NEGOCIACIONES DE CRISIS PARA LOS PRIMEROS EN RESPONDER
Por
Bill Massock
Respondes a la llamada junto a otros compañeros y en cuanto llegas descubres que, efectivamente, el tío está dentro y como se os informó, armado y manteniendo a su esposa como rehén.
Has sido entrenado para contener un incidente con rehenes y tú y tus compañeros sabéis exactamente qué hacer. Compruebas que realmente tenéis ante vosotros un incidente con rehenes; realizas una evaluación del riesgo y solicitas el apoyo de más policías para una adecuada contención. Solicitas un supervisor y un Equipo Especial de Intervención. Consideras la evacuación de transeúntes y vecinos. Se establecen perímetros de seguridad, restringiendo el tráfico de vehículos y peatones por el lugar. Tú y tus compañeros tenéis un plan ante la eventualidad de tener que iniciar una entrada de emergencia e incluso habéis discutido un plan de rendición del sujeto. Pero ¿qué pasa si el fulano llama por teléfono a la Central y dice que quiere hablar con alguien YA MISMO o su ex-mujer resultará herida? Eres el elegido para hablar con él por teléfono y esto parece estar fuera de lo que hasta el momento habías manejado.
Vamos a cubrir algunos puntos que pueden ayudarte a pasar por esto. Sabes que el principio de estos incidentes puede ser lo más peligroso para todos. También sabes que a la Unidad Especial le llevará cerca de una hora llegar al lugar y estar preparados para tomar la iniciativa, lo que significa que también el negociador entrenado está a una hora de camino. Por lo tanto, TÚ eres ahora el negociador.
¿Qué viene a tu mente en este punto? Reduce las posibilidades de aumentar la violencia. Para conseguir esto recuerda que la calma es contagiosa. Por lo tanto, permanece en calma. Eso ayudará a calmar al sujeto. Mantén tu voz calmada y profesional. Preséntate como policía de tu Departamento y pregúntale al sujeto su nombre. Pregúntale cómo está su ex, pero no te refieras a ella como un rehén, porque eso le haría sentirse con más poder.
Asegura una y otra vez que ningún policía va a precipitarse al interior de la estructura que ahora ocupa. Esta es una de las principales preocupaciones del que ha tomado rehenes y puedes verte obligado a reasegurarle este extremo varias veces mientras negocias.
No está mal si le pides hablar con su ex para comprobar que ella se encuentra bien. Si consigues hablar con ella no le des ninguna información sobre los planes de la Policía, ya que no sería de extrañar que acabara contándoselo al que la mantiene como rehén. Él tiene el control sobre ella, no la Policía.
Evita preguntarle al sujeto qué quiere. Tu no puedes recibir cualquier demanda que pueda tener dado que no tienes autoridad para eso. Pero no digas NO a una petición, lo que tampoco significa que digas SÍ. Recuerda tu falta de autoridad para tomar esas decisiones. No ofrezcas nada. Una vez llegue el negociador entrenado, él se ocupará de estos temas. Evita regatear o hacer concesiones al sujeto. No pases por alto ninguna petición, por absurda que parezca; si él la menciona es porque para él sí tiene importancia, lo que la hace importante para nosotros.
Recuerda, es más importante ser un buen escuchador que un buen orador. Escuchar cuidadosamente lo que el sujeto dice puede proveerte de valiosa información para hacérsela llegar al negociador experto y al Equipo de Intervención. Permitirle hablar puede reducir su ansiedad, lo que ayuda a reducir las posibilidades de violencia, nuestra principal finalidad. Si te está hablando estás ganando tiempo e información. Todo esto va en ventaja nuestra. Si no estás seguro a qué se refiere en algo, pregúntale. Sin embargo, no le pidas que te aclare una amenaza.
Sé con el sujeto tan honesto como te sea posible y evita los trucos. Si mientes o intentas engañarle puedes poner el incidente mucho más difícil de lo que ya está para el negociador. En el mejor de los casos, éste tendrá que perder mucho tiempo en volver a establecer la confianza entre él y el sujeto.
No consientas los intercambios de rehenes. Si el sujeto quiere un cambio hay alguna razón para ello que nos puede pasar por alto en ese momento. NO permitas a nadie, amigos o conocidos del sujeto hablar con él. Éste puede querer dar sus últimos adioses.
No te pongas en posición de decir que algo se hará en determinado tiempo. Puede no ocurrir así y entonces estarías “fuera de juego”. Evita utilizar términos como disparar, cortar, apuñalar, OK, compañero o colega. Evita dar ordenes al sujeto, ya que no está con la conciencia plenamente en “el suelo” como para decirle qué debe hacer y probablemente obtengas una reacción adversa por su parte. Minimiza siempre la gravedad del incidente y asegúrale que todo puede salir bien.
Si notas la posibilidad de suicidio pregúntale directamente: ¿Vas a suicidarte? Con ello no pondrás la idea en su cabeza. Si manifiesta que quiere suicidarse intenta determinar cómo pretende hacerlo.
Recuerda de decirle al sujeto que lo deje correr y que salga. Podría hacer justo eso. Si obtienes una reacción violenta ante esta sugerencia, no intentes empujarle a ello.
NO te expongas tu mismo al peligro para hablar con el sujeto. Si te hiere lo único que harás es complicar la situación para los otros implicados.
Haz que alguien guarde un registro de cuanto hablas con el sujeto. Esto será de gran ayuda para el negociador y el Equipo de Intervención.
Recuerda, las palabras son como las balas—una vez abandonan tu boca, no puedes hacerlas volver. Piensa antes de hablar.
Bill Massock es un veterano del departamento de Policía de Kansas City, en el que ha servido durante 30 años, 10 de ellos como Jefe del Tactical Response Team (SWAT). En la actualidad es Instructor de Dirección y Mando en situaciones tácticas, así como de negociaciones en crisis.