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Cuadro de texto: PADRE EUSTAQUIO Van Lieshout, ss.cc
Beatificación junio 15 de 2006 


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Primeros pasos
El 3 de noviembre de 1890, Humberto Van Lieshout, que más tarde se tornaría el Venerable P. Eustaquio, nació en Aarle Rixtel, en Holanda e este mismo día recibió el sacramento del Bautismo en la iglesia parroquial de Beek, en Donk, donde a los 11 años recibe su Primera Eucaristía.
Después de frecuentar la escuela infantil de su ciudad natal, hace el curso fundamental en la Escuela Latina de Gemert. El 25 de septiembre de 1905 ingresa en el seminario menor de la Congregación de los Sagrados Corazones, en Grave, en Holanda, donde hace el curso colegial.
Dispuesto a dedicarse al prójimo, a ejemplo del P. Damián de Molokai, religioso belga de esta misma congregación, cuya vida conoció a través de la lectura, inició el 10 de diciembre de 1913 el noviciado canónico en Tremeloo, en Bélgica. En 27 de enero de 1915 hace votos temporales de pobreza, castidad y obediencia como religioso de la Congregación de los Sagrados Corazones. El 18 de marzo de 1918, pronuncia sus votos perpetuos, que guardó con fidelidad hasta la muerte.
Sacerdote al servicio de la humanidad
Después de cursar filosofía y teología en seminarios de la Congregación, el 10 de agosto de 1919 es ordenado sacerdote por D. Enrique Hopmans, obispo de la Diócesis holandesa de Breda.
A partir su ordenación hasta agosto de 1924 trabajó como auxiliar del maestro de novicios, coadjutor parroquial en Roelofarendsveen, capellán, predicador de retiros así como redactor y divulgador de periódicos católicos.
En 1920, atendiendo la invitación del obispo de Haarlem, ejerció su ministerio sacerdotal en Maasluis, en las proximidades de Rótterdam, cuidando de una comunidad grande de familias belgas que, en 1914, tuvieron que dejar su patria por causa de la invasión alemana. Por su desvelo y total dedicación que culminó con la repatriación de toda la comunidad belga, fue nombrado Caballero de la Corona Belga, honra que en nada afectó a su vida sencilla y de entrega.
Misionero entre enfermos y afligidos
En agosto de 1924, por orden de sus superiores, llegó a la comunidad de la Congregación de los Sagrados corazones en Miranda de Ebro, en España para aprender la lengua, pues había sido nombrado misionero para América del Sur, juntamente con los Padres Gil van den Boorgart e Matias van Roy, El día 22 de abril del año siguiente, los tres dejaron el puerto de Ámsterdam a bordo del navío Flandria con destino a Río de Janeiro, donde llegaron el día 22 de mayo.
Con buen humor, el P. Eustaquio solía decir que Dios lo quería en Brasil porque, después de haber hecho un grande esfuerzo para aprender y entender un poco el español, acaba viniendo a Brasil, el único país sudamericano de lengua portuguesa. El sentido de sus mensajes superaba la dificultad de ser entendido en sus expresiones del nuevo idioma, pues su misión era hacer que se entendiese y fuese amada la infinita misericordia del Amor de los Sagrados Corazones de Jesús y de Maria para la humanidad, especialmente con los pobres, os enfermos y los pecadores.
La Causa de la Beatificación y Canonización

Los devotos del P. Eustaquio no sólo manifestaban su aprecio para con la persona de él, sino que en sus necesidades personales y familiares, recurrían a su intercesión en busca de gracias y favores de orden material y espiritual.
Las comunidades católica del Belo Horizonte, Poá, Ibiá, Patrocinio, Romaria y de otras parroquias y ciudades por donde, en Holanda o en Brasil, el había dado testimonio de vida, predicando y bendiciendo, querían hacer algo más que respetar su memoria, como acontece con la mayoría de las personas ilustres y dignas.
Los religiosos de la Congregación de los Sagrados Corazones, aunque ya habían sido instados por los devotos del P. Eustaquio para que dieran los pasos necesarios para pedir la beatificación y canonización, comenzaron a hacerlo solo en 1953, cuando un representante del Superior General de la Congregación en visita a Brasil, se quedó impresionado y maravillado con la afluencia del pueblo junto a la tumba de su hermano.

La Congregación responde a los fieles.
El 5 de febrero de 1956, el P. Isidro María Andreu, encargado de las causas de beatificación y canonización de religiosos de la Congregación de los Sagrados Corazones, nombró al P. Alfredo Elfrink como su Vice-postulador para las causas en el Brasil.
Le ordenó que iniciase, de inmediato, los trabajos preliminares para el montaje necesario para establecer oficialmente el Proceso de Beatificación y Canonización do P. Eustaquio. En septiembre de ese mismo años, se inició la recolección de datos y de documentos y los contactos con personas que le conocieron o que fueron beneficiadas por el P. Eustaquio.
Con todo lo recogido, el P. Alfredo Elfrink estructuró su tesis, sobre las virtudes del hermano fallecido con indicios de santidad e defendió la conveniencia de su beatificación y canonización, a juicio de la Autoridad Eclesiástica..
Curación de un cáncer
En los autos del proceso que fue presentado en Roma consta el registro de la curación de un cáncer. El hecho, que fue constatado clínicamente y comprobado científicamente, ocurrió por la intercesión del Venerable P. Eustaquio después de su fallecimiento.
Con el fin de comprobarlo, según las rigurosas exigencias de investigación de la Iglesia, el Cardenal D. Serafim Fernández de Araújo, entonces Arzobispo Metropolitano, reunió al Tribunal Eclesiástico de la Archidiócesis de Belo Horizonte, en el periodo de 12 de Noviembre de 1997 a 17 de Enero de 1998, que otra vez tomó las declaraciones del beneficiado por la curación y de los médicos que lo asistieron durante su enfermedad, así como de otros testigos que, anteriormente, ya habían sido presentadas con anterioridad en el Proceso.

Lo que la Iglesia considera milagro
Para la Iglesia, con referencia a procesos de beatificación y canonización de persona de gran virtud, milagro es aquel hecho que supera las fuerzas de la naturaleza, que es realizado por Dios fuera de lo común de toda la naturaleza criada por intercesión de un siervo de Dios, par la beatificación o de un beato para la canonización
Según su doctrina, los milagros son señales de la revelación, destinados a glorificar a Dios, a suscitar y fortalecer la fe, y también son formas de confirmación de la santidad de la persona invocada. En rigor, el milagro asegura el valor del reconocimiento del consentimiento que la Iglesia hace cuando reconoce que alguien es digno de recibir la concesión del culto oficial.
A continuación, el Tribunal entregó a la Congregación para la Causa de los Santos, en Roma, toda la documentación de lo que fue concluido con respecto a la curación y al sometimiento a los estudios de la Comisión Médica, un equipo constituido por cinco médicos especialistas y dos peritos de oficio, que fueron encargados de realizar el examen científico del caso presentado como milagro.
Curación científicamente reconocida.
En su reunión del 29 de enero de 2004, después de un minucioso examen y su discusión final sobre el diagnóstico, el protocolo, el tratamiento y el fin de la enfermedad, en el caso específico de la curación realizada por intercesión del P. Eustaquio, por unanimidad, la Comisión Médica concluyó, que ella, era de hecho rápida, completa, duradera e inexplicable según los actuales conocimientos médico científicos. 
Conforme a los criterios de los tramites establecidos por la Congregación de la Causa de los Santos, un equipo de teólogos, después de tener analizado el hecho y en el hecho identificado el nexo de casualidad entre las oraciones al Siervo de Dios y la curación presentada en el Proceso, envió sus conclusiones a la Comisión de Obispos y Cardenales.
Esta, después de haber tomado conocimiento del cuidado con que el hecho había sido analizado por la Comisión Médica, somete, oficialmente, su parecer al Santo Padre el Papa, quien decidirá sobre la naturaleza de la curación.
Consideras y aceptadas las posiciones de la Congregación para la Causa de los Santos, el firmará un decreto definiendo como auténtico el milagro de la curación ocurrida en Belo Horizonte, por intercesión del Venerable P. Eustaquio. A seguir, determinará el día de la solemne declaración de su beatificación.
Tomado de la Web dedicada al P. Eustaquio

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