Ya sé que jamás me querrás.
Eso es fácil de entender.
Lo que es difícil es
de mi corazón poderte remover.
En mi memoria te quiero enterrar,
jamás de tí volverme a acordar.
Mas cada vez que te veo,
regresa ese enorme deseo
de algún día en tus brazos estar
y que con verdadero amor me puedas besar.
Y mientras viajo por esta fantasía,
de repente algo por casualidad ocurre,
veo como de mi mente tu imagen se escurre
para darle cabida a la realidad cruel y fría.
Mi corazón por tí ha sido herido.
Poco a poco se ha ido.
Por tus malos tratos tantas veces ha sido reprimido,
que el mismo que era tan fuerte
y que viviría por siempre,
ha cometido suicidio.
Mas aunque pase lo que pase,
en mi corazón siempre estarás,
y aunque quisiera negarte,
vivo con la esperanza de que me amarás.
Pero la esperanza desaparece.
Poco a poco se desvanece.
No sé a donde me encamine después.
Aún así sé que la verdad es
que en este caso el amor temporero fue
y que la flecha de cupido se convierte en lágrimas como ves.
Copyright ©2004 Surey Rodríguez