En la pr�xima temporada, TVE contar� con el c�mico Eduard Soto como presentador del nuevo programa El rey de la comedia. Se trata de un concurso con el que se abrir� una puerta a humoristas noveles de toda Espa�a.
�Se termin� el Neng?
-Por lo que veo va a haber para rato, aunque no por m� parte, sino porque es el referente m�s r�pido para situarme y muchos lo siguen usando. Hay momentos en los que no hablan de Eduard Soto, sino de El Neng, como si fuera �l el que presentara el programa. Yo intento desvincularme del personaje, pero ya sabemos que cuando algo pega fuerte siempre queda.
�C�mo va a ser �El rey de la comedia�?
-Se est� construyendo a�n. Es un programa en el que se le da una oportunidad a una persona de cada provincia de Espa�a, para demostrar y salir a la palestra de mostrar el humor de cada uno. Hay mucha gente que est� trabajando de mil cosas y jam�s ha tenido la oportunidad de probar esto.
Se comentan en los foros de Internet que, en este programa, por fin se podr� ver a Eduard Soto haciendo de s� mismo.
-La gente est� acostumbrada a verme disfrazado. Yo me imagino que, si te ven con un esmoquin, dar� la sensaci�n de que est�s m�s cerca, pero no hay que olvidar que en la televisi�n, por muy natural que parezcas, siempre est�s actuando. Yo, cuando voy a comprar el pan, no llevo un esmoquin, es decir, que tambi�n estoy actuando, aunque sea un papel m�s cercano a m�.
�Ha pensado en la posibilidad de que los concursantes imiten al Neng?
-Puede pasar, entonces tocar� responder. Uno ha de estar preparado para lo que le echen y, si sucede, tengo bastante informaci�n sobre ello para contestar [risas].
En perspectiva, �a qu� piensa que fue debido el �xito del Neng?
-Fue un c�mulo de circunstancias. Parte, por un lado, de la necesidad de la gente de buscar una nueva referencia para llegar al trabajo y comentarlo. A todo eso se le une un personaje socialmente muy localizado y, por qu� no decirlo, tambi�n un buen trabajo, tanto por mi parte como la de Andreu y el programa. Pero bueno, yo nunca pens� que iba a tener ese �xito tan grande. Fue una cosa con un peso espec�fico mucho mayor de lo que se merec�a.