Comentarios del Papa Juan Pablo II
LA ACTIVIDAD DEL SANTO PADRE
EL PAPA A LAS CONGREGACIONES DE LOS SAGRADOS CORAZONES: "CRISTO, AGUA VIVA, LA
ÚNICA QUE PUEDE SACIAR LA SED DEL CORAZÓN HUMANO.
El 21 de septiembre en la Sala Clementina, el Papa recibió a las participantes
en el Capítulo General de la Congregación de los Sagrados Corazones y a las
religiosas del ramo femenino: Congregación de los Sagrados Corazones y de la
Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento, conocidas como las religiosas "Picpus".
El Pontífice se dirigió a los presentes en varias lenguas. Hablando en español
dijo: "Después de su fundación en Francia, vuestra Congregación se ha extendido
a lo largo y a lo ancho del mundo, obedeciendo al mandato del Señor: "Id, pues,
y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28,19). La primera expansión se produjo en
Europa pero, sucesivamente, pasó a la zona del Pacífico, a América Latina, Asia
y Africa, hasta el día de hoy, en que estáis presentes en más de cuarenta países.
Este crecimiento es una señal de la fuerza de Dios que ha actuado en vosotros;
pero un signo claro de este aliento divino es también el testimonio que han dado
misioneros como el Beato Damián de Molokai y Padre Eustaquio Van Lieshout - por
citar sólo los más conocidos - en quienes podemos ver el rostro del Cristo
Crucificado, brillando con la gloria de aquéllos que se han sacrificado por la
vida de los demás. ¡Cuántos santos y mártires habéis dado a la Iglesia! También
hoy os resulta familiar y cercana aquella voz que dice a los tullidos del mundo:
"A ti te digo, levántate y anda". En efecto, con estas palabras evangélicas
habéis querido ilustrar las intenciones del Capítulo General".
SER REFLEJOS DE CRISTO. Luego agregó: "Queridos Hermanos y Hermanas, hoy
como siempre, lo que la Iglesia está llamada a proclamar ante el mundo es el
poder de la Cruz. Es un poder que no necesita "palabras sabias" (1 Co 1, 17), ni
"la vana falacia de una filosofía" (Col 2, 8), ni, menos aún, ideologías
ilusorias. Lo que exige de vosotros es que, como Cristo mismo, dejéis que
vuestro corazón se abra para convertirse en un reflejo de la fuente de agua viva
(cf. Jn 4, 10), la única que puede saciar la sed del corazón humano. Por eso es
necesario que cada uno de vosotros imite al Apóstol en su deseo de participar en
los padecimientos de Cristo "hasta hacerme semejante a él en su muerte", para
que así los demás le conozcan a Él y "el poder de su resurrección" (Flp 3, 10)".
Al concluir sus palabras en español, Juan Pablo II afirmó: "Para ello debéis
seguir continuamente el camino de la contemplación, puesta vuestra misión exige
una íntima unión con el Señor. Antes de enviaros, Cristo os llama hacia sí; y si,
día a día, no lo buscáis en la oración, os faltará la fuerza para seguir
adelante como misioneros llenos del poder del Espíritu Santo. Sólo en las
profundidades de la contemplación puede el Espíritu Santo transformar vuestros
corazones; y sólo si el propio corazón es transformado se puede cumplir con la
gran tarea de ayudar a los demás para que el Espíritu les guíe "hasta la verdad
completa" (Jn 16, 13), que es la esencia de la misión cristiana. Las estructuras
sociales nunca podrán perfeccionarse y elevarse sin una auténtica conversión de
los corazones".
EL ALTAR, EL CALVARIO. En fin, el Pontífice dijo: "Ambos aspectos deben ir
juntos, pues si se modifican las estructuras sin convertir los corazones, los
cambios estructurales podrán camuflar el mal, pero no vencerlo. Esta es la razón
por la que la misión sin la contemplación del Crucificado está condenada a la
frustración, como ya advirtieron muy oportunamente los fundadores. Este es
también el motivo por el que ellos insistieron de manera especial en el
compromiso de la adoración del misterio eucarístico, puesto que es en el
Sacramento del Altar donde la Iglesia contempla de manera inigualable el
misterio del Calvario, el sacrificio del que fluye toda gracia de la
evangelización. En la contemplación del misterio eucarístico aprendéis a imitar
al Único que se hace pan partido y sangre derramada para la salvación del mundo".
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Actualizada el 1 de julio de 2004