué esas caras. Por qué el llanto de mamá y la desesperación de
papá.
Si hasta hace muy poco todo era perfecto. Todavía no logra comprender qué
sucedió, qué hizo que su mundo de afectos se desmoronara. Está ahí solo, los
está esperando. Van a ser Uds. los que tendrán que reconocer en él a su hijo.
Sos vos mamá, ser único e insustituible la que, entre sus brazos, va a lograr
calmarlo y contener su angustia. Va a ser de ahora en más un aprendizaje mutuo.
Ese bebé "menos que perfecto" que han tenido es suyo. Y ¿a quién se
va a parecer sino a Uds.? Serán Uds. los encargados de presentarlo al mundo. Lo
sé, no será tarea fácil, pero no por esto imposible.
¿Cómo lo mirarán entonces? Con los mismos ojos con que lo miren Uds. Porque son
Uds. su primer mundo. Lo son todo para él en este momento. Dependerá de Uds.
entonces. Si ven en él a un ser con futuro, si lo educan en el convencimiento
de que es una persona con posibilidad de desarrollo, digna de ser feliz, capaz
de querer y ser querido, de vivir la vida y de pasar por ella y no de que ella
le pase, le darán la oportunidad de convertirse en un ser humano completo,
digno, libre y por sobre todo feliz. Aprenderán que su relación con él o con
cualquiera no pasa por su coeficiente intelectual, ni por sus ojos rasgados, o
sus manos o su cara, sino fundamentalmente por una relación de amor y a partir
de ahí todo se puede. Sabrán que aunque sus logros se harán esperar, igualmente
llegan y los colmará de felicidad su primer sonrisa, sus primeras palabras, sus
primeros pasos... Y llegará el día en que se verán reflejados en su hijo y se
sentirán orgullosos de tenerlo. Y comprenderán que el mundo no se acaba, no se
detiene ni se derrumba a partir de su nacimiento, sino todo lo contrario, el
mundo recién empieza, porque siempre es renacer, hoy y todos los días, a partir
de él y con él; ¡todo es posible!.
Carta de un bebé
Mamá y Papá
Hoy soy tu sorpresa y tu dolor, el hijo no soñado, ni siquiera imaginado.
Mientras crecía en tu vientre temía los sueños y proyectos que tejían para mí y
que no podría realizar. Sin embargo, si al mirarme pueden ver más allá del
cuadro médico, encontrarán en mí toda la belleza que sus ojos me quieran dar, y
la inteligencia que su confianza haga crecer en mí.
Puedo ser un milagro de todos los días, soy capaz de sentir, de entender, de
ser... Pero los necesito a mi lado con la ternura de una sonrisa cada vez que
mis manitas torpes se equivoquen, con la paciencia tierna de esperar mis
tiempos más lentos, con la sabiduría de guiarme sin querer transformarme, con
la protección de su respeto para que los demás me respeten como soy. Con la
alegría de disfrutar el simple hecho de amarnos y compartir nuestra vida,
venciendo los prejuicios y desafiando las opiniones rígidas.
Mi cuerpo es chiquito pero está lleno de amor, y si me abrazan fuerte, muy
fuerte, podré darles la razón y el valor de luchar, sólo les pido la
oportunidad de crecer con amor.
"Generosidad" - Los
pequeños detalles
El alumno, según él, había terminado el cuadro. Llamó a su maestro para que lo
evaluara. Se acercó el maestro y observó la obra con detenimiento y
concentración durante un rato. Entonces, le pidió al alumno la paleta y los
pinceles. Con gran destreza dió unos cuantos trazos aquí y alla. Cuando el
maestro le regresó las pinturas al alumno el cuadro había cambiado
notablemente. El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había
pasado de mediocre a sublime. Casi con reverencia le dijo al maestro:
"Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya
cambiado tanto el cuadro?".
El maestro le contesto:
"Es que en esos pequeños detalles esta el arte".
Si lo vemos despacio, nos daremos cuenta que todo en la vida son detalles.Los
grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos
pequeños milagros que nos rodean cada día. Un ave que canta, una flor que se
abre, el beso de un hijo en nuestra mejilla, son ejemplos de pequeños detalles
que al sumarse pueden hacer diferente nuestra existencia.
Todas las relaciones -familia, matrimonio, noviazgo o amistad- se basan en
detalles. Nadie espera que remontes el Oceano Atlantico por él, aunque
probablemente sí que le hables el día de su cumpleaños. Nadie te pedira que
escales el Monte Everest para probar tu amistad, pero sí que lo visites durante
unos minutos cuando sabes que esta enfermo. Hay quienes se pasan el tiempo
esperando una oportunidad para demostrar de forma heroica su amor por alguien.
Lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión dejan pasar muchas otras,
modestas pero significativas. Se puede pasar la vida sin que la otra persona
necesitara jamas que le donaras un riñón, aunque se quedá esperando que le
devolvieras la llamada. Se piensa a veces que la felicidad es como sacarse la
lotería, un suceso majestuoso que de la noche a la mañana cambiara una vida
miserable por una llena de dicha. Esto es falso, en verdad la felicidad se
finca en pequeñeces, en detalles que sazonan día a día nuestra existencia.Nos
dejamos engañar con demasiada facilidad por la aparente simpleza.
NO desestimes jamas el poder de las cosas pequeñas: una flor, una carta,una
palmada en el hombro, una palabra de aliento o unas cuantas líneas en una
tarjeta. Todas estas pueden parecer poca cosa, pero no pienses que son
insignificantes. En los momentos de mayor dicha o de mayor dolor se convierten
en el cemento que une los ladrillos de esa construcción que llamamos relación.
La flor se marchitara, las palabras quiza se las llevara el viento, pero el
recuerdo de ambas permanecera durante mucho tiempo en la mente y el corazón de
quien la recibió.
¿Qué esperas entonces? Escribe esa carta, haz esa visita, levanta el teléfono.
Hazlo ahora, mientras la oportunidad aún es tuya.
NO lo dejes para después por parecerte poca cosa. En las relaciones no hay
cosas pequeñas,únicamente existen las que se hicieron y las que se quedaron en
buenas intenciones...
No te parece que seriamos mucho más felices si disfrutaramos cada momento de la vida, cada segundo, cada instante . . . mirando el cielo . . . los pajaritos . . . la gente caminar por la calle . . . la sonrisa de un niño . . . una mama embarazada . . . es posible ser feliz, esta en nosotros querer serlo . . . en nadie mas que en nosotros . . . y con muy poco podemos lograrlo...
LOS SENTIMIENTOS HUMANOS
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades del hombre.Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, les propuso:
-vamos a jugar a las escondidas?
-la intriga levanto la ceja intrigada y la curiosidad, sin poder contenerse pregunto:
- a las escondidas, ¿y como es eso?
- es un juego, explico la locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, al primero de ustedes que encuentre ocupara mi lugar para continuar el juego.
El entusiasmo bailo secundado por la euforia, la alegría dio tantos saltos que termino por convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la verdad prefirió no esconderse ¿para que ? si al final siempre la hallaban, y la soberbia opino que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la cobardía prefirió no arriesgarse ...
- uno, dos, tres ..... comenzo a contar la locura
La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre se dejo caer ante la primera piedra del camino.
La fe subió al cielo y la envidia se escondido tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del arbol mas alto.
La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, un lago cristalino ideal para la belleza, la hendija de un árbol?, perfecto para la timidez , una ráfaga de viento ? magnifico para la libertad, y así termino por ocultarse en un rayito de sol.
El egoísmo, en cambio encontro un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo....pero solo para el.
La mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira , en realidad detrás del arco iris) y la pasión y el deseo en el centro de los volcánes .
El olvido... se me olvido donde se escondió pero eso no es lo importante. Cuando la locura contaba 999.999, el amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado..hasta que diviso un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón conto la locura y comenzo a buscar.
La primera en aparecer fue la pereza solo a tres pasos de de una piedra.
Después se escucho a la fe discutiendo con DIOS en el cielo sobre teología, y a la pasión y al deseo los sintió en el vibrar de los volcánes. En un descuido encontro a la envidia y claro, así pudo deducir donde estaba el triunfo.
Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él solito salio disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas.
De tanto caminar, la locura sintió sed, y al acercarse al lago descubrió a la belleza, y con la duda resulto mas fácil todavía, pues la encontro sentada sobre cerca sin decidir aún en que lugar esconderse.
Así fue encontrando a todos. El talento entre la hierba fresca, a la angustia en una oscura cueva, a la mentira detrás del arco iris, y hasta el olvido... que ya se le había olvidado que estaba jugando a las escondidas, pero solo el amor no aprecia por ningún sitio.
La locura busco detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencido diviso un rosal y las rosas, tomo una horquilla y comenzo a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escucho. Las espinas habían herido en los ojos al amor, la locura no sabia que hacer para disculparse, lloro,rogo, imploro; pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugo a las escondidas en la tierra:
EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.
Y UNO APRENDE...
Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...
y con cada día uno aprende.
J. L. Borges
ABORTO
Hola Mami.....
Soy tu hijo, me recuerdas?
El que debio ser mi padre andaba fuera del pais, no bastaron las promesa de amor que le escribias, ni tu honestidad, ni tu familia.
En su ausencia surgio otro hombre. De ese romance fui engendrado yo. Que gratos recuerdo mami, de los tres meses y veintiun dias que me acunaste en tu vientre, me sentia tan seguro!.
Que bonito era sentir tu caricias, escuchar el timbre dulce de tu voz, jugar con tu universo interno.
Sin embargo, habia que blanquear tu desliz, tenia que MORIR el delator y ese era YO.
Por entonces supe de los problemas y de las discusiones que tenias con tu amante, mi padre. El queria verme nacido y tu no. Que peleas!, hasta que al fin pudiste arrancarle el dinero que costo mi defuncion.
Por cierto, que triste que a todo le pongan precio en el mundo de los hombres. "Hasta el asesinato de un inocente". Que caros son los abortos! Comentaste.
Pero no hay, tiempo que perder, lo que tenga que ser que sea de una vez. No justifico tu crimen mama, pero lo perdono. Lo que no me cabe en la cabeza es la maldad de aquella bestia vestida de blanco.
Que temor tan horrible!, cuando me apuntaba con aquella enorme aguja, que anunciaba el fin de mi vida.
Recuerdo que en ese momento, presintiendo el final de mi vida, rompi en llanto incesante, pero ni tu ni el pudieron escucharme.
Quize huir, alejarme de aquel extraño monstruo que amenazaba con destruirme.
Mi ritmo cardiaco iba aumentando, sobrepasaba los 200 latidos por minuto, me agitaba, me convulsionaba lo mas fuerte posible para evitar el contacto con aquel tubo letal, pero el espacio era reducido y el agresor llevaba las de ganar.
Finalmente y para desgracia mia, la punta de succion se adhirio a una de mis piernitas y la desprendio de un tajo. Mutilado y con un dolor que no imaginas, segui moviendome cada vez mas lento, pues aquel ambiente antes tan agradable, trasparente y calientito, se fue volviendo rojizo y cada vez mas seco.
La punta de la aspiradora me seguia insistentemente. El medico la introducia y buscaba a ciegas. Le daba lo mismo arrancarme una piernita, un bracito o mi tronco. Como te daras cuenta, para el asesinato en si, no existe ningun procedimiento tecnico, lo importante es matar.
YO segui llorando en una agonia impresionante. El tubo volvio a alcanzarme, esta vez enganchandome un bracito, que tambien fue desprendido.
Negandome a morir, mi cuerpecito desgarrado seguia sangrando, y la manguera jalaba mi tronco, tratando dearrancarlo de la cabeza. Al fin lo logro.
El desmembramiento fue total, solo mi cabeza quedo dentro, esta era demasiado grande para ser succionada; asi que el medico introdujo unas poderosas pinzas y con ellas la aplasto.
Ah, que horrible!, mi tierna cabecita exploto como una nuez. Para entonces ya tenia rato de estar muerto.No sentia nada. Me trago por completo la sanguinaria aspiradora.
Se que lo que te sucedio a ti te traumo. Conozco, mama, tus largas noches en vela y tus sobresaltos. Se que me amas, pues sueñas conmigo y mas de una vez te has preguntado, si soy nino o nina, ah, si supieras la alegria que te hubiera traido! Sabes mami, que los niños no deseados al nacer son mas amados?. Ah por cierto, soy niño! Y quiero que sepas que me parezco mas a ti que al seductor que te engaño.
Pero no te preocupes, vas a olvidar, yo a cada momento pido a Dios que borre de tu mente esas pesadillas que turban tu descanso y te dan muerte en vida! Mientras te escribo tengo a mi lado a Antonio, bueno es un decir, porque mi amigo es igual que yo, lo mato su mama porque cuando ella era muy joven, una noche al regresar a su casa, un hombre la violo, y por eso se deshizo de su hijo a los pocos dias de haberlo concebido. A mi amigo le obsesiona una pregunta. ¿Por que si mi mama no amaba al hombre que la violo, me mato a mi, que la hubiera amado por siempre y jamas me hubiera avergonzado de ella? Aqui en el reino del amor, solo entendemos el lenguaje del amor, por eso no comprendemos esos "argumentos" acerca del aborto: que por mal formaciones del feto, que por violacion, que por dificultades economicas de los padres, que por no tener mas hijos, que "la familia
pequena vive mejor". Me cuenta que ni las guerras, ni Hitler con sus camaras de gas mortal, han realizado tan criminal y desmedida masacre.
Con los abortos, se ha privado a la humanidad de brillantes poetas, sacerdotes y medicos, de musicos, pilotos, estadistas, profesores, periodistas,y licenciados, pintores, arquitectos, ingenieros, escultores.... a mi todos me dicen que quiza hubiera sido un brillante cirujano o un pianista. Cuando nos reunamos mami, ya veras que manos tengo: lo que mas me agrada es cuando me dicen "tu mami tiene que ser muy hermosa". No llores mami. Perdoname si acaso yo soy el culpable de tu sufrimiento, lucha por olvidar el pasado para que seas feliz. Si es necesario, olvidate de mi. Ah! Se me olvidaba, aunque me consumo por las ganas de verte, no te des prisa en venir, pues mis hermanos te necesitan mas que yo. Hazle a ellos lo que nunca pudiste hacerme a mi. Fijate que cuando bañas al bebe o lo amamantas, no se, me entra un poquitin de añoranza de todo lo que pude ser y no fui. No sabes lo que me hubiera gustado que me arrullaras en tus brazos o que me amamantaras con leche de tus pechos, ser acariciado
por esas manos tuyas tan lindas y tan semejantes a las mias. Manos de cirujano mal logrado. Y termino pidiendo por favor, no para mi pues comprenderas que ya no lo necesito, sino para otros niños que aun viven en el seno materno,que a ellos no los mates como a mi, si conoces a una joven madre que quiera abortar o algun sujeto que monta campañas a favor del aborto. O a un medico que se burla de hipocrates, o a una enfermera que se presta a ese crimen, cambiales ese corazon de roca por uno de carne. Prestanos, a millones que no tienen voz, la tuya y gritales a todos que tenemos derecho a vivir como ellos, exigimos que nos dejen amar aunque no nos amen, pedimos que nos den la oportunidad de demostrar cuanto somos capaces de dar y hacer por los demas.....es tan triste tener un corazon para nada.
Ya no quiero atormentarte mas, es mejor decirte adios, para no seguir alimentando ese dolor que te lacera y te quema por dentro. Hasta que nos veamos mami, entonces te enseñare lo mucho que te amo. Te espero con los labios aun sin estrenar, rebosantes de besos que tengo guardados solamente para ti.
Hasta entonces....
Hasta entonces....
Hasta entonces....
Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su
cama daba a la única ventana de la habitación.
El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, dónde habían estado de vacaciones.
Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.
El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior.
La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas.
Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.
Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el
hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía. Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.
Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la
ventana.
La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.
Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo
exterior; por fin tendría la alegría de verlo él mismo.
Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared
blanca.
El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.
La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indicó: "Quizás sólo quería animarle a usted".
Epílogo:
Es una tremenda felicidad hacer felices a los demás, sea cual sea la propia situación. El dolor compartido es la mitad de pena, pero la felicidad, cuando se comparte, es doble.
Instrucciones de Vida
Dale a la gente más de lo que esperan, y hacelo alegremente.
Memorizá tu poema preferido.
No creas todo lo que escuchas, no gastes todo lo que tenés, ni duermas todo lo que quieras.
Cuando digas "te amo", sentilo realmente.
Cuando digas "perdón", mirá los ojos de la persona a la que se lo digas.
Creé en el amor a primera vista.
Nunca te rías de los sueños de los demás.
Ama profunda y apasionadamente. Quizás te vas a lastimar, pero es la única forma de vivir la vida por completo.
En los desacuerdos, pelea justamente.
No juzgues a la gente por sus parientes.
Hablá poco y pensá rápido.
Cuando alguien te pregunte algo y no quieras contestarle, sonreí y preguntale: ¿Por qué querés saber?
Recordá que un GRAN AMOR y los GRANDES LOGROS envuelven GRANDES RIESGOS.
Llamá a tu mamá.
Decí "salud" cada vez que escuches a alguien estornudar.
Si perdés, no te pierdas la lección.
Recordá las tres R: Respeto por uno mismo, Respeto por los demás, Responsabilidad por todos tus actos
No dejes que una pequeña discusión arruine una gran amistad.
Cuando te des cuenta de que cometiste un error, tratá de dar los pasos más inmediatos que te lleven a arreglarlo.
Sonreí cuando levantes el teléfono. El que te llame va a escucharlo en tu voz.
Casate con una persona con la cual te fascine hablar. A medida que te pongas viejo, sus habilidades para conversar van a ser muy importantes.
Pasá algún tiempo solo.
Mantené tus brazos abiertos a los cambios, pero no dejes que se te escapen tus valores.
Recuerda que a veces el silencio es la mejor respuesta.
Leé más libros y mirá menos televisión.
Viví una buena y honorable vida, entonces cuando seas viejo y recuerdes lo que has vivido, vas a poder disfrutarlo por segunda vez.
Confiá en Dios pero cerrá el auto con llave.
Una atmósfera de amor en tu hogar es muy importante. Hacé todo lo que puedas para crearla.
Los desacuerdos con seres queridos negociálos con situaciones actuales.
Lee entre las líneas.
Compartí tus conocimientos. Es una buena manera de ganarse la inmortalidad.
Sé gentil con la tierra.
Rezá. Hay mucho poder en las plegarias.
Nunca interrumpas a alguien cuando te está halagando.
Metete en tus propios problemas.
Una vez al año, andá a algún lugar donde nunca hayas estado antes.
Si ganas mucha plata, invertila para ayudar a otros, así vas a sentir lo que es ser verdaderamente rico.
Recordá que no conseguir lo que uno quiere es, a veces, un golpe de suerte.
Aprendé las reglas y después rompe algunas.
Recordá que la mejor relación es aquella en la cual el amor que existe entre los dos es mayor que la necesidad que tienen el uno por el otro.
Juzgá tu éxito por lo que has tenido que abandonar para llegar a lograrlo.
Recuerda que tu carácter es tu destino.
Cuando tengas que amar, hacelo sin seguir instrucciones, hacé lo que sientas. (Lo mismo para cocinar).
Arbolito
Ría
Perdone
Relájese
Pida ayuda
Haga un favor
Exprese lo suyo
Vaya a caminar
Rompa un hábito
Salga a correr
Pinte un cuadro. Sonría a su hijo
Permítase brillar. Mire fotos viejas
Lea un buen libro. Cante en la ducha
Escuche a un amigo. Acepte un cumplido
Muestre su felicidad. Escriba en su diario
Termine un Proyecto
Ayude a un anciano. Cumpla sus promesas
Sea un niño otra vez. Escuche a la naturaleza
Trátese como a un amigo. Permítase equivocarse
Haga un álbum familiar. Dese un baño prolongado
Por hoy no se preocupe. Deje que alguien lo ayude
Mire una flor con atención. Pierda un poco de tiempo
Apague el televisor y hable. Escuche su música preferida
Aprenda algo que siempre deseó
Llame a sus amigos por teléfono. Haga un pequeño cambio en su vida
Haga una lista de cosas que hace bien. Vaya a la biblioteca y escuche el silencio
Cierre los ojos e imagine las olas de la playa. Hágale sentirse bienvenido a alguien
Dígale a la persona amada cuánto la quiere
Dele un nombre a una estrella
Sepa que no está solo
Piense en lo que tiene
Hágase un regalo
Respire profundo
Cultive el amor
Desiderata
por Max Ehrmann
Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda qué paz puede haber en el silencio. Vive en buenos términos con todas las personas, todo lo que puedas si rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente. Escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, son vejaciones al espíritu. Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso y amargo; porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros así como de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde. Es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo. Usa la precaución en tus negocios, porque el mundo está lleno de trampas, pero no te niegues a la virtud que pueda existir. Mucha gente lucha por altos ideales y, en todas partes, la vida está llena de heroísmo. Sé tu mismo. Especialmente, no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto del Amor, porque, frente a toda aridez y desencanto, el Amor es perenne como la hierba. Recoge mansamente el consejo de los años, renunciando gallardamente a las cosas de la juventud. Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina. Pero no te angusties con fantasmas. Muchos temores nacen de la fatiga y de la soledad. Aparte de llevar una disciplina saludable, sé amable contigo mismo. Tú eres una criatura del Universo, no menos que los árboles y las estrellas, tú tienes derecho a estar aquí. Y, te resulte evidente o no, sin duda el Universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, manténte en paz con Dios, de cualquier modo que lo concibas. Cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantén, en la confusión, paz en tu alma. Con todas sus faltas y sueños rotos, éste sigue siendo un mundo hermoso. Ten cuidado. Esfuérzate por ser feliz.
La palabra "Desiderata" viene del latín y significa "cosas a ser deseadas". Este texto, que se suele identificar como "HALLADO EN LA VIEJA IGLESIA ANGLICANA DE SAINT PAUL, BALTIMORE - FECHA: 1692" en realidad fue escrito por Max Ehrmann (1872-1945), un poeta, autor y abogado de Terre Haute, Indiana, Estados Unidos, en 1927. Este y otros poemas del autor, se pueden encontrar en "The Poems of Max Ehrmann", publicado originalmente en 1948 por Bruce Humphries Publishing Company, de Boston, EE.UU.
Desde los afectos
por Daniel Russo
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo
Que nadie establece normas salvo la vida
Que la vida sin ciertas normas, pierde forma
Que la forma no se pierde con abrirnos
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente
Que no está prohibido amar
Que también se puede odiar
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque si, hiere mucho
Que las heridas se cierran
Que las puertas no deben cerrarse
Que la mayor puerta es el afecto
Que los afectos no se definen
Que definirse no es remar contra la corriente
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja
Que buscar el equilibrio no es ser tibio
Que negar palabra es abrir distancias
Que encontrarse es muy hermoso
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida
Que la vida parte del sexo
Que el por qué de los niños, tiene un porque
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad
Que querer saber todo de todos, es curiosidad malsana
Que nunca esta de más agradecer
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo
Que nadie quiere estar solo
Que para no estar solo, hay que dar
Que para dar, debimos recibir antes
Que para que nos den, hay que saber cómo pedir
Que saber pedir no es regalarse
Que regalarse, en definitiva, es no quererse
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo
Que ayudar, es poder alentar y apoyar
Que ayudar no es adular
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara
Que las cosas cara a cara son más honestas
Que nadie es honesto porque no robe
Que el que roba no es ladrón por placer
Que cuando no hay placer en las cosas, no se está viviendo
Que para sentir la vida, no hay que olvidarse de que existe la muerte
Que se puede estar muerto en vida
Que se siente con el cuerpo y con la mente
Que con los oídos se escucha
Que cuesta ser sensible y no herirse
Que herirse no es desangrarse
Que para no ser heridos, levantamos muros
Que quien siembra muros, no recoge nada
Que casi todos somos albañiles de muros
Que sería mejor constuir puentes
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve
Que volver no implica retroceder
Que retroceder puede ser también avanzar
Que no por mucho avanzar, se amanece cerca del sol
El Amor
Del libro "Ami Regresa" de Enrique Barrios
Introducción:
Hay un viejo misterio en el Universo: ¿por qué la vida? ¿para qué la creación? Los intelectos se afanan, buscan y no encuentran, y como no encuentran, inventan teorías, pero el antiguo misterio solo al AMOR se revela, a la conciencia iluminada por AMOR. Privilegio de simples y sencillos, como niños.
AMOR es un ingrediente sutil de la conciencia. Es capaz de mostrar el sentido profundo de la existencia.
AMOR es la única "droga" legal. Algunos buscan equivocadamente en el licor y otras drogas lo que produce el AMOR.
AMOR es lo mas necesario de la vida.
Los sabios conocen el secreto y buscan solo AMOR. Los demás lo ignoran, por eso buscan lo externo.
¿Cómo obtener AMOR?
Ninguna técnica sirve, porque AMOR no es material. No esta sometido a las leyes del pensamiento y la razón. Ellas están sometidas a el.
Para obtener AMOR, primero hay que saber que AMOR no es un sentimiento, sino un ser. AMOR es alguien, un espíritu viviente y Real, que cuando despierta en nosotros, llega la dicha, llega todo.
¿Cómo hacer que venga?
Primero hay que creer que existe, porque no se ve, solo se siente (algunos le dicen Dios). Después hay que buscarlo en su morada intima: el corazón.
No hay que llamarlo, porque ya esta en nosotros. No hay que pedirle que venga, sino dejarle salir, liberarlo, entregarlo. No se trata de pedir AMOR, sino de dar AMOR.
¿Cómo se obtiene AMOR?
Dando AMOR...
AMANDO
Sín Título
Demasiadas veces tenemos miedo.
Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer.
Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos.
Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas.
Decimos que no cuando queremos decir que sí.
Nos callamos cuando queremos gritar.
Y gritamos con todos, cuando deberíamos cerrar la boca.
¿Por qué?
Después de todo sólo vivimos una vez.
No hay tiempo de tener miedo.
Entonces basta.
Hacé algo que nunca hiciste.
Atrevete.
Olvidate de que te están mirando.
Intentá la jugada imposible.
Corré el riesgo.
No te preocupes por ser aceptado.
No te conformes con ser uno más.
Nada te ata.
Nadie te obliga.
Se vos mismo.
No tenés nada que perder.
Y todo, todo, todo por ganar.
JUST DO IT.
(Este texto pertenece a una publicidad de la firma Nike de artículos deportivos. )
Método Rápido y Práctico
para Achicar
la Soberbia
La soberbia es una forma particular de la discapacidad,
que suele afectar a gobernantes, directivos, funcionarios, etc.,
pero también a porteros, choferes de colectivo, empleados públicos
y a casi todos aquellos infelices mortales que se encuentran de golpe
con una miserable cuota de poder.
He aquí algunos consejos para no caer en la tentación
Diríjase a una zona rural, elija el campo que más le guste, desnúdese
y espere a que anochezca.
Cruce entonces el alambrado con cuidado de no perder ninguno de los
atributos del poder, y camine hasta que sienta que está en medio de la
soledad más absoluta.
Una vez allí levante la cabeza al cielo y mire las estrellas.
En ese instante, usted visto desde el espacio debe ser algo así como un
virus instalado sobre una pelota de fútbol.
Piense entonces que está usted parado sobre un minúsculo planeta que gira
alrededor del sol, y que el sol es nada más
que una estrella pequeña entre los millones de estrellas que usted está
viendo y que forman nuestra galaxia.
Recuerde además que nuestra galaxia es una de las millones de galaxias
que desde hace millones de años giran a través del espacio.
Una vez que haya hecho esto, coloque los brazos en jarra sobre la cintura en
actitud desafiante, o adopte cualquier otra postura que le parezca
lo suficientemente cabal como para expresar el inmenso poder que usted
tiene, e hinchando las venas del cuello grite con toda la voz que sea capaz
de juntar en ese momento:
¡Yo sí que soy alguien verdaderamente poderoso!
Luego espere a ver el resultado. Si ve que algunas estrellas se sacuden,
no se haga demasiado problema.
Es Dios, que a veces no puede aguantar la risa.
El Retorno a la Inocencia
por Enigma
No tengas miedo de ser débil.
No estés tan orgulloso de ser fuerte.
Sólo mirá tu corazón.
Que va a ser el retorno a vos mismo.
El retorno a la inocencia.
Si querés, empezá a reírte.
Si te hace falta, empezá a llorar.
Sé vos mismo, no te escondas.
Que no te importe lo que diga la gente.
No te rindas y usá tu oportunidad.
Para retornar a la inocencia.
Ser Joven
por el
Gral. Douglas
Mac Arthur - 1945
La juventud no es un período de la vida. Es un estado del espíritu, es el producto de una voluntad. Una cualidad de la imaginación y una intensidad emotiva, es la victoria del coraje sobre la timidez, de la aventura sobre el confort.
No se envejece por haber vivido una cantidad de años. Se envejece por haber desertado un ideal. Los años arrugan la piel, pero renunciar a un ideal arruga el alma. Las preocupaciones, las dudas, los temores y la falta de esperanza son los enemigos que lentamente nos hacen inclinarnos hacia la tierra y convertirnos en polvo antes de la muerte.
Joven es aquel que asombra y se maravilla.
El que se pregunta como un chico insaciable: "¿y después?" El que desafía los acontecimientos y encuentra alegría en el juego de la vida.
Uno es tan joven como su fe. Y tan viejo como su duda. Tan joven como su confianza en sí mismo. Como su esperanza. Y tan viejo como su abatimiento.
Se continúa siendo joven en tanto que se es receptivo. Receptivo a lo que es bello y a lo que es grande. Receptivo a los mensajes de la naturaleza, del hombre y del infinito.
Si alguna vez tu corazón es mordido por el pesimismo, o carcomido por el cinismo, quiera Dios tener piedad de tu alma vieja.
Si Yo Cambiara
Si yo cambiara mi manera de pensar hacia los otros,
me sentiría sereno
Si yo cambiara mi manera de actuar ante los demás,
los haría felices
Si yo aceptara a todos como son,
sufriría menos
Si yo me aceptara tal cual soy,
quitándome mis defectos,
cuánto mejoraría mi hogar,
mi ambiente...
Si yo comprendiera plenamente mis errores,
sería humilde
Si yo deseara siempre el bienestar de los demás,
sería feliz
Si yo encontrara lo positivo en todos,
la vida sería digna de ser vivida
Si yo amara al mundo... Yo cambiaría
Si yo me diera cuenta de que al lastimar
el primer lastimado soy yo
Si yo criticara menos y amara más...
Si yo cambiara...
cambiaría al mundo
Estimulantes Naturales
un esfuerzo colectivo
Enamorarse.
Recibir correo.
Ir de paseo por una linda ruta.
Escuchar tu canción favorita en la radio.
Quedarse en la cama escuchando la lluvia.
Salir de tu último examen final.
Una buena conversación.
Llamadas de medianoche que duran horas.
Que alguien te diga que sos hermoso/a.
Amigos.
Que alguien juegue con tu pelo.
Ver una buena película acurrucado en el sillón con alguien a quien amás.
Mirar a los ojos de alguien lindo que te cruzaste en la calle.
Cuando estás acurrucado en un sweater en medio del parque en otoño sin compañía y tenés un buen pensamiento profundo.
Besos en la frente.
Un largo y fuerte abrazo de un viejo amigo.
Un abrazo espontáneo de un niño.
Tener amigos que te entienden más de lo que vos te entendés.
Ser amigo de tus familiares.
Recibir el llamado de un amigo en el preciso momento en que lo necesitás.
Cuando podés mirar a alguien y saber exactamente qué están pensando en ese momento.
El hecho inesperado.
Que alguien más te seque las lágrimas.
Hacer reir a los chicos.
"Imágenes mentales" de los mejores momentos de tu vida; ¡te hacen sonreir!
Despertarte el día que vas a tomar un avión a alguna parte.
Subir un cerro solo, y en la cima sentir el silencio, la soledad y contemplar la libertad de tus pensamientos.
Recordar los juegos con papá y sonreir mientras una lágrima resbala por tu mejilla.
Que te diga alguien a quien tu amas, mirándote a los ojos, lo importante que eres en su vida. Y, de pronto, un beso apasionado.
Escuchar la sonrisa de un niño cuando juega.
Que tu hija(o) te de los buenos dias y te diga que eres la mas hermosa mami.
Recibir una hermosa sonrisa.
Testimonios de familiares de nenes que
tienen Sindrome de Down
"Lo mejor es poner las cosas en claro y no confundir nuestro rechazo hacia el diagnóstico con rechazo hacia ellos".
"MARIA de LOURDES es un milagro de vida y lucha. A los seis meses y medio su corazón se detuvo seis veces luego de una complicada operación. Hoy, siete años después la lucha continúa, pero con el descubrimiento diario de una personita capaz de superarse y superarnos, enfrentando todos los desafíos con la plenitud de su sonrisa. Con ella comprendimos que la felicidad es vencer nuestras propias debilidades".
"Dios no se cansa...Dios es quien nos da siempre otra oportunidad, es la esperanza...Dios le brindará la oportunidad y Uds. la esperanza necesarias para acompañarlo".
"Amor mío gracias, por ser mi hijo, gracias por haber estrenado la frase más hermosa que escuché en mi vida, que me dijiste dándome un beso, cuando volvíamos de una fiesta: MAMI, GRACIAS POR NACER".
"AGUSTINA nos enseñó a vivir mejor. Porque nos permitió aceptar las diferencias entre los hombres pudiendo verlos tal cual son".
"Gracias a mi hermanita descubrí que la vida es una sonrisa cada día y que esa sonrisa nace del amor más puro, el que da sin pedir nada".
"Tengo 7 años y tengo un hermano con Síndrome de Down que siempre se despierta contento y nos llena de besos".
"Cuando estoy triste, mi hermanito me pregunta por qué... y abrazándome fuerte me dice: NO LLORES MÁS".
"PANCHO nos enseñó a ser mejores padres de nuestros otros hijos. Nos enseñó que valemos por lo que nos esforzamos y no por lo que no podemos hacer".
"Si Dios permite el nacimiento de un niño especial, es porque aún confía en el hombre ...."
Si tu me olvidas
Quiero que sepas
una cosa.
Tu sabes como es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del leño otoño en mi ventana, si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe.
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quereme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazon en que tengo raices,
piensa
que en ese dia,
a esa hora
levantare los brazos
y saldran mis raices
a buscar otra tierra.
Pero
si cada dia,
cada hora
sientes que a mi estas destinado
con dulzura implacable.
Si cada dia sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mio, ay mio,
en mi todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amado,
y mientras vicas estará en tus brazos
sin salir de los mios.
"LA VIDA PUEDE SER UN PASEO CON
CRISTO"
Al comienzo yo veia a Dios como mi observador, como mi juez, que llevaba la cuenta de las cosas que yo hacia, para saber si por ellas, merecería el cielo o el infierno.
El estaba alla afuera, como un personaje.
Yo conocia su retrato, pero no lo conocia a El.
Mas adelante, cuando conoci a Cristo, la vida se transformo en un paseo en bicicleta. Era una bicicleta para dos y Cristo iba en la perte de atras, ayudandome a pedalear.
Yo no recuerdo cuando. El sugirio que cambiaramos de lugares. La vida no ha vuelto a ser la misma desde entonces !!!. Cristo hace que la vida sea fascinante.
Cuando yo manejaba, yo conocia el camino. Era algo aburrido y yo sabia lo que iba a ocurrir, tomaba el camino mas corto entre dos puntos . . .
Cuando El manejaba , El conocia deliciosos y largos tramos, subiendo y bajando montañas a traves de rocosos lugares, a una velocidad para romperse el cuello.
Todo lo que yo podia hacer era aferrarme a ël y aguanter, aunque pareciera una locura.
El me decia "PEDALEA".
Yo preocupado y ansioso preguntaba : ¿ A donde me llevas?
El se rei y no contestaba y yo... empece a confiar.
Se me olvido mi aburrida vida y me lance a la aventura, y si alguna vez decia: "Estoy asustado" , Jesus se inclinaba y tocaba mi mano.
El me llevo a conocer gente que hacia regalos de sanacion , de aceptación, de alegría y de paz para nuestro viaje.
El decia: "Da esos regalos ", y yo se los daba a la gente con que nos encontrabamos y descubri que dando, yo recibia y que la carga se hacia ligera.
Al comienzo yo no confiaba que EL manejara mi vida. Pensaba que podia chocar. Pero sabe darle la inclinación perfecta a la bicicleta en las curvas cerradas, saltar las grandes piedras, volar para cortar los pasos peligrosos.
Estoy aprendiendo a callarme y a pedalear en los lugares mas extraños. Estoy empezando a disfrutar del panorama y de la fresca brisa en la cara , . . . y cuando siento que ya no puedo mas .. . . . El solamente me mira, sonrie y me dice: "PEDALEA"