La fibra es el nombre dado a varios
grupos de carbohidratos no digeribles que benefician la digestión y el
metabolismo. Existen dos tipos de fibra: la soluble (que regula los niveles de
colesterol, triglicéridos y azúcar en la sangre), y la insoluble (que mantiene
el funcionamiento del tracto gastro intestinal).
Los alimentos ricos en fibra soluble
son las pulpas de frutas, la cebolla, el centeno, las alcachofas, el ajo, el
trigo y la avena.
Mientras que la fibra insoluble está
presente en tallos, raíces, verduras, cáscaras y vagazos de frutas y salvado. Se
recomienda consumir entre 20 y 30 gramos al día de los dos tipos de fibra.
Estos filamentos actúan en el organismo
desde que pasan por el tracto gastrointestinal, debido a que, cuando llegan al
intestino, una parte ayuda a que se forme la materia fecal y la otra se fermenta
para producir la principal fuente de energía de las células del colon .
Como la fibra no es digerida por el
intestino, no aporta calorías a la dieta. Sin embargo, tiene componentes que
producen energía.
El consumo de fibra está asociado a la
disminución de frecuencia de enfermedades como cáncer de colon y de seno, así
como patologías cardiovasculares, en el sistema digestivo y el tránsito
gastrointestinal.
Por todo eso , el consumo de alimentos
ricos en fibra usualmente forma parte de las dietas saludables que se formulan
para disminuir peso.
Al incrementar el consumo de este
carbohidrato se aumenta la sensación de saciedad y esto puede ayudar a disminuir
la ingesta de otros alimentos ricos en calorías.
ASESORÍA: SAÚL RUGELES, DEL CENTRO COLOMBIANO DE NUTRICIÓN
INTEGRAL. WWW.CECNI.COM.CO
Fuente:
http://eltiempo.terra.com.co/salu/notisalud/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2591802.html