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UNA PREOCUPACIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN DE LA CULTURA DESDE EL VATICANO II HASTA NUESTROS TIEMPOS
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Esta es una reflexión que quiero hacer desde lo que he leído, observado y experimentado de toda aquella problemática de inculturización que hay detrás de la evangelización de las culturas. Empezando por la conquista de nuestra América por los europeos, ahí ya empieza a darse una inculturización de otros estilos de vida y de la religión católica, esto ha causado polémica por parte de muchos americanos, en particular por el pueblo Latino, pues ya que no fue muy adecuada la forma en que se evangelizó. Al encontrarse con culturas indígenas, los choques fueron fuertes, por ello nuestros conquistadores (no todos) se vieron obligados a imponer la religión católica a nuestros pueblos aborígenes. Desde este hecho, ya comienza la evangelización en América Latina. Pero al referirnos a una cultura más universal y viendo la preocupación del Vaticano II por la inculturización del evangelio, se convierte en un reto para la Iglesia católica querer llevar el mensaje de Jesús a todos los rincones del mundo, sobre todo en culturas apáticas a la Iglesia y de con tradiciones muy fuertes. Por lo cual, lo primero que debemos hacer es reconocer que dentro de cada cultura subyace una religión que liga a una comunidad con un ser trascendental y/o con antepasados y dioses ancestrales que marcaron y marcan la vida espiritual y las costumbres que hay en cada una de ellas. Lo que más me preocupa en este momento es la forma en que esas culturas, de las cuales pertenecemos nosotros, han sido o se han ido degradando de una cierta forma en que lo que quisieron nuestros abuelos que cultiváramos, hoy día se ha vuelto obsoleto para las nuevas generaciones, no quiero decir que las tradiciones culturales y religiosas que recibimos de parte de nuestros ancestros deban seguir igual, lo que debemos de hacer ahora es actualizarlas a nuestros contextos, dándole un sentido a nuestra praxis pastoral, cobrando y rescatando los sentidos de vida que hay en las diferentes culturas en las que nosotros nos movemos. Para ello se debe ser muy cuidadoso y prudente a la hora de evangelizar, ya lo decía al principio que la mayoría de nuestros pueblos indígenas recibieron la Palabra de Dios mas impuesta que por voluntad propia. Ahora los desafíos culturales son otros, además la Iglesia tiene que afrontar problemáticas no solo de nivel religioso sino: político-sociales, ecológicos, de género, etc. He aquí que es donde empieza la lucha por rescatar la cultura. Hoy nos movemos en una sociedad de inmediatez, donde todo es acelerado y la sociedad cada vez nos consume, estamos inmersos en una cultura donde lo nuevo es lo que llama la atención, donde la lucha por rescatar el pasado suena a anticuado, pero no vemos que detrás de cada pueblo y cultura hay una historia que podemos revivir hoy, dándole un nuevo sentido Cristológico a nuestra praxis pastoral. Hoy nos encontramos en medio de dos culturas: las que defienden nuestros abuelos y padres y las que defienden las nuevas generaciones. En medio de estos choques generacionales es donde la Iglesia debe buscar medios que ayuden a unir lo pasado con el presente, así como el Antiguo Testamento se complementa con el Nuevo Testamento. Desde mi punto de vista es lo que yo he podido notar hasta hoy, para ello la Iglesia debe hacer una lectura de este fenómeno que se está dando en medio de estas dos culturas, sobre todo en nuestros pueblos latinos. Para muchos de nosotros, tanto religiosos, sacerdotes y laicos, es difícil aceptar estos cambios culturales en nuestra sociedad, más aún cuando se empieza a secularizar la religión y donde el sincretismo cada vez toma más fuerza en las nuevas generaciones. Es aquí donde debemos valernos de las herramientas de la modernidad para evangelizar las nuevas culturas que subyacen en ella, no tenemos que ser reacios frente a los cambios modernos sino saberlos afrontar y desde allí lanzar nuevas formas de evangelizar tanto a las antiguas como a las nuevas generaciones y no seguir estancados en la época medieval donde no salimos del concilio de Trento y el Vaticano II muy pocos ponen en práctica algunas de tantas cosas que propuso de los cambios para la Iglesia. Involucrándonos un poco más al campo político-social, ecológico, de género y de raza, no necesitamos ser tan sabios para darnos cuenta que la lucha por el poder ha hecho que muchas culturas desaparezcan y con ello muchas personas hayan perdido sus vidas por defender sus derechos, sus deberes y tradiciones culturales, sobre todo las comunidades indígenas que continuamente son atropellados por grupos, tanto políticos como armados, arrebatándoles sus tierras para colocar sus empresas y cultivos ilícitos, engañándolos con ofertas de trabajo, protección, educación, salud y vivienda. No se dan cuenta que la naturaleza para ellos no es solamente la que les da de comer, sino que también en medio de ella pueden contemplar las maravillas de la creación de Dios. Pero la avaricia y el deseo de poder no dejan ni si quiera pensar en estas cosas, por lo cual la ecología también se vuelve victima del poder de unos cuantos. En cuanto al género y la raza dentro de la evangelización de la cultura, la Iglesia se ha mostrado más paternalista donde el protagonismo de la mujer ha sido muy poco ya que la misma cultura machista ha hecho que sea así, esto es lo que reclaman muchas teólogas y mujeres que le piden a la Iglesia que sea más abierta no solo a la evangelización sino al papel protagónico que debe tener la mujer dentro de ella, por ello María la Madre de Jesús era la que acompañaba a sus discípulos y los animaba a seguir anunciando el Evangelio, por ello María es considerada como modelo de la Iglesia ¿Esto no es lo que necesita hoy la Iglesia? El racismo ha sido otro fenómeno que ha hecho que muchas culturas se hayan visto discriminadas no solo por la sociedad sino en muchas ocasiones por la misma Iglesia. Podemos ver esta realidad en los barrios de ciudades y pueblos como Colombia donde han llegado varias comunidades negras desplazadas por la violencia y el desempleo y la preocupación de algunas parroquias por apoyarlas y evangelizarlas ha sido muy poca, debido a la misma mentalidad racista y de los prejuicios que nos hacemos de estos hermanos/as nuetros/as. ¿Cuál será el cambio que debemos hacer como Iglesia para evangelizar la cultura en la cual estamos con toda la problemática subyacente? Arnoldo Fernández ss.cc.
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