Ironía
Si yo podía ver
hasta mis hijos por nacer
sólo con mirar tus ojos. . . .
Si yo podía sentir
el corazón fuerte en tu pecho latir
sólo cuando rozabas mi mano. . . .
Si yo logré observar
un sentimiento bello en tus ojos brillar
con cada tímida mirada que me dabas. . . .
Entonces explícame por qué
al parecer yo de nuevo me equivoqué,
dejándome llevar por tus gestos.
¡Qué irónico como la vida
cambia en un breve instante su vía
y cae sumida al vacío!
Un día en un mero abrazo
me haces la mujer más feliz y acaso
la más que a sí misma se engaña. . . .
Al otro, me dejas caer al abismo
cuando a ella tu abrazo entregas, quizá el mismo,
y abandonas, "sin querer," mi alma en tu olvido.
Copyright ©2004 Surey Rodríguez