C.Q.B.
En una situación determinada, nuestra vida puede depender de un simple detalle, por lo que cuando asisto a un curso, tan solo con quedarme con alguno nuevo, que desconocía o en el que nunca había reparado ya me compensa el tiempo y el dinero invertido.
Siempre
voy a los cursos receptivo, con las miras muy abiertas y seguro de que aprenderé
algo nuevo. Pero después de varios
viajes al extranjero y de asistir a... ni se sabe cuantos, cursos sobre combate
con y sin armas, tácticas especiales, tiro, etc., no podía imaginar cuando
asistí al Curso de C.Q.B. de TDPE el pasado 15 de junio en Barcelona, la
cantidad ingente de esos detalles que iba a poder incorporar a mi “arsenal”
de recursos defensivos, algunos de ellos desconocidos y muchos, aun siendo de
Perogrullo, me habían pasado por alto hasta entonces desde que estoy en el
“negocio” de la supervivencia enfocada al ámbito policial.
Hacía tiempo que no se me hacía presente aquella frase que rezaba:
“cuanto más aprendo, más cuenta me doy de lo poco que sé”.
Por
supervivencia policial entiendo el conglomerado de recursos de los cuales
nosotros, Policías y gente dedicada a la Seguridad, podemos depender en un
momento dado para conseguir acabar nuestra jornada laboral “enteros”, seguir
con vida y llegar a la jubilación para evitar, entre otras cosas, que nuestra/o
cónyuge se “pula” la pensión de “viudedad” con otra persona (¡estaríamos
buenos!.)
Lejos
de caer en la tentación de adoctrinarse ciegamente en los conceptos de
reconocidos “gurús”, Emilio, Director y principal Instructor de TDPE, ha
ido a la fuente de conocimiento mejor que podía obtener:
la de aquellos que han estado en el “ajo”, que han visto la muerte de
cerca y que han sobrevivido a ataques armados.
Con el bagaje técnico que aporta haber estado con los mejores en
cualquier parte del Mundo (artes marciales, táctica, tiro, etc.) y la
experiencia de estos supervivientes (algunos de ellos, en repetidas ocasiones),
ha construido un sistema en el que la primera premisa es:
¿Funcionaría esto en una situación real?; ¿Funcionaría bajo estrés?;
¿Funcionaría en caso de desventaja táctica?; Vamos a experimentarlo.
¿No funcionaría? Pues ¡fuera!
y a otra cosa. ¿Sí funcionaría? ¡Vamos a trabajarlo! Las
florituras y, como dice él, lo “fashion” no tienen cabida en el
entrenamiento serio de alguien que pretenda seguir con vida si debe aplicar una
táctica o una técnica asociada a la misma.
Rige el principio KISS -Keep It Simple Stupid!- (házlo fácil estúpido.
Sólo Chuck Norris y otros Macho men lo complican y les sale bien.
Evidentemente...., porque el Cine se lo permite.)
El
Curso, concentrado en 8 horas, en horario de mañana y tarde, versó sobre
muchos aspectos de una de las facetas más importantes para
la supervivencia, como es el combate a corta distancia (C.Q.B.), dado que
es en ella en donde tienen lugar la abrumadora mayoría de enfrentamientos, con
armas blancas, de fuego y, evidentemente, sin armas.
Como cabía esperar, todo se explicó, no de forma aislada, como si de
compartimentos estancos se tratase, sino como en realidad se debe enseñar y
aprender esta materia, estrechamente relacionada. Un buen tirador puede no tener opción a desenfundar su arma
y verse obligado por las circunstancias, a defenderse con otras opciones (si las
conoce.) El mejor tirador del mundo
podrá hacer bien poco por su vida si sus conocimientos tácticos son pobres y
se sitúa en una posición de desventaja o de “perdedor”; si no es capaz de
retener su arma ante el ataque sin armas de, por ejemplo, uno de esos “osos”
balcánicos que por desgracia, últimamente se dejan “caer” por nuestras
calles.
Así
pues, los fundamentos teóricos básicos, sin perjuicio de aportar algunos
avanzados para empezar a caminar en esto del CQB: uso del arma de fuego;
conseguir un desenfunde más rápido y presentar el arma eficazmente ante un
adversario, etc., fueron entremezclándose progresivamente con tácticas y técnicas
de retención de la misma, así como la del adversario; uso de las armas menos
letales (spray, defensas rígidas y ASPs) y fundamental, la rápida transición
de unas armas a otras en función del nivel de fuerza exigible al caso;
movimiento en interiores; defensa realista contra cuchillo y muchísimos
detalles de considerable importancia para “seguir enteros”, que por su
cantidad, me es imposible recordar pormenorizadamente en estos momentos.
El Curso no abarca todo aquello que podría enmarcarse dentro del Close Combat; ninguno podría hacerlo, ni en 8 ni en 8.000 horas. Pero muestra una serie de opciones tácticas muy resolutivas ante supuestos extremos, de los que difícilmente podría salirse bien librado en caso de enfrentarlos en la calle y lo que es mejor, pone en evidencia las carencias de los sistemas tradicionales, obligando al asistente a replantarse algunas, sino muchas cosas a la hora de llevar a cabo entrenamientos de combate con y sin armas. La necesidad de introducir el estrés como elemento omnipresente en cada práctica, así de cuantos más mejor, elementos que reproduzcan en la medida de lo posible la realidad.
La idónea distribución de los elementos de defensa y apoyo en el cinturón, así como una adecuada elección de los mismos facilita su uso, reduce el tiempo de reacción y posibilita una acción más eficaz por nuestra parte. Esto también fue puesto en evidencia en el curso.
Y aunque me resulta difícil destacar unas enseñanzas sobre otras, quizás una de las que más me impactó fue la defensa contra cuchillo que Emilio mostró; pero no contra un cuchillo utilizado por un inútil o patoso, que es la que se suele ver en la mayoría de cursos de defensa personal, sino la defensa contra un profesional del cuchillo, por no decir del C.Q.B. Cómo se podía hacer una defensa racional y eficaz con el bastón extensible ASP (los tres Policías de Castellón que acudimos ya hemos pedido uno), sin chorradas ni adornos, sino desde la simplicidad, la seguridad para el operador (la máxima que puede tenerse frente a un arma de estas características, aunque evidentemente, nunca será demasiada) y la contundencia. Y como decía, cómo reconocer a un profesional del cuchillo (antiguos integrantes de Fuerzas Especiales, etc.) y optar en su caso por la rápida transición a elementos de defensa letales.

Es difícil explicarlo sin que veáis de qué se está hablando.
Sé que alguien pensará (hay demasiados pensadores por ahí) que estoy haciendo propaganda a los Cursos de TDPE y por una parte no se estará equivocando, pero completamente por otra. Me explico. Yo no gano un duro porque alguien vaya a estos Cursos, es más, al único al que he asistido de TDPE por el momento lo he pagado religiosamente como cualquier hijo de vecino, por lo que no me mueve a recomendarlos ningún ánimo de lucro (podría hacerlo si fueran los míos los que recomiendo y eso no lo haré nunca, porque creo que deben ser otros quienes lo hagan, en su caso.) Si los recomiendo encarecidamente es porque, al igual que lo he hecho con otros a los que he tenido la fortuna de asistir en los USA, es porque son muy buenos y la relación calidad-precio está fuera de toda duda. La información mostrada es de rabiosa actualidad y deja atrás conceptos y tácticas que aunque obsoletos, siguen enseñándose (y por desgracia haciendo de ellos dogma de fe) en muchas Academias de Policía, (afortunadamente no todas) lo que deja a sus alumnos en franca desventaja en enfrentamientos armados contra “profesionales”. Como siempre, no hay problema o no debiera haberlos para controlar y neutralizar amenazas pobres, lo que suele conseguirse con el escaso bagaje del que nutren en estas Academias. Pero cada vez más los enfrentamientos van teniéndose con gente bastante más hábil que el típico raterillo de hace unos años; estamos hablando de antiguos integrantes de Ejércitos de países del Este (muchos de ellos, incluso de sus Fuerzas Especiales); de gente dura y resistente al dolor.
En
los mejores Centros de Instrucción de los Estados Unidos parten de la regla
97/3: De 100 enfrentamientos que un
Policía o Agente de Seguridad pudiera tener a lo largo de su carrera
profesional, en 97 ocasiones podrá finalmente neutralizar la amenaza y hacerse
con el control de la situación, con mayor o menor esfuerzo.
Pero en 3 de ellas, lo va a tener realmente crudo y su vida puede estar
en grave peligro por estar encarando a personas que se lo van a poner realmente
difícil. Si te preparas para
enfrentarte a esos 97 torpes, lo vas a tener mal cuando tengas delante a alguno
de esas 3 malas bestias. Por lo
tanto, prepárate para enfrentarte a los 3 tigres y cuando tengas delante a
cualquiera de los 97 gatitos, sólo tendrás que darles una zurra en el culo.
En TDPE se piensa igual.