10:10 pm
4 de diciembre de 2003

Flechas de Cupido

�Queda algo ya de nuestro amor?
A veces siento que en la noche me despiertan
ansias locas de gritarte mi rencor
y a la vez deseos il�gicos me alertan

a la extra�a presecia tuya, intruso de mi paz
que me roba el sue�o por largas horas,
mientras pienso nuevamente en la tierna faz
que se ha rodeado de mis l�grimas todas.

�Queda algo ya de nuestro amor,
el que pareci� ser tan fuerte
recio, irreverente alterador
de dos mundos, inclemente?

Maldigo al dios, flechado cazador,
que en tiempos equ�vocos lanz� dardos,
unos antes que otros, abusador
de nuestras almas con sus dorados cardos.

Naci� su vileza en m� primero y sucumbi�.
Naci� luego en t�, y levemente floreci�
mas tu flecha, ignorada, a plomo se torn�.
Y ahora, de ese maldito alquimista, su oro resurgi�.

No es posible as� proseguir la vida
cual tonta juguete del alado malvado,
manipulada por su rampante impudicia
ante el dolor mutuo, para t� ya lejano.

S�, para t�, pues a�n en m� siento la horrenda llama
de lo que una vez a t� tambi�n te quem�.
Me despierta rugiendo feroz en la noctuna calma
lo que un d�a la empolvada copa llen�.

Oro y plomo, plomo y oro....
El querub�n no se cansa
de estos cambios que lloro
ante la in�til labranza

de un amor que es estorbo
y a la vez es la �nica v�a
de un coraz�n que otorgo
a tu alma, que una vez me quer�a.




Copyright �2004 Surey Rodr�guez

Hosted by www.Geocities.ws

1