Elipse: Encuentro Personal con Dios
Cuadro de texto: La Oración
 

 

Me has dado una vida muy corta; no es nada mi vida delante de ti. ¡Todo hombre dura lo que un suspiro! ¡Todo hombre pasa como una sombra! De nada le sirve amontonar riquezas, pues no sabe quién se quedará con ellas. Salmo 39, 5-6

Vivimos vidas al ritmo del reloj, hora, tras hora, día tras día y así corre nuestra vida. Hombres con sueños, preparados para enfrentar el nuevo milenio, con metas firmes, miradas directas.

Necesitamos poner a prueba nuestra construcción, nuestra vida, para no quedar sin dejar una huella de impacto en este mundo.

  TODOS LOS HOMBRES MUEREN...PERO NO TODOS SE ATREVEN A VIVIR


EL BARRO

 

¿Qué es el hombre? ¿De dónde viene? ¿Para qué está en la vida? ¿Hacia dónde camina? El hombre es una pregunta constante. Y está siempre en camino de respuesta.

El hombre es un ser amenazado. Un ser perseguido. Su casa sobre arena es demolida por la tempestad. Su casa sobre roca se mantiene firme. Juega sin tregua con la arena y la roca. El mismo hombre es amenaza para su hombre interior. La carne y el espíritu le acompañan en lucha diaria. Los hermanos son amenaza para el hermano. Y Dios mismo es una persecución constante para el hombre.

La tentación, la prueba, miden su resistencia, el barro de que está hecho. El hombre se hace añicos y se reconstruye. La destrucción y la edificación son la dimensión profética del hombre. El pecado le corroe y le desconcierta. El pecado es su barro y su nada. Su vacío y su ansiedad. Su rostro desfigurado tiende a definirse. Porque el hombre lleva en su rostro las huellas de Dios.

El hombre hoy busca el sentido de su vida. Se sitúa en la aceptación de su barro, de su fragilidad. Aceptado y puesto en las manos de Jesús, el Señor y el salvador.

  Emilio L. Manzariegos – Antonio Botana


ORACIÓN

 

Señor,

Nos llamas para ayudarnos

A romper los lazos

Que nos impiden

Seguirte, amarte.

 

Nos invitas a dejar

Lo que tenemos

Para hacernos don.

 

Nos quieres a tu lado

Bajo el yugo de la cruz,

Sello indeleble

De tu amor por nosotros.

 

Sin ella, no podríamos seguirte,

No podríamos encontrar

Aquello que hemos perdido.

 

Ahora también un sorbo

De agua fresca se vuelve un río

Que generoso llega a la mar de tu gracia.

 

Ayúdanos, Señor,

Con el apoyo de tu Palabra

A creer si reserva

Y así  a mar como tú amas. Amén


PERDÓN PERSONAL

 

Padre celestial, pido hoy poder perdonar a todos en mi vida. Sé que me darás la fuerza para perdonar y te doy gracias porque me amas más de lo que yo me amo y quieres mi felicidad más de lo que yo mismo la deseo.

 

Padre, quiero estar libre de resentimiento, amargura y rencor hacia ti por las veces que he pensado que tú has mandado muerte, penas, dificultades financieras, castigos y enfermedad a nuestra familia.

 

Me perdono a mí mismo por mis pecados, faltas y fallas. Por todo lo que es verdaderamente malo en mí o todo lo que creo que es malo, me perdono a mí mismo. Me perdono por indagar en lo oculto (tabla guija, horóscopos, sesiones de espiritismo, lectura de la suerte , amuletos). Me perdono por usar tu nombre en vano, por no adorarte, por herir a mis padres, por emborracharme, por usar drogas, por pecados en contra de mi pureza, por adulterio, por aborto, por robar y mentir. GRACIAS Padre celestial, por tu gracia en este momento.

 

Perdono de corazón a mi madre. La perdono por todas las veces que me hirió, me ofendió, estuvo enojada conmigo y por todas las veces que me castigó. La perdono por las veces que prefirió a mis hermanos y hermanas. La perdono por las veces que me dijo que era tonto, feo, estúpido, el peor de los niños o que yo le costaba a la familia mucha plata. Por las veces que me dijo que no había sido deseado, que había sido un accidente, un error o que no era lo que ella esperaba, la perdono.

 

Perdono a mi padre. Lo perdono por no apoyarme, por su falta de amor, afecto o atención. Lo perdono por su falta de tiempo, por no darme su compañía, por beber o discutir y pelear con mi madre o con mis hermanos. Por sus castigos severos, por haberse marchado de casa, por divorciarse de mi madre o por sus andanzas con otras mujeres, lo perdono.

 

Padre, extiendo mi perdón a mis hermanas y hermanos. Perdono a los que me rechazaron, mintieron sobre mí, me odiaron, me ofendieron, compitieron por el amor de mis padres, me hirieron, o me hicieron daño físicamente. A los que fueron demasiado severos conmigo, me castigaron o hicieron mi vida desagradable de alguna forma, los perdono.

 

Por favor ayúdame a perdonar a mis parientes, a mi abuela y mi abuelo que puedan haber interferido en nuestra familia, al ser posesivos con mis padres,  que puedan haber causado confusión o haber puesto a uno de mis padres en contra del otro.

 

Jesús, ayúdame a perdonar a mis compañeros de trabajo que son desagradables o me hacen la vida imposible. Perdono a aquellos que me recargan con su trabajo, hablan de mí, no cooperan y tratan de quitarme el puesto…

 

Perdono a mis profesores de colegio e instructores del pasado y del presente. Extiendo el perdón a aquellos que me castigaron, me humillaron, me insultaron, me trataron injustamente, se burlaron de mí, me llamaron tonto o estúpido.

 

Perdono a mis amigos que me han decepcionado, que han perdido contacto conmigo, que no me apoyan, que no han estado disponibles cuando he necesitado su ayuda, que me pidieron dinero prestado y nunca me lo devolvieron, a los que hablaron de mí…

 

Pido perdonar a quien considero mi mayor enemigo, a quien es el más difícil de perdonar o a quien le dije que nunca lo perdonaría… Permite que tu Espíritu Santo me llene de luz y que cada área oscura de mi mente se ilumine. En el nombre de Jesús. Amén.


 

ERES EL RESULTADO DE TI MISMO

 

Nunca culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque tú, fundamentalmente tú has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.

 

Nunca te quejes de tu ambiente o de los que te rodean. Hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad y la fortaleza de tu corazón, aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar. No te quejes por tu pobreza, o por tu salud, o por tu suerte; enfréntalas con valor, y acepta que, de una u otra manera, son el resultado de los actos y la prueba que has de ganar. No te quejes por la falta de dinero, porque abunda en muchísimas partes.

 

No te amargues con tus propios fracasos, no se los cargues a otros. Acéptate ahora o siempre estarás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para claudicar. ¡empieza ahora mismo! Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.

 

Sí, tú has sido el ignorante, el vicioso, el irascible, el desobediente, el irresponsable, el torpe. Tú y únicamente tú. Nadie puede haberlo sido por ti. La causa de tu presente es tu pasado como la causa de tu futuro será tu presente. Aprende de los fuertes, de los activos, de los audaces, imita a los valientes, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones difíciles, a quienes vencieron a pesar de todo.

 

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas, sin alimento morirán. Aprende a nacer nuevamente desde el dolor, y a ser más grande que el más grande de los obstáculos. Dentro de ti hay un hombre que todo puede hacerlo.

 

Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo mismo. Reconócete por tu valor y por tu voluntad y no por tu debilidad para justificarte. Conociéndote a ti mismo serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias.

 

Porque tú mismo eres tu destino. Y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino. ¡levántate, mira la mañana llena de luz y fuerza, respira la luz del amanecer, tú eres parte de la fuerza de la vida; despiértate, camina, lucha, decídete, y triunfarás en la vida!


CONSAGRACIÓN PERSONAL A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Virgen del Carmen, oh Madre mía, me consagro a TI,

    y confío en tus manos  mi existencia entera.

   Acepta mi pasado con todo lo que ha sido.

   Acepta mi presente con todo lo que es.

   Acepta mi futuro con todo lo que será.

   Con esta total consagración

   te confío cuanto tengo y cuanto soy,

   todo lo que he recibido de tu Hijo Sacratísimo

   y de tu Esposo Santísimo.

Te confío mi inteligencia, - mi voluntad y mi corazón.

   Pongo en tus manos mi libertad, mis ansias y

   mis temores,-mis esperanzas y mis deseos,

   mis tristezas y mis alegrías.

  Cuida de mi vida y todas mis acciones para que

   sea más fiel al Señor Trino y Uno,

   y con tu ayuda alcance la salvación.

Te confío, Oh gran Señora,

   mi cuerpo y mis sentidos,

   para que sean puros siempre

   y me ayuden en el ejercicio de las virtudes.

Te confío mi alma, para Tú la preserves de

   las tentaciones del mundo,-

   de la carne, - y de Satanás.

   Hazme participar  de una santidad similar a la tuya;

   vuélveme conforme a Jesucristo, ideal de mi vida.

Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi devoción

    para que me ayudes a no envejecer en la Fe.

Te confío mi capacidad  y ganas de amar

   como has amado Tú, y como Jesús quiere que se ame .

Te confío mis incertidumbres y mis angustias,

   para que en tu Corazón- encuentre seguridad,

   - sostén y luz- en cada instante de mi vida.

Con esta consagración

   me empeño en seguir tu vida

   de humildad,- mansedumbre,- y pureza.

   Acepto las renuncias y los sacrificios

   que esta elección conlleva y te prometo

   con la gracia de Dios y con tu ayuda

   ser fiel al empeño tomado.

Oh, Madre de todos los hombres,

   Soberana de mi vida y de mi conducta,

   dispón de mí- y de todo lo que pertenece

   para que camine siempre en el Evangelio

   bajo tu guía, oh Estrella del Mar.

Oh Reina del Cielo y de la Tierra,

   Madre Santísima del Redentor,

   soy todo (a) tuyo (a), - oh Virgen del Carmen,

   y a Ti quiero  unirme ahora y siempre

   para adorar a Jesucristo, - junto a los Ángeles

   y a los Santos, ahora y por los siglos de los siglos.

Amén.


CONSAGRACIÓN A LOS SAGRADOS CORAZONES

Oh Sagrado Corazón de Jesús, has amado a la humanidad hasta el extremo, sin escatimar en nada por salvarnos y darnos tu amor, tu vida, tu gracia y tu verdad. Has amado a la humanidad hasta el punto de dejarte traspasar y así convertirte en la fuente abierta de donde manan, abundantemente, las gracias de salvación y de conversión. Tu Corazón traspasado es la fuente abierta de donde fluyen, con fuerza y poder, la Sangre y el Agua que purifican, transforman, vivifican y liberan nuestros corazones. Es tu Corazón traspasado la puerta abierta y estrecha por la que debemos entrar para participar de la vida del Reino de los Cielos. Es en la escuela de tu Corazón traspasado que aprendemos las virtudes de la humildad y la mansedumbre; la obediencia y la abnegación. Es en tu Corazón que encontramos la plenitud del amor y de la paz.

A tu Corazón, Oh Jesús, deseamos consagrarnos hoy. A través de esta consagración, queremos adentrarnos en tu Corazón para que guardados dentro de él, seamos protegidos de los enemigos de nuestras almas. Protégenos de todo error y confusión, de toda frialdad, egoísmo e indiferencia. Que dentro de tu Corazón adquiramos las virtudes que más necesitamos; la luz para dirigir nuestros pasos y la fortaleza para ser fieles a todos tus designios. Que tu Corazón, Jesús, sea nuestro único tesoro y herencia. Que las gracias de misericordia, conversión y paz que fluyen de tu Corazón lleguen a cada uno de nosotros, transformándonos y dándonos un nuevo corazón semejante al tuyo. Que movidos por el amor de tu Corazón nos convirtamos en canales de gracia para un mundo tan necesitado de amor, de verdad y de luz. Que consagrados a tu Corazón , edifiquemos en el mundo entero: la civilización del amor.

Oh Corazón Inmaculado de María, por tu perfecta comunión de amor con el Corazón de Jesús, eres la escuela viviente de total consagración y dedicación a Su Corazón. En tu Corazón, Oh Madre, queremos vivir para aprender a amar, sin divisiones, al Corazón de Jesús; a obedecerle con diligencia y exactitud; servirle con generosidad y a cooperar activa y responsablemente en los designios de Su Corazón.

Deseamos consagrarnos totalmente a tu Corazón Inmaculado y Doloroso que es el camino perfecto y seguro de llegar al Corazón de Jesús. Tu Corazón, es también refugio seguro de gracia y santidad, donde nos vamos liberando y sanando de todas nuestras oscuridades y miserias. Deseamos pertenecer a tu Corazón, Oh Virgen Santísima, sin reservas y en total disponibilidad de amor a la voluntad de Dios, que se nos manifestará a través de tu mediación maternal. En virtud de esta consagración, Oh Inmaculado Corazón, te pedimos que nos guardes y protejas de todo peligro espiritual y físico. Qué nuestros corazones ardan con el fuego del Espíritu como arde tu Corazón. Qué unidos a ti, que eres la portadora por excelencia de Cristo para el mundo, y ungidos por el poder del Espíritu Santo, seamos instrumentos para dar a un mundo tan árido y frío, el amor, la alegría y la paz del Corazón de Jesús.

¡Oh Corazones de Jesús y de María, esperanza de la humanidad! Esperanza porque en su perfecta comunión de amor por Dios y los hombres, se han entregado a la obra de la salvación del mundo. A través de esta consagración deseamos participar, desde nuestra pequeñez, en los designios de misericordia que los Dos Corazones están manifestando en la humanidad. Deseamos ofrecer nuestras vidas en amor y reparación a sus Corazones. Deseamos con todo nuestro ser promover y establecer en todos los corazones, el Reinado de amor de los Corazones de Jesús y María. ¡Amén!

ACTO DE CONSAGRACIÓN

A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA

Sagrados Corazones de Jesús y Maria, a Vos os consagro,
para siempre, mi persona y toda mi familia...

A Vos os hacemos entrega de todo lo que somos
y de todo lo que nos pertenece: nuestro ser,
nuestra vida, nuestro hogar y nuestra patria...

En vuestra benignidad, dignáos aceptar
este nuestro humilde y sincero acto de consagración,
mediante el cual queremos esforzarnos en ser fieles cumplidores
de vuestra santa ley, venciendo toda clase de respete humano.

Bajo vuestro amparo depositamos toda nuestra esperanza,
seguros de vuestro auxilio y bendición...

¡Corazón sagrado de Jesús en Vos confío!

¡Corazón Inmaculado de María, sed nuestra salvación!


 

CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA

A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA

 

Santísimos corazones de Jesús y María,
unidos en el amor perfecto,
como nos miráis con misericordia y cariño,
consagramos nuestros corazones,
nuestras vidas,
y nuestras familias a Vosotros.
Conocemos que el ejemplo bello
de Vuestro hogar en Nazaret fue un modelo
para cada una de nuestras familias.
Esperamos obtener,
con Vuestra ayuda,
la unión y el amor fuerte y perdurable
que Os disteis.
Qué nuestro hogar sea lleno de gozo.
Qué el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia,
y el respeto mutuo
sean dados libremente a todos.
Qué nuestras oraciones
incluyan las necesidades de los otros,
no solamente las nuestras.
Y qué siempre estemos cerca de los sacramentos.
Bendecid a todos los presentes
y también a los ausentes,
tantos los difuntos como los vivientes;
qué la paz esté con nosotros,
y cuando seamos probados,
conceded la resignación cristiana
a la voluntad de Dios.
Mantened nuestras familias cerca
de Vuestros Corazones;
qué Vuestra protección
especial esté siempre con nosotros.
Sagrados Corazones de Jesús y María,
escuchad nuestra oración.

Amén.


COLABORADORES EN TU ACCIÓN                                         

Señor, te damos gracias porque estamos aquí reunidos;

te damos gracias porque formamos un grupo de personas que buscan formarse

para luego, comprometerse de lleno

con la comunidad de la parroquia San Antonio de Padua

y porque nos podemos ayudar mutuamente.

Señor, abre nuestros ojos para que veamos nuestra vida

en toda su profundidad: que nuestra mirada

amplia, abierta y amorosa como la tuya,

llegue a cada uno de nuestros compañeros catequistas,

a los niños y a los jóvenes a quienes estaremos

formando en la fe. Y a todas las

personas que están cerca de nosotros.

Envíanos tu Espíritu joven y valiente a nuestro corazón:

Padre, haz de nosotros verdaderos hijos tuyos,

que sepamos amarte y con nuestra propia vida

dar testimonio de tu Palabra,

especialmente, en cada una de nuestras pequeñas comunidades.

Que sepamos colaborar en tu acción en el mundo.

Haz que estemos atentos y activos ante

los problemas y males que hay a nuestro

alrededor; pon en nuestros labios palabras que den luz;

que por medio de nosotros tu amor

crezca en todas partes.

Señor, Jesús, tú nos has dicho:

“como el Padre me ha enviado, también los envío yo:

poneos en camino y dad fruto”.

Gracias por la confianza que tienes en nosotros.

aquí estamos. Envíanos de nuevo a cada uno de

nuestros sectores: el Diamante, Lucero,

Planadas. Gracias, Señor.


 

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