Sin las patillas del 'Neng', el actor Eduard Soto debuta como cantante en la sala Luz de Gas al frente de la banda Dedos.
Va tan acelerado como El Neng.
-Hay que estresarse un poco para que la cosa funcione. Yo soy un culo inquieto, en eso nos parecemos. Hay gente que me dice: 'Para ya, �por qu� te metes ahora en la m�sica?'. Pero es que me alimenta tanto el alma que lo necesito. Tengo que desplegar mi ingenio, mis ganas de hacer cosas.
Otro intruso con morro, pensar�n algunos.
-Yo no soy un intruso, me lo he currado mucho y quiero demostrar que no subo al escenario por mi cara bonita. Estudi� cinco a�os canto, igual que interpretaci�n. A los 16 a�os form� una banda, La huella. He hecho bolos con Muchachito Bombo Infierno, que estar� en mi concierto, Ojos de Brujo...
Nada que ver con el bakala.
-No, pero si viene alg�n bakala, ser� bienvenido. En mi grupo, Dedos, hay cubanos y argentinos. Tiene un aire latin jazz mezclado con m�sica espa�ola, africana, brasile�a...
�Por qu� Dedos?
-Me gustan mucho. Reconocer�a a todos mis amigos por los dedos. Y adem�s, el proyecto ha sido cosa de dos, me ha ayudado el bajista Javier G�mez. En el concierto habr� muchas sorpresas. Quiero ofrecer un espect�culo y no limitarme a cantar.
�Las letras son suyas?
-S�, excepto El show, que es un poema de Goytisolo. Me gusta mucho la poes�a. No tengo paciencia para leer una novela, as� que he tenido que habituarme a la poes�a, que es m�s r�pida, m�s instant�nea.
�Le gustar�a pasar p�gina y cerrar el cap�tulo del Neng?
-Yo no quiero dar una imagen c�mica o seria. He hecho cosas dram�ticas y nadie me ha etiquetado, pero si haces re�r, ya eres el cachondo del barrio. El Neng funciona solito y quiero darle un empuj�n a todo lo dem�s. Pero �l seguir� hasta que me digan: '�Jo, qu� pesado!'.
En el cine tambi�n se ha puesto serio. Le veremos en La luna en botella, junto a Federico Luppi.
-Soy el protagonista, un escritor que hace de negro para otros hasta que se harta e intenta contar su historia. Algo paralelo a mi vida. Estoy acostumbrado a cantar y hablar en boca de mis personajes, y ahora van a ver c�mo canta y se expresa Edu Soto.
�Cree que el espectador podr� olvidarse del de Castefa?
-S� que me tengo que currar mucho los papeles para que a los 10 minutos el p�blico se olvide del Neng.
Dijo usted que en esta vida hay que ser algo freaky para ser feliz.
-S�. Yo huyo de la normalidad, me atrae la gente freaky. Siempre busco cosas nuevas. Es dentro de mi cabeza donde me siento diferente, inquieto. Yo estoy en un restaurante y me dicen: '�Quieres leer el peri�dico?'. No, s� ya tengo aqu� todas esas ideas, y estoy con mi libretita...
�C�mo organiza tanta incontinencia vital?
-Soy bastante ordenado para todo lo que hago. El truco est� en ecualizar, como con las canciones, cuando tienes mil botones para los sonidos. Se trata de bajar un tono, subir otro... Alguna vez he llegado a casa agotado y me he puesto a llorar. No se puede llegar a ese extremo. Cuando algo no me deja disfrutar, ecualizo.
�Y c�mo se ecualiza el fen�meno Neng?
-Hay amigos que pasan un d�a conmigo y al principio me dicen: "C�mo mola que te saluden por la calle...". Pero al final son ellos los que sueltan a la gente: '�Pero d�jenle en paz!'. Es un co�azo. Y habr� algunos que si no quiero hacerme una foto, pensar�n que soy un gilipollas. Pero es que yo no soy un puto titiritero, un mu�eco. Tengo mi vida.