(1840-1889)
A continuación veremos como se va desarrollando esta liberación que hace Damián con aquellos hermanos excluidos por la sociedad.
José de Veuster y/o Damián que es el nombre que recibe cuando hace sus votos perpetuos, fue un hombre que desde su infancia se sintió inclinado a servir a los demás y en especial a los más pobres de su tiempo, pues este espíritu de servicio fue inculcado en su familia y su gran admiración por Francisco Javier, apóstol de la India, esto lo llevó a tomar la decisión de ser religioso misionero a la edad de los 18 años, lo cual conoce a la congregación SS.CC donde después ingresó y terminó sus estudios correspondientes para el sacerdocio.
Pero ¿cómo Damián hace teología?
Cuando Damián opta por ayudar a los más pobres de su comunidad, ya está haciendo teología, a través de sus acciones liberadoras y su preocupación de aliviar el sufrimiento de las almas necesitadas de un precursor que las libere de las opresiones que se daban en esa época es donde Damián impulsado por su espíritu liberador se ve enfrentado a una sociedad que está oprimiendo el pueblo, y ahora como religioso se enfrentará a muchas fuerzas contradictorias e incluso a la misma iglesia católica que no acepta muchos comportamientos de este hombre.
Después de haber terminado sus estudios y hecho los votos perpetuos, el provincial decide enviar a un grupo de misioneros a apoyar las misiones en Hawai, donde había una necesidad muy grande de acción pastoral y la población tenía un status de pobreza muy alto, además el protestantismo dominaba la religiosidad de esta época, este fue el motivo para el envío de los misioneros, en este grupo se encontraba Damián muy feliz de ser uno de los elegidos para esta misión, pues aquí se le daba un giro a su vida y empezaba a desarrollarse una teología liberadora que él mismo iba a ejercer.
La fecha de partida del barco para estas islas y en particular a Honolulu fue el 9 de noviembre de 1863 y llegaron a esta ciudad el 19 de marzo de 1864.
Durante este tiempo de viaje se les presentaron muchos obstáculos de los cuales tuvieron que enfrentar con gran valentía y fe en aquel que los protegía todos los días y los llevaba a continuar el camino misionero de liberar un pueblo, y en particular a aquellos pobres leprosos que tanto lo necesitaban.
El mismo Damián decía que “cuando se sirve a Dios, se es fiel en todas partes”[1], esta es una frase que lo motiva para entregarse al servicio de Dios y dejar atrás lo mundano e insertarse en la realidad del hombre desprotegido y vivir como ellos.
He aquí que la llegada de Damián a Honolulu hace que se enfrente a una nueva forma de vida, ya que de ahora en adelante será un pobre más entre los pobres.
En esta misma ciudad recibirá su ordenación como Diácono, y más tarde como padre de los SS.CC, esto sucede antes de ser convocado para ir a la leprosería de Molokai. En este tiempo Damián tenía 21 años de edad.
Durante 9 años estuvo trabajando en diferentes islas Insulares; como Koala y el distrito de Puna, donde estuvo insertado con los pobres de esas comunidades llevando una vida similar a la de ellos, visitando enfermos y construyendo capillas. También tuvo duros enfrentamientos con los protestantes que dominaban estas regiones, que más tarde al final de sus días en Molokai serían aquellos que más lo iban a ayudar.
“Debemos cargar con la cruz de Cristo, no delante de él, sino detrás de él”.[2]
Esta cruz a la que nos invita a llevar Damián va a ser el recorrido de nuestra vida en cada de nuestras acciones pastorales liberadoras que ejecutemos en cada uno de los campos de acción, y eso que tenemos que interrogarnos si es liberadora o simplemente protagonistas.
Este hombre es llamado a vivir con los leprosos cuando tenía 30 años, pero 3 años más tarde es cuando es enviado a vivir en esta cárcel de la naturaleza, esto fue el 10 de Mayo de 1873. Vale la pena mencionar la frase del P. Bradley que nos invita a ser de nuestra vida un testimonio profético en el mundo. “Nuestra misión S.S.CC. Se realiza en un mundo concreto, en medio de la gente”.[3]
Ahora la pregunta que yo me hago es, ¿en qué mundo los religiosos estamos nosotros realizando nuestra misión?.
Esta pregunta nos lleva a reflexionar acerca de nuestras acciones pastorales que hacemos hoy en las comunidades, y la forma como lo hacían los grandes santos y el beato Damián. Pero sigamos mirando cómo fue la experiencia de Damián en Molokai.
Cuando llegó a la isla, se encontró con esta enfermedad incurable que había aparecido en 1840 y estaba extendida en todo el archipiélago y era incurable. Los leprosos que estaban allí eran cerca de 600 a 1000, su estado físico era desastroso, se sentían abandonados por el mundo, parecía un cementerio viviente, ya que cada día eran muchas que morían y estado higiénico contaminaba aquel lugar.
Fueron muchos los problemas morales, sociales, ambientales en cuanto el clima y religiosos que Damián encontró en aquel lugar.
En esta isla se encontraba expuesto a contagiarse por la lepra, aunque a él le parecería imposible que le fuese a suceder; este iba a ser el lugar donde su praxis teológica liberadora lo llevaría a dar la vida en servicio de ellos y a morir como leproso.
Durante los primeros años tuvo conflictos con los protestantes que vivían allí, pues los veía como rivales, ya que eran muy pocos los leprosos católicos que se hallaban en este lugar. Parece que en esta isla casi nunca iba un sacerdote a visitarlos y esta la gran necesidad religiosa que percibía Damián porque eran muchas las personas que morían sin haber recibido los sacramentos.
De los 16 años que permaneció en este lugar, Damián logró hacer muchas obras como: construir capillas, catequizar y convertir a muchas personas a la religión católica, rescatar a los jóvenes que eran esclavizados y prostituidos por los jefes del lugar, devolverles la dignidad que habían perdido al ser arrojados como una basura.
A medida que los días pasaban su celo misionero ardía como una luz en una caverna solitaria que después iluminaría las esperanzas perdidas que se hallaban en el corazón de cada uno de los leprosos.
La oración y la vida de contemplativa lo animaban a seguir luchando por sus hermanos leprosos, aunque por muchos años viajó a Hawai y Honolulu a pedir ayuda económica para continuar con las obras que se estaban haciendo y apoyo médico para calmar los dolores y gemidos de aquellos marginados de aquel lugar.
Muy pocas veces fue apoyado en sus peticiones por algunos obispos y padres de nuestra comunidad; esta dicha duró poco porque cuando se supo que era un leproso más entre los leprosos las ayudas fueron disminuyendo y le prohibieron volver a las ciudades que frecuentaba ya que podía contagiar a los demás, desafortunadamente así tiene que suceder cuando una persona se entrega por la liberación de otras son muy pocos los amigos que lo acompañan hasta el final, pero Dios no lo dejaba solo, algunos hermanos sacerdotes del los ss.cc, unas hermanas franciscanas y unos obispos anglicanos en particular fueron aquellas personas que estuvieron con él hasta los últimos días de su vida los cuales los vivió muy feliz porque había logrado devolverles la dignidad a aquellos seres de Dios que se encontraban abandonados, y además su obra seguiría en marcha por los nuevos liberadores que llegaron a la isla.
El día de su muerte fue el 15 de abril de 1889, este día Damián se convirtió en el apóstol de los leprosos.
¿A cuáles leprosos debemos liberar hoy?
Arnoldo Fernández, ss.cc.
[1] Édouar Brion, “El camino de Damián”. E.D, Santiago de Chile, Mayo 2000, Congregación de los Sagrados Corazones. Secretaría Provincial.
[2] Édouar Brion, “El camino de Damián”. E.D, Santiago de Chile, Mayo 2000, Congregación de los Sagrados Corazones. Secretaría Provincial.
[3] P. Patrick Bradley ss.cc. “Nuestra vocación y misión ss.cc. Roma, 20 de Diciembre de 1992.