T I P O L O G I A D E E S C E N A R I O S

Una Escenografía viene a ser un conjunto de elementos que componen un espacio teatral cuya función es crear un ambiente y una atmósfera adecuadas para el desarrollo de la obra. Puede clasificarse de modo general en: realista, abstracta, sugerente o funcional.

A lo largo de la historia se han diseñado varios tipos de escenarios para satisfacer las demandas de los diferentes estilos teatrales.

Tres ejemplos de escenarios son: el de teatro de proscenio la versión más común que sitúa el escenario a un extremo de la sala y consiste en una abertura en la pared que lo separa del público; el del teatro arena o teatro circular en el que el público rodea el escenario por completo; y el escenario abierto, , llamado también plataforma o estrado.

Este escenario abierto avanza hacia la platea, en donde las butacas quedan dispuestas al frente y a los costados de la plataforma.

Una escenografía realista es aquélla que intenta recrear un lugar específico. Durante el apogeo del naturalismo a finales del XIX, los directores trataban de conseguir un grado total de verosimilitud, de forma que si la obra se desarrollaba en una carnicería compraban carne de verdad para decorar la escena. Pero el espacio teatral nunca puede ser completamente naturalista por mucho que se pretenda. Las paredes no son de madera o yeso como las de una casa real, sino que están construidas de paneles trozos de lienzo extendidos sobre un marco de madera con apoyos traseros.

Estos paneles son ligeros y pueden moverse, almacenarse y ser reutilizados con facilidad. Los árboles y las rocas se fabrican con papel maché mientras que las formas más elaboradas se hacen en plástico. La decoración de las paredes, las sombras y los trabajos de marquetería son casi siempre pintados, procedimiento que también se utiliza para simular o construir una perspectiva falsa.
El suelo puede adquirir una ligera inclinación ascendente desde el borde frontal hasta la parte trasera del escenario para facilitar la visibilidad, y el mobiliario retocarse para corregir la perspectiva que el público percibe desde el auditorio. El resultado es la ilusión de una habitación, un parque o un bosque, construidos con un conglomerado de lienzo, pegamento y pintura.

Desde el renacimiento hasta la mitad del siglo XIX, los escenarios realistas consistían generalmente en un telón de fondo pintado y unas alas o paneles colocados en la parte frontal para ocultar el espacio que quedaba fuera del escenario; a menudo estos paneles estaban pintados para incrementar la ilusión escénica.

Algunos muebles o accesorios se emplazaban a veces sobre el escenario, pero por lo general era un espacio vacío, abierto a los actores. Los decorados eran genéricos, esto es, uno de interior, otro de exterior y algunas variantes que eran suficientes para todas las funciones.

La mayoría de las escenas de interior desde principios del siglo XIX han utilizado un esquema de caja, que consistía en una habitación de cuatro paredes de la que se eliminaba la cuarta (la más cercana al público), dejando en realidad una estancia de tres paredes y un techo.

Esta disposición hace del espectador un mirón. Tanto la colocación del mobiliario como las posiciones y movimientos de los actores quedan determinados por la visibilidad del público. Incluso en los escenarios más realistas, el diseñador controla la mayor parte de los efectos escénicos a través de la elección de colores, la disposición de los equipos y los accesorios; como el hecho de que la habitación se encuentre escasamente amueblada o abarrotada, o si esta es espaciosa o claustrofóbica; Además de la colocación de las entradas y salidas.

Todo esto tiene un profundo, aunque sutil, efecto sobre el público.