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Me has dado una vida muy corta; no es nada mi
vida delante de ti. ¡Todo hombre dura lo que un suspiro! ¡Todo hombre pasa
como una sombra! De nada le sirve amontonar riquezas, pues no sabe quién se
quedará con ellas. Salmo 39, 5-6 Vivimos vidas al ritmo del reloj, hora, tras
hora, día tras día y así corre nuestra vida. Hombres con sueños, preparados
para enfrentar el nuevo milenio, con metas firmes, miradas directas. Necesitamos poner a prueba nuestra construcción,
nuestra vida, para no quedar sin dejar una huella de impacto en este mundo.
TODOS LOS HOMBRES MUEREN...PERO NO TODOS SE ATREVEN A VIVIR EL BARRO
¿Qué es el hombre? ¿De dónde viene? ¿Para qué está en la vida? ¿Hacia dónde camina? El hombre es una pregunta constante. Y está siempre en camino de respuesta. El hombre es un ser amenazado. Un ser perseguido. Su casa sobre arena es demolida por la tempestad. Su casa sobre roca se mantiene firme. Juega sin tregua con la arena y la roca. El mismo hombre es amenaza para su hombre interior. La carne y el espíritu le acompañan en lucha diaria. Los hermanos son amenaza para el hermano. Y Dios mismo es una persecución constante para el hombre. La tentación, la prueba, miden su resistencia, el barro de que está hecho. El hombre se hace añicos y se reconstruye. La destrucción y la edificación son la dimensión profética del hombre. El pecado le corroe y le desconcierta. El pecado es su barro y su nada. Su vacío y su ansiedad. Su rostro desfigurado tiende a definirse. Porque el hombre lleva en su rostro las huellas de Dios. El hombre hoy busca el sentido de su vida. Se sitúa en la aceptación de su barro, de su fragilidad. Aceptado y puesto en las manos de Jesús, el Señor y el salvador. ORACIÓN Señor, Nos llamas para ayudarnos A romper los lazos Que nos impiden Seguirte, amarte. Nos invitas a dejar Lo que tenemos Para hacernos don. Nos quieres a tu lado Bajo el yugo de la cruz, Sello indeleble De tu amor por nosotros. Sin ella, no podríamos seguirte, No podríamos encontrar Aquello que hemos perdido. Ahora también un sorbo De agua fresca se vuelve un río Que generoso llega a la mar de tu gracia. Ayúdanos, Señor, Con el apoyo de tu Palabra A creer si reserva Y así a mar como tú amas. Amén PERDÓN PERSONAL
Padre celestial, pido hoy poder perdonar a todos en mi vida. Sé que me darás la fuerza para perdonar y te doy gracias porque me amas más de lo que yo me amo y quieres mi felicidad más de lo que yo mismo la deseo.
Padre, quiero estar libre de resentimiento, amargura y rencor hacia ti por las veces que he pensado que tú has mandado muerte, penas, dificultades financieras, castigos y enfermedad a nuestra familia.
Me perdono a mí mismo por mis pecados, faltas y fallas. Por todo lo que es verdaderamente malo en mí o todo lo que creo que es malo, me perdono a mí mismo. Me perdono por indagar en lo oculto (tabla guija, horóscopos, sesiones de espiritismo, lectura de la suerte , amuletos). Me perdono por usar tu nombre en vano, por no adorarte, por herir a mis padres, por emborracharme, por usar drogas, por pecados en contra de mi pureza, por adulterio, por aborto, por robar y mentir. GRACIAS Padre celestial, por tu gracia en este momento.
Perdono de corazón a mi madre. La perdono por todas las veces que me hirió, me ofendió, estuvo enojada conmigo y por todas las veces que me castigó. La perdono por las veces que prefirió a mis hermanos y hermanas. La perdono por las veces que me dijo que era tonto, feo, estúpido, el peor de los niños o que yo le costaba a la familia mucha plata. Por las veces que me dijo que no había sido deseado, que había sido un accidente, un error o que no era lo que ella esperaba, la perdono.
Perdono a mi padre. Lo perdono por no apoyarme, por su falta de amor, afecto o atención. Lo perdono por su falta de tiempo, por no darme su compañía, por beber o discutir y pelear con mi madre o con mis hermanos. Por sus castigos severos, por haberse marchado de casa, por divorciarse de mi madre o por sus andanzas con otras mujeres, lo perdono.
Padre, extiendo mi perdón a mis hermanas y hermanos. Perdono a los que me rechazaron, mintieron sobre mí, me odiaron, me ofendieron, compitieron por el amor de mis padres, me hirieron, o me hicieron daño físicamente. A los que fueron demasiado severos conmigo, me castigaron o hicieron mi vida desagradable de alguna forma, los perdono.
Por favor ayúdame a perdonar a mis parientes, a mi abuela y mi abuelo que puedan haber interferido en nuestra familia, al ser posesivos con mis padres, que puedan haber causado confusión o haber puesto a uno de mis padres en contra del otro.
Jesús, ayúdame a perdonar a mis compañeros de trabajo que son desagradables o me hacen la vida imposible. Perdono a aquellos que me recargan con su trabajo, hablan de mí, no cooperan y tratan de quitarme el puesto…
Perdono a mis profesores de colegio e instructores del pasado y del presente. Extiendo el perdón a aquellos que me castigaron, me humillaron, me insultaron, me trataron injustamente, se burlaron de mí, me llamaron tonto o estúpido.
Perdono a mis amigos que me han decepcionado, que han perdido contacto conmigo, que no me apoyan, que no han estado disponibles cuando he necesitado su ayuda, que me pidieron dinero prestado y nunca me lo devolvieron, a los que hablaron de mí…
Pido perdonar a quien considero mi mayor enemigo, a quien es el más difícil de perdonar o a quien le dije que nunca lo perdonaría… Permite que tu Espíritu Santo me llene de luz y que cada área oscura de mi mente se ilumine. En el nombre de Jesús. Amén.
ERES EL RESULTADO DE TI MISMO
Nunca culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque tú, fundamentalmente tú has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.
Nunca te quejes de tu ambiente o de los que te rodean. Hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad y la fortaleza de tu corazón, aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar. No te quejes por tu pobreza, o por tu salud, o por tu suerte; enfréntalas con valor, y acepta que, de una u otra manera, son el resultado de los actos y la prueba que has de ganar. No te quejes por la falta de dinero, porque abunda en muchísimas partes.
No te amargues con tus propios fracasos, no se los cargues a otros. Acéptate ahora o siempre estarás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para claudicar. ¡empieza ahora mismo! Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.
Sí, tú has sido el ignorante, el vicioso, el irascible, el desobediente, el irresponsable, el torpe. Tú y únicamente tú. Nadie puede haberlo sido por ti. La causa de tu presente es tu pasado como la causa de tu futuro será tu presente. Aprende de los fuertes, de los activos, de los audaces, imita a los valientes, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones difíciles, a quienes vencieron a pesar de todo.
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas, sin alimento morirán. Aprende a nacer nuevamente desde el dolor, y a ser más grande que el más grande de los obstáculos. Dentro de ti hay un hombre que todo puede hacerlo.
Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo mismo. Reconócete por tu valor y por tu voluntad y no por tu debilidad para justificarte. Conociéndote a ti mismo serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias.
Porque tú mismo eres tu destino. Y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino. ¡levántate, mira la mañana llena de luz y fuerza, respira la luz del amanecer, tú eres parte de la fuerza de la vida; despiértate, camina, lucha, decídete, y triunfarás en la vida! CONSAGRACIÓN PERSONAL A LA VIRGEN DEL CARMEN
Virgen del Carmen, oh Madre mía, me consagro a TI, y confío en tus manos mi existencia entera. Acepta mi pasado con todo lo que ha sido. Acepta mi presente con todo lo que es. Acepta mi futuro con todo lo que será. Con esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy, todo lo que he recibido de tu Hijo Sacratísimo y de tu Esposo Santísimo. Te confío mi inteligencia, - mi voluntad y mi corazón. Pongo en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores,-mis esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías. Cuida de mi vida y todas mis acciones para que sea más fiel al Señor Trino y Uno, y con tu ayuda alcance la salvación. Te confío, Oh gran Señora, mi cuerpo y mis sentidos, para que sean puros siempre y me ayuden en el ejercicio de las virtudes. Te confío mi alma, para Tú la preserves de las tentaciones del mundo,- de la carne, - y de Satanás. Hazme participar de una santidad similar a la tuya; vuélveme conforme a Jesucristo, ideal de mi vida. Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi devoción para que me ayudes a no envejecer en la Fe. Te confío mi capacidad y ganas de amar como has amado Tú, y como Jesús quiere que se ame . Te confío mis incertidumbres y mis angustias, para que en tu Corazón- encuentre seguridad, - sostén y luz- en cada instante de mi vida. Con esta consagración me empeño en seguir tu vida de humildad,- mansedumbre,- y pureza. Acepto las renuncias y los sacrificios que esta elección conlleva y te prometo con la gracia de Dios y con tu ayuda ser fiel al empeño tomado. Oh, Madre de todos los hombres, Soberana de mi vida y de mi conducta, dispón de mí- y de todo lo que pertenece para que camine siempre en el Evangelio bajo tu guía, oh Estrella del Mar. Oh Reina del Cielo y de la Tierra, Madre Santísima del Redentor, soy todo (a) tuyo (a), - oh Virgen del Carmen, y a Ti quiero unirme ahora y siempre para adorar a Jesucristo, - junto a los Ángeles y a los Santos, ahora y por los siglos de los siglos. Amén. CONSAGRACIÓN A LOS SAGRADOS CORAZONES Oh Sagrado Corazón de Jesús, has amado a la humanidad hasta el extremo, sin escatimar en nada por salvarnos y darnos tu amor, tu vida, tu gracia y tu verdad. Has amado a la humanidad hasta el punto de dejarte traspasar y así convertirte en la fuente abierta de donde manan, abundantemente, las gracias de salvación y de conversión. Tu Corazón traspasado es la fuente abierta de donde fluyen, con fuerza y poder, la Sangre y el Agua que purifican, transforman, vivifican y liberan nuestros corazones. Es tu Corazón traspasado la puerta abierta y estrecha por la que debemos entrar para participar de la vida del Reino de los Cielos. Es en la escuela de tu Corazón traspasado que aprendemos las virtudes de la humildad y la mansedumbre; la obediencia y la abnegación. Es en tu Corazón que encontramos la plenitud del amor y de la paz. A tu Corazón, Oh Jesús, deseamos consagrarnos hoy. A través de esta consagración, queremos adentrarnos en tu Corazón para que guardados dentro de él, seamos protegidos de los enemigos de nuestras almas. Protégenos de todo error y confusión, de toda frialdad, egoísmo e indiferencia. Que dentro de tu Corazón adquiramos las virtudes que más necesitamos; la luz para dirigir nuestros pasos y la fortaleza para ser fieles a todos tus designios. Que tu Corazón, Jesús, sea nuestro único tesoro y herencia. Que las gracias de misericordia, conversión y paz que fluyen de tu Corazón lleguen a cada uno de nosotros, transformándonos y dándonos un nuevo corazón semejante al tuyo. Que movidos por el amor de tu Corazón nos convirtamos en canales de gracia para un mundo tan necesitado de amor, de verdad y de luz. Que consagrados a tu Corazón , edifiquemos en el mundo entero: la civilización del amor. Oh Corazón Inmaculado de María, por tu perfecta comunión de amor con el Corazón de Jesús, eres la escuela viviente de total consagración y dedicación a Su Corazón. En tu Corazón, Oh Madre, queremos vivir para aprender a amar, sin divisiones, al Corazón de Jesús; a obedecerle con diligencia y exactitud; servirle con generosidad y a cooperar activa y responsablemente en los designios de Su Corazón. Deseamos consagrarnos totalmente a tu Corazón Inmaculado y Doloroso que es el camino perfecto y seguro de llegar al Corazón de Jesús. Tu Corazón, es también refugio seguro de gracia y santidad, donde nos vamos liberando y sanando de todas nuestras oscuridades y miserias. Deseamos pertenecer a tu Corazón, Oh Virgen Santísima, sin reservas y en total disponibilidad de amor a la voluntad de Dios, que se nos manifestará a través de tu mediación maternal. En virtud de esta consagración, Oh Inmaculado Corazón, te pedimos que nos guardes y protejas de todo peligro espiritual y físico. Qué nuestros corazones ardan con el fuego del Espíritu como arde tu Corazón. Qué unidos a ti, que eres la portadora por excelencia de Cristo para el mundo, y ungidos por el poder del Espíritu Santo, seamos instrumentos para dar a un mundo tan árido y frío, el amor, la alegría y la paz del Corazón de Jesús. ¡Oh Corazones de Jesús y de María, esperanza de la humanidad! Esperanza porque en su perfecta comunión de amor por Dios y los hombres, se han entregado a la obra de la salvación del mundo. A través de esta consagración deseamos participar, desde nuestra pequeñez, en los designios de misericordia que los Dos Corazones están manifestando en la humanidad. Deseamos ofrecer nuestras vidas en amor y reparación a sus Corazones. Deseamos con todo nuestro ser promover y establecer en todos los corazones, el Reinado de amor de los Corazones de Jesús y María. ¡Amén! ACTO DE CONSAGRACIÓN A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA Sagrados Corazones de
Jesús y Maria, a Vos os consagro,
CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA
Santísimos corazones de Jesús y María, Señor, te damos gracias porque estamos aquí reunidos; te damos gracias porque formamos un grupo de personas que buscan formarse para luego, comprometerse de lleno con la comunidad de la parroquia San Antonio de Padua
y
porque nos podemos ayudar mutuamente. Señor, abre nuestros ojos para que veamos nuestra vida en toda su profundidad: que nuestra mirada amplia, abierta y amorosa como la tuya, llegue a cada uno de nuestros compañeros catequistas, a los niños y a los jóvenes a quienes estaremos formando en la fe. Y a todas las
personas
que están cerca de nosotros. Envíanos tu Espíritu joven y valiente a nuestro corazón: Padre, haz de nosotros verdaderos hijos tuyos, que sepamos amarte y con nuestra propia vida especialmente, en cada una de nuestras pequeñas comunidades.
Que sepamos
colaborar en tu acción en el mundo. Haz que estemos atentos y activos ante los problemas y males que hay a nuestro alrededor; pon en nuestros labios palabras que den luz; que por medio de nosotros tu amor Señor, Jesús, tú nos has dicho: “como el Padre me ha enviado, también los envío yo:
poneos
en camino y dad fruto”. Gracias por la confianza que tienes en nosotros. aquí estamos. Envíanos de nuevo a cada uno de nuestros sectores: el Diamante, Lucero, |