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 Obrador Literario "Verso a Verso"

 

 

 

 

Convocatoria.
Invitamos a los compa�eros escribidores a participar enviando sus poemas o relatos breves para ser publicados en la p�gina y en los pr�ximos boletines. 

Escribir a: [email protected]

Amanece de nuevo la ciudad

rueda bajo mis pies

materializada en rostros

agremiados por el frío

entre frenadas, sacudones,

cuerpos mediando

entre la inercia y el esfuerzo

 

una abstracción

mujeres y hombres reales

de pechos generosos y muelas inflamadas

una abstracción las nubes

de cálido aliento, la clase

trabajadora

una abstracción

 

rostros acostumbrados al cansancio

cuerpos en cada

intersticio del pasillo

dedos al pasamanos

aferrados

 

una abstracción los gorros

los cuellos levantados, los bolsos,

las carteras, la clase

obrera viaja

entredormida y constante

construye el mundo de otros sueña

llegar a la hora justa.

 

Néstor Ventaja

 

VERSOS QUE NACEN

Se que en tu sonrisa puede morir la mas triste de mis elegías

Y, con ella nacer la más hermosas de las canciones

"Seré feliz cuando cantes" dijiste.

Entonces cantaré en las mañanas, cuando tus ojos amanezcan.

En las tardes, cuando tus manos florezcan en mi vientre

Y en las noches, para que reposen mis sueños en el candor de los tuyos

"Entonces nuestras vidas transcurrirán dulces y melódicas

Y lucharemos por inocular ese virus del que no hay antídoto ni fórmula", soñaste.

Quizás, así, las luchas sean el reflejo del amor que sobrevive, resiste

Y no se entrega a ser historia en las sombras,

Y, si, se entrega a construir caminos de luz,

que se internan en la selva

de los que riegan desiertos

de los que esperan que la puerta se abra una vez para ellos

de los que giran buscando en los rincones que el despojo no les llegue

de los que miran sus manos y no pueden ver que el tronco se parte

de los que la vida no les dio respiro, ni aire para alivianar la carga

de los que el barro hunde en sus entrañas para, después, devorarlos

de los que sueñan, a pesar de los desvelos, a pesar de las paredes.

Lorena Ojea

Poema enviado desde San Martín, Buenos Aires. Participa vos también!

o des

 

Hoy realizamos la tercera entrega de Palabra y Resistencia. 11 Proyectos críticos  en la poesía española reciente. Un trabajo coordinado por Enrique que reune la palabra de 11 poetas españoles contemporáneos que miran �un tiempo herido � el nuestro � con claves diferentes a las dominantes� estableciendo �a partir de esas nuevas claves un auténtico combate cultural�

Hoy presentamos la poesía de Isabel Prez Moltalbán sabel Pérez Montalbán

 

Isabel Pérez Montalbán (Córdoba, 1964) reside actualmente en Málaga.

 

Ha publicado los libros No es precisa la muerte (Ayuntamiento de Málaga, 1992); Puente levadizo (Barcarola, Diputación de Albacete, 1996); Fuegos japoneses en la bahía (Miguel Gómez Ediciones, Málaga, 1996); Cartas de amor de un comunista (Germanía, Valencia, 1999); Los muertos nómadas (Diputación de Soria, 2001); De la nieve embrionaria (Aula Poética Casa del Inca, Montilla, 2002); El frío proletario (Litoral, Málaga, 2002); Nocturnos de tinta (Ateneo, Málaga, 2005); La autonomía térmica de los pingüinos (Poesía Circulante, Málaga, 2006); y Siberia propia (Bartleby Editores, Madrid, en imprenta).

 

Poemas y textos suyos han sido recogidos en diversas antologías y publicaciones colectivas, entre otras: Poesía ultimísima (Libertarias, Madrid, 1997); Feroces. Radicales, marginales y heterodoxos en la última poesía española (DVD, Barcelona, 1998); Milenio (Celeste, Madrid, 1999); Voces del extremo (Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, ediciones de 1999, 2000, 2001, 2002, 2003 y 2005); Poesía última (Fundación Rafael Alberti, El Puerto de Santa María, 2001); El último en morir que apague la luz: Atlas poético (Zigurat, Gijón, 2001); Una mano tomó la otra (Comunidad de Madrid, 2002); La paz y la palabra (Odisea, Madrid, 2003); Pólvora blanca (Ayuntamiento de Córdoba, 2003); Ilimitada voz: Antología de la poesía femenina española (Universidad de Cádiz, 2003); Poetisas españolas (Torremozas, Madrid, 2003); En pie de paz (Plurabelle, Córdoba, 2004); 11-M: Poemas contra el olvido (Bartleby, Madrid, 2004); Hablando en plata (Homoscriptum, México, 2005); Marché de Lettres: Supplément Poètes Corduans (Association Circé, París, 2005); Cosmoguía de Cosmopoética 2 (Ayuntamiento de Córdoba, 2005); Antología 3 (Veramar, Málaga, 2006); Antología de poemas en homenaje a la República (Entreparéntesis, Cedma, Málaga, 2006); Escrituras del desconcierto: el imaginario creativo del siglo XXI (Universidad de Alicante, 2006).

 

 

 

 

Viviendas Fundación Benéfico-Social

(Sector Sur, Córdoba, 1961-1965)

Arquitecto: Rafael de la Hoz

 

Teníamos un tiesto con claveles,

las coplas dedicadas por la radio

y un corazón de periferia

con vistas a la diáspora y al tizne.

 

Yo contaba dos años, tan blanca la memoria

que no recuerdo nada, pero he visto mi barrio

en una exposición de arquitectura

que muestra las vanguardias y el enjambre moderno.

 

La vivienda social era una huida

de los asentamientos marginales.

Así, pensando en los más pobres

y en nuestra natural inclinación

al revoltijo y a la bronca,

nos construyó el franquismo un polígono

de casas protegidas, de refugios al margen,

como nidos aislados de hipoteca.

 

En medio de un solar sin jardineras,

ni césped verde inglés ni toboganes,

se edificó una urdimbre de bloques tan idénticos,

con sus cubiertas de teja a dos aguas,

como idénticas jaulas de tristeza

para pájaros torpes o vidas que no logran

alzarse, y a ras de asfalto se mueven

con sus muros de carga paralelos.

 

Viviendas solidarias, dijeron los ministros.

No dijeron más dignas que nosotros,

criaturas sin modales ni costumbre,

casi bestias del campo a la intemperie.

Porque un techo no basta. Porque no hay dignidad

ni en la pobreza ni en el hambre.

 

Teníamos un cielo lapislázuli,

igual que en las películas.

Y un corazón a dos aguas de cauce turbulento,

y un corazón a dos lavas de volcán siciliano,

y un corazón a dos sangres fluyendo por los días.

Teníamos un arte de realismo puro:

fachadas de ladrillo visto,

polvaredas del natural,

secuencias al estilo de Vittorio de Sica.

Y un corazón al revés, a dos aguas.

Pero con una sola muerte.

 

 

 

 

 

 

Clases sociales

 

Los pobres son príncipes que tienen que reconquistar su reino.

 

Agustín Díaz-Yanes:

Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto

 

 

Con seis años, mi padre trabajaba

de primavera a primavera.

De sol a sol cuidaba de animales.

El capataz lo ataba de una cuerda

para que no se perdiera en las zanjas,

en las ramas de olivo, en los arroyos,

en la escarcha invernal de los barrancos.

Ya cuando oscurecía, sin esfuerzo,

tiraba de él, lo regresaba níveo,

amoratado, con temblores

y ampollas en las manos,

y alguna enredadera de abandono

en las paredes quebradizas

de sus pulmones rosas

y su pequeño corazón.

 

En sus últimos años volvía a ser un niño:

se acordaba del frío proletario,

(porque era ya substancia de sus huesos),

del aroma de salvia, del primer cine mudo

y del pan con aceite que le daban al ángelus,

en la hora de las falsas proteínas.

 

Pero su señorito, que era bueno,

con sus botas de piel y sus guantes de lluvia,

una vez lo llevó, en coche de caballos,

al médico. Le falla la memoria

del viaje: lo sacaron del cortijo sin pulso,

tenía más de cuarenta de fiebre

y había estado a punto de morirse,

con seis años, mi padre, de aquella pulmonía.

Con seis años, mi padre.

 

 

 

 

 

Patria

 

Los trabajadores no tienen patria.

Mal se les puede quitar lo que no tienen.

 

C. Marx y F. Engels:

Manifiesto comunista

 

 

Compañera, centro de gravedad:

Porque no existe más patria que tu imagen animada,

imperturbable a la nieve, a las campanas doblando.

Mi patria es una cochera donde amontono tu cuerpo

y los lobos carroñeros de un pasado cazador,

la ciencia dentro de ti, el suavísimo plumaje

con que cubres tu epidermis, lo inmaterial, los objetos,

un llanto helado de tumbas, tú y yo juntos, y las cosas

necesarias de un hogar sin santos ni funerales.

Ni un país ni una nación ni el Universo en vorágine,

nada me ha pertenecido, nada fieramente mío,

de ningún dios ni de nadie. Todos rivales en celo,

todos timando a los otros, hambrientos depredadores

en la estepa bancaria y la bolsa de Wall Street.

Pero si alguien busca el fuego. Pero si alguien grita patria,

me indica siempre la ruta correcta, las cerraduras,

la diana del corazón, el núcleo celular

donde duermes y comienzas.

 

 

 

 


 

Eyectado de mi sill�n favorito

por una sobredosis de realismo

exalto mi condici�n de sobreviviente

de viejo, aburrido, perimido, deprimido,

               militante revolucionario

 

para comprobar cuan poco queda

en mis reservas de tinta

mientras sin tregua sobreimprimen

imagen sobre imagen / verdad sobre verdad /

ruido sobre ruido sobre ruido

 

-         yo quiero inscribir un balbuceo �

dice Tuco asomado a su intemperie

-         hay demasiado orden, demasiadas �rdenes.

 

Se cuelga de un cable el�ctrico

pela colores musicales entre l�neas

habla de un mundo erecto y ajeno

y a mi estructura mental

se le desguazan los andamios

 

rajan, rajan, rajan � rajan las ideas

como paquidermos por tirante

se cuelgan de los trapecios

y despu�s de unos cuantos

saltos normales

amanecen entrampadas

contra el techo

 

Los chicos piensan.

 Piensan distinto.

Proponen otras b�squedas.

Transitan caminos sin salida.

 Dan vueltas. Avanzan, retroceden.

Pierden el tiempo, fracasan,

 se equivocan.

 

Los veteranos tambi�n en el intento

chingamos mas de tres � generaciones

asi que a ver, ahora sin vueltas

 

�C�mo se siembra una igualdad desesperada?

�C�mo se cambia

 el mundo de canal?

�C�mo barajar el sue�o

 y dar de nuevo?

vivir ya, hoy, seg�n las convicciones

borrar la inequidad del diario

 de ma�ana.

 

    N�stor Ventaja 

 

 


 

 
 

Continuamos con la publicaci�n de Palabra y Resistencia. 11 proyectos cr�ticos  en la poes�a espa�ola reciente. Un trabajo coordinado por Enrique que reune la palabra de 11 poetas espa�oles contempor�neos que miran �un tiempo herido � el nuestro � con claves diferentes a las dominantes� estableciendo �a partir de esas nuevas claves un aut�ntico combate cultural�

Hoy presentamos la poes�a de Daniel Bell�n: .

 

 

 

PALABRA Y RESISTENCIA:

11 proyectos cr�ticos

en la poes�a espa�ola reciente

 

Enrique Falc�n,

 

Nuestras escrituras no carecen de memoria: ni la literatura es una estructura inocente ni en la actualidad existe posibilidad alguna de poner en marcha una pr�ctica emancipatoria significativa si no es sobre la base de una simult�nea transformaci�n cultural. Tarea de transformaci�n que exige, cr�ticamente, por lo menos dos cosas: la primera, aprender a mirar de una forma nueva el espesor de un tiempo herido �el nuestro� con claves diferentes a las dominantes; la segunda, establecer a partir de esas nuevas claves un aut�ntico combate cultural, una confrontaci�n de legitimaciones. Nuestras escrituras no carecen de memoria: sabemos que las transformaciones pol�ticas del mundo se logran, retardan o fracasan, no a pulsos de literatura, sino en gran medida gracias al empe�o de la acci�n social organizada.

 

� Enrique Falc�n

Barrio del Cristo (Valencia, Espa�a),

 

 

Daniel Bell�n

 

 

 

Daniel Bell�n (C�diz, 1963) vive en Canarias desde 1978. Ha publicado los libros Bajo la luz de una pantalla (Poes�a M�nima, Tenerife, 1983); Canci�n de almad�a (Cuadernos insulares de poes�a, Tenerife, 1984); Salir corriendo (La Calle de la Costa, Tenerife, 1988); Tatuajes: selecci�n de poemas 1989-2001 (Baile del Sol, Tenerife, 2002); Haikus para Tetsuo (La �ltima canana de Pancho Villa, Oviedo, 2005); Lengua de signos (Ediciones Idea, colecci�n Atl�ntica, Tenerife, 2005); y Tatuajes en otra tinta azul (Crecida, Huelva, 2006)

 

Existen ediciones digitales de la mayor parte de sus poemarios, accesibles a trav�s de su bit�cora Islas en la Red� (www.islasenlared.net). Participa, adem�s, en diferentes proyectos de creaci�n individual y colectiva en la red.

 

Poemas suyos han sido recogidos en revistas como La F�brica�, Caleta�, Lunas Rojas�, Almac�n� o Tres Mil� y en la antolog�a Voces del Extremo: poes�a y canci�n (Fundaci�n Juan Ram�n Jim�nez, Moguer, 2004).

 

 

 

 

 

 

Elogio del estable

 

Del que construy� la casa

levant� los ladrillos plant� la higuera

y cri� los hijos

y se sent� a ver pasar el viento

y vio a los ambulantes venir e irse

y fabric� un acento hablando de herramientas

y practic� una visi�n alz�ndose en la orilla

y se las dej� todas a los porvenir

que ven la casa y dicen es mi casa

y ven la tierra y dicen es mi sangre

y ven el mundo y dicen es mi sangre esparcida

 

 

 

 

 

Estampas de la guerra social I

 

(una vez entregada al extranjero la orden de expulsi�n

a efectos administrativos �sta se considera realizada

haya abandonado el pa�s, efectivamente, o no)

 

 

Estos negros que me tropiezo camino del trabajo

no est�n      son sombras huidas mandadas mudar

no existen            alguna vez s� es cierto que estuvieron

pero les expulsamos        tenemos los papeles

simplemente no son           y no hay porqu� pagar

a quien no es          quien no es no come ni siente

el padecer de los d�as pasando iguales todos

 

Es nada y la nada es gratis          mano de obra perfecta

 

 

 

 

 

 

 

Estampas de la guerra social III:

lecciones de econom�a pol�tica

 

Ana Palacio

 

Las bombas caen suben

las bolsas

 

El precio del petr�leo se decrementa

en funci�n del crecimiento del n�mero

de muertos

 

La econom�a global

explicada con dos simples curvas

 

Una elegante representaci�n gr�fica

como sin duda apreciar�n

 Treinta y un a�os.

 

Hoy s� que la vida,

                                     a la larga,

siempre gana,

ya sea de penal,

                                 en off side

                                                      o sobre la hora.

Imaginemos un rato

                                          lo contrario,

todo a merced de la muerte

                                                        y sus lacayos,

morirnos porque s�,

                                        o por las dudas,

sin historia,

                         sin justicia,

por justas causas,

                                     sin memoria...

Jamas podr�amos amar,

                                                 so�ar futuros,

agitar banderas,

                                   procrear hijos,

sembrar jardines,

                                     remontar barriletes,

decir verdades,

                               sin que una culpa

nos marchite

                           sin piedad

las primaveras...

Ojal� NUNCA MAS

quede la vida

                           en manos criminales,

O si no,

aqu� estaremos siempre

                                                  volviendo

                                                                       una y otra vez,

tantas como fuesen necesarias,

                                                               hasta que como hoy,

la vida gane...

Solo as�

                podremos descansar,

volver a so�ar,

                              imaginar,

                                                   pensar,

inventar nuevos ma�anas,

nuestras madres

                                    podr�n volver a casa,

a pensar solo en la cena

y nuestro pueblo

                                  podr� volver a meter

las patas en la fuente

                                           y escribir libremente

sus treinta mil historias

                                                 en las paredes...

                     

Flavio Gimenez.

 

 

 

PALABRA Y RESISTENCIA

 

Gentileza de nuestro amigo Enrique Falc�n comenzamos hoy con la publicaci�n de Palabra y Resistencia. 11 proyectos cr�ticos  en la poes�a espa�ola reciente. Un trabajo coordinado por Enrique que reune la palabra de 11 poetas espa�oles contempor�neos que miran �un tiempo herido � el nuestro � con claves diferentes a las dominantes� estableciendo �a partir de esas nuevas claves un aut�ntico combate cultural�

Hoy presentamos la introducci�n de Quique Falc�n y al primero de estos poetas con el cual tambi�n hemos sabido compartir distintas b�squedas: Jorge Riechmann.

 

 

 

PALABRA Y RESISTENCIA:

11 proyectos cr�ticos

en la poes�a espa�ola reciente

 

 

Enrique Falc�n, coordinador

 

 

 


 

 

 

 

 

introducci�n

 

 

 

 

Los escritores y los artistas podr�an desempe�ar, en la nueva divisi�n del trabajo pol�tico �o, para ser m�s exactos, en la nueva manera de hacer pol�tica que hay que inventar�, un papel absolutamente insustituible: otorgar fuerza simb�lica, a trav�s del arte, a las ideas y los an�lisis cr�ticos, y dar una forma sensible a las consecuencias invisibles de las medidas pol�ticas inspiradas en las filosof�as neoliberales.

 

(Pierre Bourdieu)

 

 

El poeta es un cultivador de grietas: fractura la realidad aparente, o espera que se agriete, para captar lo que est� m�s all� del simulacro.

 

(Roberto Juarroz)

 

 

Nuestras escrituras no carecen de memoria: ni la literatura es una estructura inocente ni en la actualidad existe posibilidad alguna de poner en marcha una pr�ctica emancipatoria significativa si no es sobre la base de una simult�nea transformaci�n cultural. Tarea de transformaci�n que exige, cr�ticamente, por lo menos dos cosas: la primera, aprender a mirar de una forma nueva el espesor de un tiempo herido �el nuestro� con claves diferentes a las dominantes; la segunda, establecer a partir de esas nuevas claves un aut�ntico combate cultural, una confrontaci�n de legitimaciones. Nuestras escrituras no carecen de memoria: sabemos que las transformaciones pol�ticas del mundo se logran, retardan o fracasan, no a pulsos de literatura, sino en gran medida gracias al empe�o de la acci�n social organizada.

 

Hace seis a�os el cr�tico literario Manuel Rico advert�a en el libro Pasar la p�gina: poetas para el nuevo milenio [1] que la poes�a espa�ola de las tres �ltimas d�cadas hab�a carecido de una dimensi�n comprometida con la modificaci�n de un mundo radicalmente injusto, hasta tal punto que �si dentro de un siglo� un lector intentara buscar en la poes�a espa�ola el lugar de la tragedia humana, los desmanes de la historia, los falseamientos de la realidad que establecen los poderes dominantes, el horror y la esperanza frente a un cambio de siglo lleno de amenazas colectivas, no lo tendr�a nada f�cil. Sin embargo �contin�a diciendo Rico� ese peligro estar�an conjur�ndolo hoy un conjunto de poetas que, no complacientes con la realidad, est�n hondamente comprometidos con su tiempo.

 

De once de estos poetas se ocupa la presente panor�mica, de la cual existe una versi�n much�simo m�s extensa recientemente publicada como libro-antolog�a en Espa�a (Once poetas cr�ticos en la poes�a espa�ola reciente; Ediciones Baile del Sol, Tenerife, 2007: cons�ltese http://once.blogsome.com/).

 

En un amplio n�mero monogr�fico de la revista ��nsula� bajo el t�tulo de �Los compromisos de la poes�a espa�ola�, Araceli Iravedra escrib�a poco despu�s [2]: �En el panorama de los �ltimos a�os de la poes�a espa�ola han ido ganando presencia una serie de pr�cticas est�ticas que no se conciben a s� mismas de otro modo que como un posicionamiento moral ante la realidad. Ha podido detectarse en determinados �mbitos una reivindicaci�n de la radical utilidad de la poes�a, cuando menos en tanto instrumento ideol�gico que conforma nuestro inconsciente y es en consecuencia susceptible de transformarlo. Incluso, se vienen dejando ver de un tiempo a esta parte algunos autores que crean una poes�a resistente de cu�o radicalmente pol�tico, aunque establezcan distancias notorias con las viejas realizaciones de los a�os 50 y 60�.

 

En una aproximaci�n a lo que �ltimamente se ha calificado como �poes�a de la conciencia cr�tica�, �escritura del conflicto�, �nueva poes�a social�, �literatura activista� o �poes�a en resistencia� (importan menos ahora los calificativos estrictos que propone el etiquetado literario y m�s las visiones de mundo que parecen insinuar), esta muestra propone presentar algunos de los textos m�s significativos que durante estos a�os han marcado en Espa�a esta b�squeda �este tanteo contestatario� por una literatura de voluntad cr�tica y pulso resistente en tiempos sin embargo como los nuestros, de macdonalizada pacificaci�n e innegable injusticia social.

 

Creemos que, en todo caso, estos Once poetas (todos ellos nacidos en Espa�a en los a�os 60 � 70) son lo suficientemente significativos como para dar cuenta de diversos proyectos de escritura resistente y su selecci�n responde igualmente a la necesidad de mostrar una tensi�n fundamental que se ofrece en sus obras: la que anuda (eso s�: gradualmente y sin marcar excesivas separaciones) un latido cr�tico de pretendida ruptura y transgresi�n del lenguaje y otro tipo de ret�ricas pretendidamente m�s transparentes donde una noci�n plana de �realismo� podr�a sin embargo resultar agujereada en m�s de alg�n aspecto. Si bien existe una apreciable complicidad compartida (y que desborda en los Once el mero �mbito literario para alcanzar pr�cticas vitales de compromiso personal y organizado), los registros aqu� experimentados �el lector habr� de descubrirlos� son plurales y se mueven del objetivismo documental a la deriva libertaria, de la poes�a de la conciencia al torrencialismo irracional, del vitalismo en resistencia a la reflexi�n distanciada, del vanguardismo cr�tico al realismo m�s contundente, del relato narrativo al discurso atomizado, de la historia de la memoria al ejercicio de la iron�a, del impulso visionario a las pr�cticas saludables de la lucidez, y �en fin� de las t�cticas disidentes de la sugesti�n a las estrategias materialistas del extra�amiento. De ninguna de estas opciones, sin embargo, cabr�a deducir que �lo personal� y �lo pol�tico� pudieran constituirse como esferas separadas, por mucho que el discurso neoliberal imponga falsamente en nuestro tiempo una brutal separaci�n entre lo p�blico y lo privado.

 

Lejos de resoluciones meramente panfletarias y de escrituras literarias ideol�gicamente tranquilizantes, el criterio de fecundidad de un arte comprometido �lo advert�a Arnold Hauser[3]� no estriba en la soluci�n de crisis y conflictos, sino en combatir cr�ticamente la ilusi�n de que, bajo el signo de la cat�strofe, todav�a se sigue viviendo en un mundo sin peligro alguno. Todo poema conlleva, as�, una postura de lenguaje y un determinado gesto en el mundo, y los que aqu� se recogen lo miran con las lenguas del cari�o y de la ira, de la protesta y del compromiso, de la denuncia y de la esperanza. Las p�ginas de la presente panor�mica caminan, por lo tanto, por algunos de esos poemas que �enfrent�ndose a la realidad del tiempo que hubo de herirles� no quieren doblar las rodillas ni ante la resignaci�n de la injusticia ni ante el derribo de nuestra esperanza.

 

 

 

� Enrique Falc�n

Barrio del Cristo (Valencia, Espa�a), 2007

 


 

 

 

 

 

 

 

 

Jorge Riechmann

 

 

 

Jorge Riechmann (Madrid, 1962) es poeta, traductor literario, ensayista y profesor titular de filosof�a moral en la Universidad de Barcelona. Actualmente trabaja como investigador sobre cuestiones ecol�gico-sociales en el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) de Comisiones Obreras. Es presidente de Cient�ficos por el Medio Ambiente (CiMA), socio de la Sociedad Espa�ola de Agricultura Ecol�gica (SEAE), miembro del Consejo de Greenpeace Espa�a y afiliado a Ecologistas en Acci�n. Ha traducido extensamente a poetas como Ren� Char y a dramaturgos como Heiner M�ller.

 

Entre sus �ltimas obras publicadas destacan los ensayos de tema ecol�gico: Necesitar, desear, vivir. Sobre necesidades, desarrollo humano, crecimiento econ�mico y sustentabilidad (Los Libros de la Catarata, Madrid, 1998); Cuidar la T(t)ierra (Icaria, Barcelona, 2003); Transg�nicos: el haz y el env�s (Los Libros de la Catarata, Madrid, 2004) y Biom�mesis (Los Libros de la Catarata, Madrid, 2006); la traducci�n de Indagaci�n de la base y de la cima de Ren� Char (�rdora, Madrid, 1999), por la que obtuvo el premio de traducci�n Stendhal 2000, o la m�s reciente Poes�a esencial de Ren� Char (Galaxia Gutemberg/C�rculo de Lectores, Barcelona, 2005); los vol�menes de reflexi�n sobre po�tica Canciones allende lo humano (Hiperi�n, Madrid, 1998), Una morada en el aire (Libros del Viejo Topo, Barcelona, 2003) y Resistencia de materiales (Montesinos, Barcelona, 2006); as� como los poemarios El d�a que dej� de leer EL PA�S (Hiperi�n, Madrid, 1997), Muro con inscripciones (DVD, Barcelona, 2000), Desandar lo andado (Hiperi�n, Madrid, 2001), Poema de uno que pasa (Fundaci�n Jorge Guill�n, Valladolid, 2003), Un zumbido cercano (Calambur, Madrid, 2003), Anciano ya y nonato todav�a (Baile del Sol, Tegueste, 2004) y Ah� te quiero ver (Icaria, Barcelona, 2005).

 

En los �ltimos a�os, ha ido formulando la vertiente �tica de su filosof�a ecosocialista en una "trilog�a de la autocontenci�n" que componen los vol�menes Un mundo vulnerable, Todos los animales somos hermanos y Gente que no quiere viajar a Marte (reunidos en la editorial Los Libros de la Catarata).

 

 

 

 

 

ENTONCES, QUIZ�

 

Alimentar una senda

con nuestros pasos

 

alzar

un peque�o toldo

para salvarnos del ruido

 

desdoblar debajo

espacio alerta

 

afeitarle al autoenga�o

el rabo

 

limpiarle levemente los zapatos

a la atenci�n

 

y entonces

quiz� entonces

poes�a

 

 

 

 

 

 

LEYENDO EL POEMA DE PETER WEISS

SOBRE EL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

Y LA MUERTE DE PABLO NERUDA

 

Como ni�os que en voz alta hablan a solas de noche

para convencerse de que en realidad no est�n solos,

y encienden una luz porque no hay nadie en la casa,

nos decimos: el fascismo

va a acabar pronto. El imperialismo

es pasajero

 

 

 

 

 

SUPERSTICIONES

 

Que los asesinatos en directo

son peores que los asesinatos en diferido

 

Que los asesinatos masivos

son menos elegantes que los asesinatos de uno en uno

 

Que los teleasesinatos

dejan m�s entera la conciencia que los asesinatos presenciales

 

Que los asesinatos artesanales

son menos limpios que los asesinatos v�a sat�lite

 

Que mis asesinatos

son disculpables en comparaci�n con tus asesinatos

 

 


[1] Se trata de una antolog�a publicada en Espa�a por �Di�logo de la lengua�, Ediciones Olcades, Cuenca, 2000.

[2] ��nsula� n�m. doble 671-672 (Madrid, noviembre-diciembre de 2002). El art�culo introductorio de A. Iravedra se titula ��Hacia una poes�a �til? Versiones del compromiso para el nuevo milenio�.

[3] Citado por el colectivo Alicia Bajo Cero en el arranque del volumen Poes�a y poder (Ediciones bajo cero, Valencia, 1997). El libro, ya descatalogado en papel, est� actualmente localizable en la Biblioteca del MLRS: http://www.nodo50.org/mlrs/).

 

 

 

Fuentealba, Fuenteovejuna, ante la impunidad, Todos a una.
Por Rafael Amor.


Fuentealba,
Fuenteovejuna,
ante la impunidad
Todos a una.
 
Con la muerte en la nuca cay� el maestro,
armado hasta los dientes de abecedario,
de razones de pobre siempre olvidado,
armado de esperanzas para ir luchando.
 
Con su filo de escarcha y por la espalda,
un pu�al traicionero de sombra helada,
paraliz� el latido de Fuentealba.
Con nombres y apellidos la muerte mata.
 
Por las calles que el pueblo vuelve m�s anchas,
corre a mares la sangre de los que   marchan,
pero crecen las voces dura y airadas
y avanzan a pie firme
con Teresa Rodr�guez y Fuentealba.
 
Rafael Amor
7 de abril del 2007


 

 

en medio de la ruta 22

a Carlos Fuentealba

fusilado por la polic�a

 

una columna de gente avanza por la ruta 22

son cientos, miles y se siguen sumando

van cantando, lanzando consignas al viento

de a ratos bailan y r�en

r�en como si el cansancio fuera una bendici�n

son maestros, profesores, alfabetizadores, alumnos

que van en pos de un mundo mejor

un mundo de hijos y padres con ansias de sabidur�a

para crear un mundo nuevo de hombres libres.

 

esos maestros reclaman pan y libros

esos alumnos reclaman palabras y sue�os

maestros y alumnos aprietan una tiza en la mano

y el cielo del desierto del sur

es un inmenso pizarr�n de esperanzas aladas.

 

entonces aparecen los esclavos del poder

con esos uniformes manchados de inagotable sangre

desde hace mucho tiempo, desde hacen tantas muertes

y la orden del poder es: REPRIMIR

"repriman a esos hombres y mujeres

que muestran una luz en medio de la oscuridad,

y elijan a uno para escarmentarlos,

a uno que ense�a en un barrio tomado por la necesidad

en una villa con hambre de conocimiento y sed de justicia,

elijan a uno y FUC�LENLO por la espalda

a un metro de distancia

ap�ntenle directamente a la cabeza

destrocen esa cabeza que piensa y ense�a

ah� adentro se esconde el mayor de los peligros

ah� adentro se esconde LA LIBERTAD."

 

/aldo luis novelli � poeta y laburante

/neuqu�n � patagonia - argentina

 

 


 FUENTEALBA "


Detr�s de cada compa�ero ca�do en la lucha
se encienden tantos otros recogiendo su bandera,
que van sembrando su marcha duradera
hacia un horizonte ya sin opresi�n, ya sin bruma.

En cada compa�ero asesinado por el Poder
salta a la luz la naturaleza de este sistema;
que al pobre encarcela, que al docente reprime y mata
y que al trabajador no da m�s, que las sobras de su banquete.

Detr�s de cada bala asesina, jalan el gatillo
los elegidos por el pueblo, equivocadamente;
detr�s de cada polic�a oprime el gatillo
el mismo Estado que hambrea, explota y causa martirio.

En cada compa�ero ca�do , se refleja nuestra lucha
que va sembrando su marcha firme y duradera,
hacia un horizonte ya sin opresi�n, con Libertad
como fuente que brota del alba, as�, con Dignidad.

Mart�n Huemult�n

 

 

 

COLABORACIONES RECIBIDAS:

 

 
 

 

24 DE MARZO
 
Una muchacha en el subte.
Diecis�is a�os apenas.
Tiene un papel entre las manos y lo alisa.
Como si fuera la carta de un amigo
 o de un padre lejano.
No lo deja caer.
Quiz�s nunca se caiga ese papel,
y ella lo lleve sobre sus grandes d�as,
 mientras hace el amor o junta flores,
mientras le nace un ni�o,
que a lo mejor, tal vez,
llegue con un papel entre las manos.
Una muchacha en el subte.
Un rostro en el papel.
Y unas pocas palabras.
�Rodolfo Walsh,
Presente!
 
Claudio Dapice

 

 

 

 

 
 
la buena memoria
sabe cuanto hay que saber
pudo salvarse
del universal estrago
 
princesa de la sangre
entregada a todos sus diablos
 
a intervalos regulares
recorre todav�a
las esquinas que cruzo
 
la ciudad misma
el rostro de mi padre
la luna m�s redonda
 
reconoce
el vino la sal
antiguos sitios de frescura
 
con espeso desaliento
los fantasmas
cuyas sombras
atormentan
 
Susana Santamarina
 
 

 

 

 
 
Profundidad de campo

 

 

La vimos hermosa, distinta. Ten�a una musculosa roja y un pantal�n de jogging negro. Y zapatillas. Llevaba una bincha negra en la cabeza y atr�s el pelo recogido. Estaba con un grupo de quince o veinte personas, todos tocando un tambor. El de ella era un tamborcito peque�o, artesanal, precioso. Lo llevaba colgado de la cintura, con una tira de bolso. Tocaba muy concentrada, mirando al que parec�a dirigirlos a todos con una especie de cencerro y un palito. Estaba tan atenta a las indicaciones del rubio director, que en ning�n momento se percat� de nuestra presencia, unos metros m�s atr�s. De repente vimos c�mo detr�s de ella se acerc� un pibe, morocho y flaquito, que ten�a una c�mara de video en la mano. Ella lo vio s�lo cuando �l le toco el hombro, suave, y la recibi� con una sonrisa enorme. En la cara de ella el mundo pareci� detenerse de golpe. Toda la concentraci�n, el tambor, el director, los compa�eros de danza y comp�s, la gente alrededor marchando... Todo, absolutamente todo, se detuvo en sus ojos cuando se dio vuelta y vio al muchacho que le hab�a tocado el hombro. No reaccionaba. �l parec�a hablarle, aunque no lo ve�amos bien, porque estaba de espaldas a nosotros. Ella, en cambio, estaba de frente a nosotros, pero era imposible que nos viera. Tambi�n nosotros hab�amos desaparecido en el hurac�n �se que pas� por su cabeza, por su alma, por su coraz�n. �l parec�a hablarle y sonre�rle, porque la primera reacci�n de ella, despu�s de un lapso de tiempo que pareci� durar siglos, fue sonre�r de una manera que jam�s le hab�amos visto, sonre�r con toda la cara, con todo el cuerpo. Hasta con las manos sonri�, y despu�s lo abraz� fuerte, como si fuera la �ltima vez que lo viera. Qui�n sabe, a lo mejor ella pensar�a que era la �ltima vez. O tal vez lo abraz� como si lo viera despu�s de mucho tiempo, y como si en ese mucho tiempo ella hubiera pensado que �l estaba lejos o muerto o que ya no lo ver�a nunca m�s. S�, lo abraz� como se abraza a alguien a quien uno crey� que ya no iba a volver a ver. As�. Y cuando lo abraz�, y �l a ella, con una fuerza de viento que levanta �rboles, con unas ganas de retenerse mutuamente all� para siempre, vimos c�mo le corr�an las l�grimas a chorros por las mejillas. Vimos su coraz�n desnudo, y nos sentimos intimidados. Sentimos que est�bamos invadi�ndola, porque vimos algo que supon�amos que ella jam�s hubiera querido mostrarnos. Sentimos todo el amor que hab�a entre ellos. Y el dolor de ella. Sentimos con ella c�mo se le escurr�a ese amor por los dedos, porque �l no se iba a quedar, y ella ya lo sab�a. Despu�s vimos un beso r�pido de �l, que se lo solt� sobre los labios como una flor. Se lo apoy� como un adi�s en la boca para distraerla, para irse sin causarle todav�a m�s dolor. Para no llevarse tanto �l, porque era demasiado todo eso que ella le daba. Vimos todo lo demasiado que era eso para �l. Y despu�s �l y�ndose por donde hab�a llegado, viniendo hacia nosotros, pero con la cara vuelta hacia ella, y ella de frente, con el tambor colgando, y la cabeza mirando hacia atr�s, sigui�ndolo hasta perderlo de vista, con la cara ba�ada, con los ojos enormes y la boca semiabierta, como un pimpollo que se acaba de acordar de florecer. Y despu�s �l, ya sin mirarla, ya de frente a nosotros, siguiendo el rumbo de sus pies, y sus ojos grand�simos nadando en aguas, y su cara de congoja y de dolor y de un amor tal vez demasiado grande. Y ella sin dejar de mirarlo, con el llanto asomado a todos los poros de la piel, y un brazo amigo tom�ndola desde un costado, volvi�ndola en s�, volvi�ndola al ritmo del tambor, a la marcha.   

 

Amalia Van Aken

 

 

PARA ALGUIEN

Para alguien que piensa

escribo esta lumbre de versos

para alguien que sue�a

suelto esta bandada de p�jaros.

Para alguien que todav�a espera

los gritos libertarios

la inercia fecunda

de los que avanzan por el mundo.

Yo no soy el desertor

a la hora de los derumbes

de este tiempo que nos sumerge

en las tinieblas espesas

desde donde saldremos

con el polvo de las banderas

y el fuego de la vida.

 

                      Carlos Splausky

 

 

Un poco

 

Vin� y escrib� un poco

Como estaba solo, y cuando uno esta solo tiende a buscar compa��a

Escrib� otro poco

 

Me fui

 

(pens� un poco...)

 

Cuando volv� escrib� otro poco y otro poco y otro poco

Otro poco y otro poco y otro poco y otro poco

 

Ya eran varios pero siempre se me ocurr�a otro poco m�s,

Sobre todo cuando le�a.

Entonces fui agregando, poco a poco, otro poco m�s y otro poco m�s y otro poco m�s y otro poco m�s y otro poco m�s.

 

Cuando me di cuenta, me di cuenta de que esos pocos formaban algo m�s

Me preguntaba si ellos se habr�an dado cuenta

Pero cuando los ve�a as�, formados de a poco a poco

Vi que eran como nosotros, y que cualquiera de nosotros

Tambi�n se sent�a un poco aislado

 

Jer�nimo Alberto

 

 

 

 

ESTOS POETAS, QUE PEDAZO DE POETAS

 

 

 

 

Atalaya

Una religi�n que te dice que s�lo hay que mirar hacia arriba
y que en la vida terrenal todo es bajeza y ruindad
que no debe ser mirado con atenci�n
es la mejor garant�a para que tropieces a cada paso
y te rompas los dientes y el alma
contra las piedras rotundamente terrenales.
 
Roque Dalton

 

 

 

 

NOTA SOBRE LA CONSTRUCCI�N DE LAS MASAS
 
 
Alguna gente es joven y nada m�s
alguna gente es vieja y nada m�s.
Y alguna gente est� en el medio
s�lo en el medio.
Y si las moscas usaran ropa
y todos los edificios ardieran en fuego dorado,
si el cielo se sacudiera como en la danza del vientre
y todas las bombas at�micas empezaran a  gritar,
alguna gente ser�a joven y nada m�s
y alguna gente ser�a vieja y nada m�s
y el resto ser�a lo mismo, el resto ser�a lo mismo.
 
Los pocos diferentes
son eliminados bastante r�pido
por la polic�a, por sus madres, sus
hermanos, y otros
por s� mismos.
Lo que queda es lo que ves
es duro.-
 
 
                                                    CHARLES BUKOWSKI

 

 

 

 

"si mi poes�a no sirve para cambiar la sociedad
no sirve para nada"

Uno mas uno humanidad
 

III

 

el hijo del poeta surrealista

remont� clandestinamente un barrilete

viendo a un alba�il leer a kant en el tranv�a

 

y cuando vi que el padre del ministro se transformaba

     en iguana

recuerdo que se organiz� un campeonato de ajedrez en

     una villa miseria

 

as� empezaron las cosas

fue cuando las gallinas todav�a empollaban huevos

 

ahora

a los almaceneros se les ocurri� estudiar taquigraf�a y

      bailes cl�sicos

 

no creo que aguantemos mucho tiempo.

 

 

Roberto Jorge Santoro fue secuestrado por elementos del terrorismo de Estado el 1� de junio de 1977, quienes se lo llevaron ilegalmente de su lugar de trabajo: la Escuela Nacional de Educaci�n T�cnica N� 25. Hasta hoy se encuentra desaparecido. Una plaza de Buenos Aires, en Avenida Forest y Teodoro Garc�a, lleva su nombre.

 

 

 

 

DECLARACI�N JURADA

No es solamente la luna ni el roc�o ni la luz celeste de los p�jaros, puede tambi�n ser una alpargata vieja, toda agujereada, toda casi muerta despu�s de andar f�bricas, andamios o duros y calientes caminos de noviembre. No, no necesariamente todo lo po�tico debe ser bello.

Yo he visto horribles chicos grises como la tierra comiendo tierra, yo los he visto ah�, con sus andrajos y su mugre, reptando, y los he tocado, acariciando su piel y convertido en �ngeles, en mariposas, en viento de septiembre. Porque todo antes de ser poes�a debe pasar por mi coraz�n, darlo vuelta con el grito para arriba, colocarlo para el alba, cara al cielo. Todo debe pasar por mi sangre, por mis huesos, por mi respiraci�n, por el coraz�n de mi sangre.

Pues yo soy un poeta no un hacedor de versos bonitos. Yo soy un poeta que ama a los que no tienen amor ni pan, a los que se van sin haber llegado, a los que a veces sonr�en, a los que a veces sue�an, a los que a veces les crece un fusil en las manos y salen a morir por la vida.

En suma: yo he sido, soy y ser� un poeta revolucionario.

Sobre mi tumba ver�n florecer un pu�o.

 

Dardo Dorronzoro

�Dentro de Dardo hab�a un universo construido d�a tras d�a, a�o tras a�o, un universo alimentado y enriquecido con la magia de la fantas�a que le hac�a so�ar con un mundo en donde no hubiera miseria, ni chicos tristes, ni hombres cazadores de hombres� (Por Nelly Adela de Dorronzoro).y

 

 
 
Padre, decidme qu�
le han hecho al r�o
que ya no canta.
Resbala como un barbo
muerto bajo un palmo
de espuma blanca.

Padre, que el r�o ya no es el r�o.
Padre, antes de que llegue el verano
esconded todo lo que est� vivo.

Padre, decidme qu�
le han hecho al bosque
que ya no hay �rboles.
En invierno no tendremos fuego
ni en verano sitio donde resguardarnos.

Padre, que el bosque ya no es el bosque.
Padre, antes de que oscurezca
llenad de vida la despensa.

Sin le�a y sin peces, padre
tendremos que quemar la barca,
labrar el trigo entre las ruinas, padre,
y cerrar con tres cerrojos la casa
y dec�a usted...

Padre, si no hay pinos
no habr� pi�ones,
ni gusanos, ni p�jaros.

Padre, donde no hay flores
no se dan las abejas,
ni la cera, ni la miel.

Padre, que el campo ya no es el campo.
Padre, ma�ana del cielo llover� sangre.
El viento lo canta llorando.

Padre, ya est�n aqu�...
Monstruos de carne
con gusanos de hierro.

Padre, no, no teng�is miedo,
y decid que no,
que yo os espero.

Padre, que est�n matando la tierra.
Padre, dejad de llorar
que nos han declarado la guerra.

 

Joan Manuel Serrat 

 

 

Y a�n me atrevo a amar

el sonido de la luz en una hora muerta,

el color del tiempo en un muro abandonado.

 

En mi mirada lo he perdido todo.

Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.

 

Alejandra Pizarnik

 

 

 

algunos nuestros y tambi�n de otros

 

 

 

 

 

No quisieron

 

 (M�sica original: Rolando de Marco

 Letra: Rub�n Garrido)

 

No quisieron lavarse;

no quisieron callarse;

nos tomaron los cuerpos

y as� vuelven de entre los muertos.

No pudimos taparlos,

ni en cajones dejarlos;

ya no hab�a lugares

para esconder suciedades.

 

Traen perfume de tiempo

como su testamento

van mostrando su antojo

buscan la ausencia de nuestros ojos.

Sienten nuestro abandono

esa mueca sin tono

vienen desde horas viejas

roca y galope en la queja.

 

           

Una llama en el hielo

como agua en desierto

son una voz de aliento

mano abierta, convencimiento.

Son desgarro y deseo

son dolores de invierno

pedacitos de cielo

adjetivos del misterio.

 

 

 Y salieron de improviso a la ciudad

flores grises, despintadas, sin edad.

Son los hijos que criamos, ah� est�n

sin abrigo, sin caricias y sin pan.

 

Ellos vuelven.

Cansados, gastados

pero ellos vuelven.

Confiados, probados,

as� ellos vuelven

Caminan la historia

y siempre vuelven.

Siempre vuelven.

 

Pitan colillas en la parada

los apurados encienden tiran

el cigarrillo por la mitad

pitan colillas en la parada

fuman el humo de los dem�s.

 

�C�mo se sale joven de un mundo viejo?

�C�mo se aprende un tiempo que a�n no lleg�?

�C�mo se rompe el molde de esta milonga?

�C�mo se escribe un d�a de rebeli�n?

 

El tren los lleva gratis de a ratos

consiguen ropa del roperito

y en los galpones van a morfar

El tren los lleva gratis de a ratos

juntan las voces para gritar.

 

�C�mo se rompe el molde de esta milonga?

�C�mo se escribe un d�a de rebeli�n?

�C�mo tener hermano una esperanza?

�C�mo de pronto un hombre nace canci�n?                                                       

 

En el abrazo del compa�ero

todos los sue�os est�n presentes

otro futuro es realidad.

En el abrazo por siempre es joven

dice Dar�o quien va a luchar.

 

N�stor Ventaja

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

PREGON DEL 26

(Texto de barricada para ser empu�ado en cualquier piquete en cualquier ruta en cualquier marcha)

El puente es nuestro

I

Venimos esta noche
armados /retumbe de palos/
de m�sica, canciones, de palabras,
enarbolando las banderas
de la libertad y el sue�o
el teatro y la poes�a.

Como pregoneros de la memoria,
como militantes de la justicia
artistas el cambio social.

Como protagonistas de la historia
�de nuestra historia!
venimos a decir quienes somos
que pas� en el Puente Pueyrred�n
en la Avenida Pav�n
en la estaci�n Avellaneda.

�Qu� pas� otra vez Pa�s
cada vez que el pueblo
se pone de pie
y los due�os de todo
desatan el odio?

Venimos esta noche
a decir que estamos vivos,
que Dar�o y Maxi
alumbran futuro en nuestros ojos
porque su abrazo de luz
/rodilla en tierra, mano extendida/
contra toda soledad, contra toda muerte
contiene el amor
y la solidaridad necesarios
para construir un mundo nuevo.

II

26 de junio de 2002
La historia se acelera.
caen los presidentes y crece
el hambre, la miseria, la organizaci�n popular.

26 de junio de 2002
Los accesos a la deforme
cabeza de la naci�n
est�n sitiados.
- Si cortan el puente va a ser una guerra �
Anticiparon con siniestra claridad
ministros surgidos de un revoleo de manos,
un manot�n de ahogado
de la clase en el poder
para sostener el sistema.
- Los pobres estamos obligados a elegir
entre una muerte silenciosa
y luchar por su dignidad.-

26 de junio de 2002
Somos miles y miles.
Las columnas desbordan
el suburbio profundo.

EL PUENTE ES NUESTRO!!!

(las may�sculas revelan
la potencia
desgarradora del grito
que de inmediato
se hace canto, repique,
estribillo en las voces)

Avenida Injusticia

III

La avenida recibe el paso, el inquietante peso
de la multitud en ardida retirada

(un audio radial mezcla insultos
carreras desesperadas, alaridos
junto al hosco roncar de los gatillos)

la represi�n se convierte
en desigual combate.
De un lado los pueblos
rebeldes del sur,
con sus do�as, sus viejos,
sus chicos, sus mates,
sus ollas, sus palos.

Del otro las polic�as
provincial y federal,
prefectura y gendarmer�a,
actuando como ej�rcitos de ocupaci�n
en un pa�s enemigo.

 

IV

- Hay que caminar al paso del mas lento �
dicen en la asamblea
pero las fuerzas de seguridad
�Seguridad?
convidan palos, gases, balas.

Entonces los pibes, los desheredados y gloriosos pibes
tienen que aguantar la primera carga
a pura pedrada, poniendo el pecho.

�Habr� madres de gendarmes entre la multitud?
�El padre o el hermano de alg�n prefecto?
�Sobrinos, primos, t�os,
hijos o nietos de los polic�as?

V

La fuerza invasora,
irrespetando cada derecho,
a diez, quince, veinte
cuadras del puente tira
contra todo lo que se mueve,
contra todo lo que tenga
perfume a pobre.

Postas rojas en las itakas.
Postas rojas y una bala de plomo
en el pecho de Maxi
perdigones en las piernas de Aurora
en la espalda de Sebasti�n
en la pantorrilla de Marcial
en el cuero cabelludo de Mariano

VI

�No responden
acaso a un plan?
�Act�an espont�neamente?
�No se comunica
el asesino Franchotti con la SIDE,
servicio de inteligencia dependiente
en forma directa
de la Presidencia de la Naci�n
en la propia Avenida
entre tiro y tiro?

Entonces porqu� el juicio
por los asesinatos de Dar�o y Maxi,
por la masacre de Avellaneda,
abarca apenas a dos
imputados por homicidio
y a seis por encubrimiento?

�D�nde est�n los que concibieron,
planificaron y ordenaron
el operativo conjunto?
�C�mo se los desatornilla
de sus sillones oficiales?

�CON QUE JUSTICIA?

 

 

Estaci�n Dar�o y Maxi
(ex Avellaneda)

 

VII

Ac� se caen
todas las mentiras!
Hasta aca llegamos con la farsa!
Que fue una pelea entre piqueteros!
Que se mataron entre ellos!
Que hab�a un complot contra la democracia!
democracia ...

�Pod�an no saber
que estaban mintiendo descaradamente?
Duhalde, Sola, Alvarez.
�Pod�an?
�Pueden?

VIII

Por una vez entre tantas
y tantas en la historia
cientos de fotos, filmaciones, testimonios
fueron capaces de desvestir
la versi�n oficial.

Los enfrentamientos, los suicidios,

 los intentos de fuga,
y tantas otras falacias
quedaron a la vista como lo que son
simples asesinatos, groseros fusilamientos,
zarpazos desgarradores
con los que el poder se rasca la espalda.                                                           
Flor MTD Lan�s

IX

En esta estaci�n                                                                                                        
rebautizada por el pueblo.                                                                                        

En esta estaci�n
la polic�a de Duhalde
ejecut� la orden de frenar
la protesta social a cualquier costo.

En esta estaci�n postas de plomo
ti�ieron de sangre una bandera
y sin saberlo dibujaron
por siempre y para siempre
a cielo abierto
la mirada esperanzada
y so�adora de Maxi
la risa triunfante de Dario.

 

N�stor Ventaja

 

 

 

 

 

Poema a los vientos: Dar�o Santill�n

 

�Con qu� lenguaje, con qu� voz, 
con qu� nuevas palabras decir en este d�a,
en este pan sin plenilunio, he muerto?
�C�mo contar que yo ten�a
amigos, hembras y ma�anas,
pies que marchaban junto a todos,
ni�os que nunca crecer�an?
Aqu� ca�,
aqu� estuvo mi sangre,
�ste soy yo,
no tengo nombre ahora,
mis manos son las manos que arrojaron las piedras,
peque�as, victoriosas, necesarias, urgentes.
Aqu� ca�,
aqu� el �ngel kosteki me encendi� la mirada,
me dijo vamos, oigo
antiguas voces que nos llaman ahora.
No es tiempo de morirse compa�ero,
a�n hay mucho,
pero mucho,
much�simo que hacer.

 

CLAUDIO D'APICE
 
 
 

HOMENAJE

 

 

Camino por la estaci�n

la recorro palmo a palmo

el viento guarda

tu voz en cada rinc�n

� PAREN    PAREN!

al lado de un compa�ero

tu cuerpo cae

callaron tu grito

�callaron tu grito, Dar�o?

�ni muerto me detendr�n�

No hay bala, ni mentira que calle

el grito de aquella tarde.

No me hace falta buscarte

est�s, en cada rinc�n

te veo, con esa mano grande

�PAREN  PAREN!

al lado de todo un pueblo

�ni muerto me detendr�n�

�Dar�o Santill�n Presente!

 

           es nuestro grito Compa�ero.

 

                                Rosana
 

INAUSENCIA

 

 

Corre una serpiente de gotas salinas

desde la cuenca hasta el abismo

precipitado de mis ojos.

 

 Nadie espera

tras tu puerta

el silencio reina

s�lo, casi, apenas,

en apariencia.

 

 Retumba un eco de tu voz

en tantas voces

y sos ma�ana

                               hoy en cada acto.

 

N�stor Ventaja

 

 

II

Porque dur� lo que dura un crimen

 

(ese lujo de un ego�smo terrible)

 

en paisajes sin tino

en un ojo ronco gigante

 

con la fe de un pu�o apretado

                                    la palabra

 

Leticia Hernando

 

 

  

 

Lugar de vigilia

 

Soy de ac�, que no s� si es abajo, no s� si es arriba.

 

rescatando soles que nos robaran.

 

De esta vereda de un mundo partido,

donde el aire suspira voces de canto y grito,

m�sica en vientos aromados del �cido

 y dulce del sudor de las flores.

 

Soy de ac�, de este lado, usted me entiende.

 

Amado territorio de difusa geograf�a sin mapas,

de inviolables fronteras �ticas,

demarcadas por r�os de trabajo y m�sica,

memorias de sangre y paciencia.

 

(Reinventando br�julas,

confluyen sures diversos en un mismo norte)

 

Soy de ac�,

del lado de afuera de un mundo ajenado,

del margen de adentro de la vida misma;

De esta orilla donde navegan sue�os proletarios,

escoltados por peces rojos, �tan rojos!

(como el amor, el orgullo y el coraje).

 

De ac�,

que no s� si es abajo de una tierra

que horadaremos a pu�etazos volc�nicos,

ernesteados de nosotros mismos.

 

Y no s� si es arriba de un cielo que,

tal vez con las alas rasgadas,

un d�a lluvioso de risas, tomaremos por asalto.

 

Sue�os en vigilia.

 

Esteliano Orgen

 

 

el pregunt�n descolocado

a L. Lamborghini

el tipo pregunt� por los p�jaros despose�dos
por las patas de los p�jaros
que se lavan en la fuente.

pregunt� por los p�jaros hambrientos
por el pico de esos p�jaros
gritando 'no pasar�n' en esta naci�n piquetera.

por los p�jaros po�ticos
por la lengua de esos p�jaros
escribiendo papeles sin fe ni sudor.

el tipo pregunt� por los p�jaros
por el vuelo de esos p�jaros
pichones que se embolsan la cara
para escuchar la voz de Dios.

pregunt� por los p�jaros
por los ojos de esos p�jaros
al ver la �ntima luz de una ni�a
vejada por el patr�n.

por los p�jaros
por las alas de esos p�jaros
cuando sangra el ano de un ni�o
violado por la respetuosa santidad.

el tipo pregunt� por los p�jaros
y se fue volando.

Aldo Novelli

 

oscurantismo

hubo un tiempo
en que los p�jaros dejaron de volar.

fue un tiempo feroz.

algunos iniciaron una guerra sucia
otros se amaron por �ltima vez.

en esos d�as aciagos
escrib� furioso
el primer poema
para el resto del mundo.

 

Aldo Novelli

 

 

 

Fierros

 

Una piel provoca el choque del universo

consigo mismo. Hasta donde da

el universo del deseo, m�s grande

que el universo. Pero yo,

viendo la piel que contin�a

a mi hijo, todo lo que se diga, pienso,

es humo y no hay hoguera. Hay

lo que ardi� en un instante, hay

agujeros con fierros que

tienen mirada de p�jaro.

 

Juan Gelman 

El juego en que andamos  


Si me dieran a elegir, yo elegir�a
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegir�a
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegir�a
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aqu� pasa, se�ores,
que me juego la muerte.

 

Juan Gelman  

 

Fugas

 

La velocidad de la palabra no es

la velocidad de la sangre y no s�

qui�n traiciona a qui�n. �C�mo

se encima el horizonte

a la palabra cu�ndo, a su

cortejo de esperas que todo cambiar�n?

La noche cae y se consuela,

pero caer no es un consuelo para m�.

Estoy parado en el espanto

mientras cantan los rostros del d�a y

no s� qui�n miente, ellos o yo. Al fondo pasa

el animal que huye

a gran velocidad.

 

Juan Gelman 

 

 

 

 

Manos

 

�Qui�n le planchaba las camisas

al primer ministro?

Espejo de la ciudad

orgullo de la ma�ana

paloma del ministerio,

las camisas del primer  ministro.

 

�Qui�n retiraba las botellas vac�as

y entornaba las puertas

para que alguien durmiera

en una oscura casa

sin recuerdo?

 

�Qui�n le alcanzaba un mate al delincuente

en la tarde anterior

a su captura?

 

�Qui�n levantaba el pan de las veredas

para llevarlo junto a la ventana?

 

En las auroras tiernas de los partos

�en un cuarto las luces todav�a encendidas�

�qui�n llamaba a ls puertas amigas

y levantaba al aire las fogatas?

 

Manos de amor, calladas, ignoradas.

Manos de amor que acercan

el pa�uelo a la l�grima

la rosa hasta la arena

el vaso hasta la sed

la caricia al olvido.

 

�Qui�n le planchaba las camisas

al primer ministro?

La ma�ana que cay� definitivamente

su gabinete

la sonrisa colgaba arriba,

triste derrotada

pero su pecho luc�a

la camisa

mejor planchada del mundo.

 

 

///

Qui�n puso al perro ciego

por el buen horizonte,

qui�n encendi� la l�mpara,

qui�n dej� la ventana

entreabierta y un rumbo

para el paso

de alguien que nadie supo?

 

Detr�s del rostro duro del boxeador,

m�s all� del marino

detr�s del sabio estricto,

m�s all� del encaje de la actriz victoriosa,

al lado del vencido,

al lado del triunfante,

del estr�pito,

del silencio

hab�a manos, manos,

manos.

 

Manos sin sombra

manos sin estela

borr�ndose a s� mismas

sin cobrar

sin pedir.

Manos que nadie ve.

 

Luis Oscar "Lucho" Natiello ())

de "Estrella de Lim�n"1959de "Estrella de Lim�n"1959

 

 

Sobre la Vida

 

 

 No es chacota la vida.
La tomar�s en serio,
como lo hace la ardilla, por ejemplo,
sin esperar ayuda ni de aqu� ni de all�.
Tu m�s serio quehacer ser� vivir

No es chacota la vida.

La tomar�s en serio,
pero enserio a tal punto
que, puesto contra un muro, por ejemplo,
con las manos atadas,
o en un laboratorio,
de guardapolvo blanco y con grandes anteojos,
t� morir�s por que vivan los hombres,
aun aquellos hombres
cuyo rostro ni siquiera conoces.
Y morir�s sabiendo, ya sin ninguna duda,
que nada es m�s hermoso, m�s cierto que la vida.
La tomar�s en serio,
que a los setenta a�os, por ejemplo,

plantar�s olivares,
no para que les queden a tus hijos,
sino porque, aunque temas a la muerte,
ya no creer�s en ella,
puesto que en tu balanza
la vida habr� pesado mucho m�s.

Nazim Hikmet

VIEJO BERTO 

Ah� pasa el viejo Berto en bicicleta

dos baldes colgados del manubrio

mameluco azul, tristeza y anteojos.

 

Va camino al local

 a seguir dando

una mano a las paredes

una palabra

                     de vida

cuando todo falla

 

 

los bares me dejan

vac�o de sentido

agua muerta en los vasos

besos de alquitr�n

 

 

Dale viejo Berto

descubrime

a trav�s de la ventana

con tu mirada inocente

invitame otra vez

a inventar un sol

con l�grimas y risas

una melod�a

que se silbe barrio a barrio

 

un mundo justo

entre las cuatro

paredes

              del planeta.

 

N�stor Ventaja

 

Don Tito y Yo

 

Y Don Tito era as�, salvo imprevistos

gozador de palabras con efecto;

al juego de las damas, arquitecto;

y al juego de polleras, siempre listo.

 

El barrio lo tildaba de anticristo.

Ateo de la  piel  al intelecto

juzgaba: este circo se halla infecto

de m�sticas insanas que resisto.

 

Embalsamado, sentado en una silla,

apenas se muri� por un ratito.

Hoy parece Jes�s en zapatillas.

 

Aunque ateo, lo ve como a un bendito,

de este barrio, la gente m�s sencilla.

Se muri� pero vive, as� es Don Tito.

 

Mi angustia que es profunda, 

no es amarga,

pues vinieron los pibes de la villa

con un cartel escrito en bastardilla:

�Viva Don Tito!; biba, con b larga.

 

 

Lucho Natiello

 

 

La Ca�ada

 

La pala choca con la tierra

rebota, se dobla, se retuerce

insiste y de nuevo otra piedra, otro cascote

 

la mano no es experta,

sabe m�s de cuerdas y de poemas;

otra mano la gu�a, le acerca como

arrebatar su rabia a los terrones

hacer nacer los brotes en el barro

 

intenta luego un torpe guiso sin certezas

y otra mano con firmeza delicada

indica como con la nada disponible

armar sabor  y consistencia  para tantos

                  sue�os en presente, construidos

                    en la marcha, en la ruta de los d�as

las manos intercambian sus saberes

engendran dignidad al compartir

 

las manos saben poner el pecho.

 

N�stor Ventaja  

 

 

Yo y Don Tito

 

Estaba de la nuca el pobre viejo,

sin futuro, sin guita, sin ternura,

ni por PAMI ten�a cobertura;

por su pecho trepaban los cangrejos.

 

Nada qued� de aquel rubio pendejo,

que de Adonis luc�a la figura;

ahora, solo, estalla en conjeturas

y espera de Don Tito alg�n consejo.

 

�Es inmortal la muerte?, se consulta;

�por qu� en el mundo abunda la miseria?

si existe Dios �por    qu� se nos oculta?

 

�Por qu� el odio, el dolor? �por qu� la histeria?

�Se salvar� el amor cobrando multa?

�o ser� el desperdicio de una feria?

 

Pero nadie me responde al fin del d�a

mis  vecinos est�n en la pavada,

la conciencia se encuentra en agon�a.

 

Por fin llega Don Tito en un tranv�a

y le grita con una carcajada:

�Vamos, che viejo Scondras, todav�a!

 

Lucho Natielo

Nuestros brazos son ramas que se cargan de frutas

y que nuestro enemigo sacude d�a y noche, golpe�ndonos

y para despojarnos m�s facilmente, m�s tranquilamente,

ya no encadena m�s, querida, nuestros pies

sino la ra�z misma de nuestro pensamiento.

 

Nazim Hikmet

 

 

 

 

PARA NO OLVIDAR EL CORDOBAZO
CANTO A TOSCO

S�, Tosco, si, Agust�n,
como hace la madera
con la tenacidad
de la flor que no cesa;
de ese modo Agust�n
Tosco,
como la tierra
de donde el cordobazo
alz� su polvareda.

Como ese grito crudo
que sale de los gremios,
de los talleres grises
y las Villas Miseria:
as�, Agust�n Tumulto,
de esa manera entera,
avanzamos contigo
y con la clase obrera. . .

Nadie sabe en qu� aire
te volviste bandera
transparente, Agust�n,
sangre de sangre nuestra,
cordobamente hermano,
para que el d�a vuelva:
contigo en cada nido,
en cada campanario
y el mot�n de palomas
que de tu sangre vuela.

Nadie se ha detenido,
nadie ha dicho: me rindo;
a cada santo y se�a
tu multitud regresa.

Con los pu�os al aire
hacia la vida nueva
y tu overol azul
de Patria en Primavera.

 Armando Tejada G�mez

 

HUACO

Yo soy el coraquenque ciego
que mira por la lente de una llaga,
y que atado est� al Globo,
como a un huaco estupendo que girara.

Yo soy el llama, a quien tan s�lo alcanza
la necedad hostil a trasquilar
volutas de clar�n,
volutas de clar�n brillantes de asco
y bronceadas de un viejo yarav�.

Soy el pich�n de c�ndor desplumado
por latino arcabuz;
y a flor de humanidad floto en los Andes,
como un perenne L�zaro de luz.
Yo soy la gracia incaica que se roe
en �ureos coricanchas bautizados
de fosfatos de error y de cicuta.
A veces en mis piedras se encabritan
los nervios rotos de un extinto puma.

Un fermento de Sol:
�levadura de sombra y coraz�n!"

 

C�sar Vallejo

 

 

En las mejillas turbulentas del d�a

el rubor rojo del sol en retirada

oscurece el ce�o, envejece el verde

joven en las hojas tiernas

pinta con tinta china los barrotes

va quebrando, los rayos dispersos

en la desigualdad de la tierra.

 

Es noche en los barrios o en la ruta

no reina la impersonalidad de luces fluorescentes

las sombras dibujan los perfiles

resaltan una aguile�a/ una postura insumisa/ un grito seco

 

Los ojos se esfuerzan en penetrar

el adentro/el afuera

un mate manco amarga las entra�as

recalienta el invierno, la forja

de un vasto itinerario compartido.

 

�Existe o no existe? �Es la noche el reflejo

en negativo del d�a? �O es la posibilidad

de otro d�a, de un sol armado con luces solidarias?

 

Es noche, lo sabemos.

El d�a baja la persiana a sus negocios.

La tiniebla nace virgen, estrella trepada al horizonte

 

Es noche, lo sabemos

El mayor peligro acecha nuestras playas.

La oscuridad

                        est� abierta

 

 

N�stor Ventaja

 

Generaciones y generaciones  

jodidas por la est�tica

cometida con premeditaci�n

dijo el que estaba desde la barricada

haci�ndola

detr�s de.

 

Jodidos y jodiendo a los dem�s

por dorar demasiado la p�ldora

por eso

a no poetizar

ya m�s

lo podrido

est� podrido

lo enfermo

est� enfermo

no digo

no quedar en la puteada

grit� el que estaba desde la

pero s�

que hay que acabar con el miedo

a pegar el cascotazo

dijo pegando el

lanzando un

 

habla

di tu palabra

y si eres poeta

�eso�

ser� poes�a

 

que tu palabra

sea irrupci�n

de lo espont�neo

que lo que digas

diga tu existencia

antes que �tu poes�a�

 

que tu ritmo sea

pulso de la vida

antes que un elemento

de la m�sica

grit�

arrojando otro

pegando

que tu verso

d� la vida

antes que su comentario

 

asoma

asoma

de entre tantas sofisticadas

acumulaciones

dijo asomando el que estaba desde la barricada

asomando

 

libre de la complicidad de �lo po�tico�

asome

tu duro estallido

de palabras

golpeando

rompe el mito

de que has nacido antes que nada

para expresar �lo bello�

para decirlo ante todo

�bellamente�

 

�Comienza a abandonar esos  prejuicios!

 

�COMPRENDE QUE ES IMPORTANTE

QUE TE TEMAN!

 

Grit� el que estaba

Detr�s

Lanzando

Arrojando otro y otro

 

C�mo

No hacerlo entonces

 

en medio de un pa�s

podrido por la injusticia

 

golpea

golpea

en la llaga

libre de la �belleza�

libre de �lo po�tico�

y golpea

grit� asomando detr�s de

desde la

 

y que �se sea tu gesto

y que tu palabra sea

tu gesto

 

Le�nidas Lamborghini

De El Solicitante Descolocado

Libros de Tierra Firme

Edici�n original 1971i

 

 

 

 

 

      Libres del Sur. Colectivo de cultural y acción popular. Pavón 1625 Avellaneda
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