El dije
En medio de una habitaci�n a oscuras,
sintiendo vibrar y crujir el vidrio de las ventanas
y el silbar afuera de un viento fr�o y sin piedad,
yazgo sola en el lecho, pensando r�fagas lejanas...
R�fagas dulces, c�mplices de la ternura,
portadoras del calor, del amor en un lugar
cuyo recuerdo me inunda con la pena muda
de la incertidumbre de la posibilidad de regresar.
Y es m�s cruel esta tortura de lo incierto
de encontrar de nuevo el hogar anhelado
entre aquellos c�lidos brazos abiertos,
m�s cruel que el saber que el sue�o ha terminado.
En las tinieblas de una casa que no es la amada,
hallo entre mis dedos un rayo de luz en el vac�o:
la florecida enredadera plateada que dentro guarda
la imagen de quien, a�n sin saberlo, ser� siempre m�o.
Copyright �2006 Surey Rodr�guez