Rod�enme todas las amapolas, sangre roja de mi Tierra.
Y fluyan por mis cabellos sus r�os tibios y sus peces.
Que vibre en mi sangre siempre su esp�ritu, indomable fiera,
invariable en el tiempo, a pesar de heridas infligidas tantas veces.
Que se mantenga inmutable en m� su alma guerrera,
ansiando eternamente su libertad robada.
Copyright �2004 Surey Rodr�guez