

El aparato de
movimiento continuo o móvil perpetuo es una máquina que realiza un trabajo continuo sin
necesidad de energía exterior que la impulse. Una de estas máquinas lograría
crear energía de la nada, sería la fuerza de trabajo
más barata que uno pudiera imagina. Por esto es entendible que tantas personas
alrededor de la historia hayan tratado de conseguirla.
Resumen
Primara ley: Conservación de la energía. La energía no se crea ni
se destruye.
Segunda ley: "No existe un proceso cuyo
único resultado sea la absorción de calor de una fuente y la conversión íntegra de este calor
en trabajo".
La idea la
máquina de movimiento continuo tiene su origen probablemente en el siglo XII,
en la India. Desde ahí llegó a Europa en el siglo XIII gracias a los árabes. Es
muy probable que éstos, muy necesitados en sus países de mano de
obra para el riego de los campos buscasen muy, una manera de propulsar sus
numerosos elevadores de agua. Los europeos
medievales, según el historiador de la técnica Friedrich Klemm, perseguían una
finalidad más ideal: un movimiento circular continúo como imagen terrestre del
movimiento divino de las esferas celestes, profanando "el pensamiento aristotélico,
que reservaba los movimientos circulares eternos a cielos".
Los móviles perpetuos de la Edad Media eran en su
mayoría, conforme al estado de la técnica
por entonces, ruedas con barras giratorias o tubos en parte rellenos de mercurio. O sistemas de tubos
donde fluía agua en circuito cerrado. Los inventores creían que podían
conseguir un desequilibrio constante: las barras giratorias o los recipientes
del líquido mantendrían siempre el baricentro de la rueda a un mismo lado del
punto de giro, que descendería continuamente mientras la rueda girase. Si esto
fuera posible, el mecanismo convertiría la energía potencial del campo gravitatorio
en energía cinética y generaría sin cesar trabajo. Pero el baricentro de la
rueda se alejará, como mucho, del centro de giro hasta donde le permitan las masas; además,
después de una vuelta entera, si el mecanismo, conforme a la intención de quienes lo
idearon, se encontrase de nuevo en la situación inicial, el baricentro volvería
también a su altura original.