El Día de mi Boda
Llegará de pronto un día
en que todos se reunirán.
Y será tanta la alegría,
que de tí se olvidarán.
Ese día me vestiré de blanco,
con un traje largo y con encajes,
y entre todas las caras en los bancos,
tal vez no vea la tuya cuando pase.
Llevaré un ramo de rosas rojas,
manchadas por la sangre de mi sufrir.
Pero reverdecidas y vivas se verán sus hojas,
y ni en ellas mi alegría se podrá difundir.
Será tanto mi gozo
cuando camine hacia el altar,
y de mi alegría ni un trozo
tu recuerdo se podrá llevar.
Mas cuando me mire el hombre
con el cual me he de casar,
me acordaré de tu nombre
y no me verás llorar.
Me acordaré de tu risa,
mas la de él será mejor.
Me acordaré de tus labios,
que jamás me dieron un beso con amor.
Y si acaso una lágrima se me escapa,
no te adules que no es para tí,
pues esa lágrima que cruza mi cara
es por lo feliz que he de vivir sin tí.
Copyright ©2004 Surey Rodríguez