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Cuadro de texto: CRISTO REVELADO EN LOS JÓVENES MARGINADOS 
DEL BARRIO DE PLANADAS
 DE MOSQUERA CUNDINAMARCA



 
¿Cómo encontrar a Cristo revelado en la marginación de los jóvenes de hoy?
He querido empezar este ensayo con esta pregunta y, yo creo que no se necesita ser teólogo ni hacer muchos estudios para poder ver lo que los jóvenes de nuestra sociedad sienten y expresan frente a la realidad en que vivimos, donde cada ves hay más familias marginadas y en la mayoría de ellas hay muchos jóvenes que desarfotunadamente no son escuchados por nuestros gobernantes, pues ya que a ellos les interesa más invertir el presupuesto del pueblo en la guerra y no escuchar a aquellos que están quedándose en la pobreza y algunos en la extrema pobreza, donde no tienen oportunidad de vivienda, educación, salud, servicios públicos, formación espiritual y personal, sino que cada vez son más marginados y señalados por las gentes de otros barrios y las mismas autoridades como un peligro para la sociedad.  

Por ello, lo que quiero aquí es demostrar la forma en que Cristo se manifiesta y se ha venido manifestando en cada contexto y en cada situación particular, sobre todo en los jóvenes del barrio de Planadas, donde ellos se sienten desprotegidos por la sociedad y han caído en vicios que no solamente los ha afectado a ellos sino a sus familias también, por lo cual, es necesario y urgente rescatarlos de ese abandono social que ellos mismos expresan y mostrarles que Dios está en medio de ellos y siempre lo ha estado por medio de su hijo Jesús, liberándolos de todo tipo de opresión y a la vez les dándoles una nueva esperanza de seguir luchando por sus ideales.

Ese Jesús-Cristo que fue marginado y perseguido y que tuvo que morir y ser crucificado por una causa liberadora, es el mismo que vemos crucificado hoy en los países tercermundistas como el nuestro, pues bien lo dice Jon Sobrino, “no cabe duda de que hay cruz, no sólo cruces individuales, sino colectivas, las de pueblos enteros. Por ello, ante la realidad histórica de ese Tercer Mundo, I. Ellacuría solía decir que bien está hablar del <Dios crucificado>, pero que tanto o más necesario es hablar del <pueblo crucificado>, con lo cual, además, elevaba la realidad de los pueblos del Tercer Mundo a  realidad teologal.”[1], esa realidad es la que se ve reflejada en los jóvenes con los cuales estoy trabajando desde hace aproximadamente un mes, aquellos mismos jóvenes que han tenido que llevar la cruz de la marginación y el rechazo de la sociedad, es aquí donde Jesús se manifiesta, en medio del rechazo y la exclusión, donde otros no quieren ver es donde la Iglesia debe poner la mirada.

Por ello, la Iglesia ha empezado a reflexionar y a preguntarse qué lugar ocupan  los jóvenes de hoy en esta sociedad postmoderna, y más aún en nuestra Iglesia colombiana, cuando nos vemos bombardeados a diario de toda clase de consumismos y opresiones imperialistas que supuestamente es para mejorar el sistema social y llevar una mejor vida, es ahí donde nuestros jóvenes han caído porque no ha habido un interés constante de parte del gobierno y de la misma Iglesia de hacerles ver que toda esta clase de propuestas políticas neoliberales ha hecho que cada vez más se pierda el sentido Evangélico de Jesucristo revelado en la Palabra y el aumento de la pobreza y marginación de la persona, sino que por conveniencias o intereses políticos o personales, han o hemos caído en apoyar este tipo de imperialismo deshumanizante y esclavizante de los más poderosos. 

A partir de este cuestionamiento que muchas personas y teólogos hacen, es donde quiero invitarlos a todos/as aquellas personas que lean este ensayo para que no dejemos a Cristo encerrado en posturas dogmáticas y políticas que ha hecho que la Iglesia pierda su sentido liberador y que los jóvenes se alejen de ella, a través de todos estos cambios que se han dado a nivel eclesial es donde Boff nos dice que “el movimiento de los jóvenes nos debe llevar también a la Iglesia a una reflexión cristológica. ¿Por qué los jóvenes no se afilian a la Iglesia? ¿Por qué su Jesús no es el Jesús de sus predicaciones, de los dogmas, sino el de los evangelios? Para muchos de ellos, Jesucristo fue un prisionero de la Iglesia, de su interpretación eclesiástica y de la casuística dogmática. De este modo, Jesús perdió su misterio y la fascinación que tenía sobre los hombres, al ser encuadrado dentro de una estructura eclesial”[2]. 
 
Esto es lo que piensan los jóvenes de nuestro tiempo, y no creo que sean falencias inventadas por ellos, debe de haber algo que los lleve a afirmar este tipo de interrogantes, por consiguiente los jóvenes deben ser escuchados, no ignorados ni marginados, aunque sean pobres o desplazados por la violencias o viciosos, no, nosotros tenemos que ser la voz de los que no tienen voz así como  lo fue Jesús, el rostro de Dios no puede quedarse encerrado en estructuras ni políticas subyugadas, debemos buscarlo en  los rostros de las personas y en los contextos donde estemos viviendo, es ahí, en los barrios marginados, en los rostros de los jóvenes, etc., donde hoy Jesús se revela y se manifiesta en cada uno de ellos.

En estos lugares es donde el Reino de Dios debe anunciarse como aquella esperanza escatológica que libera de toda opresión y se revela Dios mismo en su pueblo excluido y marginado por la sociedad, por este proyecto liberador es por el que estoy luchando y muchas personas religiosas y no religiosas y laicos comprometidos se que también lo están, claro que me he centrado en el campo juvenil, pero no solamente son ellos los marginados ni excluidos, también son los niños, los padres de familia, los de la tercera edad, los indígenas, los afro colombianos, los desplazados por la violencia y muchos más por los que se debe luchar y liberar de la mano de los opresores que nos esclavizan y nos llevan a la marginación.
 Arnoldo Fernández, ss.cc


[1] Jon Sobrino S.J. “Jesucristo Liberador”. Pg 321.  Ed. Trota, 1991. 
[2] Leonardo Boff, “Jesucristo el Liberador”. Ensayo de cristología crítica para nuestro tiempo. Pg 45.  Ed, Sal Terrae Santander. 1983.

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