Y Nos Miramos en Silencio

A�oro aquellos ojos,
que un d�a me miraron,
porque los am� como s�lo aman los tontos,
porque hasta mi interior llegaron.

Recuerdo las r�fagas de calor
cuando nuestras miradas se cruzaron.
Las recuerdo y revive el dolor,
pues ninguno de los dos hablamos.

S�lo nos miramos,
y en aquel fr�o invernal,
se encendi� en nosotros la llama
y sopl� una brisa primaveral.

Y entonces torturamos la llama
con aquel ensordecedor, t�mido silencio,
pero nos delat� la mirada
y nos decoramos en mente como si fuera en el lienzo.

Luego ya no pude m�s,
y te envi� el alma en una rosa.
T� la tomaste como poca cosa,
pues te negaste a creer que era verdad.

Te negaste a aceptar que era posible
que me amaras tanto como te amaba yo,
pues pensaste a tu amor insensible
al tratarse de una simple amiga para vos.

Y as� en silencio,
transcurri� el tiempo.

De la flor nunca dijimos nada,
y a�n as� nos delat� la mirada.

Nos delataba al mirarnos
con su extra�o fulgor
que sin palabra pod�a hablarnos
sobre lo que era nuestro amor.

Entonces te marchaste a la lejan�a
y el dolor de mi alma sobre el lecho se volc�
en un mar de llanto pues mi coraz�n gem�a
por aquel amor tuyo que nunca le habl�.

� D�nde se fu� la rosa?
� Donde est� aquella flor?
T� sab�as que no era poca cosa,
que era la m�s grande expresi�n de mi amor.

Tan lejos que te encuentras ahora,
y sin embargo tu recuerdo ayer me hiri�,
cuando v� en los ojos de un extra�o a oscura hora,
aquello que jam�s, nunca me perteneci�.

Y definitivamente yo s�,
si hay que acusar qui�n es el fautor,
fue aquel maldito silencio traidor
que sec� a nuestro amor en su sed.




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