por Chuck
Taylor
1998 Chuck Taylor. All Rights Reserved.
Parece que desde casi siempre se han dado argumentos sobre qué clase de pistola es mejor, la de simple acción (SA), doble acción (DA) o algún híbrido de cualquiera de ellas. Aún hoy los criterios sobre los que se basan tales pronunciamientos de superioridad varían mucho. Tanto, de hecho, que a menudo muestran pocas semejanzas con respecto a la realidad tal y como nosotros la conocemos. Por lo tanto, como la mayoría de aspectos controvertidos, la perspectiva desde la que vemos el tema tiende a influir nuestras opiniones más que cualquier otra cosa y, cuando un punto de vista choca con otro, a menudo hace que veamos “los árboles en lugar de bosque”
Esto es lo que ocurre con este tema en particular, en el que las emociones tienden a correr mucho cuando es discutido. Todavía en y por sí misma, la cuestión es fascinante y vale la pena su investigación. Para mí, el criterio a seguir se reduce a una simple pregunta –¿qué tipo de pistola proporciona el mejor equilibrio de sus elementos esenciales necesarios para el mejor cumplimiento táctico de su misión? y, exáctamente, ¿cuales son esos elementos?
Sin embargo, antes de seguir más adelante, vamos a definir la actual misión de la pistola. En otras palabras, no podemos realmente esperar encontrar respuestas mientras no identifiquemos primero las preguntas, ¿correcto?. Aunque estoy permanentemente asombrado del número de personas que tienen interés en el arte de la defensa con armas que no han hecho esto antes de comprar armas, munición y equipamiento accesorio y empiezan a desarrollar tácticas y técnicas, el hecho es que algún pensamiento serio sobre este tema debiera ser hecho con anterioridad a que tales decisiones sean tomadas.
Así, ¿cuál es la misión de un arma corta de defensa? Proporcionar a su usuario aquello con lo que retomar el control de su entorno inmediato cuando es atacado, rápidamente y con tan pocos disparos como sea posible. Esto significa que debemos ver el asunto desde más de una dirección. Primero, obviamente cuanto “más se acomoda” el arma mejor, por ejemplo, cuanto más rápido y fácilmente pueda ser empuñada y usada bajo estrés, más útil es. Esto significa que los controles del arma deben estar situados para una manipulación eficiente del operador, que el arma en sí misma no sea voluminosa y/o pesada para un transporte/ocultación adecuados y que “apunte” y se asiente en la mano razonablemente bien.
Debe ser mecánicamente de confianza y suficientemente precisa para el propósito que persigue. Tercero, debe ser lo suficientemente potente para incapacitar –no necesariamente matar—al atacante con el mínimo de disparos, preferiblemente uno, si es posible. Si el adversario muere o no es, desde un punto de vista táctico, algo académico. Sin embargo, su capacidad de llevar a cabo una agresión letal, por ejemplo, si sigue amenazándonos o utiliza la fuerza letal contra nosotros, sí es de gran importancia.
Sí, la seguridad es importante también, pero eso forma parte de la fiabilidad mecánica. La pistola semiautomática de SA es sin duda más fácil de usar rápidamente, significando llevarla en condición 1 (cargada, con el martillo atrás y la corredera cerrada). La frecuente queja de que es inherentemente insegura por si el seguro no bloquea el martillo es sólo una tontería como lo es el que requiera de entrenamiento especial y la ayuda de un armero. Una mirada rápida en la historia descubrirá que muchas de aquellas legendarias armas –como el fusíl M1 Garand, Beretta BM-59 y el M-14, AR-10, los fusiles M-16 y las carabinas del calibre .30, por ejemplo—utilizan este mismo concepto aunque nadie haya dicho de ellas que son inseguras. Más allá de las preocupaciones del entrenamiento y del apoyo de un armero, las armas de SA han sido disfrutadas por los militares de todo el mundo durante ocho décadas. Obviamente, si requirieran un tratamiento especial o fueran inseguras, este no habría sido el caso.
Las pistolas de DA fueron creadas con la idea de mantener el martillo abatido con la recámara alimentada, permitiendo al arma llevar el martillo atrás y seguidamente ser disparada con la simple presión del disparador, volviendo a una situación de SA en los disparos siguientes. En teoría, esto permite seguir preparado para la acción con menos manipulaciones para un operador “patoso”, causa frecuente de descargas accidentales (DAs). Uno sólo tenía que presentar el arma, apuntar, presionar el disparador y...buuum—estaba en el negocio.
Sin embargo, el uso de dos diferentes sistemas operacionales hizo tales armas más complejas y, a menudo, menos fiables mecánicamente que las armas de SA. Más importante aún, desde una perspectiva de la “ingeniería humana”, presionar el disparador de DA, largo en su recorrido y pesado hace que el primer disparo sea más difícil de manejar rápidamente bajo estrés sin perder la precisión. Además, muchos de los diseños de DA requieren que el tirador deba cambiar la posición de su dedo índice a otra cuando el arma pasa a estar en SA, lo que ha probado ser simultáneamente una pérdida de tiempo y una molestia.
Fallar a la hora de darse cuenta de lo rápidos que son los enfrentamientos armados tiende a ser una norma y muchos tiradores piensan erróneamente que las armas de DA son mejores porque asumen que son “más seguras”. Sin embargo, ignoran el hecho de que son considerablemente más lentas y más difíciles de manejar bajo estrés.
¿A favor de cuál de los dos diseños estoy? Bien, hablando estrictamente yo prefiero la SA. No obstante, ya que soy instructor profesional y asesor no tengo el lujo de predicar todo mi programa de instrucción descansando en un solo diseño. Por cualquier razón, mucha gente, al menos inicialmente, prefiere la DA y si consideráramos al personal policial y militar, muchos de ellos simplemente no tienen elección—deben usar el arma que les hayan asignado. Desde que trabajo con estudiantes procedentes de caminos tan diversos de la vida, mi programa de instrucción debe producir resultados superiores con todos los diseños, cualquiera que sea. Por lo tanto, he creado un programa que funciona, sin tener en cuenta la clase de pistola que use el estudiante. En otras palabras, mi trabajo es enseñarles a usar sus armas con su máximo potencial. La clase de arma elegida es su problema—y su responsabilidad
Han habido otros enfoques para tratar el problema: (1) las selectivas DA o SA; (2) sólo DA (siendo cada presión del disparador largo y pesado), y (3), las “semi” DA, en las que la pistola cargada y alimentada mantiene el martillo a medio camino, y al presionar el disparador, llega completamente a su posición más atrasada y cae disparando el arma. De las tres, ni la primera ni la segunda han conseguido mucha popularidad. Sin embargo, la “semi” DA, aquí particularmente representada por Glock, está tomando al asalto la comunidad de la ley y el orden porque, desde una perspectiva táctica, criminal y de cara a litigios civiles, ofrece una alternativa viable
¿Es la “semi” DA realmente mejor? Técnicamente sí; pero no olvidemos el elemento más importante—el tirador. A pesar del irrefutable hecho de que algunas armas son más fáciles de usar bien bajo estrés que otras, si las debilidades de éstas no son demasiado grandes, la habilidad del operador puede a veces sobreponerse a las deficiencias inherentes de un sistema y hacerlas funcionar bien.
Y así fue la perspectiva desde la que emprendí un proyecto de búsqueda para encontrar si realmente hay una pistola “mejor”. Consultando a mis instructores mayores se decidió que tiraríamos con los más eficientes—y coincidentemente, los más famosos modelos en un test diseñado para simular las mayores funciones tácticas para las cuales se usa la pistola. A continuación requerimos a varias tiendas de armas aquellos modelos más vendidos de las mostradas –SA, DA y “semi” DA. Entonces, seleccionamos las que consideramos las mejores de cada y nos fuimos al campo de tiro...
Y fuimos… y fuimos, porque debido a su dureza, finalizar la evaluación nos llevó muchos meses.
¿Las armas seleccionadas? Una Smith&Wesson M-39 9mm. (DA), Browning P-35 9mm. (SA), Colt Government Model .45 ACP, Glock M-22 .40 S&W (“semi”-DA) y, una Colt Comander ligera .45 ACP (SA). Cómo se llevara el arma elegida, descubierta u oculta, fue dejado enteramente a elección del tirador, así como la funda de la pistola y del cargador de reserva.
Los cinco participantes en el test eran tiradores de combate altamente cualificados, tres de los cuales habían pasado con éxito el programa de Maestro de Combate con 4 armas, de American Small Arms Academy. Los otros dos no les iban muy por detrás, habiendo sido graduados en los niveles básico, intermedio y avanzado de defensa con pistola de ASAA con las armas que ellos eligieron para hacer las pruebas. Por lo tanto, todos ellos eran buenos conocedores y altamente hábiles en las técnicas con pistola más modernas y efectivas conocidas hasta el momento.
El formato de la prueba era simple—ocho simulaciones de situaciones típicas con pistola. Concretamente eran:
(1) Blancos simples X5, a distancias de 7 a 25 metros, partiendo con el arma desde la funda. Se requerían dos impactos.
(2) Blancos simples X5, a distancias de 50 a 100 metros, partiendo con el arma desde la funda. Se requerían dos impactos
(3) Blancos múltiples (5), situados a un metro de distancia los unos de los otros, a distancias de 7 a 25 metros. El arma partía desde una posición de preparados. Se requería un impacto en cada blanco.
(4) Blancos múltiples (5), situados a un metro de distancia los unos de los otros, a distancias de 7 a 100 metros. El arma partía de una posición de preparados. Se requería un impacto en cada blanco.
(5) Blancos tácticos múltiples (5), situados a varias distancias y con varias configuraciones entre 7 y 50 metros. El arma partía desde la funda. Se requería un impacto en cada blanco.
(6) Blancos parcialmente ocultos (2 a izquierda y 2 a derecha), tapados en un 40% de su superficie, a distancias de 7 a 25 metros. El arma partía de una posición de preparados. Se requerían dos impactos en cada blanco.
(7) Blancos pequeños X2. Exponiéndose sólo la cabeza desde detrás de abrigo, a distancias de 7 a 25 metros. El arma partía de una posición de preparados. Se requería un impacto en cada blanco.
(8)
Situaciones con rehenes (2 a izquierda y 2 a derecha).
El 40% de la cabeza del blanco oculta detrás de un rehén, a distancais
de 7 a 15 metros. El arma partía
de una posición de preparados. Se
requería un impacto por blanco.
En lugar de papel, para conseguir un mayor realismo elegimos utilizar poppers de acero de 11 Kg.. y 76´2 x 45´7 centímetros. ¿Por qué? Porque éstos responden más como la gente. Buenos impactos harán que caigan, mientras que los disparos que los rocen o los alcancen bajo, a veces no, y si lo hacen, muy lentamente. La forma de puntuar era muy simple—cada blanco suponía 10 puntos y habían penalizaciones de tiempo si el blanco no era alcanzado el número de veces exigido por el ejercicio o si era alcanzado algún rehen. Más aún, para asegurar que se consiguiera una auténtica perspectiva útil de los datos obtenidos, decidimos puntuar por 3 categorías: (1) Tiempo transcurrido; (2) Puntos por segundo, y (3) Puntos por disparo realizado.
Dado que el test fue pensado para determinar si algún diseño en particular era en realidad “mejor” y, si era así, podía el tirador o no marcar la diferencia, en lugar de nominar a cada participante, simplemente los llamaremos tiradores A,B,C,D y E. Aquí está la lista de fundas de pistola y cargadores que utilizaron:
Tirador
A—Smith&Wesson M-39 (DA). MD
Labs-Thunderbolt.-
Tirador B—Browning P-35
9mm. Standard MD Labs.
Tirador C—Glock 22 .40 S&W. Fundas de plástico de Glock.
Tirador D—Colt LW
Commander .45 ACP. Gordon Davis
“Taylor Omega”.
Tirador E—Colt
Government .45 ACP. Gordon Davis
“Taylor Omega”
Todas las armas tenían una configuración para su uso de “servicio”, lo que significaba que todas tenían alzas y miras fijas de alta visibilidad, disparador de entre 1´500 a 2´200 Kg. y un acabado apropiado. Usamos cartuchos NATO de 124 grains en 9mm, WCC-62 del .45 ACP y Winchester 180 grains para el .40 S&W a lo largo de todo el test. Además, cada tirador llevaba una recarga realista básica de munición para su arma:
Tirador A—9 cartuchos en el arma; 2 cargadores de 8 cartuchos en funda.
Tirador B—14 cartuchos en el arma; 2 cargadores de 13 cartuchos.
Tirador C—15 cartuchos en el arma; 2 cargadores de 14 cartuchos.
Tirador D—8 cartuchos en el arma; 2 cargadores de 8 cartuchos
Tirado E—igual que el tirador D.
Tal y como el test seguía su curso, se produjeron un número de “fallos de parada” (blancos que no cayeron debido a impactos periféricos o bajos, lo que requirió de más disparos para solventar el problema) con todos los calibres, incluso a corta distancia debidos a la dispersión, más que al erróneo concepto de que la velocidad (9mm.) o la masa de la bala (.45ACP) por sí solas podían compensar la habilidad en el tiro. Rápidamente quedó claro para todos que estos fallos ocurrían más frecuentemente cuando el tirador fallaba a la hora de equilibrar la precisión y la velocidad, los dos principios fundamentales del tiro de combate y nos dio a todos una gráfica re-educación en lo que en ASAA llamamos “Los Tres Secretos”—enfoque del punto de impacto (sight picture), alineamiento de alza y punto de mira (sight alignment) y control del disparador (trigger control), los tres fundamentos supremos ¡del tiro en sí mismo!.
Cuando las distancias alcanzaron los 50, 75 y 100 metros (después de todo hay unos pocos escritores de renombre que aseguran que la pistola es bastante efectiva a esas distancias, lo absoluto de estos fundamentos se hizo patente incluso de forma más obvia. Si no lo creéis, tomad los resultados de las tres categorías en los test 2 y 4 y comprobádlos vosotros mismos. Incluso aunque los cinco tiradores eligieron utilizar la muy estable posición prono, en aquellas ocasiones en donde falló la ejecución de cualquiera de los “Tres Secretos”, los resultados empeoraron proporcionalmente.
Si no creéis que tal distancia es un reto suficiente para las pistolas de servicio, entonces ignorad todos los ejercicios del test 2, los 50, 75 y 100 metros del test 4 y concentraos en su lugar en los test 1,4,5,6,7,8, y el 7 a 25 metros.
¿Os dais cuenta de lo que quiero decir? No importa cual sea el problema táctico, los fundamentos del tiro influyen en los resultados más que cualquier otro simple factor.
Más allá de eso, la masa de la bala era un factor en el que fácilmente podíamos ver que los 180 grains de las FMJs del .40 S&W y los 230 de las balas encamisadas del .45 ACP impactaban más duramente y tumbaban los blancos más rápido que las propias de 9mm, de 124 grains. Por otra parte, la bala más rápida de 9mm. facilitaba notablemente el tiro, y por lo tanto simplificaba los problemas de habilidad a distancias largas.
Por lo tanto, ¿hay realmente una pistola “mejor”? Técnicamente, si eliminamos la habilidad del tirador de la ecuación, sí. Cuando después de los tests entrevistamos a todos los participantes estuvieron de acuerdo en que la Colt Government .45 (SA) tenía la mejor combinación de potencia y “uso agradable”, precisión y mecánica funcional, mientras que la Glock 22 .40 S&W (“semi”-DA) y la LW Commander .45 empataron por el segundo puesto. La Browning P-35 9mm (SA) quedó en cuarto lugar y la Smith&Wesson M-39 9mm. (DA) en último lugar.
Sin embargo, independientemente del diseño del arma, si el tirador tiene el deseo de llevar a cabo el trabajo extra requerido para conseguir el nivel de habilidad preciso con ella, la ecuación cambia. El diseño menos popular, el DA S&W M-39 de 9mm, funcionó lo suficientemente bien en manos de un Maestro del combate para no sólo completar con éxito el extremadamente difícil curso de Maestro de Combate con Pistola de ASAA, sino también para derrotar a las otras armas utilizadas en las tres áreas de los test realizados—tiempo transcurrido, puntos por segundo y puntos por disparo. ¿Hace esto mejor a la DA? No desde mi punto de vista, debido al esfuerzo extra necesitado para conseguir este nivel de habilidad. Dicho de otra forma, pensemos en lo bien que el tirador A lo habría hecho si hubiera utilizado una pistola que fuera más fácil de disparar bajo estrés. ¿Cómo lo hizo él y la DA y lo hiceron los otros tiradores y armas? Mirando las puntuaciones de nuevo la respuesta es clara. ¡Independientemente del arma, ellos simplemente no se concentraron lo que debían a la hora de aplicar los fundamentos del tiro! ¿Podían encarar sus armas tan rápido como el tirador A? Sí. ¿Podían asumir tan rápido posiciones de tiro? Sí, sin duda. Claramente el factor más influyente fue el operador, no el arma en sí misma. Obviamente, el diseño del arma fue lo suficientemente bueno para que el tirador A pudiera superar sus debilidades y, en este caso, incluso mostrar una ejecución superior. Si el arma hubiera sido un trasto, esto habría sido imposible.
Por lo tanto, cuando consideramos que el operador es realmente el arma, mientras que el arma es meramente una herramienta, podemos establecer definitivamente que un operador hábil puede de hecho conseguir buenos resultados e incluso superiores con un modelo de arma menos que óptimo, siempre que él tenga la voluntad de hacer cualquier cosa que deba hacer para alcanzar el necesario nivel de habilidad con esa arma. Si es más difícil trabajar con ese modelo, entonces el tirador simplemente debe dedicar más tiempo y esfuerzos para conseguir su fín.
Por otra parte, los tests también mostraron la verdad sobre las premisas establecidas de que: (1) algunos modelos son mejores que otros; y (2) ¿Por qué esforzarse más de lo absolutamente necesario—siendo que el problema táctico será ya lo suficientemente difícil?...¿Por qué ponerlo peor?
Los datos conseguidos en estas pruebas son de lo más esclaracedores y confirman lo que siempre he creído desde hace mucho tiempo—que el tirador es más importante que nada. Y una rápida revisión de puntos por disparo realizado confirma algo también interesante—que, cuando los fallos son bajos, la capacidad del cargador también lo es, significa poco, algo más que también he estado diciendo durante los últimos 15 años.
Pero un aviso..Debemos tener cuidado de no perder nuestra perspectiva. Para mí, todas las otras cosas siendo igual, el arma que me permite “hacer el trabajo” lo más rápida y eficientemente es la “mejor” son
¿Y para tí?
Más información
sobre ASAA en [email protected]
American Small Arms Academy
PO Box 12111
Prescott, AZ 86304
Voice/Fax: (520) 778-5623
Artículo traducido y reproducido con la autorización del autor.
© 2001 Chuck Taylor's American Small Arms Academy, All rights reserved.