|
|
||||||||
|
ES TU AMOR EL QUE NOS HACE ATENTOS Hemos dejado todo; pero, como si tuviéramos imán, las cosas vuelven y se nos pegan.Te pedimos, Señor, que el dolor que esto nos da vaya abriéndonos camino a los pobres de la tierra; con ellos queremos echar nuestra suerte.Te pedimos que nuestros hermanos y hermanas del pueblo lleguen a ser para siempre nuestro tesoro.
|
Hemos escuchado la voz de tu Hijo y le hemos dicho que sí. Ya no
queremos vivir para nosotros sino para que venga tu Reino. Queremos
vivir, Señor como los amantes, porque es tu
amor el que nos hace atentos; él nos lleva,
como a ti, a escuchar el clamor- del oprimido, él
nos lleva a servirte en el pueblo creyente y pobre, é1 nos lleva a
obedecer estos signos de los tiempos. Queremos
vivir en obediencia a tu voz que nos dice "ven" y
que cuando nos has convertido nos dice "ve a mi pueblo".
Señor, como queremos obedecer, te pedimos capacidad
para escuchar no sólo el clamor de la opresión, sino
las voces de tu pueblo que nos señalan caminos. Líbranos
de la tentaci6n de encerramos en ideologías autosuficientes, en
grupos foquistas de clarividentes; o en tu
evangelio como si fuera un recetario, que nos
dispensara del esfuerzo de oír, aprender y ensayar todos los días. También
queremos oírte en la voz de los compañeros, ellos
también escucharon la voz de tu Hijo; juntos buscamos seguirle y
juntos y abiertos a ti y a tu pueblo podemos formar un oído más fino. Por
eso queremos obedecer a la comunidad y a sus
representantes y a los que son, en tu nombre, los pastores de tu pueblo. Obedecer
y servir a los que tienen dinero y poder es hoy el yugo pesado que carga
tu pueblo. Nosotros no pretendemos quebrarlo
siendo hombres sueltos, sin amo y sin ley, sino
sirviendo a los siervos, obedeciendo, sembrando cadenas de solidaridad
que romperán el yugo que carga tu pueblo. Que
nunca nos falte amor para mantenernos erguidos frente
a las amenazas y seducciones de los enemigos del pueblo. Que
nunca nos falte amor para agachar la cabeza frente a las voces del
pueblo. Y que siempre mantengamos
abierta la puerta más secreta de nuestro corazón para escuchar la voz
de Jesús.
|
|||||||