La lucha por el Sueño Imposible no fue fácil. Jamás lo hubiéramos alcanzado sin la ayuda de ciertas personas con las cuales estamos eternamente agradecidos.  A nombre de todo el equipo, Quecho dio un discurso al final de la temporada. Recordemos que esta última función no significó solo el fin de una obra, sino que fue también el fin de "Sueño Imposible" como compañía teatral. A continuación, tomado del discurso original del 12 de Julio del 2002, Quecho agradece a esos seres tan maravillosos que nos empujaron en nuestro andar y nos sacaron adelante.

- De entrada, a mi ELENCO. Mis adorados chavos, sin ustedes nada hubiera ocurrido. A ustedes mis amados amigos, por creer en mí, por creer en "Sueño Imposible", pero sobretodo, por creer en ustedes mismos. A los que permanecieron desde el inicio, gracias por perseverar en el proyecto, aún en las adversidades. A los que entraron a a mitad, gracias por tenderme la mano y decirme "aquí estoy". Son geniales, son ustedes. Gracias por ser el mejor taller que uno pudiese soñar.

- A los PADRES de los miembros del elenco. Gracias mil por su infinita paciencia, por creer también en este sueño. Perdón por el ajetreo y ciertas impuntualidades.  Gracias por su disponibilidad.

- A esa GENTE QUE NO PUDO ESTAR por circunstancias diversas. Gracias por mostrar su apoyo, aunque no pertenecían al elenco. Sé que confiaban en nosotros y nos brindaron su apoyo.

- A la FRAGUA DEL IMAGINERO, son un taller magnífico que nos ayudaron muchísimo. Gracias por hacernos ver que en este loco camino por el Sueño Imposible, no estamos solos... Hay gente igual de loca que nosotros.

- A dos seres en 4 patas que de una u otra forma me empujaron aquí. LAILA Y MIMOSO. Laila, mi hermana, porque siempre me escuchó cantar y no se quejó de mis gallos. Y Mimoso, mi hijo, por su presencia. Porque luché tanto por él y el destino me hizo perderlo. No lo olvido. Me hizo ver las cosas de otra manera... Ya había perdido a Mimoso, ¿iba a perder también este Sueño Imposible?

- A mi "hermana" GABRIELA, su novio DARÍO y su amiga PAMELA, por habernos ayudado con el transporte, con algunas presentaciones y con el invaluable apoyo moral.

- A mis 3 hermanos. PAULINA, que jamás se enteró de la bronca. Pero siempre estuvo preguntándome por el desarrollo de la obra. A mi hermano MIGUEL ÁNGEL, porque sabía casi todo y me sugirió  cómo actuar ante ciertas situaciones, me echó la mano con un problemilla bobo con unos anónimos y me dio muy buenos consejos. Y por supuesto, a mi querida VACA, adorada hermana de mi vida. El ser que más quiero sobre este mundo, que es todo para mí, que forjó mi carácter y es el eje de mi vida.

- A la miss ROSARIO. Me dio un consejo que nos sirvió muchísimo. Me hizo ver que hacíamos esto por disfrutarlo, por amor al arte. No por demostrarle algo a los demás. Y sí, al final lo disfrutamos, lo amamos...

- A mis PAPÁS. Sé que les gustaría que me dedicara a otra cosa, pero aún así apoyan mi vocación. Gracias por echarme a mano con aquél problemita económico. Por su amor, su comprensión. Gracias por su esencia.

- A mi buen amigo de San Luis, CARLOS ANDRÉS. Su consejo no fue para la obra, fue para la vida. Gracias por toda su confianza y por su plática reconfortante. Recuerdo como si hubiese sido ayer cuando me dijo: Da lo mejor y recibirás lo mejor. Me habló de esas personas que te siguen en las situaciones difíciles, esos son los verdaderos amigos; son ellos verdaderas perlas en el desierto. Y aquí están, son más que eso y están aquí, junto a mí...

- A una persona que estuvo siempre a mi lado. Que no me dejó caer, que fue como un bastón. Sí, fue un verdadero soporte: MÓNICA. Juntos vivimos lo mismo, compartimos el llanto, la desesperación, las penas; pero a la vez, compartimos la alegría, la emoción... Juntos en el triunfo, o lo que pudo ser una derrota. Estoy seguro que crecimos muchísimo con Jesucristo Superestrella. Gracias por todo.

- A la VIRGEN querida, por su santísima intercesión. Gracias por escuchar las oraciones de tus humildes hijos, por tu amor. Aún siendo mal hijo, intercediste por mí, por el taller, por todos... Por ser, como dice el buen San Marcelino Champagnat, nuestra buena madre.

- Y a DIOS. No tengo palabras para decir lo genial que estuviste. El hecho de escuchar mis oraciones. ¡Gracias Dios! Me diste muchísimo más de lo que pude desear o imaginar. Un taller mucho mejor de lo que pude merecer. Unos chavos de los que aprendí muchísimo. Me diste, Dios, la oportunidad de entregarme con Fe, a esta meta. Tu fuiste quien me sostuvo entre sus brazos cuando iba a caer, tu me empujaste a seguir luchando. Dios, en tu manos estuvimos desde el inicio y nos diste una experiencia transformadora. ¡Oh, Señor! Solo puedo decirte en nombre de todos: Gracias. Esta experiencia cambió nuestras vidas, toma cada función como un canto de alabanza, de agradecimiento. Gracias Dios por guiarnos, por amarnos... Gracias, Dios, por Sueño Imposible.

Aprovechando el espacio que se me ha otorgado, comparto con ustedes dos de las miles de cosas que aprendimos en este taller.

1) Luchas siempre por alcanzar la estrella, lucha por tu Sueño Imposible...

2) Si estás decidido a luchar por tu Sueño Imposible, nunca pierdas la Fe. Por muy mal que estén las cosas, no la pierdas. Puedes no tener elenco, no tener donde presentarte, no tener dinero para pagar una deuda, no tener escenografía, pero jamás pierdas la Fe. No pierdan la Fe en Dios, no pierdan la Fe en ustedes.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1