HiSToRiA dEl wRiTiNg
WRITING es una palabra que hace referencia
a la "Cultura de Aerosol", movimiento que envuelve la utilización
de un bote de pintura en aerosol.
Si retrocedemos en la historia nos daremos cuenta de que el graffiti siempre
ha existido, desde los antiguos egipcios con sus indescifrables jeroglíficos
hasta los hombres de las cavernas con sus pinturas rupestres.
El inicio del graffiti como el arte que conocemos hoy en día, tiene
inicio a finales de los años 60s cuando un joven griego de Manhattan
llamado Demitrius quien firmaba como "Taki 1981" comenzó
a escribir su "tag" (firma) alrededor de todo New York. Tras la
fama que obtuvo, más y más jóvenes comenzaron a desarrollar
sus "tags" a lo largo de toda la ciudad, llevándolo a un
desarrollo artístico elevado.
Este arte en su inicio no era llamado graffiti sino "Writing". La
inmensa mayoría de las personas que practican este arte y aun más
los fundadores de este movimiento no aceptan el término graffitti como
nombre, ya que "graffiti" es un término creado en algún
momento en los 70s por los políticos. Sus protagonistas se hacen llamar
a sí mismos 'writers' porque es precisamente esto lo que hacen y llaman
su arte de diferentes maneras de las cuales algunos nombres son: Aerosol Art,
Street Expression, Ghetto Art, entre otros.
El graffiti comenzó de forma ilegal siendo realizado en los trenes
de la ciudad, pero al hacerse más difícil cada día el
pintar en los trenes, los jóvenes writers optaron por trabajar en las
paredes de la ciudad. Esto dio paso a la idea de muchas personas de que graffiti
es sinónimo de delincuencia. La mayoría de los 'writers' comienzan
en el arte de forma ilegal pero con el desarrollo y el crecimiento de la comunidad
de artistas no sólo en Estados Unidos sino en todas partes del mundo,
destacándose Italia, Australia, Brasil, España, Chile, entre
otros.
Historia del Writing : Parte I
La filosofía del Writing.
Si pretendemos explicar con claridad la filosofía del graffiti, hay
que empezar por establecer sus objetivos, los que impulsan a aquellos que
deciden hacer de la escritura en los trenes o paredes, su vehículo
de expresión.
Hay una razón principal que empuja a la mayoría de estos artistas
urbanos, y no es sino la necesidad tan común a cualquier tipo de arte,
de expresar y comunicar a los demás el propio mensaje, unida por supuesto
a la búsqueda de la fama o como bien lo expresa el graffitero madrileño
Zeta, el poder decir “aquí estoy, este soy yo, este es mi barrio,
esta es mi vida”.
Precisamente esta búsqueda de fama y de reconocimiento entre la comunidad
del graffiti, es el motivo que explica la proliferación de los "tags"
(firmas simples con el nombre del que lo hace, muchas veces para “adueñarse”
de un rincón urbano) y "throw-ups" (realizados para conseguir
atención para sus trabajos más grandes llamados "piezas"),
y el hecho de que se hagan en sitios como trenes y autopistas, en los que
pueda verlos el mayor número de gente posible. De igual manera que
la frecuencia de los trabajos es una forma de ganar respeto entre los demás
'Writers", la creatividad en el estilo a la hora de realizarlos es además
otro factor importante a la hora de labrarse una buen reputación entre
aquellos.
Dondi, New York, 1980 Madrid, 2000
Las grandes "piezas" son las que distinguen a los grandes maestros
de los principiantes, ya que estos últimos deben empezar inundando
la ciudad con sus "tags", para una vez iniciados en las técnicas
del "writing" comenzar a hacer las mencionadas y más grandes
"piezas".
Hay que señalar que lejos de ser un arte eminentemente individual,
gran parte de los "writers" trabajan en equipo en lo que en el argot
se conoce con el nombre de "crews". Estas "crews" se rigen
por unos principios aproximados a los de cualquier otro club secreto, pero
no exigen ninguna iniciación especial para ingresar en sus filas, sino
que un "writer" es admitido en ellas en base a su destreza, al considerar
que su participación puede ser beneficiosa para el resto del grupo.
Además de establecer que el graffiti es un arte multicultural y no
sexista, las "crews" se rigen por un desarrollado sentido del honor
y del respeto, que establece que una pieza de otro "writer" no puede
ser borrada hasta que la pintura empieza a deteriorarse, y que no se debe
utilizar el nombre de otro artista para firmar el propio trabajo. Incurrir
en cualquiera de estas dos faltas, se considera una imperdonable falta de
respeto hacia el otro, y puede suponer la inmediata expulsión de la
"crew". La competencia que existe entre las diferentes "crew"
es enorme, pero siempre entendida desde una perspectiva de honorabilidad y
respeto.
Aunque el graffiti desde el mismo momento de su gestación, nace como
un arte ilegal por estar realizado en propiedades privadas y sin permiso,
el verdadero "writer" no es un criminal, ni distribuye drogas, ni
pertenece a ninguna "gang", y pese a los peligros que lo amenazan
en forma de fuertes multas y cortas sentencias de encarcelamiento que amenaza
la realización de las grandes piezas, continúan fieles a la
llamada del arte y a la necesidad de expresarse.
En definitiva, el graffiti es un arte temporal ya que las piezas tienen una
vida limitada (lo que tarda alguien en borrarlas, o lo que tarda en empezar
a deteriorarse la pintura), y este carácter provisional es el que lleva
a los "writers" a intentar perpetuarlo por medio de fotos de sus
trabajos, y también el principal motivo que ha llevado a la actual
proliferación de revistas tanto impresas como on-line sobre este peculiar
arte urbano.
Historia del
Writing: Parte II
Los orígenes del Writing.
En los países de habla hispana,
el graffiti ha sido desde siempre un elemento fundamental para la resistencia
política. Tanto en España, principalmente como medio de rechazo
a la dictadura franquista, como en América Latina luchando contra las
dictaduras militares que asolaron el continente, el graffiti fue el medio
esencial a la hora de plasmar en las paredes las consignas de turno que planteaban
la resistencia de la calle al poder establecido.
En los Estados Unidos, sin embargo, aunque existió como herramienta
política para los grupos más radicales, el graffiti apareció
fundamentalmente como una herramienta de las bandas o “gangs”
para delimitar su territorio. Una manera de decir: “esta esquina es
mía”, “este es nuestro territorio, más te vale no
meterte aquí”.
A mediados de los ´60, en la ciudad norteamericana de Filadelfia, el
"bombing" sienta los primeros antecedentes del graffiti tal y como
hoy lo conocemos. Estos primeros artistas, impulsados por el noble propósito
de llamar la atención de la prensa y la comunidad, se dedicaban a bombardear,
de ahí el término "bombing", las paredes de la ciudad
con su nombre o apodo.
Con su traslado, no está muy claro si voluntario o espontáneo,
al distrito neoyorquino del South Bronx, es cuando el arte del "writing",
término con el que se conoce el acto de "escribir" en los
vagones y paredes, toma su forma definitiva de diálogo con la sociedad
en general, y con sus compañeros en particular.
Fue uno de estos primitivos "writers", apodado Taxi 183, quien debido
a su ocupación de mensajero de a pie y a la necesidad de utilizar el
metro que ésta le suponía, el pionero de los "motion tags",
nombre con el que se bautizó al arte de marcar los vagones de metro
con la firma en forma de garabato. Por otro lado, acaparó el honor
de ser el primero en llamar la atención de los todopoderosos "mass
media". El diario New York Times dedicó todo un artículo
al mencionado artista.
Así fue como la New York Transit System, y más concretamente
los vagones de los trenes de metro se convirtieron en el elemento unificador
del graffiti, e hicieron que algo que para mucha gente sólo eran garabatos
o marcas de las "gangs", se convirtiera a través del "writing"
en algo muy diferente.
Tag en New York, 1980 Tag en New York, 1980
Se llega entonces, entre mediados y finales de los 70, a la cumbre en lo que
a innovación estilística se refiere cuando esta técnica
del "tag" o tagging", que consistía en la firma del
artista con forma de garabato, evoluciona hacia letras más estilizadas
y grandes. Además de para escribir el nombre, empiezan a utilizarse
para expresar ideas o declaraciones, dando lugar primero a las "bubble
letters", letras redondeadas con relleno y filete, y más adelante
a lo que hoy se conoce como "throw up".
Esta técnica, a su vez impulsada por el afán competitivo de
los "writers" y su deseo de ganar mayor popularidad y respeto, llega
a una complejidad estilística tal, que las letras empiezan incluso
a ser difíciles de entender, culminando así en lo que es la
forma más notable del graffiti del Bronx, el "wildstyle".
Con el último aliento de la década de los 70, el "writing"
alcanza sus cotas más altas con la incorporación de imágenes
de la iconografía popular tales como personajes de comic o de dibujos
animados, e incluso en muchos casos de autorretratos en forma de caricatura.
Con ellas, aparecen en escena las complejas "pieces" o "masterpieces",
que además de servir para distinguir a los grandes maestros de los
principiantes, se generalizan y amplían su tamaño hasta llegar
a ocupar vagones de metro enteros.
La comunidad del "writing" arde de expresividad y ello lleva a una
competitividad feroz que se traduce en el auge de las guerras (no violentas)
de Estilo. Así como de las alianzas entre "writers" y "crews"
(grupos de writers que trabajan en equipo), para conseguir el respeto de los
demás rivales y compañeros.
Pero como los finales felices parecen estar reservado en rabiosa exclusiva
para las películas pergeñadas por ese estandarte del "establishment"
que es Hollywood, los primeros años de la década de los 80 hacen
su aparición en escena en muy mala compañía. Comienza
una etapa más dificil para el graffiti como arte callejero, pero como
veremos en nuestro próximo capítulo la historia de este género,
aún tiene mucho por decir....