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| Compa�ero Manuel
Suarez Presente! |
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A dos meses.
Manuel Su�rez,
Editor. Por
Jos�
Ernesto Schulman
Ayer
lo vi a Manuel
Unas l�neas
limpias y simples
A
- penas. Un poema de Manuel
Cortemos las
amarras elev�monos a nuestro propio cielo. Fragmento
final de una nota de Manuel
Homenaje al
compa�ero Manuel
Suarez
Entrevista de Nahuel MTD A.
Ver�n
en el Frente Popular Dar�ao Santil�n
Manuel Suarez
con el Ojo
Izquierdo
Texto de Manuel enviado a Indymedia por Pablo Alvarez
Manuel
Suarez, editor[1]
Ten�a,
y la sonrisa lo delataba, la misma confianza en el triunfo de
los de abajo con que toda una generaci�n desaf�o al poder en
los �60 (que se sabe, llegaron hasta los d�as en que la
Triple A inaugur� el Terrorismo de Estado en su versi�n m�s
sistem�tica).La misma confianza que depositaba en los
compa�eros, en todos, no importa qu� partido o fuerza fuera
la que referenciaba al compa�ero. Manuel practicaba
cotidianamente el concepto de partido con que Carlos Marx y
Federico Engels fundaron la tradici�n comunista con el eterno
Manifiesto de 1848: todos los que est�n contra el
capitalismo, todos los que �de uno u otro modo- luchan
contra �l, sin claudicaciones aunque no exento de errores,
somos parte de la misma parte, del mismo partido, somos
compa�eros.
Aunque
somos casi de la misma generaci�n, aunque los dos nacimos en
la provincia de Santa Fe y militamos en este gran partido
anticapitalista durante los �60 largos, aunque recibimos una
parte del plomo con que el Poder castig� nuestros sue�os de
libertad (ahora pienso en Louise Michell, la hero�na de la
Comuna de Par�s que enfrent� el Tribunal Militar con estas
palabras: he
participado libre y concientemente en la Comuna; a los que
luchan por la libertad ustedes le pagan con plomo y vengo a
reclamar el pedazo de plomo que me corresponde...),
no lo conoc� hasta finales de los �90.
Yo andaba por Santa Fe, el por Rosario; yo militaba en
la Fede y �l en el Comando Guevara; yo pas� por Coronda y la
Cuarta y al quedar en �libertad� (�) me mud� a Rosario y
�l, que hab�a conocido todo eso ya en la anterior dictadura
(la de Ongan�a, Levingston y Lanusse, la que hoy parece casi
blanda al lado de la de Videla pero que mataba y torturaba
compa�eros sin asco) se vi� forzado a exilarse en M�xico.
As�
que cuando lo conoc�, lo conoc� editor.
Pero no empresario editor, militante editor, corrector
de textos editor, tip�grafo editor, cargador de bultos de
papel editor, propagandista oral de los libros editor. Como
dije antes, militante editor. Todav�a est� por estimarse
cu�ntos libros ha editado Manuel entre Rosario y Buenos
Aires, entre Arroyito y Avellaneda (nunca entre Fisherton y
Palermo), y deben ser muchisimos. Dice Fidel que �sta es una
batalla de ideas, y agrego yo: pero las ideas que no se
difunden no participan en esta batalla y ese era uno de los
roles que Manuel asumi� en los �90: demostrar que se pueden
editar libros de pensamiento cr�tico, b�sicamente de
marxismo en todas sus interpretaciones y tendencias, que la
misma concepci�n de partido aplicaba a su labor editorial.
El listado de los autores que edit� dar� cuenta de
ese pluralismo que nunca fue eclecticismo ni oportunismo. Y
ser�a bueno, que todos ellos rindieran uno de los mejores
homenajes, que imagino, se podr�a hacer a Manuel (hay muchos
modos y todos buenos, no quiero demonizar ninguno): una gran
feria del libro de izquierda, con todos los que �l edito y
los nuevos porque si algo no querr�a Manuel es que nadie se
congele.
Sab�a
decir que sus libros eran economicos pero dignos, toda una
definici�n: productos esteticamente bellos, lo mejor posible
editados y presentados pero nunca lujosos, de esos que
derrochan satines y brillos en las tapas o apelan a tipos de
letra super grandes para disimular la brevedad del texto que
esconde la brevedad del pensamiento. Los libros de Manuel,
digo los que �l edito y los que �l escribi� no eran as�
sino todo lo contrario: s�lidos, coherentes, defendiendo
ideas y principios m�s all� de las coincidencias o
disidencias que se podr� encontrar en una labor comparativa
de su obra (de nuevo, la suya y la editada)
En
la contratapa de uno de los libros que Manuel me edit� dice
el Obispo Metodista Federico Pagura, refiri�ndose a Tito
Mart�n, que su vida mostraba �que al menos hab�a en esta
tierra un hombre nuevo, de esos que so�aban el Che y el
Obispo Angelelli; y que si hab�a uno, �por qu� no so�ar
que alg�n d�a, todos los hombres ser�n como Tito?�, digo,
como Manuel. �Y si despu�s de tantas b�squedas y extrav�os
comprendi�ramos que el Socialismo no es otra cosa que un
mundo de hombres nuevos; un mundo donde todos los hombres
ser�n como Manuel, como Tito, como el Che o como Rodolfo
Walsh?. �No ser�n estos hombres nuevos realmente existentes
su mejor programa y atractivo?. A
lo mejor s�, y entonces como el Cid Campeador, que
atemorizaba y derrotaba moros a�n despu�s de muerto, Manuel
seguir� gan�ndole batallas a Galtieri y a Mart�nez de Hoz,
a Carlos Menem y a Cavallo, a Chacho Alvarez y la Cristina;
seguir� gan�ndoles batallas a la muerte y entonces volver�
en una plaza para los ni�os, o en una imprenta o una
librer�a para los que tienen algo que decir, o se har�
ametralladora para los milicianos de Colombia o los que
defienden la Revoluci�n en Cuba.
Y
estar� bien, porque todo eso era Manuel.
Plaza, imprenta, fusil; disfrute, pensamiento cr�tico,
militancia. Manuel Suarez, editor.
Militante
editor.
Jos�
Ernesto Schulman
Miembro
del Comit� Central del Partido Comunista y director de su
Escuela Nacional de Cuadros. Historiador y educador popular.
Setiembre
de 2005
Palabras que hubiera querido decir en el homenaje a Manuel
realizado en Libres del Sur el viernes 30 de setiembre de
2005, pero la emoci�n me lo impidi�.
Ayer
lo vi a Manuel
con
el Che
a
los abrazos
los
muy canallas
se
consolaban
por
el 4 a 0 en contra
contra
el Santo
y
en voz baja
conspiraban
Unas
l�neas limpias y simples
Manuel Suarez compa�ero
para decir: tu palabra
es la nuestra.
Vamos a seguir
escuchando tu palabra.
Tu palabra imprescindible,
tu br�jula palabra
disfruta y lucha con nosotros.
Compa�ero Manuel
Manuel Suarez compa�ero,
un hombre libre del sur,
como en tu brindis de siempre:
�Viva la revoluci�n!
31-8-2005
A
- penas
Cuando
estrellas sin noches ni estelas,
ma�anas
sin mates, tardes mudas de solo absurdos
cataclismos
semejantes, ciertas penan por penarme.
Peleo:
Saco
las v�sceras hacia adentro,
rodeo
el coraz�n enormecido de ganas,
convoco
risas a colgarse de la vida,
zurciendo
a dos manos agujeritos del alma.
Las
penas reclaman su tiempo,
alegan
desaires, suponen olvidos,
llagan
de indiferencias entra�ables,
y
recurrentes barbaries enemigas.
Exhiben
razones de mundos �ntimos y ajenos,
broncan
y brincan en el helado corral de la espera,
y
s� que no fugar�n sin llorar sus culpas.
Deber�
atenderlas.
Pero
despu�s, les digo y digo.
Despu�s.
manuel
marzo
2005
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Soltemos
las amarras... a nuestro propio cielo
En
el Homenaje al compa�ero Manuel Su�rez a un mes de su
inesperada partida se present� la Revista
"Disfrute y Luche" de Libres del Sur. De este
primer n�mero, enteramente dedicado a Manuel, compartimos
hoy un texto, fragmento final de un art�culo suyo, donde el
vuelo poetico de su prosa se complementa con la
lucidez de una mirada siempre encaminada al futuro.

Soltemos
las amarras... Elev�monos a a nuestro propio cielo
La
humanidad s�lo tiene futuro digno si el mismo es solidario.
Ayudemos a forjarlo, construyendo y consolidando una
alternativa aut�noma, para trabajar por una sociedad
socialista realizada por las masas y, si coincidimos en que
el punto que indica la posibilidad de revoluci�n est� dado
por la conjunci�n de los famosos elementos objetivos y
subjetivos; por el encuentro do dos coordenadas que indican
el agotamiento de la posibilidad de las clases dominantes de
subvenir las necesidades del conjunto de la poblaci�n; y, a
su vez, la autoconfianza de estas �ltimas en sus propias
fuerzas plasmada en organizaci�n pol�tica, con peso en la
sociedad, con una teor�a que lo sustente, para todo ello,
la independencia pol�tica, organizativa e ideol�gica es
tan imprescindible como la pasi�n puesta a su servicio.
Soltemos
las amarras que nos tienen sujetos a puertos explotadores y
naveguemos libres de temor, como el velero cantado por
Espronceda; no dudemos en arrojar el lastre de basura
ideol�gica y mixturas plomizas y dejar que el globo que
pudo imaginar Verne nos eleve a nuestro propio cielo;
aflojemos las riendas de nuevos Rocinantes para galopar
teniendo el horizonte solidario y socialista en nuestras
retinas. Con una prevenci�n: entre olas, vientos y recodos,
cuidemos de no perder la ternura que reivindicaba el Che. La
pasi�n, entonces fortalecida, sostendr� la voluntad que
ayude a resistir la avalancha neoliberal, a rebelarse contra
la injusticia y la frivolidad, a modelar una real
alternativa solidaria. No se trata apenas �ni s�lo- de
construir un proyecto pol�tico. Compa�eros: intentamos
alentar una manera de vivir.
P�rrafos
finales del art�culo �Resistencia. Rebeld�a.
Alternativa.� De Manuel Su�rez, en �Socialismo
�Anacronismo o futuro?�, Estela Leonardi Editora,
septiembre de 1993.
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Homenaje
al Compa�ero Manuel Su�rez
Hay
hombres que luchan un d�a y son buenos.
Hay
otros que luchan un a�o, y son mejores.
Hay
quienes luchan muchos a�os,y son muy buenos.
Pero
hay los que luchan toda la vida.
esos
son los imprescindibles.
Bertolt
Brecht
Al
entrar al sal�n, puede verse una bandera colgada al fondo que
dice: �disfrute y luche�. Las paredes del
Centro de Cultura Popular Libres del Sur son de varios
colores, y tambi�n son variadas las inscripciones, frases,
citas, grafittis y consignas que adornan y expresan pol�tica.
Un retrato de Marx, una lanza de tacuara, el rostro del Che
pintado en todo lo grande de una pared, un mueblecito que
muestra y distribuye publicaciones de varias organizaciones
populares, posters con distintas consignas, y siempre, a
cualquier hora, compa�eros y compa�eras de reuni�n y
actividad. Quienes conforman Libres del Sur se definen como un
colectivo de cultura y acci�n popular, y su local, una casa
de 3 pisos sobre la calle Pav�n en el partido de Avellaneda,
es un punto de encuentro de muchas organizaciones y muchos
compa�eros.
Libres del Sur sirve como espacio de reuniones, abierto
a qui�nes lo necesiten, sirve como espacio en el que muchas
organizaciones populares realizan fiestas y distintas
actividades, sirve como espacio de construcci�n de cultura...
sirve. La apuesta es a aportar a todas las instancias de
organizaci�n popular, y el desarrollo de charlas, videos,
talleres, encuentros, actividades art�sticas, muchas, muchas
cosas, demuestran esa apuesta.
En
el primer piso de la casa, vive una pareja de compa�eros que
integran este colectivo. Manuel Indalecio Su�rez, hombre
sencillo y siempre predispuesto, tiene 64 a�os, y una vida de
plena militancia, como la que llevan ahora junto a Estela, su
compa�era de toda la vida. A trav�s de Libres del Sur,
Manuel dedica sus horas a construir otra cultura, a luchar
desde abajo. A trav�s de sus novelas y sus poemas, expresa
los pensamientos y sentimientos que ha ido acumulando y
creando desde sus primeras actividades en el Comando Che
Guevara en Rosario, en sus d�as preso, en el exilio en M�jico,
en sus luchas obreras...
Un
d�a como otros, Manuel recibi� la invitaci�n de contar su
vida. Contar qu� hizo con el pedazo de tiempo que son los
a�os que nos tocan vivir. �S�lo si tambi�n hablo del
futuro�, condicion�. �Siempre me llaman para hablar de
los �70, y yo tambi�n quiero hablar del 2010�. Entre las
varias tareas que realiza cotidianamente, encuentra un rato
para sentarse en la mesa de su casa, preparar unos mates, y
ponerse a contar...
�Mi
nombre es Manuel Indalecio Su�rez, nac� en Rosario provincia
de Santa Fe en 1940, cerca del r�o y muy cerca de la cancha
de Central. Yo fui un cabecita negra, -confiesa lanzando una
risita por lo bajo-. En los a�os 50 mi familia se va a Buenos
Aires en busca trabajo, posibilidades, mejoras, y otras cosas.
Al llegar a Buenos Aires, vamos a parar a un suburbio en Mor�n.�
�Recuerdo
una an�cdota en la que mi viejo sufr�a uno de esos reproches
por no ser peronista, pero locuazmente responde: �esc�cheme,
los dos tenemos m�s de treinta, y usted es mayor que yo...
�usted no era nada antes del peronismo?�. Recuerdo que esa
frase me dej� marcado, me dej� pensando que no era necesario
esquematizarse ni hacer seguidismo. Comenc�
a trabajar a los 13 a�os, vendiendo velas y vasos por la
calle. Comenc� muy joven a participar en la sociedad de
fomento de mi barrio. Desde esa �poca hasta hoy, nunca dej�
de militar, de luchar por un cambio.�
La
Familia
�En
el 62 me caso con Estela, en el 63 nace una hija, y decidimos
ir a vivir a Rosario. Con Estela nos conocemos desde ni�os,
�ramos vecinos en Mor�n. Mi fondo daba al suyo y ah� se
cruzaban las miradas. A los 18 a�os nos ponemos de novios en
los bailes juveniles, grupos de teatro. La vida familiar era
muy agradable. Siempre �ramos muy compa�eros, hac�amos todo
juntos. Luego nacen los hijos: una en el 63 y otro en el 65,
ya cuando nace el segundo la cosa hab�a tomado m�s color. La
primera se llama Marcela, Horacio, y Pablo Ernesto porque
naci� luego del 68. No se iba a llamar pablo Ernesto pero
ocurri� el desastre de la quebrada.�
El
comando Che Guevara
�Nosotros
no cre�amos en la idea del foco irradiador de pol�tica, sino
que se hagan varios focos simult�neamente. Plante�bamos el
Foco m�ltiple. Lo novedoso, en tiempos de la Revoluci�n
Cubana, era pensar que se pod�a desarrollar la lucha armada
sin que un partido la dirigiera. Eso es esencial. No es
necesario un partido para dirigir la revoluci�n. Incluso esa
teor�a de que el movimiento 26 de julio mera casi un partido
es una idea tra�da de los pelos, y por lo menos en ese
momento todos coincid�amos en eso. El comando Che Guevara se
forma por el 64-65, que empezamos a hacer las practicas.�
�Nosotros
apost�bamos a construir un grupo que contempor�neos a los
que hab�a en el pa�s iba a generar un estado de violencia y
de enfrentamiento con el sistema que es dif�cil... nosotros
dec�amos 1, 2, 3...Vietnam, 1, 2, 3..muchos grupos. Porque el
tema era pegar con un solo pu�o, pero si le peg�s con muchos
pu�os tambi�n le duele... Yo me acuerdo la consigna que
ten�amos era 1,2,3 muchos Vietnam de grupos internos,
organizaci�n obrera que empezaba a surgir, grupos armados.�
El
Rosariazo
�En
el 69 nosotros participamos del Rosariazo, que son cosas
maravillosas. Del Rosariazo yo me acuerdo de los dos. El
primer rosariazo, impulsado m�s que nada por los estudiantes,
yo recuerdo haber echado a la polic�a del centro, yo lo
recuerdo, estar tirando piedras. Por un lado �ramos super
clandestinos, pero por otro lado, si hab�a una pueblada. Y en
el segundo, que fue de preminencia obrera, nace de un
conflicto ferroviario. Yo viv�a en el llamado vivienda del
trabajador en Rosario, que era un barrio de origen
ferroviario, hab�a much�simos ferroviarios. Recuerdo un
vecino, ferroviario, que se hab�a armado, no sab�a muy bien
por qu� estaba armado, pero �l se hab�a armado. Y tambi�n
recuerdo estar con un grupo que pute�bamos a un helic�ptero,
le tir�bamos piedras que, por supuesto, jam�s le ibamos a
pegar. Y estar pensando que desde el punto de vista militar
eso era un desastre, si al tipo se le ocurr�a nos mataba a
todos. Para qu� uno se formaba en cosas que despu�s no
usaba, en el momento de acci�n. Pero recuerdo la furia. En el
segundo rosariazo, con hegemon�a obrera que empieza en
septiembre, ven�an las columnas del norte, yo estaba
esperando, y ven�a la gente rompiendo todo. Llegan al Banco
Central y rompen todo. Por ah� pasaba un arroyo, y la gente
tir�ndo carteles y cosas para cruzar, hab�a violencia y
furia. Bueno, entonces qu� decimos nosotros: nosotros armamos
un grupo all�, se arman grupos en todos lados focos
m�ltiples en todos lados, no era el foco irradiador de
conciencia, hab�a que plantear una realidad de lucha armada y
aceptar que se iba a hacer desde distintos lugares y distintas
formas, y la violencia de las masas implicaba para el ejercito
enemigo. Yo recib� una reprimenda por participar del
rosariazo, porque hab�a una idea de que deb�amos cuidarnos.
Yo fui igual y viv� la alegr�a de echar a la cana y viv� la
tristeza de ver los muertos.
En
la c�rcel
�Hab�amos
hablado el tema de si alguien ca�a, hasta el cansancio y no
sirve para nada. C�mo responder el interrogatorio...
Est�bamos incomunicados en grupo, en dos celdas. El abogado
se hab�a recalentado con nosotros porque nosotros
afirm�bamos y pens�bamos en algo como que la historia nos
absolver�, pero el abogado dec�a que la justicia era del
sistema. Y despu�s hablamos y dijimos de empezar a negar
todo, y salgo a los pocos meses. Ah� te pegaban para que
tengas... hay algunas cosas: primero el absurdo de habl� o no
habl�, tambi�n salgo y tengo una cita con el PRT, y me dicen
que �que bien�, que no hab�a hablado, y yo digo que eso
era una estupidez, porque yo ten�a tres hijos, un chico m�o
ten�a un a�o, si lo llegan a poner al nene ah� no se qu�
hago, no se cu�l es mi l�mite, no se puede pensar que no
tenemos l�mites los militantes revolucionarios. A mi uno de
los compa�eros me cant�, estoy seguro, no se qui�n ni lo
voy a averiguar porque yo no soy polic�a. Adem�s los canas
se hab�an ensa�ado tanto con algunos compa�eros que uno
ten�a la cabeza como un bal�n de tanta picana, otro ten�a
los test�culos que le llegaban casi hasta la rodilla, que iba
a pedir, que se la aguanten, que fuese un m�rtir, que no fue
un h�roe, eso es una tonter�a, si pod�a zafarla mejor. Por
eso tuve mucha suerte, porque no me llevaron a mi l�mite, me
dieron una semana, por ah�, y yo ten�a un lomo, porque
hac�a mucho deporte, por otro lado estaba entero
an�micamente, pero si me llegaban a poner a Estela o a los
chicos ah� no se qu� hago.
Pensamiento
pol�tico
�Mientras
tanto me pongo a laburar en la base, empiezo a estar al
servicio del sindicato, de agrupaciones de base,
petroqu�micos, qu�micos... siempre al servicio de
agrupaciones de base.�
�Yo
rescato mi independencia en ese sentido, donde termino de
romper con algo que me acosaba desde ni�o que era mi
dependencia pol�tica hacia compa�eros que pensaba que
sab�an m�s que yo, y que sab�an m�s que yo te�ricamente
pero que me hac�an decir siempre que si. En ese momento rompo
con eso y decido ir a trabajar a la base porque cre�a que era
lo mejor trabajar desde la base y conformar un movimiento
pol�tico que asuma tareas militares, pero que las cuestiones
pol�ticas se decidan desde la base, en ese momento ten�a 32.�
�La
idea era conformar una fuerza popular, desde las
organizaciones de base, en relaci�n con el movimiento obrero,
con una relaci�n con una fuerza pol�tica que, sin desde�ar
lo militar, no cayera en militarismo. Era una decisi�n
pol�tica el tema de ganar un sindicato, tener una
organizaci�n de base y un grupo guerrillero en el norte. Ojo
que a mi me molesta la violencia, no me gusta ni la gozo, pero
un sistema que se basa en el despojo y la sumisi�n del
semejante, solo genera la reacci�n de pelear contra �l
mismo.�
�Quiero
ser totalmente honesto, pero no recuerdo nada relevante
pol�ticamente, a pesar de que milit�bamos todo el d�a (en
los `80), no se qu� hac�amos, reuniones, ve�amos gente,
trat�bamos de impulsar a gente a debatir para generar una
nueva organizaci�n que no respondiera a los modos
tradicionales, hab�a mucho debate en la �poca, mucha
discusi�n, era como que hab�a que refundar todo. La
actividad era intens�sima y los resultados eran muy magros,
pero tambi�n producto de una �poca de dispersi�n y de una
�poca de b�squeda y desasosiego entre muchos revolucionarios
que nos llevaba a se da la incorporaci�n a un discurso
revolucionario de sectores que no lo hab�an sido tanto, y nos
d�bamos cuenta de que las asignaturas pendientes son las que
te hacen tirar m�s tiros por la boca. Por ejemplo cuando en
un momento dado parec�a que la lucha armada era el �nico
camino para la revoluci�n, nosotros supon�amos honestamente
que as� era, muchos compa�eros llamaban a eso aventura, de
posiciones muy parecidas se pasa a sublimar la lucha armada
cuando a mi me parec�a que hab�a que refundar una nueva
pol�tica revolucionaria, que no asuma acr�ticamente ni
glorificara la violencia, ah� se empez� a ver una
deficiencia en los an�lisis que ahora, en los que son m�s
j�venes como muchos de ustedes puede que lo eviten. Se
acercaba al pasado de forma acr�tica, y es un error grosero.
Al pasado hay que acercarse, incluso los que lo vivimos, ese
pasado que se trata de comprender no para revivirlo as� como
era, sino para aprender. En ese sentido me parece que se va a
la d�cada del 70 acr�ticamente. Desde el punto de vista
pol�tico le falt� rigor al an�lisis, porque se obvia que
incluso militarmente se fue d�bil. Ac� no hubo estructuras
militares que pudieran poner en riesgo la estructura militar.
Se pueden rastrear problemas propios y tambi�n m�ritos del
enemigo. A mi me gusta decir que cuando hay una pelea hay al
menos dos. No hay que creer que estamos as� por nuestros
errores solamente, porque sino pareciera que nosotros
ten�amos el para�so y lo dilapidamos, hubi�ramos tenido el
poder y lo regalamos, no, no. No llegamos, y no llegamos por
mucho. Estuvimos m�s cerca de lo que a veces se cree, pero
muy lejos de tomar en serio el poder. Nuestro errores est�n
en todo caso en haber organizado mal nuestras fuerzas para
haber peleado mejor, pero el estado de las clases populares es
por la burgues�a, por el imperialismo, no por nosotros. Yo
rescato una generaci�n muy generosa, muy generosa porque fue
mucha gente dispuesta a combatir y dar la vida y de hecho la
dio, much�sima gente, otros la pasamos terrible como los
presos, otros apenas apenas dif�ciles pero tambi�n duros,
pero esa generaci�n generosa no tuvo suficiente lucidez
pol�tica y por lo tanto organizativa. Pero de ah� a achacar
el estado de cosas a los errores de esa generaci�n... par�.�
�Una
idea que yo ten�a desde hace tiempo (se refiere al trabajo en
Libres del Sur), para nosotros fue continuaci�n m�s o menos
de lo que ven�amos haciendo siempre salvo la radio que en
Libres no tenemos, pero la misma idea: c�mo aportar al
desarrollo de una cultura popular totalmente alternativa,
popular pero alternativa, porque la cumbia villera es popular
pero no alternativa. Alternativa a los valores del sistema,
una cultura revolucionaria.�
�Y
creo fundamentalmente que una de las patas de la dominaci�n
es la cultural. La hegemon�a es consenso m�s coerci�n, todo
lo que quieran, pero la gran ense�anza de Gramnci, que
acentu� una l�nea que ya se hab�a trabajado es entender que
la dominaci�n tiene fundamentos ideol�gicos y culturales.
Ideolog�a en el sentido de ese punto de intersecci�n entre
filosof�a y pr�ctica cotidiana, no ideolog�a como aparato
de ideas al estilo Althusser, sino m�s bien como el sentido
estrictamente gramciano, es decir las formas cotidianas de la
filosof�a, las formas de vivir, las formas de pensar, y en
ese sentido, la frase de �l de que el Estado es el espacio
donde las clases dominantes reproducen las condiciones de su
dominaci�n y obtienen consenso para ello, yo siempre remarco
lo de obtienen consenso para ello porque es uno de los ejes,
sino el eje en realidad. Al margen de la organizaci�n de la
pr�ctica cotidiana, una agrupaci�n de base, un movimiento
sindical, o un ejercito popular, al margen de eso, hay que
pensar que la dominaci�n tiene fundamentalmente su pata
cultural en el sentido en que la clase media, mediante la
dominaci�n cultural, la hegemon�a cultural, te fija las
pautas de vida, te fija cual es el grado de tus expectativas
como clase, hasta d�nde pod�s aspirar. F�jense ustedes que
reci�n ahora podemos aspirar a ganar el 70% de la canasta
familiar, y por qu� tenemos que ser simplemente
sobrevivientes, �no podemos aspirar a m�s los trabajadores?
Te van fijando las expectativas. Cuando acumulan demasiado te
dicen bueno podes aspirar un poco m�s. En el terreno
pol�tico tambi�n. Haber logrado que no est� m�s la
dictadura aparece como un triunfo descomunal, pero el sistema
de dominaci�n sigue vigente, con otros m�todos, pero la
dominaci�n sigue. Todo ese mecanismo que hace que la gente
acepte el capitalismo y lo tome como algo natural, es una
lucha muy, muy intensa. Nosotros, ahora ya grandes y apartados
un poco de toda posibilidad de pertenecer realmente como
asalariado a la clase, bueno, lo somos desde el punto de vista
social, somos trabajadores y nuestra consigna es una
organizaci�n de trabajadores. En el sentido amplio,
trabajadores ocupados, desocupados, independientes o
asalariados, pero el l�mite es ser trabajadores. No queremos
convivir ni con grandes ni con peque�os patrones. Valga una
peque�a an�cdota: vino una compa�era a decirnos que ten�a
serios problemas con el patr�n, era secretaria, y no le
pagaba horas extras, le hac�a quedar, le pagaba en negro, le
pagaba poco dinero, de esas arbitrariedades propias de las
patronales. Nosotros le aconsejamos que lo denuncie en el
Ministerio de Trabajo, que valla a su sindicato y se afilie...
pero result� que su patr�n era un conocido dirigente de
izquierda. Entonces ah� ten�s esa esquizofrenia de que
ten�s juntos al patr�n y al trabajador, de tener que
denunciar a mi secretario general... Desde el punto de vista
conceptual digo una organizaci�n socialmente homog�nea, de
trabajadores en el sentido amplio, para nada obrerista, abarca
el 75 u 80 % de la poblaci�n argentina, es decir que no es
sectarea, pero pone l�mites. A la persona que simpatiza con
la idea de revoluci�n pero tiene dos o tres empleados, �qu�
es lo primero que le dec�s? �no los tengas m�s, arm� una
cooperativa�. As� en general para todo este principio.
�Volviendo
a lo anterior. Est� la cuesti�n cultural. Nosotros tenemos
que convencer a much�sima gente de que no sea m�s
capitalista. �c�mo, solamente pontificando? No, pero
tambi�n difundiendo ideas de otras formas de vivir, porque
m�s que una propuesta pol�tica difundimos otra forma de
vida, es decir donde la solidaridad sea el eje contra la
competencia, la generosidad en vez del ego�smo, evidentemente
esos son los grandes ejes. Y evidentemente ten�s que
acompa�arlo con la lucha concreta, reivindicativa, pol�tica
propiamente dicha, de lo contrario es solo una moralina, es
decir que el capitalismo es feo, malo, seamos buenos y
generosos pero no haces nada. Y concretando la propuesta debe
ser acompa�ada con actividades pr�cticas, es decir escribir
un libro o limpiar para que se re�na un grupo piquetero, es
lo mismo, una u otra. Volviendo a lo anterior: una
organizaci�n de trabajadores tiene dos patas. Una es que no
quiero conflicto con patroncitos ni patronasos, segundo... hay
un criterio que se tom� de Lenin a mi parecer desvirtu�ndolo
que es el concepto de revolucionario profesional. El concepto
que qued� hist�ricamente es el que usa mucha gente que no
quiere laburar. Se reemplaza la idea de trabajador que quiere
la revoluci�n, por la de revolucionario, que anula toda
averiguaci�n sobre sus formas de vida. Podes se un lumpenazo,
o un rentista, o vivir de las mujeres, pero basta con que seas
revolucionario. No se por qu� raz�n se ha subvertido y el
revolucionario ha pasado a ser una categor�a social para
alguna gente. Yo lo rechazo de lleno. Uno tiene que vivir de
su trabajo. Trabajador es todo aquel que se gana la vida con
su propio esfuerzo.�
�Redondeando,
una organizaci�n socialmente homog�nea que se morfe algunas
diferencias filos�ficas o pol�ticas. Algunos compa�eros
todav�a reivindican la etapa populista como muy importante, y
a mi me parece de menor importancia, pero podemos convivir y
edificar juntos un futuro, los dos aspiramos a una revoluci�n
socialista, son diferencias menores y no tienen entidad para
una construcci�n futura. Puede ser parte de un debate pero no
invalida la construcci�n com�n.�
�Creo
que es un momento importante para construir esto porque es
posible lograr un buen n�mero de representantes activistas
que est�n dentro de esa categor�a de trabajador que dimos
antes, segundo, que reconozcamos que la homogeneidad social,
la forma de construcci�n y los objetivos, son m�s importante
que el pasado; y tercero, que reconozcamos que en los �ltimos
tiempos se incorporaron algunas formas de construcci�n,
algunas que est�n directamente tomadas del ejemplo zapatista
con mayor participaci�n, mayor democratizaci�n de las
organizaciones, y de la mano del horizontalismo, que si bien
mostr� r�pidamente los l�mites, dio algunos elementos para
que los nuevos movimientos sean much�simo m�s democr�ticos
que los anteriores, y sobre todo participativos, en el debate
y en la decisi�n. Esa forma puede ir combatiendo algunos
rasgos burocr�ticos que son no solo del modelo leninista,
porque la burocracia est� muy instalada en el pueblo
argentino, se nota en lo sindical que hay una gran
delegaci�n. La burocracia sindical abusa de su relaci�n con
la patronal, pero tambi�n hay poca participaci�n de la base.
Moral
revolucionaria
�La
vida es un pedazo de tiempo, todo aquel que haga algo de su
pedazo de tiempo para el bienestar com�n merece respeto. Yo
parto de esa premisa.
Y si estamos de a cuerdo mejor, pero no te voy a empezar a
discutir sobre la verdad revelada, es una discusi�n que no
caigo ni loco. La verdad como dogma es algo muy jodido.�
�Estuvimos
5 a�os en M�jico (exili�dos). La vida que hac�amos era la
misma, en el sentido en que est�bamos tranquilos porque nos
hab�amos ido de ac� despu�s de agotar todas las
posibilidades de militancia. Lo que si no nos �bamos de
vacaciones ni nos d�bamos lujos que quiz�s nos pod�amos dar
un poco por respeto a los que estaban en Argentina, y por los
que ya no estaban con nosotros. La cosa no pasa por una
conciencia personal pero si por respetar un compromiso.�
�Yo
siempre discuto con una frase que se dice mucho, de que �hay
que ser como el Che�. Yo realmente no puedo hacer todo lo
que hizo el Che porque no me da el cuero, pero si puedo no
hacer lo que no har�a el Che. Puedo llevar una vida
sencilla y revolucionaria por ese lado. No hacer lo que no
har�a el Che.�
Ya
es tarde en la noche, y el fr�o gana los cuerpos. Manuel
rearm� varias veces el mate, y ya su narraci�n ha llegado al
hoy. El grabador se detiene, y en dos casets se guarda la voz
de alguien que hace tiempo vienen diciendo y viviendo su
palabra. Consecuencia... consecuencia entre las ideas, y cada
detalle de la vida... cada detalle. Manuel sigue hablando
mientras nos preparamos para despedirnos, y enfatiza en lo que
se me presenta como m�s importante: �si no somos la
persona que decimos que hay que ser, de nada sirve el resto�.
Nuestro
compa�ero y amigo Manuel Su�rez, no solo es un ejemplo de
militancia y compromiso, sino que es un ejemplo como ser
humano, y esos son los que m�s escasean. Al conocer y
compartir con cumpas como �l, se me presenta con seguridad
que el Cambio Social es posible, porque esa persona lo
representa, y si ese cambio vive en �l, tambi�n puede vivir
en todos nosotros.
Manuel
Su�rez presente...!!!
ahora y siempre...!!!
Nahuel,
MTD Anibal Ver�n en el Frente Popular Dar�o
Santill�n
Manuel Su�rez, con el
ojo izquierdo...
Por Pablo �lvarez
(tomado de Indymedia)
Para
quienes no tuvieron la suerte de conocerlo, para quienes lo
quisieron y marcharon junto a el, mirando siempre a la vida
con el ojo izquierdo... Para quienes lo encontraron cada s�bado
en La Esquina... aqu� va un texto de Manuel Suarez que
forma parte de uno de sus libros... "Testimonios"
Publicado por la editora Aire Libre en mayo de 2001

che_lagrima.jpg, image/jpeg, 500x400
Cita en el Cruce.
Que tenemos que hablar de muchas cosas,
compa�ero del alma, compa�ero.
Miguel Hern�ndez
Te cuento:
Seguimos como siempre, que es decir como antes y como despu�s
que se duplicaran los senderos. S�, seguimos en la misma, que
ahora no es igual y se parece a la otra como la realidad al
recuerdo;
el de la brasa por llama, sin ir mas lejos.
Seguimos.
Con todo el Marx que alcanzamos,
con todo el Che que podemos.
Te confieso: Todav�a no s� c�mo eliminaremos el dinero, ni
qu� ley abolir� la hipocres�a. Pero seguimos
pregunt�ndonos todos los d�as qu� debe hacer un joven
revolucionario, como lo hac�amos las noches en que �ramos
j�venes y llegabas con Sartre y Simone en el bolsillo de la
camisa, y los mezcl�bamos en los mates con Tu��n y Fanon,
en los negros sin filtro con la Rosa rosa y polaca, con
M�rquez y Nizan en las ginebras breves, mientras Cort�zar o
Gelman nos viv�an a palabras. Siempre al comp�s de puglieses
y piazzollas, para curarte la sordera, te dec�amos vanidosos
de tango.
Te incluyen, claro, otras a�oranzas nacidas en la vida puesta
en el filo, empujando la esperanza grande.
En ese sitio a veces me tienta el �si se pudiera...�, aun
sabiendo que vos y nosotros har�amos lo mismo; y que no
cuenta saber el final.
Sin misterio todo es soberbia.
Hermanito:
No digo cambiar�a tu suerte por la m�a.
Digo s�, qu� bueno ser�a repetir otra vez, juntos y
confiados, que en pos de un horizonte justo, a veces es
necesario navegar lejos de la costa, aunque el mar brame,
escabroso; esas veces, vivir es tender al sol la alegr�a,
hinchar las velas, y seguir hasta que el viento diga...
Digo tambi�n, qu� bueno ser�a contarte sin tartamudeos de
otras ausencias muchas que duelen, de permanencias demasiado
escasas y, mejor �mucho mejor-, de lo nuevo que est�
batiendo alas y que se parece a lo de siempre mucho m�s que
la brasa a la llama.
Qu� bueno ser�a, al menos, recordarte con un canto parecido
al de Hern�ndez.
Pero no tengo su palabra.
Tengo, s�, id�ntica pena.
a la memoria
De Ed�n Britos
Texto de Manuel Su�rez
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