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>>Y hoy sólo te vuelvo a ver...Advertencias:
- Si hay algún detalle que vaya en contra de la serie o las películas, espero que alguien me avise. - No le recomiendo este fanfic a la gente que se aburre muy fácilmente leyendo, por que yo soy especialmente tediosa para escribir. >>Recuerdo que hace tres años atrásAhora nada parece real. Simplemente bajé de ese extraño bus y ya nada parecía haber sucedido en realidad. Todo parecía una ilusión o una historia llena de aburridas moralejas contada por un sabio anciano. De golpe esas vivencias fueron desapareciendo de mi mente, ajenas a mí. No sabía que estaba pasando. Era como cuando uno despierta de un sueño que parece muy real, pero al fin y al cabo es sólo eso, un sueño. ¿Qué hacía yo aquí? - Yamato? – Alguien rompió mis confusas reflexiones, me había tocado el hombro y mencionado mi nombre. Me di la vuelta, era Sora. - Te pasa algo? – Decirle que no sería mentirle, pero decirle que sí sería todo un problema. Ella no se sentía igual a mí, era obvio. “No”, le respondí, con la más falsa de mis sonrisas. - No me mientas, estás extraño. Desde que te despediste por última vez de Gabumon, no has hablado con nadie.. – - Así soy yo, sólo hablo cuando es necesario... No como otros. – Dije indicando a Taichi y a Mimi, quienes no paraban de hablar con los reporteros y la multitud de personas que se había formado desde nuestra llegada. - Bueno,... yo quería entregarte esto- dijo la chica mientras su cara se llenaba de un bello rubor, cerraba sus ojos fuertemente y me ofrecía una carta. La tomé la carta, la doblé y la metí en mi bolsillo. Ella ahora había abierto sus ojos, aunque en su cara permanecía ese rubor. Por esto, comprendí de que se trataba... - Gracias. – dije casi como un murmullo. - Yamato... podrías abrirla cuando llegues a tu casa? Por favor.- - Claro, como digas. – - Ahora soy yo la agradecida. – Ambos reímos a carcajadas. Lo que ella acaba de decir no era muy gracioso, pero cuando estás con un amigo, las cosas son diferentes. Yo mismo me extrañé de mis pensamientos. Un amigo? Esta chica salida de ese sueño irreal era mi amiga? Nuestros sentimeintos eran tan reales y esas vivencias tan ficticias. No podía ser, no era congruente. Pero sentía que yo la conocía desde mucho tiempo, en otro lugar. Yo había visto esa mirada en otro sitio, que lentamente venía a mi mente. Tenía que ser así, esa historia tan ajena tenía que ser parte de mí, esa mirada tenía que ser parte de mí. Excepto durante el momento en que me entregó su carta, me había mirado todo el tiempo a los ojos, con una mirada dulce, sencilla, transprente, llena de paz. Esa mirada ... Con sólo comtemplarla todas esas dudas y pensamientos mortificantes desaparecieron. Sus ojos... habían cambiado tanto desde la primera vez que los ví, ahora expresaban tantos sentimientos. Sora era de esas personas que no se cansan de mirarte hasta que logran ver tu alma y luego te obligan a mostrarla. Mostrar mi alma... mostrarme... antes del viaje al Digi-mundo me parecía una acción suicida. Esto es muy fácil de entender, sabiendo que las personas que yo más quería me lastimaron tan cruelmente. Pensé que si escondía mis propios sentimientos, ya nadie podría lastimarme jamás; pareciendo fuerte, estoico... Pero eso ya era parte del pasado, había crecido, gracias a Takeru, Taichi, Joe, Mimi, Koushiro, Hikari, Gabumon y como olvidar, a Sora. Yo no estaba solo en esto. Tenía que ser real. Por alguna razón, la mirada de Sora me hizo recordar el momento en que brilló mi emblema, mi duelo contra Taichi, la destrucción de Apocalymon y también, cuando ella trató de salvarme de un sirviente de Myotismon, cuando estuve entre sus manos siendo un muñeco, cuando compartimos la tristeza de perder a Hikari y como olvidar cuando yo traté de salvarla de la oscuridad. Ahora, todo volvía a mi mente, todo volvía a parecer parte de mí. Me encontraba delante de una persona muy especial, que con su sola mirada me hacía recordar el mundo y sólo ahora me daba cuenta de ello. Y creo que también, sólo ahora me daba cuenta de que ... ella era hermosa. Cuando justo iba a agradecerle todo lo que había hecho, una mujer que salió de entre la multitud, se acercó a nosotros, tomó a Sora por un brazo y se la llevó. Ella sólo alcanzó a agitar su mano mientras gritaba mi nombre. Yo le respondí con un gran “Adiós!”, pero parece que ella no alcanzó a escucharme. Ella ya no estaba. De nuevo me había quedado solo, sin esa mirada. De nuevo me sentía personaje de un cuento que no conocía, de nuevo todo perdía su porqué... - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - De eso ya han pasado casi tres años, y desde hace uno no la he vuelto a ver. Sora se mudó de su antigua casa, diciéndome que Taichi se encargaría de darme el nuevo número, pero nunca me lo entregó. Lo mismo pasó con su dirección de e-mail y la de casa. Él siempre llegaba con alguna excusa, “no me acuerdo”, “no lo sé” o me daba un dato equivocado. Desgraciadamente tuve que cambiar mi número de teléfono ya que ahora, con una banda, recibía cada cinco minutos la llamada de alguna fan o del algún gracioso. Le dije a Taichi que le diera mi nuevo número a Sora... gran error. Podría decir que sé que Sora aún sigue con vida gracias a esos detalles que se le escapan de repente a Hikari. Los demás no eran de mucha ayuda, al parecer Taichi los había convencido de que no me dijeran nada; lo que antes era una suposición, ahora estaba muy claro, Taichi estaba celoso de que yo pudiera alejarlo de Sora y mis supuestos amigos favorecían a su lider, como siempre. Lo último que supe de Sora es que después de haber vivido un año en el distrito donde vivía su padre, volverá durante las vacaciones de verano a Odaiba, para terminar sus estudios. De seguro iría a la misma secundaria que yo, así que, ya nadie me impediría hablar con ella. Y sobre la carta... Si no fuera por esa carta ya me habría muerto de angustia. La llevo a todas partes, nunca me faltan deseos de leerla, como ahora. La saqué de mi bolsillo y abrí el sobre, sacando
con mucho cuidado la carta. La abrí y con sólo ver esas letras curvas y
temblorosas pude traer a mi mente a todo el Digi-Mundo... Estoy muy feliz de haber conocido a alguien como tú. Eres una de las personas con que más me relacioné en el viaje, junto con Mimi y Taichi... pero lo que me pasa contigo es especial. Tú sabes que Taichi y yo nos conocemos desde el jardín de infantes y con Mimi era natural que hicieramos una amistad, ya que eramos las únicas chicas al principio. Pero tú.... eres más que eso. Yo quiero verte feliz, quiero que seas mejor, quiero verte crecer, quiero que este viaje al Digi-mundo te haya servido de por vida, que siempre le encuentres un nuevo sentido y yo sé que puedo ayudarte en eso. Sé que tal vez suene extraño, lo que acabo de decir parecen palabras de una madre a un hijo, pero después de darle muchas vueltas, te puedo asegurar que no es así. Siento muchas cosas más, pero es algo indescriptible, no sé si tú sentirás lo mismo, pero no podía seguir guardándomelo. Piyomon me animó a escribir esta carta en el momento de nuestra despedida. Lamento no haberla escrito antes, espero que nos volvamos a ver. Rezo para que eso suceda. Con amor; Sora Takenouchi. PD: Mi número de teléfono es el ***********, llamame en cuanto llegues a tu casa, por favor.” De seguro debe pensar que ahora no quiero comunicarme con ella. Aunque hice todo lo posible, no pude y gran culpa de eso la tengo yo. Si hubiera sido más enérgico con Taichi. Antes le creía todo, que idiota fui... - Yamato!!! – Mi padre gritó mi nombre. Podía percibir la alegría en su voz, así que mejor me apresuraba a llegar hasta él o se enfurecería conmigo. Llegué hasta la sala y ahí estaba él, sosteniendo el teléfono y con una gran sonrisa en el rostro. - Yamato, te tengo excelentes noticias. – - Cuáles?? – - Tu hermano y tu madre vuelven a Odaiba!!!!!!! – - Ah... hasta que terminen las vacaciones? Si es así, ya lo sabía, siempre vienen a Odaiba por las vacaciones...- Él hizo un gesto negativo en la cabeza, pero no me dijo nada. Acaso quería jugar a las adivinanzas? - Bien, entonces dime tú mismo que pasa o si no nunca voy a adivinar. – - Mañana llegan al aeropuerto, a quedarse para siempre! – ... No lo podía creer. Sora y Takeru volvían... simplemente, no salía de mi asombro, de mi feliz asombro. La vida me sonreía nuevamente. Mi padre me miró dulcemente, complacido de la forma en que había tomado la noticia. Era evidente que la felicidad que le traía esta noticia estaba más relacionada conmigo que con mamá y Takeru. “Gracias papá.” Fue lo único que atiné a decir en ese momento, tratando siempre de no exteriorizar toda las esperanzas que me traía esta buena nueva. - Agradecéselo a tu madre. Ella hizo todo el exfuerzo para que esto fuera posible. – - Entonces, hay alguna posibilidad de que ustedes... – Me indicó que cortará mi frase levantando su mano y mostrandome la palma de esta, adivinando lo que quería decir. - Lo único que me preocupaba de esto es que tanto Takeru como tú se harían ilusiones de que todo volviera a ser como antes. Pero tengo decirte que no hay ninguna posibilidad. – Apoyé mi espalda en la pared, lanzando un largo y profundo suspiro... Era mejor que sacara esa idea de mi cabeza. Cuando las cosas no dependen de uno, es mejor no intervenir. Dejé a mi padre solo en la sala, me dirigí a mi habitación y saqué mi guitarra de su estuche. Tocar era lo único que me relajaba, lo que me hacía pensar por un momento que todo era perfecto... -
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- - - - - - - Calma papá, estos retrasos son normales. Mamá llamó desde el avión y me dijo que en una de las escalas tuvieron que revisar un motor y ... – - Un motor??? Por qué no me dijiste antes??? – - Por qué te ibas a comportar como ahora. Mejor sientate y relájate. En menos de cinco minutos estarán aquí. – Al parecer me hizo caso, aunque aún podía sentir su nerviosismo. Si no conociera tan bien a mi papá podría decir que es un padre preocupado por la seguridad de su hijo menor y su ex-esposa, pero, el hecho de que me estuviera hablando todo el camino al aeropuerto acerca de la importante reunión que tendría con unos patrocinadores dentro de diez minutos, echaba por la borda toda expectativa de cambio en él. De seguro se estaría preguntando ahora que imagen se llevarían de él sus colegas por llegar tarde a una de las reuniones más importantes del año. Era obviamente un trabajólico, podía llegar todas las noches quejándose de todo lo que le pasaba, pero en el fondo amaba demasiado lo que hacía, tal vez, más que a mi madre o a Takeru o a mí. Mi padre no había querido aceptarlo, pero el diagnóstico del sicólogo que tomaron mi madre y él para tratar de salvar su matrimonio hace ya tantos años, había sido muy cercano a ese. Ahora, llego a detestar su actitud, pero antes, cuando pequeño, tuve discusiones terribles con mi madre por apoyar tanto sus llegadas tarde o los fines de semana fuera... paradójica realidad, no sé en que pensaba. De pronto, una imagen conocida por mí rompió
mis reflexiones... Al verme llegar su cara cambió completamente,
el brillo de sus ojos se apagó y cambió su típica cara alegre por una
dubitativa. - Yo, pues... te pregunto lo mismo. – - Takeru y mi mamá llegan a Odaiba hoy y tú? – - Bueno... yo... Espero a mi tío Hiroshi que
viene desde Hong Kong!... Bueno, dale saludos de mi parte a Takeru y a tu mamá,
adiós. – Este es el primer fanfic que publico en internet. El título está inspirado en una parte un verso de una de mis canciones favoritas. Bueno, tan sólo espero que les haya gustado y les hayan quedado ganas de leer el próximo capítulo. Para cualquier comentario ya saben que pueden escribir a [email protected] Se despide : ) Okinu |