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—Te juro que no tengo idea. No de verdad... ¿eh? Esta vez no fui yo. Lo único que hice fue preguntar: Mami, ¿qué quiere decir esto? y ¡zas!, se armó. Te digo, Conejin, que los grandes están cada día más raros, sino mirá a mis viejos, se la pasan cuchicheando por ahí de que la nena es tan linda y tan inteligente, y qué se yo, y después me retan, y me mandan a hacer los deberes solo por preguntar algo que no sabía; ¡si hasta me mienten!, porque yo no les creo lo que me dijeron. Bueno, si ya sé que no me entendés nada, pará que apago la luz, sino en cualquier momento se aparece mamá con eso de que mañana tengo que ir al cole y que me duerma de una vez. Vení que te acomodo acá al lado mío, bien tapadito, así está mejor. Te decía que al final me contestaron cualquier cosa. Como en el chiste ese de Matías, que dice que los experimentos con los genes van a dar de comer al mundo. ¿No te acordás? Uff, che, te lo tengo que explicar todo a vos, no sé para que tenés esa cabezota tan grande con esas orejas largas y peludas si al final… Está bien, resulta que Matías —ese personaje de historieta que le habla a la mamá, la mamá nunca aparece es como invisible ¿viste? Sí, ese que va al psicólogo—, dice que los experimentos con genes le van a dar de comer al mundo porque cuando los chicos preguntamos por eso de la fertilización las mamás se quedan mudas y nos dan un buen sanguche para taparnos la boca y que no les sigamos preguntando. Y así no habrá más hambre. Está bueno, ¿no? Te juro que ayer me pasó algo parecido, creéme. Esperá que te cuento. Yo fui y le pregunté a mamá que quería decir esa palabra rara que había oído y ¡zas! Se quedo dura mirá, como el juego ese de las estatuas que nos enseñó la abu, ¿te acordás? ¿Verdad que es aburrido? Pero, en la época de la abu, ¿a qué querés que jugaran? ¿eh? Si no había ni tele, ni compu, ni internet, ni jueguitos electrónicos. ¡No había nada! Ta bien, ta bien, sí, mejor sigo con lo de la pregunta. Y yo pensé que no era una mala palabra, que si me doy cuenta no le pregunto nada. Pero como está en inglés y la dijo… bueno, vos sabés quien la dijo. Que no, bobo, que no me pongo colorada, soy así nomás. Y es que todavía no sé que quiere decir aunque de algo me avivé. Mejor empiezo desde el principio. Mi mamá estaba en la cocina, haciendo la cena, y yo fui y le pregunté, y me quedé ahí esperando, quietita, pensé que tendría que ver con bailar o algo así. Para qué. Mi mamá casi se desmaya, se puso pálida, se agarró de la mesada y grito: ¡ Néstor!, pa pá vino corriendo desde el patio, también con semejante alarido, debe haber creído que había un incendio. ¿Qué pasa? Preguntó con cara de susto, y miraba a mamá buscándole la quemadura. Entonces ella se acercó al oído de él y dijo despacito: No sabés lo que acaba de preguntarme tu hija. Uyyy, pensé yo, sonamos. Porque cuando paso a ser “tu hija” para alguno de los dos, seguro que metí la pata. Si yo solo había preguntado por una palabrita, ¿tan importante era? Ahí fue cuando papá le dijo a mamá que se calmara, alcance a oír algo así como: “Si pregunta es porque no sabe”, “quedate tranquila”. Después me dijo que era una palabra inglesa para nombrar un baile antiguo, y me preguntó si había terminado los deberes. Así que me tuve que ir. Hoy, después de la cena, me vine acá, esperé un poquito, me hice la dormida, y cuando oí voces en la cocina, salí y me senté en el segundo escalón de la escalera; de abajo no me ven ¿entendés? Y escuché un poco, los viejos estaban hablando en la cocina. No pude oír bien porque cada tanto pasaba un auto y me tapaba la conversación. Papá decía: Pará, mujer, mirá que sos perseguida ¡eh? Seguro que lo vio en Internet o se lo dijo alguna compañerita en la escuela . ¿ Te parece — contestó mamá—. Pero si tiene seis años. Los chicos hoy en día vienen así de rápidos — opinó papá—, es la comunicación, globalización, que sé yo. Acordate que fuimos muy cuidadosos. Jamás usamos esa palabra acá. Ni siquiera hicimos los llamados a … y justo pasó un auto, después dijo: esa gente ni sabe donde vivimos. ¿No te acordás todas las vueltas que diste antes de aceptar la invitación? También, vos y tus ideas — protestó mamá— . Mirá si se entera mi vieja, con la antigua que es. Ah, claro, como si no te hubiera gustado — le retrucó papá. Y después dijo algo que no alcancé a oír bien porque justo pasó una moto, pero creo que le decía que el vio cuanto le había gustado algo que le hizo un tal Guido. Ella contestó asustada: Shhh, callate a ver si te oyen. ¿Quién? Flopi está dormida y tu vieja ronca como un tronco. Dejáte de tantos miedos, bebe, no seas perseguida. Cuando dejaron de hablar me animé y bajé despacito la escalera, en puntas de pie. Y me asomé apenas así, mira, ¿ves? Papá estaba detrás de mamá y le daba besitos en el cuello y esas cosas, por eso me vine a dormir. Estoy segura de que no me dicen la verdad. Aunque yo tampoco les voy a decir que la palabra esa se la escuche a la abuela; pobre abu, si de chica no pudo disfrutar jugando que lo haga ahora, ¿no te parece? Aparte, papá tiene razón cuando llama perseguida a mamá, si la abu no es ninguna vieja, si ella misma dice que la vida empieza a los sesenta, y los acaba de cumplir, así que… Ahh, y además, yo le prometí que no le iba a contar nada a mamá del nuevo novio que tiene. Ese con el que hablaba de ir a bailar s winger . Si eso es un baile, claro. Qué complicados son lo grandes, ¿no?, conejo. Bueno, mejor nos dormimos, que mañana me toma prueba la seño de matemáticas. Chau, buenas noches.
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