Un llamado de auxilio

Estaban cuatro bomberos en el cuartel de la quinta compañía de bomberos de Maipú.

Descansaban luego de haber asistido a tres llamados de incendio de pastizales, desde muy temprano salieron y ahora que era la hora de sentarse a descansar sono la alarma nuevamente.

El capitán de la compañía fue el primero en levantarse de su asiento, sabía que no era un llamado común, un 10-4, es decir un accidente automovilístico, ese tipo de llamados al cual todos temían, eran los que mas le afectaban, siempre temían encontrarse con personas muertas.

Junto al capitán estaba Alberto un bombero que llevaba seis años siendo voluntario de la compañía, el era un hombre ya adulto. En general la quinta compañía tenía voluntarios jóvenes, pero él se sentía bien ahí, era como estar en casa cuando iba a acuartelarse.

Hoy era un fin de semana tranquilo en su casa, dejo a su esposa e hijos y se fue a cumplir su deber. Al sentir el llamado se puso su tenida de rescate y junto a sus tres compañeros subieron al carro de rescate R-5.

Se dirigieron al lugar del llamado, los primeros en bajar fueron el capitán y el teniente, él y los otros voluntarios se quedaron a sacar los materiales que necesitaban. Se demoraron unos minutos y luego se dirijeron al lugar del vehículo accidentado, el cual quedó dentro de una zanja donde pasaba el canal, Alberto se puso a trabajar sumergido hasta la mitad de su cuerpo.

Mientras el capitán y los dos voluntarios estaban tratando de abrir la puerta del piloto para poder sacar al conductor que se encontraba inconsciente, Alberto sentía en su interior que algo lo llamaba, no lograba concentrarse el llamado lo tenia incómodo, por lo que decidió salir y dejar a los demás trabajando. Se quedó contemplando hacía alrededor donde un grupo de gente estaba mirando, algo le molestaba y no sabía que era.

Sentía ese algo en su interior, lo tenía incómodo, su cuerpo estaba erizado, no lograba sentirse como en otros llamados, ese grupo de gente lo tenía nervioso y atrapado no dejaba de mirarlos, en ese momento atravesó la calle y les ordenó retirarse. El lugar no era peligroso, estaba fuera de la carretera, a pesar de los insultos recibidos igual los sacó, algo le decía que debía proceder de esa forma, desde ese momento sintió alivio sin saber el porqué.

Ya habían retirado al accidentado y lo subían en la ambulancia, cuando sintieron un gran frenazo, un auto había desviado su camino, el conductor se distrajo al ver el accidente y se descuidó, perdió el control del vehículo pasando justo por el lugar donde habían estado las personas que Alberto había retirado unos momentos antes.

Los bomberos al ver esto se quedaron paralizados, un policía se les acercó y les dijo, dirigiéndose a Alberto "de no haber sacado a esas personas del lugar, estaríamos lamentando una tragedia de grandes proporciones".

Alberto desde ese día decidió hacer caso de esos llamados internos, no siempre le ocurrirían, pero entendió que debía atenderlos pues de eso dependería el auxilio oportuno de otras vidas.

Diciembre 2005

Valeria Torres

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