Rafael Amargo y Su Enramblao

 

Rafael Amargo sorprende con su Enramblao. Desarrolla un concepto que es difícil explicar como nos ha tocado el corazón. Narraré como nosotros, miembros de la audiencia, experimentamos gratamente el espectáculo.

 

Aunque he tenido la suerte de presenciar varios espectáculos de danza moderna, esta es la mejor de todas simplemente por el valor sentimental que tiene para Patricia y para mí. La Rambla de Barcelona es la representa el balance entre lo inmigrante y lo autóctono, de lo viejo y de lo nuevo, y de lo continuamente cambiante. Y sinceramente no pensábamos que sería posible representarse tan nítidamente como lo hizo el artista.

 

Uno de los elementos más poderosos que integra Rafael Amargo a su repertorio es el video. Dentro del escenario se combina el movimiento del baile con proyecciones de videos en pantallas gigantes. Las imágenes normalmente llevan un mensaje que va relacionado a la presentación. En un video, por ejemplo, se ve una especie de sábana roja que tiene una fluidez parecida a la sangre derramándose. Lentamente se ve como, similarmente a la sangre, la tela va cayendo en un movimiento fluido pero con la textura de la seda.

 

De pronto se abre el telón y aparece Rafael descansando en un sofá como si estuviera en la sala de su casa. La maniobra de crear un entorno y su historia es impactante porque el movimiento del bailador es sincronizado con el video y la canción que se proyecta. Tiene el artista la facilidad de hipnotizar a la audiencia y hacer creer algo que no existe, sabiendo todos que existe y vibra porque está allí. Parte de esta primera escena es hacer creer que el tiempo camina hacia atrás y justo antes que acabe la canción, Rafael Amargo regresa al sofá justo a la posición inicial cuando todo estaba en orden. La ejecución es perfecta y el público interrumpe antes que se cierre el telón.

 

La Rambla para Rafael Amargo es la mezcla de diferentes culturas y de muchas esperanzas. Lo que puede ser el corazón de la Barcelona de hoy, con los turistas, los restaurantes, los showman, los mercados y la gente subiendo y bajando, es parte de la herencia viviente de gente que ha llegado con esperanzas a conquistar sus sueños. Venimos a trabajar y conseguir algo mejor. En un video se resume esta nostalgia que aunque proyectada en una televisión podría ser la ventana del corazón de Patricia o el mío. Allí se ve a Rafael Amargo llegar a su camerino y ser recibido por su madre. La madre le da dos besos y él se va a duchar. Utiliza una toalla para secarse en frente de la cámara y se viste. Recoge la maleta, le vuelve a dar dos besos a su madre y sale a la calle.

 

Barcelona no es solo lo que se encuentra uno, sino también lo que se deja atrás.

 

Los Estilos

Existe un desafío en mezclar el flamenco, el “funk” y otros estilos de danza moderna. Rafael nos hace parecer que fueran creados uno para los otros. El “funk” americano y su influencia negra se combina con el flamenco, su zapateo, la guitarra española y hasta el piano con elegancia. Todo rima como en un poema.

 

Los diferentes estilos musicales, al igual que los bailadores, han sido cambiados para ser ajustados a la escena. No es solo flamenco lo que se presenta. Ni tampoco es todo “funk”.  Hay actuaciones vibrantes, entre las que se mezcla la figura de boxeadores que bailan flamenco y disturbios sociales. Se presenta la rivalidad del Real Madrid y el Barca. Atrás la pantalla va recogiendo las caras de la gente que hace la rambla y el barrio emblemático del Raval.

 

La historia que se cuenta en el espectáculo no incluye solo a latinos e inmigrantes de América. También aparecen los que se fueron, de los mineros y su dura vida, y de los árabes y marroquíes que enriquecen a la ciudad.

 

Lo pintoresco de todo es el poder que tiene la imagen y su movimiento. Aparece una mujer árabe que baila con tacones y vestida totalmente de negro. Se juntan dos árabes más, estos con zapatillas. Se descubre un poco las piernas largas, se descalza los zapatos sentándose encima de los hombres en genuflexión religiosa y luego se descubre que la mujer es un hombre.

 

Ruben Blades también participa. El ha modificado su canción icono, Pedro Navaja, para ajustarla a un nuevo ambiente.

 

Rafael Amargo demuestra su destreza no solo en la dirección sino también en el baile. En el espectáculo tiene dos solos. El primero me gustó mucho. El “bailaor” demuestra los movimientos más ágiles y coordinados del flamenco con su zapateo acompañado de la guitarra española y sus toques gitanos. En el segundo aparece vestido todo de rojo.

 

Barcelona, Diciembre 2008.

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